Vivir y no vivir
Hay veces que vivir se vuelve algo extraño. Vivir con preocupaciones, vivir angustiado, vivir triste, vivir solamente por vivir, el vivir así no tiene razón.
Así como vivimos desmoralizados por tal o cual cosa, también es menester buscar y encontrar aquellas que nos den razón de vivir. En esta vorágine de sucesos inmediatos, quedan en nuestra memoria solo aquellos instantes negativos, malos, tristes, destructores. ¿Será que son más intensos, más profundos, más prolongados, más constantes? Tal vez debemos ser capaces de prolongar nuestra felicidad breve, pasajera, por más tiempo. ¿Cómo hacerlo? La verdad es que no sé cómo, no sé cómo. Quiero prolongar esas pequeñas cosas felices, esos instantes, esos minutos, esas horas en momentos casi eternos. ¿Es posible? ¿Será posible? Tú lector que lees desde lejos ayúdame. ¿Cómo prolongar esos momentos especiales en donde la dicha y la felicidad presentes están por toda una eternidad? ¿Es eso posible? ¿Es eso real?
Ayúdame tú, sí, tú que lees, ayúdame a no vivir por vivir, ayúdame a vivir con razones que me permitan vivir mi vida y no vivir por vivir o vivir para otros.


14 de Noviembre, 2007 a las 6:00 am
la felicidad son momentos, escuche alguna vez que nuestra imaginacion la podemos dirigir con pensamientos positivos, y recordar que lo simple es lo mas bello, sentarse en el pasto ver las flores los arboles, compartir un mate con amigos o amigas, jugar o contemplar con nuestros hijos, sobrinos. te mando un beso