Una voz familiar (título del fragmento)

(Fragmento)

-¿Qué es lo que haces?
-Escucho el radio.
-¿Radio? ¿Qué es eso? ¿Y quién es el hombre que está hablando?
-Es Guillermo Canales. Ehm, Memo. Un viejo amigo mío.
-¿Y dónde lo conociste? Insisto, ¿Qué es este curioso objeto?
En ese momento Kod`hal tomó mi radio y lo sacudió pero en seguida se lo arrebaté de las manos. Si hay algo que me pone de malas es que alguien me arrebate mis cosas.
-¡La radio es un objeto para comunicarse!¡Y NO!No conozco a Memo.-Después de decir esto Kod`hal se me quedó viendo durante un largo rato en el que traté de tranquilizarme y solo se escuchaba la alegre voz del locutor.
Durante unos 3 minutos Kod`hal me dirigió una mirada como cuando un niño tiene curiosidad por algún asunto pero teme preguntar. Después le dediqué una sonrisa mientras “Goodbye Yellow Brick Road” de Elton John comenzaba en el radio.
No pude evitar una sonrisa al pensar en Memo.
-Memo..Memo es un viejo amigo y confidente, un alegre compañero. Él es un abrazo y un beso en la tristeza, y es como el sol en la felicidad.
Kod`hal se me quedó viendo sin comprender. Supongo que no podía explicarse el por qué mi cara se iluminaba al decir todo los atributos de Memo y a la vez decir que no lo conocía. Fue uno de esos momentos curiosos en los que agradecí al cielo ser humana.


-Verás, esa voz cálida y alegre que escuchas es la voz de un locutor llamado Guillermo. Crecí escuchando su voz, reí escuchándolo..amé, suspiré, lloré, imaginé..-No pude evitar un suspiro-Él sin saberlo me ha acompañado toda mi vida y ahora que lo escucho puedo regresar a esos momentos en los que todo me parecía monótono pero al final era feliz. No como ahora.
Durante unos segundos me quedé observando el color de las piedras y del cascajo que nos rodeaba. Sentí el viento frío que soplaba a nuestro alrededor y sentí como un poco de polvo comenzaba a meterse a mi nariz. Vi mis ropas rasgadas y sucias y me miré las manos que estaban resecas y llenas de pequeñas heridas. Me di cuenta de que mis pies estaban entumidos y hasta ese momento capté que mi cabello estaba sucio y enredado. Y se apoderó de mí una sensación de desolación más grande de lo que puedo explicar.
Quise tirarme al suelo y llorar. Implorar porque pudiera cerrar los ojos para que al volverlos a abrir apareciera ante mí mi mamá, mi hermano, mi papá y mi pequeña “french poodle”. Lo único que quería era estar de nuevo en el coche de mi mamá escuchando el radio mientras la lluvia caía. Quería escuchar a mi hermano cantar tan desentonado como siempre y ver a mi madre agradeciendo la llegada del fin de la semana. Sentir de nuevo la tranquilidad que me daba el hecho de saber que llegaría a casa y mi perrita me daría unos lenguetazos y me iría a dormir.
Mi semblante cambió cuando la canción terminó y de nuevo se escuchó el característico tono alegre de Memo. Era curioso que lo escuchara desde niña y ahora lo escuchara antes de lo que parecía ser mi último día de vida.
La ironía del asunto, la tristeza del momento y la melancolía se apoderaron de mí. Y comenzé a llorar. Quise evitarlo pero al fruncir los labios me salió sangre. También se me había olvidado que tenía partidos los labios.
¡Como agradecí haber encontrado ese radio entre los escombros! ¡Que calidez me transmitía la voz de ese desconocido que a la vez era mi amigo!
Espero que si este escrito llega algún día a manos de los humanos Guillermo Canales se pueda enterar de la infinita gratitud que le tengo.
En seguida de mis minutos de reflexión se oyó un gran chasquido.
Habían llegado.
-Apaga tu aparato ese y despídete de tu “amigo-no amigo”. Es momento de entrar en acción.-Y haciendo una seña Kod`hal me pidió que lo siguiera..