Un milagro del corazón

21 de Diciembre, 2007

Lleno el corazón y vacía la mente de esos recuerdos que me perfora hasta las mismas entrañas, decido escribir este cuento. Mas que un cuento es una historia, una historia de vida. Caminando las calles me parecen mas anchas que antes, los semáforos mas altos y las casas vacías. La gente no me saluda, y no es porque no me conozcan, es que simplemente me ignoran. Quizás fue porque aquel día de sol hice llover espinas sobre el campo, debió ser por eso. Pero nadie recuerda la vez que esparcí rosas entre chicos y grandes, la sonrisa de ellos lo decía todo. La culpa no fue mía, me taparon los ojos y no me dejaron ver. Ver como el mundo se hacia pedasos, y yo sin hacer nada. Hoy que puedo ver, puedo decir que le agradezco a Dios los sentidos que me dio, porque tenerte cerca me hace sentir que no estoy mas en la tierra, sino en el cielo, junto a todos los ángeles, los cuales se pierden con tu belleza. Escucharte me eriza la piel, me llena el estomago de gusanitos que pareciera que bailaran al compás de tu voz. ¿Y tú perfume? Siempre que cierro los ojos creo estar en el jardín del paraíso, lleno de rosas y jazmines que saturan el aire con sus fragancias frescas, y cuando los abro, veo tu pelo que cubre mi rostro. Mi boca, ya no le obedece a mi cabeza, dice continuamente lo que mi corazón siente, ha dejado de ser el órgano de la palabra para convertirse en el órgano bendito de admiración tuya. Y mis manos te recrean a cada momento, como si tuvieran tu figura en contacto eterno, y cuando te abrazan, el éxtasis de felicidad hace caer rosas, que se esparcen entre chicos y grandes, la sonrisas de ellos lo decía todo.

Artículos relacionados

Deje un comentario