Un mañana incierto

UN MAÑANA INCIERTO.
Por Jason Tigreros.

Ahora me arrepiento de no haber llevado una cámara de fotos o un cuaderno para anotar todo lo que vi en aquella experiencia que aún hoy día me cuesta creer que viví, aunque sé lo que vieron mis ojos y que nada de ello fue producto de mi invención o de alguna droga.

Era el mes de Julio o Agosto del año 1995, yo era estudiante de la Universidad Jorge Tadeo Lozano en Bogotá. Estaba terminando estudios en la universidad. He sido una persona normal como cualquier estudiante universitario de mi país. No recuerdo exactamente cuando empezó, ya que no le di importancia, pero todo inició con sueños de una montaña de la cual salían luces. Ese fue el comienzo de todo. El sueño se repetía no todos los días, pero sí muy de seguido. Era una montaña alta y yo la divisaba desde la falda. Creo que duré con este sueño casi un mes hasta que el sueño se volvió muy real. Sé cuando sueño, incluso tengo sueños concientes, es decir, dentro del mismo sueño sé que estoy soñando, lo cual me permite manipularlo a mi antojo, pero esto se salía de todo. Era real; sentía frío y todo era demasiado claro, como cuando estoy despierto y consiente de todo lo que sucede a mí alrededor. Tiempo después el sueño siguió su recorrido, ahora yo subía la cima siendo llamado por esta. Al llegar arriba supe que las luces eran naves en forma de discos luminosos. Era eso una pista de naves, había muchas que salían o entraban a ese lugar. No vi ni un ser extraterrestre o algo que se le pareciera. El sueño me dejaba inquieto durante todo el día. Yo tenía sueños premonitorios de vez en cuando, pero esto se salía de mi entendimiento. ¿Qué significaba esto? ¿Por qué soñaba esto varias veces a la semana? Estas preguntas me acosaban a diario, pero no hallé respuesta en su momento.

Confieso que el tema ovni me atrae y soy lo bastante inteligente para saber que muchas de las cosas que se dicen son falsas y montajes para ganar algo material a cambio. Sé que existe vida en otros planetas y que no estamos solos y que algunos gobiernos esconden información al respecto. Eso lo sé.

Los sueños pasaron a ser esporádicos y no tan seguidos, pero a cambio empecé a escuchar voces dentro de mi cabeza. Solo eso me faltaba, que me volviera loco, pensaba. Muy rara vez consumía cocaína o marihuana, pero no tanto como para empezar a perder la cabeza de esa forma. En la calle, incluso dentro de clase escuchaba esa voz que me llamaba con mi nombre real. Una voz sin acento y masculina. No era de afuera, de mí alrededor, era dentro de mí donde escuchaba la voz. No era un niño o un viejo, era un adulto quien me llamaba. Debo confesar que tenía miedo, creí que estaba siendo poseído. Hasta iba a la iglesia a arrepentirme de mis pecados. Me veía en un sanatorio o en una sesión de exorcismo. ¡Qué preocupado estaba por aquellos días! Hasta que una tarde, creo que eran las 5:30 de la tarde, estando solo en mi apartamento en Bogotá, acostado en mi cama escuchando el sonido de los árboles y de los niños en el parque del conjunto residencial donde vivía (sonidos que a su vez me arrullaban) la voz volvió a llamarme. No sentí miedo, solo curiosidad. Me incorporé y vi a través de la ventana las nubes rojas, típicas del atardecer, había una tonalidad rojiza, el verde de los árboles y del cerro de Monserrate era rojo. Me senté sobre la cama y casi en posición de yoga intenté seguirle el juego a esa voz.
-¿Qué quiere de mí?- Fue la primera pregunta que le hice después de casi 3 meses desde que empezaron los sueños y después de casi un mes desde que escuché la voz.
-No temas, necesitamos tu ayuda.- Me contestó. Y a partir de ese momento se inició una conversación que duró casi… no recuerdo, pero ya era de noche cuando terminamos. Tampoco recuerdo palabra por palabra, pero sí la esencia de esa charla. Venía él y varios más de un sistema solar en el cinturón de Orión (de la estrella del medio) Necesitaban que entregase un paquete a un senador de la república y no podían ellos mismos dar esa encomienda para no alterar el rumbo de las cosas según comprendí. El contacto para hacer ese trabajo estaba en peligro y muy vigilado por organismos internacionales encargados de callar toda voz que pudiera afectar sus intereses. Así que ellos decidieron no arriesgar esa vida y contactar a otro del cual no sospecharían. ¿Por qué a mí? Porque yo les era útil, muy útil. Y porque así debía suceder. Nunca entendí esa respuesta. Eran en cierta forma tajante, con un par de palabras me respondían todo. Utilizaban demasiado bien el español, pero no era una simple conversación, ellos telepáticamente y yo con mi voz, sino que cada vez que él hablaba, por llamarlo así, sentía cosas. Me transmitía sensaciones, tranquilidad, preocupación, confianza y un largo etcétera que no logro explicar. Quizás por ello lograba captar sus repuestas con extrema facilidad. Y millones de preguntas llegaron a mí, las mismas que toda la humanidad se plantea hoy día. Pero eran directos y no abandonaban el tema a tratar.
Acepté esa misión, pero la cosa no era fácil. Supuse que me darían eso allí mismo y que yo saldría en la mañana siguiente a entregar ese paquete a su destino, pero no, a pesar de su supuesta tecnología y de poder darme ese paquete allí mismo no lo harían, es mas, podían ellos mismos entregárselo a su dueño, pero no lo harían. Las cosas debían tener un proceso y había leyes en el universo que tenían que ser respetadas. Por eso yo tenía que verme con ellos tiempo después en un lugar que no me especificaron bien, aunque pienso que no había necesidad, pues sentía que ya lo conocía, en ese momento vino a mí la imagen de aquella montaña que vi en mis sueños.
Me dijeron que así como hay seres como ellos, es decir, seres buenos, también los había hostiles. Una de sus misiones era la de protegernos de ellos. Son algo así como los guardianes del planeta o dicho de otro modo, un vigilante, celador o un policía que protege una caja fuerte. Pero ya habría mucho tiempo para entrar en detalles sobre esas y otras preguntas que me llegaban a la cabeza.

Creo que transcurrieron dos semanas para llegar el día en que debía verme con ellos. Llegó ese Sábado del mes de Octubre, me levanté como a las 8 de la mañana (o un poco más tarde), desayuné, me bañé, me vestí, pensé un buen rato en lo que iba a hacer viniendo a mí esa imagen de la montaña y salí a enfrentarme con mi destino a las 11:30 a.m. Debía ir a un lugar cerca de Bogotá llamado Choachí, aunque ya que lo recuerdo, ellos nunca mencionaron nombres de sitios ni nada parecido, solo me dijeron que a las 2 de la tarde debería estar allá, solo fue eso, estar allá, sin nombre ni especificación del lugar exacto. Aún así ¿Por qué sentía que debía estar cerca de Choachí?, ¿Por qué, aunque no sabía, concientemente, dónde verme con ellos estaba tranquilo como si supiera a donde ir? En el fondo pensaba en ello, pero también sabía como movilizarme hasta estar allá. Fui a una pequeña estación de buses donde salen camionetas, busetas y colectivos que viajan a pueblos cerca de la capital, compré un tiquete hasta Choachí y me subí al Van. Emprendimos el viaje y aunque era nuevo para mi ese recorrido ¿Por qué sentía que era el camino exacto? Todos los pasajeros iban a algún destino, iban metidos en sus cosas, unos conversando, viendo el panorama o durmiendo, pero yo era especial, no sabía con qué me iba a encontrar ni dónde bajarme, pero al llegar a una de las tantas curvas me bajé. Crucé la carretera, había una casa a un lado del camino, la verdad era una tienda para viajeros y casi pasando desapercibido una carretera sin pavimentar, destapada por la cual no todo tipo de vehículo podría pasar. Eché una última ojeada a aquel lugar el cual veía por vez primera, pero sentía que era el correcto, que iba por buen camino, todo me parecía extraña e inexplicablemente familiar. Estaba en zona rural, montañas, vegetación y las pocas personas (al menos los de esa casa) con cierto aspecto campesino.

Emprendí la marcha, caminé observando el paisaje; casas humildes, criaderos de marranos, chivos u ovejas, campesinos de sombrero y botas para el barro y el típico alambrado alrededor del camino destapado. Salí de la carretera saltando un alambrado para introducirme en pleno monte. Atravesé un cultivo de no recuerdo que era y llegué a una pequeña planicie llena de rocas y más adelante una loma o colina llena de rocas y vegetación pequeña. Me acerqué a la falda de esta pequeña loma y sin darme cuenta, desde abajo, en la falda quedé inmóvil con mi piel erizada no por el frío sino porque frente a mí estaba la montaña que vi en mis sueños. ¿Y ahora qué haría? Allí me encontraba viendo y recordando el sueño. ¿Qué me esperaba allá arriba?

No sentía miedo de encontrarme a la guerrilla, ni siquiera de encontrarme delincuentes de la ciudad que me matarían simplemente por placer, esto no sé si era miedo, nerviosismo o qué sé yo. Mas bien era un miedo a lo desconocido, que ya es demasiado. ¿Era real lo que vivía en ese momento? Un sueño no lo era, de eso estaba más que seguro. ¿Entonces qué explicación tenían esos sueños, las voces y esa aparente conversación que tuve en mi habitación? Creo que ya sabía donde encontrar las respuestas y no quería darme cuenta que debía estar allá arriba de esa montaña.
Y comencé a subir, bastante inclinada estaba, tanto que a ratos usaba mis cuatro extremidades para subir. Creo que desde el momento en que bajé del Van hasta llegar a la cima pasaron 30 minutos (tal vez un poco más) Ya arriba, en la cima, no vi una pista de naves extraterrestres ni nada semejante, me encontré con una reducida meseta de casi 10 metros de largo por 4 de ancho aproximadamente. Tras de mi una bella vista; el campo, cultivos que producían figuras geométricas (cuadrados como una pintura cubista) sobre la tierra, casas, árboles, más montañas y un pequeño lago artificial por el cual pasé. Desde arriba se veía muy alta la loma y extenso el trayecto por el cual subí. Allí estuve esperando no sé qué. Hacía frío y había un poco de niebla que con el paso del tiempo se fue disipando, descubriendo más monte frente a mí, reemplazando la pista de naves que había en mis sueños.
Me senté a descansar sobre una piedra propicia para poner mis posaderas. Y esperé no recuerdo cuanto mirando mí alrededor, tomando aire para recuperarme, oyendo el viento golpear mi cuerpo. Solo estaba yo solo, nadie sabía que me encontraba allí en ese lugar.

-Prepárate, vamos a descender- Retumbó mi cabeza haciéndome levantar del susto. Miré a mi alrededor y caí en cuenta que la voz venía dentro de mí. Me entró mucho nerviosismo con una dosis de emoción y expectación. ¿Con qué me iba a encontrar? Miraba como loco mi alrededor, ¿Cómo aparecerían? Tuve ganas de orinar y lo hice allí mismo, sobre el suelo. Fue una mezcla de malas sensaciones, de arrepentimiento por haber ido allí a un lugar tan alejado y solitario. No me explico que era eso detrás de la nube, se movía con gran velocidad, pero no lo divisaba claramente, aun había nubes en el cielo. Parecía una nube yendo contra las demás. Por fin se dejó ver; de color oscuro sin llegar al negro. Calculo unos 300 metros sobre la tierra, aunque puedo estar equivocado, tal vez sería más la distancia. Empezó a bajar y cada metro que descendía yo palidecía de miedo. De nuevo tuve ganas de orinar y no me contuve. Quería huir, salir corriendo, pero me atraparían fácil. Aun si pudiera correr mis piernas estaban paralizadas del terror. ¿Por qué carajos me metí en esto? Y bajó a una distancia que podía ver la nave con detalles.
Que decepción, pensé que las naves extraterrestres eran como las pasan en las películas, de forma de disco o similar, pero esta no lo era del todo así. Yo la catalogaría con forma de lágrima. Aunque al comienzo el color era oscuro al estar casi a 10 metros del suelo esta era gris, como un espejo se reflejaba la luz y su alrededor. Tenía una cola que culminaba casi en punta circular. A 10 metros de distancia sobre el suelo se detuvo y a unos 50 de mí. De repente las plantas y pequeños árboles en el suelo dieron una especie de giro sobre si y se aplastaron, cayeron en una perfecta sincronía para dar espacio a un círculo de 20 metros sobre el suelo. Fue aquí cuando la nave decidió aterrizar. Emitía un zumbido mezcla entre viento y motor de una nave convencional oído desde adentro. Quedó quieta sobre el círculo y yo a punto de defecar. Estaba de frente hacia mí, no de lado ni de cola sino de frente. Lloré de miedo, oré a Dios. Me arrepentí de estar allí frente a algo que no podía existir. Y como un perfecto idiota suicida intenté acercarme a esa nave, pero antes de llegar al círculo un fuerte viento me devolvió, me hacía retroceder. Lo intenté una vez más y no pude entrar. Me devolví a mi lugar.

-No temas, voy a salir- Escuché en mi interior. Segundos después se abrió una puerta al lado de esta y salió un ser de forma humana con un traje de color verde que parecía brillar. Tenía forma de abrigo o gabán que le llegaba mas abajo de las rodillas, debajo de este una especie de camisa y pantalón del mismo tono, aunque no del mismo color, verde o azul verdoso. Un cinturón negro hacía de sujetador para la camisa y el pantalón, al menos eso pensaba. Llamó su atención moviendo su derecha levantada (o me saludaba) Mira al interior de su nave como hablando con alguien y después me lanza una mirada para acto seguido dirigirse hacia mí.
Segunda decepción. Tenía entendido que los extraterrestres eran bajitos y grises, pero este era mas humano que de otro universo. De cabello largo y negro con un caminado normal, aunque a 50 metros no detallaba muy bien. Mientras se aproximaba a mí (y crecía mi miedo) divisé rasgos muy humanos, de hecho podía pasar desapercibido entre nosotros siempre y cuando no nos fijáramos en sus casi 3 metros de alto. Muy alto y atractivo, pero en su rostro había algo que aun no logro explicar y eso era lo que lo diferenciaba de nosotros. Quizás eran sus ojos o su expresividad en su mirar, no lo sé, pero en su cara estaba la diferencia.
Se detuvo a casi 5 metros de mí. ¡Qué hombre tan alto! Levantó su derecha saludándome con algo así como un – Paz y energía para ti y los tuyos- Me dijo con su voz, la misma que escuchaba en mi cabeza. Yo no supe que decir, solo atiné a levantar mi derecha imitándolo y lanzar un tímido – Quiubo-
Era una presa fácil, si quisiera hacerme daño lo haría sin problema alguno, pero poco a poco ese miedo fue convirtiéndose en mera curiosidad, ¿Sería yo tan afortunado o quizás el único ser humano que ha visto seres de otro mundo tan de cerca?
– Soy (me dijo su nombre, cosa que no se quedó en el recuerdo)… soy instructor espiritual, me encargo de preparar y seleccionar humanos de la tierra para los cambios que vendrán- Algo así me dijo, aunque no recuerdo detalles y palabra por palabra dicha por él o por mí.
– ¿Por qué yo? No soy nadie ni creo que pueda hacer mucho por ustedes, además no sé lo que quieren- les dije.
– No te preocupes… – Me transmitía tranquilidad y un sin fin de sensaciones su voz, hasta podía sospechar qué podía sentir o, incluso, ver sus pensamientos y sensaciones. -… tiempo al tiempo, todo tiene su curso- Me sonrió como si fuese el típico padre de familia educando a su niño.
No pude contenerme y lancé mi pregunta – ¿Son extraterrestres… ustedes?-
Le parecía una pregunta ingenua, aunque para mí era de las importantes –Extraterrestre es todo aquel ser que no es de la Tierra y yo no soy de este planeta. Ya te dije que soy del planeta… (Or, Mor, Lor, el caso es una palabra terminada en or) del sistema solar… (No lo recuerdo) en lo que ustedes llaman el cinturón de Orión, a unos… (No sé cuantos miles de años luz de la tierra) exactamente en la estrella del medio. Solo somos una de las tantas razas extraterrestres existentes en esta galaxia y una de las millones de razas existentes en el universo- Explicó casi como un profesor a su alumno.
Cabe anotar que hasta ese momento no conocía el famoso cinturón de Orión, aunque sí sentía interés por esas tres estrellas juntas que se veían en una noche despejada.
– ¿Por qué se presentan ante mí? Me refiero a que por qué no en un lugar público, donde haya gente y no aquí tan… solitario. ¿Por qué no se descubren ya ante los demás? Siempre andan escondiéndose.- La típica pregunta que se hacen todos lo terrestres.
Sonrió contestando – No sé cuantas veces tendremos que contestar a esa pregunta. Es muy fácil; ustedes no están preparados para un contacto con nosotros ni con ninguna otra civilización. Por eso escogemos minuciosamente a nuestra gente: a los contactados. Tampoco es el momento para hacerlo, ni nos interesa, aún, un encuentro con multitudes, si lo hacemos con algunos es para que se den cuenta, de una vez por todas, que ustedes no están solos, solo para eso y no para darles todo, ni para hacerles todo, ni para masacrar sus costumbres, ni mucho menos su cultura. La civilización grande se come a la pequeña, así como fue cuando llegaron los Españoles –
– Si no fueran los españoles hubieran sido los Ingleses o los vikingos u otro país- Agregué.
– Cierto, pero todo sucedió por un proceso que se llevó a cabo, había nacido el espíritu por saber mas allá, el espíritu de aventura y de búsqueda ya estaba entre la gente de ese tiempo. Tarde o temprano iba a suceder y es este mismo proceso que llegará a ustedes. Todas las especies del universo deben convivir como hermanos, como hijos de la luz o lo que ustedes llamarían hijos de Dios- Contestó.
Guardé un momento de silencio buscando mas interrogantes para hacerle, le di la espalda y me senté en una roca para preguntar – ¿Hace cuanto que están entre nosotros?-
– Más tiempo del que puedas imaginar, pero algunas razas están desde el momento en que se implantó la vida en la Tierra, aunque había vida en este y en otro planeta del sistema solar, ahora solo sobrevive la Tierra-
Vaya, esto si era nuevo para mí; ¿Implantar la vida? ¿Vida en dos planetas? Quizás no había comprendido la respuesta, por eso pregunté – ¿Se implantó la vida en dos planetas? ¿Había otro planeta con vida en este sistema solar?-
-Solo se implantó la vida en la Tierra; En el tercer y quinto planeta había vida, vida casi idéntica en imagen y semejanza, aunque Mardú era una colonia venida de otras estrellas, Mardú evolucionó rápidamente y se convirtió en un planeta libre, libre en el sentido de que era normal ver seres de otros mundos entre los nativos, pero tuvo problemas por culpa propia y su poder fue en su contra. Mala energía y el uso de la inteligencia y del poder para mal hizo que el planeta se acercara mucho a la órbita de Júpiter desintegrándose en cosa de días. Sus restos son el cinturón de asteroides; entre el cuarto y quinto planeta de este sistema solar-

Todos estábamos más que convencidos que solo la Tierra era el único planeta del sistema solar con vida. Esto me hacía replantear demasiadas cosas, hasta la vida misma. Que el cinturón de asteroides era un planeta lo puedo aceptar, ¿pero que tuviera vida? ¿Y más evolucionada que la nuestra? Eso, a mi parecer, era ilógico. Yo pensaba que la vida había surgido por unas condiciones atmosféricas y químicas y no que fuese implantada por algo o alguien, eso no lo creo ni podré aceptarlo.

– ¿Y qué sucedió con los habitantes de ese planeta?- Pregunté después de cavilar un poco.
– Ya habrá tiempo para satisfacer a todos tus interrogantes, pero he de decirte que el 90% murieron, el resto bajaron a la Tierra o se esparcieron por el universo, unos a… (nombre de su planeta de origen, ese que termina en or) o viajaron con otros seres a Alfa Centauro o Pléyades. Antes que preguntes, sí, algunos bajaron a la Tierra mas no se mezclaron con ustedes, no sexualmente. Llegaron a una gran isla llamada aquí como Atlántida, sobre el océano Atlántico. Era la civilización más avanzada del planeta en aquel entonces, pero los problemas que surgieron en su lugar de origen surgieron aquí también; la lucha de poder y el egocentrismo hizo que esta isla desapareciera. Sus sobrevivientes, los pocos que se salvaron, fueron a Egipto a transmitir sus conocimientos, algunos están con nosotros, otros viajaron a otros mundos y otros dieron fuerza a algunas tribus Americanas como los Mayas e Incas-

Debió notar mi confusión. No sé qué rostro llevaba en aquellos momentos, aunque supongo que era uno lleno de cuestionamientos. Todo eso era mas que nuevo, eso no es lo que yo sabía ni lo que me enseñaron. Debía ser real pues vi como esa nave descendía, es más, bastaba con levantar la mirada y verla; de color gris claro posada sobre un círculo de vegetación aplastada y a menos de 5 metros estaba él, un hombre alto de casi 3 metros. Le llegaba mi barbilla a su cinturón. ¿Qué hacía yo allí? ¿Realmente qué querían de mí? ¿Por qué me decía todo eso?

– ¿Qué es lo que quieres de mí?- Insistí en la pregunta.
Sonrió dándome mucha tranquilidad – Ya te lo dije, necesitamos que entregues un paquete a un contacto nuestro. Es importante que llegue a sus manos pues beneficiará a muchos-
– Pues démelo ya, yo lo busco y se lo doy- Le dije insistiendo en un tono como si quisiera terminar ya con ese encuentro.
– No tan deprisa. Paso a paso- Mira hacia la nave y después a mí. – ¿Te gustaría entrar a la nave?- Ahora él me formulaba su primera pregunta.
No recuerdo qué sentí, aunque no me extraña que estuviera a punto de defecar de emoción, a lo mejor me puse inquieto y curioso por saber cómo era. No lo recuerdo.
– ¿Me van a llevar a una estación espacial o base estelar de ustedes?- Creo que pregunté eso o algo similar en un tono burlesco.
– Si, a la Luna.- Contestó – Es ideal que vengas con nosotros ya que el paquete esta allá- Sonrió señalando hacia arriba con su índice.
Me salió el tiro por detrás. Jamás esperé que mi broma se volviese contra mi.

Tal vez hablamos de más cosas, pero al no tener anotadas estas conversaciones es muy difícil para mi recordar todo y con mayor razón cuando esta cabeza mía se mantiene muy despistada. Lo cierto de todo es que no duramos media hora hablando en aquella pequeña meseta sobre la montaña. La conversación terminó con su invitación a entrar a la nave y a hacer un viaje a la Luna, lugar donde estaba lo que ellos me entregarían para posteriormente yo dar a un destino.

Yo lo seguía entre la espesa vegetación que no lograba cubrirlo, mientras que yo me perdía entre arbustos y matorrales a pocos metros de él. Al llegar al círculo de vegetación aplastada noté como esta formaba un colchón o tapete sobre el suelo. No tuve dificultad para entrar en el círculo, teniendo en cuenta que había intentado antes entrar impidiendo el acceso un fuerte viento que me empujaba a regresar. Las plantas, según noté, no estaban aplastadas ni rotas, mas bien parecían acostadas. Hacía una temperatura superior dentro del círculo, el frío que sentía afuera desapareció en el colchón de hierba y matorrales. No sentía calor, aunque la temperatura era agradable. Un término medio que me hacía prescindir de mi chaqueta contra el frío.
Lentamente me acercaba a la nave, de ancho casi 6 metros, sin tren de aterrizaje ni patas como en los films de ficción. Estaba posada sobre su vientre. Al acercarme de frente a esta tenia de alto 3 metros y medio (según calculé) y algo parecido, al menos me daba la impresión, de ventanas oscuras de frente. La cabina del piloto suponía. De largo mediría casi 10 metros. Vi la rampa por la cual se accedía al interior, sube él primero y ya en el interior me lanza una mirada invitándome a subir. Acepté. No se veía nada adentro. La puerta de entrada media 1.50 de ancho, de alto menos de los 2.50, aunque no había problema para que él ingresara a pesar de su altura. El espacio era suficiente para pasar sin golpearse la cabeza. Entré. Hace un movimiento de lado con su mano izquierda cerrándose inmediatamente la entrada emitiendo un leve sonido como de pequeño estornudo. La rampa era puerta a la vez. Estábamos encerrados en un pequeño espacio de por lo menos un metro cuadrado. Me fijé en lo alto que era él, mi barbilla le daba centímetros más arriba de su cinturón.

– Es un proceso de esterilización- Me informó al tiempo que una nube de humo nos cubrió. No vi de donde salía, pues en cuestión de segundos (unos 2 segundos) nos había cubierto. No olía mal, de hecho no olía a nada. Parecía oxígeno. Y así como vino se fue, no me di cuenta cuando la nube de humo blanco se desvaneció. No había olor ni ruido.
– Bienvenido- Dijo.
No sabía de donde provenía la luz, pero la había, aun estando encerrados en ese diminuto espacio. Se aclaró más o entró más luz al tiempo que oí un bip muy agudo. Antes encerrados en una cámara esterilizadora o lo que fuera y ahora esta pasaba a ser el pasillo de la nave. Logré ver como otro ser parecido a mi guía entraba a lo que pensaba era la cabina.
Pronunció unas palabras, al menos creo que dijo algo, caminando hacia esa aparente cabina. Era una cosa de preguntas y respuestas entre él y su compañero. Me invitó hacia él. Estaba sentado un hombre como él, muy atractivo, de cabello largo y negro brillante, vestido de un camisón y pantalón claro, con su cinturón, similar al de mi guía y calzando botas o parecido a eso. Se veía en un espacio reducido aunque yo cabría sin mayor dificultad.
– El es… (tampoco recuerdo su nombre) es el piloto y esta la cabina de mando – Explicó mi guía.
Pero no tenía apariencia de cabina de mando de una nave espacial de seres con una tecnología mucho más avanzada que la nuestra. A mi parecer era demasiado sencilla: La silla del piloto, un tablero de control sin botones, palancas y luces como los de un avión. Este tablero era raro (como tantas cosas que vi) no alcanzaba los 50 centímetros. Había varios cristales como palancas enterrados en el panel de control sobresaliendo una base sobre el cristal de colores que cambiaban lentamente. En medio de este tablero se veían algunas luces como si fueran vistas en una pantalla de televisión con algunas figuras geométricas dibujadas en él. Pequeños botones que no alcanzaban a superar una cantidad de 10.
– Hola- Saludé extendiéndole mi mano, pero él no entendió ese gesto. Eso lo comprendí tiempo después. Mucho después de recoger mi brazo.
– Hola… – Me saludó pronunciando mi nombre verdadero con acento, acento que no sabría explicar. Parecía no saber el idioma.
Los dos hombres intercambiaron unas palabritas en su lenguaje. Vi sus ojos; azules claros que parecían brillar. Eran expresivos, no físicamente sino su interior. No entiendo por qué me dio la impresión de que me conocía y de que le agradaba verme.

Mi guía me condujo por el pasillo hasta llegar a una pequeñísima sala. El suelo parecía estar alfombrado en toda la nave y no se oían los pasos al caminar. La acústica era muy buena, pero no se escuchaba lo que se hablaban en las distintas salas de la nave. Llegamos a ese pequeño cuarto de casi 1.80 (O 2 metros) por 1.80 mas o menos. Adentro estaba un aparato parecido a un ovni, así como normalmente se conocen las naves extraterrestres, sobre esta 6 bolas grises al igual que en la parte inferior. En medio, o en el ecuador de este aparato, salían de su interior 4 pequeñas placas, o lo que fuera, las cuales giraban lentamente en cada extremo de este aparato inmóvil. Emitía un sonido grave. Lo que me sorprendió, tanto que me asusté y retrocedí un paso, fue ver al típico ser pequeño de 1.50, pálido, como de un color gris, extremidades largas y delgadísimas, de cabeza grande, calvo, de ojos grandes y negros, nariz pequeñísima y boca… apenas visible, mas parecía una débil línea dibujada. Me miró y siguió haciendo lo suyo. Como pendiente de ese extraño aparato. Detrás de ese objeto salió una esfera aparentemente de metal levitando a un lado del ser gris. Mi guía a un lado de la entrada parecía hablar con este pequeño quien a veces lanzaba pequeñas miradas al hombre alto. No sé si estaba desnudo o no, pero traté de ver vestuario alguno y me fue difícil, al pequeño extraterrestre no se le veía traje. Sus manos largas y solo con 4 falanges. Carecía de orejas. No escuché voces, pero supongo que se comunicaban telepáticamente.
– Cuando ustedes descubran este motor, el tercer motor, entrarán en una etapa que cambiará la historia de la humanidad- Me dijo el guía.
No le dije nada, pues no sabía de qué me hablaba en ese instante. Quizás por ello se animó a explicar.
– El primer motor es de tracción animal o humana, el segundo es de propulsión, utilizado por ustedes en vehículos, aviones e incluso en naves espaciales. Puede superar velocidades extremas. La desventaja es que los pasajeros y el piloto viajan impulsados por el motor a merced de las fuerzas gravitatorias que se producen dentro de la nave. El tercer motor tiene la ventaja de que cada molécula dentro de la nave se desplaza junto con el motor sin ser impulsado como proyectil. Si se detiene en seco las moléculas en su interior se detienen sin sentirse gravedad, fuerzas g o morir aplastado como sí sucedería con un segundo motor. Hay un cuarto que no es nuestro sino de seres de luz en una dimensión o espacio tiempo más desarrollado; no se necesitan naves, pero las hay, aunque el motor, por llamarlo así, tiene mucho de Interrelación con nuestra energía y ser-
Se alejó de la puerta caminando estrechamente por el pasillo hasta otra puerta más atrás de la nave. Lo seguí al siguiente salón; un poco más grande que el anterior, sillas enormes (un total de 8) que supongo eran para ellos, de color oscuro mas no negro.
– Has debido escuchar el motor de la nave cuando aterrizamos… – comentó –… lo cual no debe pasar porque el motor no emite ruido, tenemos un pequeño contratiempo con el motor y… (Curry o algo así) lo está reparando- Me miró tocando mi hombro derecho.
– Dios, un golpe de este Goliat y me mata antes de que toque el suelo- Pensé muy dentro de mí.
– Lo que viste en la otra sala es el motor- Me confirmó él – Esta sala es de pasajeros, a decir verdad esta es una nave diplomática también usada para pasajeros. No es de experimentos o de combate, aunque tenemos alguna arma por si hay que defendernos. Armas magnéticas-
-¿Por qué me cuenta todo esto?- Cuestioné.
– Es obvio para que te informes y no estés tan perdido en un mundo nuevo para ti- Satisfizo a mi pregunta – Ahora prepárate para el viaje- Entra parando frente a una de las 8 sillas.
No sé que hizo que el mueble, delante de él, se recogió sobre sí quedando en cosa de 1 segundo como una almohada o cojín sobre el suelo. La silla del fondo se deslizó sobre el suelo unos centímetros para quedar detenida y cambiar de forma; daba la impresión de desbaratarse, pero suponía que era el ingenio del diseño; de silla a una camilla delgada e inclinada. Me invitó a pasar y a acostarme.
– Ahora me meterán una sonda y harán experimentos conmigo- Pensaba, pero nada de eso.
– Al ser tu primera vez en este tipo de viajes tu cuerpo sufrirá una acomodación molecular. Acuéstate aquí- Me dijo.
Eso mismo hice. A simple vista se veía incómoda la camilla o lo que fuese, pero más bien era propicia para dormir, según sentí al acostarme en ella. Salió un momento, y estuve allí mirando hacia arriba e intentando grabar en mis recuerdos esa sala: De paredes que parecían de un metal fuerte y duro, las sillas no tenían patas, solo una pequeña base anclada en el piso y sin cinturones de seguridad. La sala no tenía esquinas rectas, estas esquinas desaparecían en curvas. Ya que recuerdo, toda la nave carecía de geometría recta, no existían los ángulos de 90 grados. En vez de ellos había curvas.
No calculo el tiempo desde que se marchó hasta que volvió, pero no pasaron los 5 minutos, al menos no demoró mucho. Al regresar me noté mareado y la vista desenfocada. Yo estaba acostado en esa especie de camilla o mesa de cirugía. Ahora recuerdo, esta se asemejaba a las sillas de los odontólogos, pero más delgada y aparentemente más incómoda, pero solo en apariencia, pues sentía todo lo contrario.
– Vamos a despegar- Dijo el guía acercándose a mí, traté de incorporarme un poco, pero un fuerte golpe en la cara, como si con una tabla de madera me pegaran, me hizo caer sobre la camilla inconsciente. Creí que ese gigante me había pegado ¿Por qué? Ni siquiera me di cuenta de cuando levantó su mano contra mí.

Ni idea de cuanto tiempo transcurrió, pero al darme cuenta estaba sobre la camilla aturdido con un dolor en mi cuerpo y en mi cabeza. A un lado estaba mi guía y el pequeño ser gris quien alejaba su dedo de mi cara.
– ¿Cómo te encuentras?- Preguntó alguien que no era el hombre alto. No contesté, pero ese alguien insistió en la pregunta y yo no respondí, solo pregunté por lo que me había pasado, creyendo que el grandote me había pegado.
– ¿Qué pasó?- Interrogué.
– Tu cuerpo se contrae y las moléculas de todo tu organismo de amoldan para este tipo de viajes- Escuché la respuesta, pero ni el pequeño ni el grande hablaban.
Sonrió mi guía agregando – Con este motor eso es normal, aquí no se viaja impulsado por un motor sino que cada molécula dentro de la nave se mueve con la nave misma, desde un simple hombre como yo hasta un insignificante insecto-
– No hay ser viviente que pueda viajar a la velocidad de la luz con un motor de propulsión, pero nosotros sí con el motor nuestro- Volví a escuchar la nueva voz.
Me recosté tratando de recuperar mis fuerzas. Estaba aturdido y algo mareado.
– ¿Cómo te encuentras?- Preguntaron de nuevo.
Abrí los ojos y los miré, me incorporé un poco, pero sentía punzadas en la cabeza que me hicieron retroceder, así que volví a recostarme.
– ¿Quién me pregunta eso?- Les pregunté.
– Soy yo- Estaba el gris frente a mí mirándome, o eso pensé.
¿Cómo no había caído en cuenta? Si con esa raya en vez de boca no podía hablar. Utilizaba la telepatía para comunicarse. Ahora entendía que esa voz la escuchaba dentro de mi cabeza. Cabeza a punto de explotar.
Sentí un cosquilleo en mis piernas que fue subiendo lentamente por mi estómago, me calmaba el dolor. El hombre gris llevaba en su mano algo así como un tubo de cristal blanco por la luz que tenía, terminaba en una pequeña punta y lanzaba un sonido leve, apenas audible, en tono agudo. Bajo este cristal estaba mi cuerpo que vibraba según donde estuviera este aparato. Me quitaba el dolor. Lo subió hasta mi cabeza y quedé mas o menos bien, a excepción del mareo.

El pequeño grisáceo salió y yo quedé recostado. Mi guía me contaba cosas sin importancia, creo yo, que cómo me sentía en ese viaje, que si era diferente a viajar en avión y cosas así. Supuestamente estábamos en el espacio, cosa que no lo creí, ya que según he aprendido, en el espacio no hay gravedad y en esa sala nada flotaba. Gravedad artificial decía él. Quería ver hacia afuera, la Tierra, las estrellas le comentaba y hasta ese momento no caía en cuenta que la nave no tenía ventanas, ni siquiera la cabina del piloto, aunque no era problema para ellos debido a monitores que hacían de ojos o de ventanas. Me llevó a la cabina y vi la Luna, estábamos cerca, muy cerca, esta era una esfera gris llena de cráteres. Me dijo que iríamos al lado oscuro del satélite y en cosa de segundos un manto oscuro cubrió la esfera haciéndose más grande. Viajábamos más rápido que cualquier súper nave del planeta, pero no se sentía nada. Era como si estuviésemos viendo una película proyectada en la pared. Y poco a poco la Luna dejó ver montañas y cráteres que casi cubrían la pantalla. Estaba oscuro, pero aun así se veía la geografía de esta. Por primera vez pude ver luces salir y entrar a un cráter, el mismo al cual nos dirigíamos; 3 en total, la última se acercó tanto que pude darme cuenta que era una nave.

Nos acercamos a un extremo del gran cráter donde se divisaban luces en la planicie y sobre el borde del hueco. Lentamente, dentro del mismo lugar se visualizó una cueva a través de la cual había luces en su interior. Y por esa caverna nos introdujimos. Solo las luces que señalaban el camino alumbraba la oscuridad, luces estratégicamente situadas para señalar la ruta, como una pista en la noche. Y llegamos a ese lugar que no podía creer mis ojos. La tiniebla desapareció para dar lugar a la iluminación. Era un hueco enorme, pero se veía luces y ventanas dentro de la roca lunar. Era como un edificio esculpido en plena roca, hasta alguno que otro habitante se alcanzaba a apreciar. Filas innumerables de cosas que parecían naves llenaban el espacio dentro de la caverna. Ancladas contra la roca. No sé cuantas naves había, pero pasaban las mil según noté mientras bajábamos. En medio de la cueva, similar a una columna, un tubo o conducto que parecía orgánico, a pesar de la iluminación que poseía en algunos lados. De metal, aunque también era de forma de intestino enrollado en un tubo de hierro.
Si ellos quisieran apoderarse del planeta lo haría en menos de 2 minutos. No tendrían dificultad en ganar una guerra contra nosotros. Películas como Independece day eran una quimera. Nunca les ganaríamos a ellos. Tendríamos las de perder mucho antes de decidir enfrentarnos a los extraterrestres. ¿Pero por qué no nos esclavizaban de una vez? ¿Por qué no se apoderaban del planeta? Pues simplemente porque esa no era su misión, o no estaba en sus planes, o nuestro planeta no era tan interesante como para hacerlo. Cualquier cosa podría ser la respuesta o eran tan avanzados que nos miraban desde otro ángulo, o eran tan superiores que no solo lo eran tecnológicamente sino también espiritual. Me asombraba yo de ver lo que veía, no era una película de Hollywood, era la realidad. Era increíble la construcción que hicieron bajo la Luna y nosotros pensando en ir a Marte o colonizar el satélite. Nos encontrábamos a miles de años para alcanzar su tecnología. De ancho la caverna mediría… mucho, tal vez 100 metros o más, o quizás menos.
Y entramos a una cueva mucho más pequeña, con su típico túnel y frente a nosotros una pequeña pista o puerto de llegada. Dos naves más como la nuestra aparcadas sobre la superficie señalizada para el descenso. Vi escaleras que conducía a puertas, vi ventanas con gente en su interior y vi mucho movimiento de gente o seres hechos a imagen y semejanza nuestra. Fue aquí en este momento en que nuestro vehículo se detuvo. Habíamos llegado a nuestro destino. La película llegó a su fin desapareciendo en una pared gris frente a mí.

Quisiera recordarlo todo, pero muchas cosas se me escapan ahora que quiero escribirlo, a ratos recuerdo cosas sin proponérmelo y vuelvo y repaso este escrito el cual plasmo para aquellos que quieran leerlo. No es mi intención que me crean o me llamen mentiroso. Ese no es mi objetivo. Lo lanzo al mundo para aquellos a quienes va este mensaje. Si de algo le sirve en su vida continúe con la lectura de este, sino deténgase y déjelo a un lado. Sé lo que vi y yo solo sé que esto fue real, pero reconozco que a pesar de todo a veces pienso ¿Qué fue lo que realmente sucedió? Fue tan… ni siquiera sé cómo describirlo… tan extraña o increíble esta experiencia, que a veces me es muy difícil reconocer que la viví.

Duré mareado casi una hora, de hecho al salir de la nave el aire me hizo vomitar en la rampa. Nos recibieron unos pequeños seres grises quienes entraron a la nave. Los hombres altos salieron conmigo llevándome a algo así como un elevador que se introducía hacia abajo. Llegamos a un pasillo en piedra por el que vi a varios seres parecidos a los grisáceos, pero con una pequeña diferencia, estos eran un poco más altos (1.60 o 1.70 de altura) No me fijé bien porque estaba mareado e iba apoyado del brazo de uno de los altos, tal vez de mi guía. Por fin llegamos a nuestro destino. Una sala blanca, amplia que me hacia psicológicamente reponer ante el mareo. Me acosté después de hacerme beber un líquido amargo que me cortó la respiración por un momento. Ahí quedé no sé cuanto tiempo. Descansando, o mejor, amoldándome a la atmósfera artificial de esa base lunar. Me preguntaba mi guía cómo y qué sentía. Vaya, estaba borracho, como si hubiese bebido hasta mas no poder. Hasta mi voz se distorsionaba. Noté que alguien llegó, lo supe porque vi a 3 seres, uno de ellos de blanco; una mujer. Sé que era mujer por la voz al preguntar cómo me encontraba. Mi vista se había nublado completamente y tocando ella mi frente me dormí o me durmió.

No recuerdo cuantas veces desperté sin noción del tiempo ni del espacio. Abrí los ojos y me hallaba acostado en una cama; igual a mi cama en la tierra, en Bogotá Colombia. Tocaba con mis manos y era una cama de madera con tablas y colchón. Hasta sábana tenía. Me encontraba bien, el mareo había desaparecido. Ya podía ver todo claramente. El techo era oscuro, como de piedra. Miré a un lado y todo era tallado en roca, a un lado de la cama una pequeña mesa, a decir verdad era un nochero o mesa de noche. No había bombillos, aun así, había luz. A mis pies un bulto o algo parecido. Poco a poco mi vista se aclaró del todo y ese bulto a mis pies tomó forma humana. Alguien estaba sentado al lado de mi lecho mirándome fijamente. Desperté completamente y el susto me hizo sentar arrinconándome contra la esquina curvada de la pared rocosa lanzando un ahogado grito.
– Tranquilo, tranquilo- Suplicó la forma humana.
Era un hombre de unos 40 años. De cabello corto y negro. Vestía una túnica, parecida a los que usaba la gente en la época de Cristo, de color marrón. Parecía humano, al menos no era alto.
– Disculpa, no quería asustarte- Me dijo con un acento pastuso (De la gente de Pasto en Colombia)
Lo miré y era tan humano como yo. Me miraba sonriendo.
– ¿Quién es usted?- Le pregunté.
Con voz tranquila contestó – Me llamo Marcos, soy médico. ¿Cómo estás?-
– Mejor- Le respondí.
– Me encargo de la salud de los principiantes- Me dijo – Esta atmósfera afecta físicamente a los que en ella entran por vez primera. Tu reacción es normal, pero te pasará en unas horas. Tu cuerpo se adapta a la atmósfera artificial de la base Lunar-
La verdad no esperaba encontrarme con alguien de la Tierra, aunque no sé por qué creía que era el único humano allí en el satélite. La habitación, o el lugar donde me encontraba, mediría 6 metros por 6. Amplio se veía. Al lado de mi cama, separada por otra pequeña distancia, estaba otra cama similar a la mía. Un tapete sobre el piso, parecido a los Arabes, adornaba el oscuro suelo. La puerta… no había puerta, pero a cambio había una especie de cortina de hilos con adornos que dejaba ver el exterior y quizás el interior de la habitación.

Marcos había desaparecido hace muchos años (A principios de los años 80) en las montañas de los Andes Chilenos casi llegando al Perú. Su familia no sabe nada de él y lo dieron por muerto. La avioneta en la que viajaban nunca fue encontrada. Los tres ocupantes de la nave fueron dados por muertos; El piloto, un estudiante de medicina quien hacia prácticas en una aldea Chilena y el propio Marcos. ¿Qué sucedió? Viajaban, después de haber caído una tormenta, sobre los Andes destino a una ciudad al norte del país para proveerse de medicinas o algo así, cuando el paisaje cambió de forma, los controles de la aeronave enloquecieron sin saber donde estaban. La selva y la vegetación desaparecieron sin notarlo hasta ver bajo ellos un desierto que daba mucho temor. Intentaron ponerse en contacto con el control aéreo, pero fue inútil. La brújula daba vueltas sobre sí, no se sabía cuál era el norte o el sur e incluso ni el arriba ni el abajo. ¿Dónde estaban? No tenían ni la más remota idea. Ese viaje lo habían hecho infinidad de veces sin contratiempo y jamás se encontraron con un desierto sobre los Andes Chilenos. El combustible se agotó y descendieron con dificultad sobre el desierto.

Daba la impresión de estar dentro de una pintura surrealista de Dalí, según Marcos, el cielo no era azul, era de color negro y el sol… allá arriba estaba el sol, pero a su vez no lo estaba. No se veía vegetación, de hecho parecía un basurero lleno de chatarra. Estaban desorientados en un mundo más que raro para todos. Tenía miedo, porque no sabían qué les había sucedido. No sabían si regresarían o morirían. Varias veces trató el piloto de comunicarse con alguien, pero fue perder el tiempo.
Horas más tarde, dentro de la nave, notaron que el cielo era un manto verde. En el cielo se veían las copas de los árboles. El mismo panorama que uno vería desde el avión ellos lo divisaban en el verdoso firmamento. Así que después de analizar la situación y de asumir que la cosa no solo era ilógica sino peligrosa, decidieron salir a buscar ayuda juntos topándose con aeronaves estrelladas en el suelo y esqueletos humanos dentro de ellas en la mayoría. Un barco enorme y oxidado en el camino sin sobrevivientes, casi enterrado en la arena y ningún arbusto o signo de vegetación, al menos típica del desierto. Vagaron casi dos días aceptando, al final, la resignación a morir de hambre y deshidratación. Esa suerte habían tenido sino fuera por las luces que veían ascender y descender en el horizonte en una fría noche. El piloto prefirió investigar las luces a lo lejos que morir de hambre y de sed. Al acercarse a ellas vio naves extraterrestres decidiendo entregarse a los seres, la misma especie que me contactaron.

Así fue como se salvaron. ¿Pero cómo llegaron a ese lugar? Hay muchos vórtices a otras dimensiones o espacio tiempos diferentes al nuestro que quedan abiertos temporalmente por factores magnéticos naturales como la lluvia y el sol que concentran energía en ciertos parajes geográficos. Estos vórtices están en muchas regiones del planeta, unos más conocidos que otros: el más famoso es el triángulo de las Bermudas, aunque no es el único. A lo largo de la Cordillera de los Andes hay varios portales que los extraterrestres utilizan para sus viajes, uno de esos portales es por el cual habían atravesado sin notarlo. Aquellas cosas que ellos no podían explicar con palabras era la cuarta dimensión; el ver el áurea, el ver los pensamientos de los demás, el sentir que estaban en todas partes y en una a la vez y un largo etc. Esa era la cuarta dimensión la cual los condujo a un lugar perdido en el hiper espacio. Desafortunadamente no podían volver a la tierra, ya que la atmósfera terrestre los mataría horas después de entrar. Así que él se dedicó a ejercer su Medicina en la Luna. Eran muchos los que habían sido rescatados en estas dimensiones o lugares extraños y muchos los que se perderían en el espacio tiempo, sobre todo cuando empezaran a ensayar con el tercer motor.

Conversamos mucho esa mañana… o tarde. No tenía noción del tiempo ni sabía si era día o noche. Tenia preguntas para hacerle a todo el mundo y él era uno de ellos. No creía en extraterrestres hasta que los vio. Su vida material cambió desde el primer instante en que llegó a la Luna.
El lugar era mucho más grande y se componía de sectores, ese sector (donde estábamos) era donde preparaban a los contactados para llevar sus mensajes al planeta. Los otros sectores eran, algo así como militares. Dividido según las especies de seres que interrelacionaban con ellos, los del Cinturón de Orión.

Varias clases de seres había; Los típicos grises, unos blancos más altos, otros parecidos a los grises pero de cabeza más pequeña. Estaban también los rojos, confundidos por algunas culturas como diablos, de estatura chica (1.40 o 1 metro)
Los de Pléyades similares a los de Orión, los de luces que viven en una cuarta dimensión y son tan avanzados que su físico esta lleno de luz. Los reptiles parecidos a lagartos, de estatura normal (1.70 o 1.75) y un sin fin de razas por mencionar algunas pocas. Todos cohabitan el universo y cuidan de él. No interfieren para nada en la estructura social, religiosa o política de los planetas que visitan y cuidan porque nada tiene que ver con ellos. El libre albedrío es para todas las criaturas del universo, aunque hay unos cuantos que gustan de violar esta ley causando daño y hasta muerte.
En la Luna existían varias estaciones espaciales, aunque la principal era esta bajo el satélite. Según me contaba Marcos, había una construcción de casi 10 kilómetros de alto en la Luna y varias estaciones esparcidas allí. Cualquier planeta servía para hacer una parada; Marte era uno de ellos y algunos satélites de Saturno y Júpiter. De ello existían pruebas en la NASA, pero estaban escondidas en sus archivos secretos, a menos que un amigo de la verdad las robara para darlas a conocer al público. Cosa que sería difícil de suceder al menos en la actualidad.

La Luna surgió mucho después de la Tierra cuando apenas se enfriaba. Aun era bombardeada por meteoros y rocas del espacio. La tierra se separaba del agua y los gases empezaban su proceso de creación de la atmósfera creándose un caldo nutritivo para que la evolución originara la vida. Los ingredientes iban por buen camino, pero una gran roca espacial, del tamaño de la mitad de la cuarta parte de la Tierra, se estrelló contra el planeta destruyéndolo en su totalidad. De nuevo volvió a hervir y a emanar lava. Tuvo un retroceso de millones de años. Pero el impacto al ser de menos de 45 grados y no en forma vertical hizo que se mezclara materia de la roca y de la Tierra. La roca nunca se detuvo ni penetró el planeta, siguió su trayectoria a no ser por la fuerza de gravedad de su víctima quien hizo devolver la gran roca-tierra varias veces hasta establecerse en una órbita estable, la órbita Lunar y la Tierra volvió a empezar su enfriamiento una vez más, creándose, posteriormente, gases que crearon la atmósfera terrestre originando las primeras bacterias que inicialmente dieron origen a la vida. Quizás sin ese impacto la vida sería diferente a como es ahora. Ese fue el nacimiento de la Luna. Cabe anotar que antes se hallaba más cerca de lo que podríamos imaginar, pero fue alejándose poco a poco. Quizás en unos miles de años esta esté más alejada o se desprenda para vagar en el universo. Ahora está situada a una distancia tal, que desde la Tierra se vería del mismo tamaño que del sol en un eclipse solar.

¡Qué cosas tan interesantes me contaba él! Lo más increíble, para mí, fue cuando me dijo que tenía casi 60 años (57 o algo así) ¿Por qué se veía tan joven? Los tiempos no son iguales aquí en esta parte del universo que en otras galaxias. Nosotros hemos fragmentado el tiempo y dependemos de ello. Seres como mi guía y su raza toman el tiempo por acontecimientos, se desprenden del tiempo en casillas o en bloques o en números fragmentados. Un día solar es realmente para nosotros casi 8 horas, es decir, la rotación del sol dura casi 8 horas, la rotación de la Tierra 24 horas o un día, para algunos planetas alejados del sol dura horas o más de un día, según el caso. En Edenia, un lugar del universo al cual iremos cuando nuestro espíritu este purificado, un segundo que transcurre allá serían en la Tierra unos cuantos miles de años. Entre más arriba estemos del escalón, el tiempo pasará más lento.
Eso por un lado, por otra parte, a medida que la tecnología avanza, podemos alargar nuestra vida no solo con medicinas sino que podemos repeler enfermedades que en algún tiempo eran mortales como una simple gripe. Los seres de Orión llegan a vivir en promedio 1400 años, aunque podía darse casos en que pasen de los 1500 así como hay gente que puede llegar a los 100 o más cuando nuestro promedio de vida esta alrededor de 60 años. Por esa razón Marcos parecía no tener casi los 60 sino 40.

Tiempo después entraron a la habitación mi guía y una mujer tan alta como él, la mujer más hermosa que he visto y la más alta, Marcos se retiró, aunque más adelante nos volveríamos a ver. Esta vez el hombre alto no llevaba su gabán verde sino su ropaje interior, esa sencilla camisa y pantalón verdoso con el típico cinturón. Ella, en cambio, el mismo estilo, pero de color blanco puro. No era rubia, pero sus cabellos parecían de oro. Caminaban un poco agachados dentro de la habitación, pues aquella no era tan alta como ellos.
Me llevaron al comedor, el típico comedor que uno vería en el ejército, lleno de mesas y bancas para los soldados. Era un lugar blanco (traté de buscar de donde provenía la luz y no hallé foco alguno), de largo tenia… pues creo que 100 metros, aunque es de anotar que no soy bueno para calcular distancias ni nada parecido, y de ancho podría tener 30 metros. No estaba lleno, pero sí se veían seres allí adentro dispersos por todo el comedor, al parecer comiendo o conversando: Los grises y una variedad similar a los grises, otros delgadísimos con extremidades tan delgadas como palos de escoba y altos como los de Orión, de un color habano oscuro, cabeza alargada, ojos negros y rasgados. Y cerca de nosotros un grupo que me parecía hablaba en inglés, con vestimenta como la mía dando la impresión eran de la Tierra.
Estábamos parados frente a una especie de mostrador el cual no mostraba nada y en español mi guía pide a la mujer (algo así como la encargada de atender a los clientes, pero pensándolo bien no me imagino a ella atender a seres de otro espacio en el idioma de ellos) con aspecto latina, una bandeja para mi, ella se pierde por unos segundos trayendo consigo una bandejita plateada que no medía mas que mi mano y era tan ancha como todos mis dedos de la derecha: esa era la comida, la bandeja se dividía en 3 cubículos según recuerdo. Uno en el que contenía pastillas, otro algo parecido al arroz y el último un líquido espeso. Con el hambre que me daba eso era solo un aperitivo, ¡Cómo se ve que iba a pasar mucha hambre! Pero qué equivocado me encontraba. Primero me dijeron que comiera la especie de arroz y lo hice con el tenedor debajo de la bandejita. ¡Sabroso! Al menos mejor que el que hago, con la diferencia de que el mío me queda quemado. Segundo me dijeron que probara las pastillas. Medicina pensaba yo, pero no, era alimento concentrado. Me metí de un solo bocado las 3 y me las tragué con dificultad al no tener agua con qué tragarlas. Y posteriormente el líquido espeso, que de espeso no tenía nada de nada. Lo bebí y al darme cuenta estaba tan lleno como si me hubiera saciado en un banquete. Poca comida y no solo quedé extasiado sino lleno de energía. ¡Qué extraño! Realmente tenía mucha fuerza y me sentía muy activo, si antes estaba cansado ya no lo estaba. Estaba más despierto que nunca, mis sentidos estaban al máximo, tenia mucha energía para utilizar. Mi cuerpo podía dar todo de sí.

En ese sector se concentraban 9 razas extraterrestres las cuales preparaban a contactados para el gran cambio. Trabajaban en conjunto entre ellos. Su preparación no solo radicaba en conocimientos sino también en una preparación espiritual. Durante años estudiaban a gente que podrían serles útil y sin darse cuenta, los escogidos, los influenciaban telepáticamente poniéndoles especies de pruebas: Pruebas espirituales y de calidad mas no de cantidad. Una vez escogido el individuo se controla sus pensamientos cuidadosamente. Se observa sus reacciones en forma directa por un tiempo determinado y si es aceptado se le lleva, influenciado telepáticamente, a un lugar apartado donde establecen contacto. Así como lo hicieron conmigo.

Ya me han dicho muchas veces que preparan a la gente para el cambio ¿Pero a qué cambio se refieren? ¿El Apocalipsis? En ese comedor tan grande la mujer de ojos claros y de la cual sentía una atracción (quizás sexual) contestó que no había peor ciego que aquel que no quiere ver y nosotros parecíamos querer vivir engañados. El cambio que viene es algo que debe suceder, pero al paso que van ese cambio será muy trágico para los habitantes del planeta, debido a muchas cosas que se han ido acumulando a lo largo de este siglo además de la mentalidad egocéntrica y la sed de poder que muchos tienen aún. Para que haya cambio tiene que haber caos. Esa es una ley del universo y se aplica para todo, desde un cambio de casa hasta un cambio de vestimenta. El deseo de poder de algunos dirigentes en la Tierra nos están llevando a la autodestrucción manipulando las mentes y encerrándolos en la ignorancia. Afortunadamente no toda especie humana es así y existen muchos que ven estas cosas que los demás no ven. Aquí es cuando entran los extraterrestres a hacer lo suyo y seleccionan contactados los cuales preparan para que a su vez preparen gente para este gran cambio que se efectuará dentro de 35 años (si estaba en el año 1995 se refería al año 2030) tiempo en el cual el planeta entrará a un nivel mental elevado o cambio de consciencia junto con todo lo que en él habite. Si no se está preparado se perece. La mala energía que tiene casi el 50% de la población está destruyendo el planeta y sus recursos naturales, tanto que los daños pronto se harán irreversibles. El eje de 23 grados de inclinación de la Tierra aumentará y eso producirá un cataclismo ecológico que podría acarrear graves consecuencias, tanto que tendrían que evacuar al planeta. Sumen esto y añádale las guerras y las ganas de poder de los poderosos dirigentes. Esto es una bomba a punto de explotar. Por eso los contactados se encargan de disminuir la presión y de prepararnos. De nosotros depende si creen o no. Cada cual es libre de tomar la decisión que gusten.

Hay 2 formas en que estos seres nos ayuden de forma directa, manifestándose directamente: Una a través de sus gobernantes, pero los fines personales de cada uno se verían afectados, así que muchos de ellos prefieren llevarse consigo a todo un pueblo que perder sus bienes materiales. Este contacto ya lo habían hecho sin fruto alguno décadas antes. La ética de estos seres es no obligar a nadie a hacer nada que no deseen bajo la ley del libre albedrío. Y la segunda es a través del pueblo mismo, de su gente, de los contactados quienes tienen mucha gente detrás. Estos crearían una fuerte presión a sus gobernantes quienes podrían aceptar públicamente la existencia de seres provenientes del espacio.
Miles de años antes los gobernantes aceptaban su existencia habiendo una relación entre ellos y los terrestres, pero debido a nuestra tecnología (en esos años) los veíamos como dioses que venían a hacernos todo. Nuestro libro sagrado, la Biblia, esta llena de estos encuentros, pero descritos según la visión de la época.
En la actualidad hay un tabú al respecto debido más que todo a la religión y al oscurantismo que eso implica, además del egocentrismo y el deseo de poder y de dominar a todos a costa de todo, típico de las grandes naciones sobre la Tierra y de campañas para desprestigiar a todo quien mencione su existencia.

Minutos después salimos del comedor para ir a… una cúpula totalmente blanca en su interior. Grande, aunque no sabría que dimensión tenía. Estábamos mi guía, ella y yo allí adentro. Caminaron ellos hacia el medio, creo yo, y yo los seguía deteniéndome a metros de ambos, donde me miraron con ternura, al menos esa fue la impresión.
– Sabemos que estas un poco perdido… – Dijo mi guía con bastante razón -… y ahora ha llegado el momento de responder a todas tus preguntas. Las que podemos responder y las que puedas comprender.
– ¿Por qué me han traído hasta aquí? ¿Por qué me escogieron a mí?- Y empecé con mis interrogantes.
– Tu no tienes idea de lo que serás en el mañana… – Empezó a defenderse él -… no podemos darte el paquete sin que sepas el por qué o lo que hay detrás de esta misión. Sabemos mucho antes cual será tu reacción porque podemos ver tus sensaciones antes de que actúen, y si no ves lo que ves ahora tus creencias y sensaciones te confundirán y podrás estropear la entrega. De paso queremos que lleves un mensaje a los tuyos. Eres el indicado para ello-
Culminó aunque no quedé satisfecho, por ello insistí nuevamente – ¿Pero por qué a mí?-
La mujer contestó –El problema de muchos terrestres es que no creen en ustedes mismos cuando tienen mucha capacidad de desarrollar cosas en beneficio no solo personal. Ustedes tienen inteligencia y eso basta, lo malo es que la usan para mal y no en bien de todos y del planeta mismo. La verdad no les es permitida saberla no porque les este vetada sino porque son ustedes mismos los que no quieren conocerla. La verdad esta al alcance de todos. Tú eres grande y tienes mucho poder y calidad, así que cree en ti mismo y acepta otras maneras de conocimiento, ya que este es tan amplio y tan vasto que amarrarse a unos pocos caminos de conocimiento frena tu evolución-
-¿Entonces cual es la verdad?- Pregunté
-La verdad es algo relativa dependiendo de lo que haya en el fondo… – Respondió mi guía –… ya que no hay una verdad absoluta. Mi verdad no es tu verdad y la tuya podría no ser la nuestra. Aquí la única verdad al alcance es que existimos y que nos cubren con un manto de habladurías, engaños y mentiras para fines personales de algunos gobiernos que desean usar nuestra tecnología para esclavizar a todo el planeta, entre algunas cosas. La verdad es que no van por buen camino, van camino a la autodestrucción como sucedió con Mardú, el quinto planeta de este sistema solar destruido por la ambición de poder. Hoy día sus restos son el cinturón de asteroides más allá de Marte-
Y con mucha preocupación pregunté -¿Si nuestro planeta corre la misma suerte ustedes nos dejarían morir a todos? Aquí hay gente, creo yo, que vale la pena-
Mi guía, siempre de pie contestó –Si corre el riesgo de ser destruido por un cometa o asteroide podemos desviarlo lo suficiente, pero si la destrucción se debe a factores decisivos de sus gobernantes actuaremos inmediatamente. La ley del libre albedrío no cabría aquí, pues no ha sido la gente quien haya tomado la decisión sino una sola la que ha decidido por todos. En este caso podríamos entrar a evacuar el planeta y trasladarlos a una colonia habitable. No malinterpretes, no a todo el planeta, solo a algunos cuantos-

Planetas destruidos, Mardú, evacuación de la Tierra. Son muchas cosas que no logro captar porque me ponen a pensar. Todo es nuevo para mí, aunque es tan nuevo que ahora que tenia la oportunidad de hacerles todas las preguntas que quisiera no se me ocurría ninguna, aunque después de cavilar un poquito lancé esta -¿Dios existe?-
-No como sus creencias o religiones lo enseñan… – Dijo mi guía -… Dios es una energía espiritual que tiene total dominio sobre los 7 mega universos. Dios es más que una enseñanza de tu libro sagrado, es más que amor, es más que luz. Dios es cada uno de nosotros porque nosotros partimos de él e iremos a él cuando estemos puros, cuando hayamos atravesado las 7 dimensiones. Dios es el mismo universo, es la fuerza que ha creado todo lo que ves y lo que no ves-
-¿Y quien creó a Dios?- Algo que muchos se han preguntado alguna vez les cuestioné.
Se miraron los dos, pero ella contestó –Al igual que ustedes y que muchas civilizaciones primitivas tenemos una leyenda, por llamarla así, pero no es verídica ya que nadie lo sabe a pesar de mantener, algunas razas, estrecha vinculación y relación con seres celestiales. Cuenta una leyenda, de la cual no recuerdo su procedencia, que antes de aparecer el tiempo y el espacio había 7 energías o 7 espíritus o 7 dioses, como desees llamarle, que querían evolucionar para poder vivir, pero solo sobrevivió uno quien se tomó su tiempo para recuperarse y posteriormente dar inicio a la creación. Ese sobreviviente es lo que tú conoces como Dios. Como te dije, esto es solo una leyenda. Realmente nadie sabe de donde viene Dios, si antes o después del big bang-

En eso estaban de acuerdo los científicos, el universo se originó con el famoso big bang o la gran explosión producida el calentamiento de gases y reacciones químicas que hicieron que 3 y no 2 moléculas chocaron y explotaran, dando origen al tiempo y al espacio, liberando materia y gases a la vez que se expandía. Actualmente existían lugares en el universo que estaban siendo creados y planetas en los que la vida a penas aparecía como seres unicelulares. Y según como se tomase, también había lugares en el universo que morían. Pero morían para dar paso a otra cosa. La energía no muere, se transforma. En nuestro sistema solar, como ya lo mencioné antes, se creó la vida en dos planetas; Mardú y la Tierra, aunque el nombre de esta no sé cuando se lo colocaron. Mardú evolucionó más rápido que el nuestro debido a los 3 impactos que recibió nuestro planeta en la historia; primero con la Luna o el asteroide que dio origen al satélite, segundo con un meteoro el cual cayó arriba de la india cuando esta era una isla, antes de que las placas tectónicas crearan el Himalaya y por último, el que cayó en el golfo de México matando a casi todas las especies animales. Casi todas, ya que sobrevivieron varias que más tarde evolucionaron tanto que su rastro antecesor desapareció. Estos accidentes del universo retrazaron la evolución de la especie humana, mientras que en Mardú las catástrofes no fueron tan críticas como en nuestro planeta. Sin estos choques de asteroides, ahora nuestra civilización tendría cientos de miles de años de avance en tecnología. Mardú explotó muriendo la mayoría de sus habitantes (una tragedia en la historia de nuestro universo local), algunos bajaron a la Tierra asentándose en la Atlántida, pero sus problemas los habían traído a la isla y esta fue hundida en el océano. De eso hace 10 mil años aproximadamente. Los que quedaron fueron a Egipto a transmitir sus conocimientos y otros pocos a América con las tribus más civilizadas en aquel entonces; Mayas e Incas, por mencionar algunas. De ahí que su arquitectura y alguna costumbre se asemeje.

Desde miles de años atrás los extraterrestres nos visitan, vigilan y cuidan. Han estado en contacto con nosotros desde los inicios de nuestra historia, pero es con el nacimiento del cristianismo que ya no son vistos de buena forma. Si la religión los veía como dioses, ahora esta los censura bajo la excusa de que la Biblia no los menciona. Lo hace, pero bajo la visión de la época en que fue escrita, es decir como dioses, ángeles o enviados de Dios. Se acerca el día en que el gran contacto mundial llegue ante todos y ya nadie podrá negar su existencia acallando a todo aquel quien los desmentía. ¿Pero cual es la función o la idea de éste esperado contacto? Para que surja y para que se dé este contacto debe haber un motivo en la Tierra y entre sus pobladores. La función de este encuentro terrestres y extraterrestres es el mismo que cuando bajó Jesús encarnándose en hombre, pero obviamente nadie lo entendió. Ellos quieren que nos veamos a nosotros mismos, quieren decirnos que no estamos solos y que somos capaces de convivir como hermanos. A pesar de las diversas formas físicas que hay entre las criaturas inteligentes del universo, todas somos creadas por la misma chispa divina, por el mismo ser. Todos hemos partido de un mismo punto y a ese punto regresaremos algún día.

-¿Entonces aceptan ustedes la encarnación de Dios en hombre?- Pregunté sorprendido por esa afirmación tan típica de las religiones cristianas.
Mi guía, siempre con una respuesta me dice – La materia solo es eso, pasa, se gasta, se acaba y muere. Caso contrario sucede con la energía la cual nunca muere, simplemente se trasforma. Jesús es un ser muy evolucionado y sabio. Te hablaré según tus creencias: Es espíritu y rey de un mundo no solo visible sino invisible que va más allá de tu entendimiento. Pero la respuesta es si, Jesús espíritu bajó a la Tierra y encarnó en el Jesús hombre que vivió entre el hombre hace ya 2000 años, pero eso es un tema que se sale un poco del nuestro. Su Cristo vino a dejar un mensaje o más bien a dar a conocer a través de él, la existencia de un ser lleno de amor el cual no necesita intermediarios para ponernos en contacto con él. Ese ser, como ya sabrás, es a lo que ustedes dan el nombre de Dios. Su mensaje iba más allá de unas simples palabras, el saber que hay un ser o una fuerza que no nos abandona y corre a nuestro llamado también implica el tener esperanza, quizás el sentimiento más importante para los habitantes de este planeta. Su mensaje es casi igual al que nosotros daremos cuando nos presentemos al mundo entero.-
– ¿Por qué no nos dan ese mensaje de una vez por todas ahora?- Apresuré.
– No podemos darte de comer si no tienes hambre- Intervino ella.
– Tiempo al tiempo, todo tiene su momento- Añadió él – Para eso deben suceder muchas cosas aquí. Deben tener la necesidad de ayuda exterior, deben pedir ayuda de corazón y romper con tabúes y falsas creencias para que nos den pie a entrar en contacto. No queremos romper con su cultura, ni religión o creencias, no hemos venido a cambiar el pensamiento humano, venimos solo para que ustedes se vean, se reconozcan y se den cuanta de una vez por todas que no están solos, pero estas palabras tienen mucho más en su esencia, van más allá de unas simples palabras que quizás no comprendas ahora y traerá consigo una reacción normal para nosotros, pero caótica para ustedes.
– ¿Se refiere a vivir como hermanos, en paz y ayudar a todos? – Pregunté.
– Entre otras cosas.- Contestó – Ya lo he dicho, estas palabras van allá de unas simples palabras. Es un mensaje de amor y esperanza en un mundo que esta mal por decisión del mismo hombre.-
– ¿Pero qué cosas tienen qué suceder? – Cuestioné con curiosidad – ¿Quizás la destrucción del planeta? ¿Una guerra nuclear?-

Y guardó un silencio por varios segundos, como dudando en responder o como si a la vez esperase esa pregunta. Fue extraño y a la vez tenso ese lapso vacío, él frente a mí a varios metros de distancia. Quizás 10 metros y ella a su lado un poco retirada de él. La luz blanca disminuyó en luminosidad en un intento por apagarse, pero volvió con fuerza.

Lo que a continuación me dijo se ha venido dando durante estos últimos años. Yo tuve este contacto en el año 95 y he decidido escribirlo a final del año 2004, aunque he tenido mis momentos de abandono. Sé que es difícil para una persona como yo publicar un libro, la verdad llevo escribiendo desde que tenía casi 10 años, pero en serio desde los 15 y hasta el momento no he publicado ninguno. Intentaré recordar todo lo que me dijo y cambiaré algunas cositas para darle un toque más interesante.

– Hay poco tiempo… – Prosiguió el guía –… solo 35 años para el cambio. El primer 11 doble se iniciará cuando el padre mate a su hijo para aumentar su poder. Todo por temor a perder poder económico al presentir que la nueva nación podría destruir su fuerza. Culpa a otro de su asesinato para tener pretexto de pelear contra él y ganarle, de esa forma recuperar más dinero del perdido. Pero los inculpados tomarán venganza contra aquellos quienes apoyaron a éste en su combate y viene un segundo 11 doble en el que mucha sangre inocente cae y no es motivo para que el padre deje de atacar y acusar sin motivos justos ni sólidos a los débiles, aun comprobándose su inocencia. Pero más adelante estas disputas se volverán en contra de todos aquellos que respaldan a este padre y de sus hijos. Tanto será el rechazo que las familias darán la espalda a todo quien venga en su nombre. Y se revelarán los inocentes quienes atacarán, en nombre de Dios al demonio y a todo quien lo siga surgiendo el tercer 11 doble. Sus antiguos enemigos saldrán y temor en las familias habrá.-

Esto lo puedo explicar de otra forma, aunque se puede dar a entender de la anterior manera. Los 11 dobles son fechas, las cuales comprendo ahora después de que ha sucedido: 11 de Septiembre del 2001, Nueva York; eran casi las 8 de la mañana. Dos atentados terroristas al World Trade Center (Torres gemelas), estas moles arquitectónicas fueron derribadas con miles de inocentes dentro. 11 de Marzo del 2004, Madrid; también por la mañana. Dos trenes atentados. Un tren explota antes de llegar a la estación de trenes de Atocha y otros 2 trenes explotan dentro de esta. Sangre inocente derramada. Y falta un 11 de cualquier mes del año 2007 en un país Asiático; quizás Rusia o China. Las fechas exactas me las dijeron, pero había olvidado estas hasta que sucedieron. El 11S fue por aire, el 11M por tierra y el 11X vendrá por agua o por fuego. Dios quiera que no sea por fuego, pues sospecho que sería por misiles nucleares. Y en estos tres casos no solo muere gente de ese país sino gente de varias nacionalidades.
La alta casualidad pone a pensar mucho, ya que la misma distancia (en este caso de tiempo) que hay entre el 2001 al 2004 y al 2007 es la misma (en distancia a escala) que hay entre Nueva York a Madrid y a su vez a China o Rusia y la misma distancia que hay entre las pirámides de Egipto (Keops, Kefrén y Micerinos) y la misma que existen entre cada estrella del cinturón de Orión. Estos 11 dobles serán la señal de que el imperio esta a punto de caer con el cambio.

Allí estaba yo preocupado por tan feo destino escuchando a mi guía. Sintiendo a su vez sensaciones como si viera todo en imágenes.
– A principios de la primera década del siglo 21 (2003)… – Continuaba –… se experimentarán con el tercer motor en máximo secreto, se perderán muchos en otras dimensiones o morirán en estos experimentos. Habrán pequeñas guerras a causa del poder de la moneda y ya se verá, antes del 2005, la unión y rompimiento de fronteras con Europa. Se descubrirá un segundo planeta más allá de la orbita de Plutón (Sedna, actualmente Iris) y solo quedará el tercero y último por encontrar. Para la segunda mitad el odio y rechazo a la potencia actual se hará notar en los países, tanto que ser Norteamericano será motivo de estigma y fobia. Todo esto debido a las guerras contra los débiles, abusos y masacres que cometerá esta nación contra las más pequeñas. Para después del 2005 el presidente de la potencia será asesinado por su enemigo y el resto del mundo temblará y temerá una decisión egoísta en contra del planeta. Es decir, una guerra con armas nucleares. La naturaleza se hará sentir con terremotos e inundaciones algunas sin causa lógica. El aumento de la temperatura y obviamente el daño a la capa de ozono. Muerte del Papa y llega aquel quien tendrá en sus manos el futuro del Catolicismo. Llega el segundo 11 en el 2007.
Para la segunda década del siglo 21 se verá una pequeña estabilidad en países Suramericanos. El sueño por conquistar Marte estará cada vez más cerca y se logrará para el 2015. El nuevo gobernante de la potencia creará miedo, aunque habrá unos años de tranquilidad. Experimentos indiscriminados con armas atómicas crearán enfermedades a la gente y el clima parecerá enloquecer, desiertos cubiertos de nieve, el polo con un aumento de temperatura, témpanos a la deriva o cerca de zonas costeras, lluvias descontroladas inundando ciudades, temblores, escasez de comida y agua para todo el mundo, ríos que desaparecen por culpa del hombre y un desequilibrio social en muchos países Europeos y Asiáticos. Descubrimiento del último planeta más allá de Plutón.
Después del 2015 nadie cree en nada, muchos hijos se vuelven contra sus padres debido a los problemas sociales que hay en el mundo. De nuevo guerras cuando hubo un momento de paz aparente. Asia esta en conflicto bélico. Incremento de sectas, suicidios colectivos, guerra por combustible el cual encarece muchos productos de consumo básico, animales extintos y otros que aparecen y de los cuales no se tenía conocimiento. Ciudades destruidas por agua o por movimientos telúricos y antiguas civilizaciones surgen del bosque o de la tierra. Se llega a Marte y un rumor desmentido se esparce por todo el mundo. En el cielo se redescubre un problema serio cuando se ve un asteroide de 6 kilómetros acercarse a la Tierra, aún así eso da pie para que muchos se descontrolen y no vean un mejor mañana al no tener esperanza en un planeta que supuestamente será destruido. Una droga cura a muchos enfermos de sida pero no a todos. Experimentos genéticos crean plantas y frutas en beneficio del hombre y se crean especies animales con manipulación genética. La familia pierde su valor y el matrimonio tiende a desaparecer en países desarrollados. El libertinaje impera. El tercer motor es usado en secreto por Estados Unidos, aunque falta mucho para perfeccionarlo. Experimentos con tecnología secreta se hacen por parte de la potencia. Los países Bolivarianos se unen. Rompen sus fronteras como Europa.
En el 2020 la homosexualidad no será tan mal vista, sale la moda unisex: hombres femeninos y mujeres masculinas. Se piensa en poner solución al aumento de la natalidad. Algunos países deciden practicar vasectomía a los bebés, el tener hijos será cosa de pedir permiso al organismo pertinente. Odio total al imperio quien ha perdido su credibilidad total. Invasiones de esta a toda nación quien no este de acuerdo con ella, excusas rebuscadas quien nadie cree y acusaciones sin sentido en contra de países débiles. Israel firma tratado de paz. El mundo pone su mirada en Europa quien tiende una mano a los más débiles frenando un poco la tiranía del imperio. Europa se perfila como el siguiente imperio ya que su moneda es la que domina. Crisis social y económica en muchos países. Avistamientos ovni en ciudades con miles de testigos y miles de pruebas. Se silencia a todo quien mencione otra vida inteligente y ya se sospecha de algunas potencias quienes han hecho contacto con ellos. El temor a un impacto contra la Tierra se hace inminente. Atentados dentro del imperio quien se encierra en su territorio sin dejar que nadie pase a su interior. Nadie quiere salir de él porque sabe que será señalado, acusado y agredido. La amenaza de una guerra a mayor escala surge. Parece que el único destino es la destrucción. Enfermedades erradicadas genéticamente, se hacen hijos a gusto personal y no de forma natural. La guerra de los sexos tiende a desparecer al igual que la religión Católica. El Vaticano entra en una crisis que la hace prácticamente borrar. Supuestos contactados claman paz para el mundo y la presencia nuestra (de seres de otros mundo) trayendo paz para el planeta.
El 2025 es crucial, el mundo pide paz a sus gobernantes, marchas en todo el planeta clamando paz y ayuda a seres extraterrestres. El pueblo ejerce presión al saber que el impacto es inminente. Se estudian posibilidades para desviar el asteroide de su curso. El humano mira su mundo interior, se ve como humano y hermano. Las 7 razas se conocen. El racismo y la xenofobia tienden a eliminarse y el perdón reina en una sociedad que estaba aparentemente descontrolada. Surge el humanismo como alternativa de vida. Millones se vuelven a esta forma de pensar como salida a un problema mundial. La naturaleza cobra con intereses al hombre los daños que le ha hecho. Se crea genéticamente peces y animales para el consumo humano al igual que frutas y alimentos. El imperio es hecho a un lado y este grita atención para él.
2028; el impacto tiene su fecha exacta y situación a menos que se desvié. Estados Unidos propone explotar un misil cerca de la roca espacial para desviarlo. China propone destruirlo con misiles antes de que pase la órbita de Marte, Rusia quiere invadirlo con varias armas nucleares y Europa se encamina por la opción de Estados Unidos. Llega el día en que pasa la orbita de la Luna, pequeños impactos de meteoritos desprendidos del grande impactan en el planeta. Un error de cálculo hace que el misil Norteamericano impacte desprendiendo, de la roca de 6 x 3 kilómetros, una roca de menor tamaño (1 Km.), todos los países con armas nucleares dirigen sus armas al asteroide dando luz a la noche. Pánico mundial. El mundo se descontrola. Caos total. El asteroide de 1 Km. y con una velocidad de casi 4 kilómetros por segundo cae en California, justo sobre la falla de San Andrés, allí donde las placas tectónicas se frenan impidiendo que lo de arriba siga hacia el norte y abajo al sur. El choque libera una energía de casi 15 bombas nucleares. Las placas tectónicas se activan violentamente en todo el mundo. Los volcanes dormidos se despiertan con ira, el planeta entero se sacude. Una ola de 300 metros viaja por todo el océano pacifico y al llegar a costas Asiáticas esta aumenta de tamaño a casi 600 u 800 metros de alto. Hawai desaparece sin mayor resistencia al igual que Hong Kong y parte de la zona costera de China y Rusia. Olas en todo el planeta cubriendo tierra. El movimiento es tan fuerte en la falla de San Andrés que se desploma hacia adentro permitiendo la entrada del mar. Los Andes son devorados por el interior de la Tierra. Países como Argentina, Chile, Panamá y muchos centro americanos desaparecen del mapa. Parte de Perú, Ecuador, Colombia y alguno de Centroamérica quedan destruidos parcialmente bajo el fondo de la misma tierra y cubiertos por el mar. Muchas bombas nucleares se activan y estallan en sus puntos de origen. Restos pequeños del asteroide grande impactan en diferentes lugares de la Tierra y uno grande de casi 200 metros cae sobre Hawai aún no cubierta por el mar. La actividad volcánica no se hizo esperar; lava y humo salía de la isla aun cubierta por el océano. El Mediterráneo tembló agresivamente y la tierra se hundió sobre Europa, casi todo el continente quedó sepultado bajo el mar, solo las partes altas quedaron como pequeñas islas. Y desde el fondo del océano Atlántico surgió tierra entre Africa y Brasil, tierra a la que más adelante llamarían la Nueva Atlántida. Una nube de polvo se levantó hacia la atmósfera cubriendo la luz del sol. La lluvia era ácido sulfúrico, mezcla química entre polvo expulsado por volcanes y agua. No quedó arquitectura alta en pie, el sismo fue en todo el globo, el suelo se abrió. Más de 1500 millones de personas murieron. El resto del asteroide no se volvió a ver. Desapareció y no por los impactos de las cabezas nucleares.
El clima mató a muchos mas en lo que quedó del planeta. El eje de la Tierra aumentó en un grado quedando en 24.5 grados. En los meses posteriores siguieron los terremotos. Todo el clima se descontroló como si quisiera acabar con toda la vida en el planeta. Vientos y corrientes marinas con dirección totalmente cambiada. Lugares cálidos llenos de nieve y las metrópolis desbastadas en ruinas. Edificios caídos y oscuridad en el día. La humanidad se replanteó todo. No había comida, no había agua pura para beber ya que esta estaba contaminada con cadáveres o simplemente tenía ácido sulfúrico. Surgió peste y enfermedades por la cantidad de muertos en las calles y la población de ratas aumentó. Esta era la comida para el humano- Terminó de hablar él.

Todo parecía estar destinado para suceder así. El impacto ocurrió justo en el lugar donde las placas se activarían a la vez. Es como si algo dirigiera esta roca a ese lugar, es como si algo supiera que allí, en ese punto de California, fuera el punto débil de la Tierra. La destrucción no sería tan grave si hubiera chocado en otro punto. Es como si el mismo Dios quisiera borrarnos del recuerdo de alguien. La humanidad se comportaba mal, guerras, deseo de poder y el egocentrismo parecía haber acumulado malas energías atrayendo la roca del espacio. Algunos podrían llamarle el castigo divino, otros el Apocalipsis o el fin del mundo. No importa el nombre que se le ponga. Lo que importaba ahora era el cómo seguir o el cómo no seguir si no había nada: solo hambre, muerte y destrucción. Allí estaba yo, en una especie de trance. Llorando por un futuro lleno de caos. Aún podríamos salvarnos si al menos dejáramos esa mentalidad egocéntrica y materialista. Si dejáramos la sed de poder y tendiéramos la mano a nuestro hermano. Pero yo, Jason Tigreros, no puedo hacer nada porque incluso ahora que escribo estas líneas no tengo poder ni don de masas para prevenirlos. Aun si pudiera hacerlo sería desmentido y ridiculizado. ¿Qué hacer cuando no hay esperanza de un mundo mejor?
No solo escuchaba cada palabra que mi guía pronunciaba sino que veía todo, veía montañas caer, el hongo de muerte cubriendo California, las olas tapar zonas costeras, los informes de los noticieros. Todo lo captaban mis ojos. Era testigo de un castigo divino o de un accidente cósmico. No había consuelo en mi interior, pero sabía que era lo mejor para un mundo material y no me extrañaba el final.

– El hombre llegó a un estado de involución… – Escuchaba su voz seguir con el relato -… dos años habían pasado después del impacto, el cielo se despejaba y la lluvia contenía ácido en menor escala. El clima se curaba de su locura, pero el hombre seguía la indigencia viviendo en las ruinas de lo que quedaba. Algunos pequeños grupos se armaron para ayudarse mutuamente, pero el resto pensaban solo en si mismos. No existía esperanza de un mundo mejor. El dinero y el oro no era valioso, había perdido su valor. La humanidad involucionaba comiendo ratas o animales como gatos o perros de la calle, incluso practicando el canibalismo. La vida había perdido todo su valor. Se mataba por un poco de agua o por comida. Muchas sectas religiosas o simplemente sectas surgieron para dar falsa esperanza y justificando la destrucción como castigo divino.
Pero cuando todo parecía estar perdido surge una luz en el cielo trayendo esperanza. Muchas luces se empezaron a ver detrás de las nubes o en las noches despejadas, de nuevo sale Estados Unidos explicando que eran naves de ellos y que a pesar de todo seguían teniendo el poder. Nadie les creyó. Desmentía la presencia ovni en el mundo, pero en todas las capitales del planeta se posaron grandes naves como ciudades flotantes en el cielo. Pocos temieron y en medio de la devastación nació la esperanza. Muchos líderes de sectas o de otras religiones no encontraban explicación en sus libros sagrados sobre la existencia de ellos, muchos lideres religiosos se vieron contradichos o ridiculizados con la presencia de las naves aparecidas en todo el planeta y si el asteroide mató a millones las falsas creencias mataron a otros miles, especialmente a líderes religiosos quienes no sabían encontrar una razón bíblica a estas apariciones. Miles de líderes religiosos o de lo que quedaba de algunas religiones se suicidaron siendo seguidos por miles de fanáticos y creyentes en sus religiones al no saber explicar la presencia ovni en el planeta y porque pensaban que habían perdido todo este tiempo en un Dios que no existía. Cundió el pánico entre los que aún tenían poder político o religioso. Era el año de 2030 cuando se produjo el contacto mundial. El mundo fijó la vista en nosotros. Ya estaban preparados para vernos y para aceptarnos. Pronunciamos el gran discurso mundial donde les explicamos de donde venían, lo que fueron y les dábamos a escoger un camino a seguir.- Terminó.

El discurso nos traía paz y amor en un mundo sin esperanza. Fue dicho en todos los idiomas en todas las capitales de todas las naciones del planeta Tierra. Empezaban con Habitantes de la Tierra y terminaba con Paz para ustedes y los suyos. Eran más que palabras, eran cosas tan simples y obvias que daba vergüenza mirar atrás y ver nuestra historia. Nos hablaba de la convivencia y de la razón de ser Humano, de ayudar, de amar, de hacer el bien al extraño, del convivir con las personas y principalmente con la naturaleza, nos decía de la unión y abandonar la mentalidad egocéntrica, ya que así como habían seres buenos los habían también malos que deseaban esclavizarnos o simplemente querían robar nuestros recursos naturales dejando el planeta estéril, por mencionar solo algunas cosas. Más adelante, dentro de muchos años, podríamos ver guerras con otros mundos para evitar el dominio de razas hostiles. Pero eso será dentro de muchos cientos de años. Aun queda tiempo y demasiadas generaciones para preocuparnos de ese tema. Desde que cayó el asteroide hasta ese momento había muerto en el planeta casi 2500 millones de personas, ya sea por el impacto, por el clima, el hambre y por los suicidios antes del contacto entre otras cosas.

Casi hipnotizado me encontraba. Mudo y con mucha vergüenza de ser humano de este planeta. Estaba sentado en una especie de sillón reclinable en un inmutable silencio. Enjuagando mis lágrimas. Pensaba y caía en cuenta que era una persona que no podía hacer nada. De hecho todos éramos responsables de nuestros actos, pero yo sabía que sucedería más adelante. Ese discurso, el cual llamaríamos el gran discurso mundial, nos traía un mensaje lleno de esperanza y amor al hombre. Duro casi 2 horas, pero a mi me parecía 30 cortos minutos. Estaba lleno de vida, tenía algo que daba fuerza. Quizás usaron las palabras apropiadas en cada idioma para hacer que el hombre en la Tierra tomara conciencia. Y lo hizo.
Los extraterrestres no vinieron para hacernos nada de nada, no vinieron a imponer sus creencias, religión o tecnología. Simplemente trajeron un espejo y nosotros nos miramos en el. Solo eso, pero fue suficiente para que nosotros viéramos todo de un punto de vista diferente. Al otro día del discurso los sobrevivientes empezaron a trabajar para sacar de nuevo adelante este planeta. De las ruinas nació el nuevo humano y bastó solo 2 años para ver todo en pie. Para ver ciudades y tecnología, para perdonar y avanzar. Dos años bastaron para que el mundo avanzara mental y tecnológicamente. Es difícil comprender que unas simples palabras de seres de otros mundos lograran hacer que el hombre se levantara de las ruinas, pero eso sucedió… o sucederá. Maldigo la hora de no haber llevado lápiz y papel.

– El hombre había decidido vivir… – Comentó ella -… así que se levantó solo y siguió su camino. Llegó un momento de plena paz y armonía en la Tierra, aunque todo no será tranquilidad. Existirá la delincuencia y los homicidios, pero a menor escala y serán cosas poco comunes. Las fronteras políticas serán eliminadas y se abolirán los visados para viajar de un país a otro. Será normal ver naves nuestras volando por el cielo e incluso vernos en la calle transitando como cualquier humano terrestre. Cinco años después del discurso el hombre avanzó casi 100 años en tecnología. La religión sería una muy humana en la que el hombre es el principal y lo más importante. El hombre como centro del universo, claro esta que ya se estigmatiza con decir religión, pues la que vendrá rompe con toda la parafernalia de la religión actual. El mundo interno y el poder de la mente comprenderá este modo de vida.
Cuando miren atrás verán un hombre hostil el cual destruyó su casa por deseos de poder personal cuando podría haber hecho cosas para bien no solo suyo sino de todo quien le rodeaba. Se pondrá de ejemplo el antes del discurso para no volver a caer en el mismo error que cometieron en el pasado. A esta época le llamarán la época oscura de los grandes secretos.- Concluyó ella.

Aun acostado en mi cama no dejaba de pensar en todo lo que había visto y oído. Eramos nosotros mismos los responsables de ese destino y por más que intentaba encontrar una solución no llegaba a ninguna. Para mí es muy difícil convencer a la gente que cambie o llevar este mensaje para prevenirlos de este final tan caótico. Intenté conciliar el sueño, pero no pude. Permanecí acostado allí en esa habitación parecida a la mía, pero con paredes de roca, como si ese sitio fuera tallado en la roca.
Había dormido un buen tiempo (no sé si decir toda la noche ya que desconocía el tiempo y la hora), estaba sobre la cama en mi posición típica boca abajo. Me despertó un olor a café, a delicioso café que me hizo recordar a mi tía Manuela y su delicioso tinto. El único café que me da gusto tomar a pesar de que no me agrada beberlo. Abrí los ojos y allí estaba Marcos sonriéndome. Vaya, cada vez que me despiertan así me asusto y esta vez no fue la excepción. Quedé pegado contra la pared con el corazón a punto de salírseme.
– Buenos días, ¿Café? – Sonrió el Chileno enseñando una tasa de café humeante.
– Quiubo – Saludé aun dormido intentado recordar donde estaba.
– ¿Quieres ducharte? – Preguntó.
No era mala idea darme un bañito que me despertara, ¿Pero había agua en la Luna? Eso sí me sorprendería, pero aquellos seres habían adaptado una mínima parte de esa base lunar para nosotros: No solo había agua sino duchas como las nuestras y comedores con comida nuestra, de hecho desayuné más adelante huevos revueltos con chocolate (Prefiero este al café). Quedé como nuevo después de aquella ducha. ¿Qué me deparaba ese día? Intentaré recordarlo, pero fue muy… ni siquiera encuentro las palabras.

Rato después desayunaba unos deliciosos huevos revueltos con una buena taza de chocolate allí en el inmenso comedor. Rato después era llevado por Marcos a un salón donde, para mi sorpresa, habían mas personas como yo, es decir, humanos de la Tierra. Creo que yo era el único sorprendido entre ellos. Alrededor de unas 30 o 40 personas estaban presentes en aquel momento. Se asemejaba a un salón de clase pues había especies de pupitres escolares. La gente conversaba de cosas sin importancia dando la impresión de esperar a que llegase el profesor. Según Marcos llevaban en la base lunar hace casi una semana, fueron escogidos de igual forma que a mi e iban a ser instruidos para preparar gente en la Tierra. Maldigo la hora de no haber llevado papel y lápiz. Me dijo exactamente para que los prepararan, pero no lo recuerdo del todo. Para el cambio, para lo que viene, para esparcir su mensaje. Allí se encontraban Argentinos, Colombianos de pueblos de Cundinamarca, Peruanos y algún Mexicano.
Poco rato después apareció un hombre parecido a mi guía; alto y de cabellos dorados como oro puro. Vestía una túnica blanca con cierto aire de misticismo. Saludó con el típico – Paz y energía para ustedes y los suyos –
Todos contestamos al saludo. Marcos me invito a sentar, pero él no se quedó. Salió segundos después.

Eso era una clase, pero poco a casi nada comprendí de lo que dijeron. Hablaban de energía, de esferas que entran al cuerpo y nos cargan de energía. Del mundo interno, de los intraterrestres muy diferentes de los extraterrestres. Y de un sin fin de cosas que poco lograba entender. La verdad es que en aquel entonces muchas cosas que me dijo mi guía no las captaba hasta años después cuando medio investigaba en internet sobre el tan llamado fenómeno ovni. Lo que si se me quedó fue el nombre de la quinta revelación de Yurancha, que años después supe que no era Yurancha sino Urantia o Iurancha; el verdadero nombre de la Tierra. Casi una hora (Calculo yo) estuvo él hablando, enseñando o impartiendo su clase con su sabiduría y aunque sus palabras daban a entender mucho fue cuestión de minutos para que yo olvidara todo o al menos casi todo.

Lo increíble de todo fue el final, el momento de entrar al mundo interno para entrar hacia la luz interna (Dios interno, guía interno o lo que sea), tomábamos posición cómoda en nuestros pupitres y el guía nos marcaba los pasos: Estar en un lugar tranquilo, ver una luz que entraba a nuestro cuerpo y caminar por un pasillo con varias puertas. Lo extraño de todo es que estuve allí, en ese pasillo con puertas a lado y lado, vi a una bella mujer a quien seguía y me mostraba paisajes del universo que creía conocer de mucho antes. Y lo que se me quedó en la memoria fueron 6 galaxias juntas girando en torno a una blanca que pensaba era mi casa. ¿Por qué sentía que ya las conocía? Me daba nostalgia como si deseara volver a ese lugar; a esa galaxia blanca rodeada de 6 más girando a su alrededor y cuyo nombre es Edenia.
Todo se oscureció, me vi en ese salón junto con todos los demás y de un momento a otro, como un rayo fui bombardeado de miles de recuerdos: a mi cabeza llegó mi primera experiencia sexual a los 16 años con aquella mujer de 30. Vi una vez que fui al bosque municipal de mi ciudad a escribir una tarde de Domingo. Vi a mi mamá con sus típicas cantaletas cuando era yo adolescente. La primera novia que tuve y que tanto me hizo sufrir y llorar. Eran flashes, fogonazos rápidos de recuerdos lo que venía a mi. Mi vida estaba yendo para atrás en la historia. Vi mi vida en el Seminario cuando estaba en esa mala época del colegio cuando el padre Ovidio era rector. Vi a mi hermano Néstor cuando era bebé y yo le daba el tetero. Vi a mi mamá con una uña del pie inconada al caérsele una puerta de un armario en el pie estando embarazada de mi hermano menor. Vi cuando en una noche fuimos a mi actual casa de Palmira para verla, estábamos mi papá, mi mamá y yo siendo un niño. Mi papá llevaba un bombillo el cual colocaba en los plafones para ver iluminada la casa. Recuerdo cuando vivía en la otra casa, diagonal a la de mi tía Manuela. Vi a Pelusa y a Matador, nuestros perros. Vi cuando siendo un niño me eche todas las lociones Old Spice de mi papá y este me cogió con mi mamá y me pegaron con correa, minutos después me llevaron donde mi tía la cual se enojó con mi papá por haberme pegado, ella lloró de rabia. Veía perfectamente mis piernecitas marcadas por la correa. Vi cuando íbamos a piscina con mi padrino. Vi cuando un Sábado o Domingo, cuando solíamos ir a Guachiné con mi padrino a nadar, mi mamá y mi papá empezaron a discutir no sé por qué, el caso es que él quería ir y ella no. Yo tendría 3 años o menos. Yo estaba viéndolos y triste porque peleaban, estaban en la habitación de ellos y de repente yo me pongo a llorar. Mi papá le decía que viera como lloraba por esa discusión y ella me abrazó. Vi cuando iba donde mi tía Omaira y me comía las arepas que ella colocaba en la mesa. Vi a mi mamita con sus velas y orando por mi. Habían cosas que solo hasta ese momento las volví a recordar. Recuerdo cuando fui por primera vez a san Andrés. Y sueños que tenía de niño. Vi una vez que me desperté y lloré, pero fui conciente de que lloraba y de que pensé – Ahora voy a llorar como bebé- y lo hice, segundos después mi mamá me levantaba de la cuna y me abrazaba. A esa edad no puedo ser conciente de ser un bebé. Muchas cosas vi de mi vida, recuerdos que venían a mi cabeza sin entender el por qué razón sucedía eso. Pero era más que ver estos recuerdos, es esa sensación que siempre he tenido con mi familia paterna y materna, era como esa comparación de malos recuerdos con la materna y de buenos con la paterna.
Con la familia de ella sentí pobreza, dificultades, incultura y la visión un tanto opaca y oscura, pero con la de él era todo claro, tranquilo, mucho amor por parte de mi tía que no sé por qué la sentía y recordaba en aquel momento. Esa casa es tranquila, pero en cambio no sucedía lo mismo con la familia de mi mamá. No comprendía el por qué de esas imágenes y de esas extrañas sensaciones que había olvidado hasta ese momento.
Y vi cuando nací, una sensación de miedo y de no querer salir. Quizás sea un falso recuerdo, pero dentro del vientre de mi mamá conversaba con varios seres quienes me daban ánimo a seguir y me acompañaban desde el momento mismo en que el cerebro emite señales energéticas, mucho antes de que el corazón de su primer latido, un poco antes de que se vea la espina dorsal del feto. Dicho en otras palabras; desde el momento en que el alma entra al cuerpo. Me vi conversando con un ser sabio, no sé donde estábamos, pero él me decía lo qué debía hacer en mi próxima encarnación. Pero a pesar de que para mi era la primera vez que lo veía ya sentía que lo conocía. Me vi en un jardín hermoso y grande, había muchas personas que estaban allí llenos de felicidad, correteando, gozando de la vida. La luz en aquel sitio esa hermosa, no era la luz del sol a pleno día, esta era una luz de verdad, llena de vida.

Me vi regresando por un túnel oscuro y de repente todos esos flashes desaparecieron. Vi a un hombre mayor acostado en una cama, parecía estar muerto, estaba con una mujer igual de mayor y varias personas a su alrededor. Todos tristes y algunos llorando. Yo parecía volar sobre ellos. Me vi corriendo con dificultad subiendo una colina lleno de preocupación. La verdad estaba corriendo gritando el nombre de Vicente con desespero. Detrás de mi alguien en voz alta me llamaba con el mismo nombre, pero yo iba por otro Vicente. Al llegar a lo alto vi un río y a la orilla un niño de unos 10 años boca abajo, otros dos niños casi de la misma edad lo miraban con rostro angustiado. Yo entré en miedo y corrí hacia el niño tendido llamándolo. Un fuerte dolor en el pecho me estremeció. Detrás de mi apareció la mujer que me llamaba seguida de dos hombres más.
Me vi en una especie de boda con la mujer que me seguía antes, pero ahora estábamos más jóvenes. Y ahora que lo veo, aquel hombre no se parecía en nada a mi físicamente, pero era yo. Me vi de niño subiendo a un árbol, en medio del campo, del cual tenia bastante predilección. Vi a un hombre que parecía ser mi padre el cual me llamaba, decía que me bajara que ya teníamos que regresar a casa. Vi a mi madre invitándome a dar mis primeros pasos. Vi muchos aparentes recuerdos y escribo aparentes porque ese hombre no era yo aunque sentía lo contrario, vi toda una vida en solo unos segundos. De nuevo me vi en un sitio oscuro, un ambiente familiar el cual supongo era el vientre de mi madre, era conciente de que iba a encarnar, es más, sabía cual era mi nombre real más no el que me pondrían en esa vida.

Y una vez más estaba de nuevo con aquel sabio. Me daba la impresión de conocerlo de mucho tiempo y de que me conocía bastante bien, más de lo que yo mismo me conocía. Allí, con aquel hombre, ser o ángel, tenia un peso en el alma por lo vivido en algún momento que no había visto aún. Estaba un tanto triste, creo. Y él me hablaba del amor del padre que curará mis penas y que no era bueno tener esos sentimientos ya que afectaría a la siguiente puerta. Yo le hablaba del dolor y él me animaba con consuelo. Mucha pena en mi interior sentía. Yo era inocente y me culparon de algo que no pude evitar, en vida sufrí hasta el final estando limpio de toda calumnia en mi contra. Algo más sucedió con aquel hombre sabio. Al final decidí que mi alma debía bajar de dimensión para pagar mi error. Era mi decisión y el sabio la respetaba. Pero hoy día no comprendo cómo un alma involuciona cuando por ley natural eso no sucede. La evolución es la clave del universo y de la vida misma. ¿Pero si Jesús de Nazareth siendo un dios menor bajó a un mundo primitivo para vivir como cualquier mortal de la Tierra por qué no podía hacerlo yo? Pues la respuesta, creo yo, es porque él es dios y yo una criatura menor. Así que el sabio me destinó a un mundo menos avanzado debiendo encarnar durante tres veces. Esperó el momento ideal y me mandó aquí, debiendo vivir en una misma cadena familiar.

Pero antes de hacerlo más recuerdos, o lo que parecían ser recuerdos, volvieron a mi. Pasaron unos cuantos segundos, pero aprecié toda una vida. Ahora comprendía el por qué de muchas cosas de mi vida actual:
Vivía en un planeta en cualquier lugar de la galaxia. No recuerdo exactamente todo, pero supuestamente el YO que veía tenía gente bajo su mando, cargo, protección o era el responsable de un grupo de personas. No sé qué pasó, pero esa gente sufrió algo malo: murieron o tuvieron un accidente que les afectó demasiado. La esencia de esto es que a un grupo les pasó algo y yo era responsable en cierta forma. Yo era alguien de quien estaba responsabilizado de ellos y los había dejado a su suerte. Al comienzo recibía ánimo de mis compañeros y de los que parecían ser mis superiores, pero mi pena era eterna. Prefería morir siempre a que faltase uno de mis hombres. Me eché a la pena, fue cuestión de tiempo para que se me acusaran de cosas falsas. Todos me señalaban, incluso mi familia, mi madre me atacaba siempre, cualquier motivo era ideal para echarme en cara la eso que sucedió. Solo un hombre me apoyó y me creyó: mi padre.
Me llevaron ante algo similar a un juez o tribunal y me condenaron. Pero ni siquiera mi muerte curaría mi dolor, ni siquiera la condena más cruel saciaría mi tristeza. Fue cosa de tiempo para lograr escapar y esconderme en un lugar lejos de ese sistema solar. Así terminé mi vida, escondido, bajo una identidad falsa y con llanto en mi alma. No podía quitarme la vida por mis creencias, no podía volver al pasado por riesgo a caer en una dimensión paralela o en una paradoja. No podía hacer nada de nada. Ni pude perdonarme jamás ese hecho. Era bastante joven cuando morí y mi muerte fue quizás de pena en mi alma por aquello que sucedió y no recuerdo.
Y como si hubiese llegado al final de la película fue cosa de segundos para que los recuerdos anteriores pasasen sobre mis ojos rápidamente. Recorrí la vida completa de aquel Vicente y de lo que llevaba de la mía. De nuevo me encontraba en el salón. Delante de mi estaban todos mirándome. Detrás de ellos el hombre alto de cabellos dorados y frente a mi, retirando su dedo de mi frente, un ser blanco rojizo. Parecía irradiar luz de su interior; de ojos grandes y negros, una diminuta nariz, carente de boca, cabeza grande y cuerpo delgado. No le vi vestimenta alguna, daba la sensación de estar desnudo.
– ¿Cómo te encuentras?- Preguntó incorporándose.
Estaba re asumiendo esa experiencia. Mil preguntas volvieron a bombardearme. No entendía qué tenía que ver el tema extraterrestre con mis vidas pasadas (creo en la re encarnación), incluso dudaba de que ellos pudieran ver y saber cuales eran mis anteriores vidas. No hallé respuesta, pero a pesar de eso comprendía cosas de mi vida familiar y personal. Si era real que yo era ese militar podía sospechar algunas visiones y sueños que tenia de niño como aquella noche que me levanté y el suelo desapareció para dejar ver un paisaje estelar. Tuve miedo así que regresé a la cama de mis papás. Era de noche y tendría unos 3 años o menos. Sospechaba de cosas cuando sentía atracción especial por el cinturón de Orión.

Cuando logré recuperar la noción de la conciencia en el salón solo estábamos el hombre de cabellos dorados y el ser blanco.
– No nos está permitido saber y llevar conocimientos de nuestras anteriores vivencias- Dijo el ser blanco con esa voz calmada que me transmitía confianza.
– ¿Usted sabe lo que vi?- Era obvio, movió su cabeza afirmativamente.
¿Cómo sabia él lo que había visto? Se que ellos podrían ser confundidos y llamados dioses en alguna época, pero no creo que supieran quien era yo en una vida pasada. Y en caso de que él fuera un ser avanzado, tanto que fuera un dios ¿Entonces qué hacia con un insignificante mortal como yo?
– Conociéndote conocerás a los demás- Dijo en tono filosófico prosiguiendo – Si quieres conocer a los demás conócete a ti mismo-
Era una frase típica, sabía eso, pero…
– He visto lo que has visto solo cuando experimentabas aquello… – Dijo ese ser alto y delgado -… los seres humanos de todo el universo partimos de una luz a la cual regresaremos algún día. Empezamos a vivir en una tercera dimensión, es decir, largo, ancho y profundidad o grosor. Hay hasta la séptima dimensión, pero empezamos desde la tercera. Cada dimensión consta de tres partes o secciones; primera, segunda y tercera parte o sección. Ustedes están en la segunda parte de la tercera dimensión. Tu guía esta en la primera parte de la cuarta dimensión y yo estoy en la primera parte de la quinta. Al que tu llamas Dios se halla en la tercera y última parte de la séptima dimensión a donde algún día iremos todos sin excepción. Yo puedo adoptar cualquier forma física aunque no necesitamos de un cuerpo para vivir. Los que pasan a la sexta dimensión no necesitan cuerpo porque su mundo no es material, pero pueden bajar y adoptar formas humanas más allá del entendimiento de este espacio tiempo. No sé quien fuiste en tus anteriores vivencias, pero puedo verlo si tu lo ves. Lo que viste es real y eres especial porque tu alma es de un ser especial y al ser él en esta vida se nota con tus gustos, con tus aficiones, con las cosas que ves y que los demás no ven porque ves más allá del entendimiento mortal. Tu siempre has tenido sueños con otros mundos, otras galaxias y estrellas, eso no es raro porque tu alma (o espíritu, no entiendo la diferencia) viene de una cuarta dimensión. Esas cosas raras que viste de niño son realidad y no producto de tu imaginación infantil, pero con el paso del tiempo pierdes un poco esa capacidad por vivir como humano en este planeta. Todos debemos pasar estas 5 dimensiones para aprender, para experimentar y para purificarnos, de esa forma al final regresar al mismo punto de donde partimos; la luz, o lo que ustedes llamarían Dios. Cada uno de nosotros somos dioses, somos parte de la chispa divina. Cada alma es ese rayo de luz que partió de él y a él volveremos puros y con experiencia. He ahí el secreto de la vida; la evolución total, ya sea en tecnología, física o espiritual. Dios es espíritu puro, sagrado y perfectamente evolucionado. Al ser así tiene control en los 7 súper universos, sabe como actuará y reaccionará cada alma incluso mucho antes de que esta viva. No hay fin en el espíritu sagrado porque es realmente eterno y aunque las almas son eternas e inmortales pueden ser aniquiladas, pero él no tiene fin – concluyó.

Ahora, sin que él dijera algo, entendía algo. Me vino a la cabeza ese hombre Vicente el cual vi en recuerdos. ¡Por supuesto! Ese hombre era mi bisabuelo, mi alma estaba en el cuerpo de mi bisabuelo. Ahora entendía el por qué de vivir en una misma cadena familiar, el por qué la atracción que sentía con la familia paterna y suponía que mi próxima re encarnación sería en mi bisnieto. Esto era absurdo. Esto es una locura. Definitivamente estoy loco. Y me dejaba aun más loco la afirmación de que una vida eterna podía ser acabada.

Miré a ese ser, detrás de él estaba el de cabellos dorados. Vacilé en preguntar al ser – Has dicho 7 súper universos… ¿A caso hay otro tipo de universo? –
– Hay sistema solar que es una estrella con varios planetas girando en torno a ella…- Contestó el ser –… varios sistemas solares forman una constelación, aunque no todas las estrellas tienen planetas ni todos los planetas vida. El conjunto de sistemas solares, estrellas vivas o muertas, nebulosas, concentraciones de polvo y gas cósmico y demás forman una galaxia. Y las galaxias forman redes como telarañas, ramilletes que dan paso al universo local. Un universo local contiene varios millones de galaxias. El conjunto de varios cientos de miles de universos locales forman el universo medio. Y el grupo de varios miles de universos medios forman el súper universo y los 7 súper universos dan paso al mega universo- contestó.

Pero ahora si que tambaleaba todo lo que sabía y todo lo que había aprendido. Mis creencias se iban a la basura. Solo me quedaba preguntar si las almas eternas lo eran realmente. ¿Se puede destruir una vida eterna? ¿Osea que Dios puede ser destruido? Estas preguntas se las formulé a ese ser alto, rojizo y de extremidades delgadas. Y creo que su respuesta fue esta:
– Jesús de Nazaret, muy conocido con este nombre aquí en la Tierra puede tener varios cientos miles de años por ser espíritu puro, aunque para ustedes, en la Tierra vivió encarnado 33, así que solo imagina la edad de Dios, el cual es mucho mas viejo que el mismo universo. El alma es de Dios, y se compone de varias secciones; La persona, el ser y la experiencia. Cuando se aniquila un alma solo se destruye las dos primeras secciones, la experiencia se recicla y va hacia la luz, hacia Dios. Pero para que se decida eliminar un alma se debe caer en pecado, no me refiero a la definición de pecado como lo conocen a través de las religiones de tu mundo sino a otra situación más grave. Aunque todas las almas regresarán a la luz sin excepción alguna, algunas retrazan su evolución cuando en vida encarnada mataron, cometieron suicidio, pecaron e innumerables de razones. Pero no temas, ustedes son mortales y falta mucho para que pasen a la etapa inmortal. Cuando uno pasa a la etapa espiritual y tomamos al pecado como forma de vida es aquí cuando se decide su destrucción. Un caso conocido es al que llaman ustedes Lucifer, para hacerlo interesante a tus oídos te hablaré del tema mito: Aún no ha sido juzgado por su rebelión en este universo local, pero cuando llegue el día su alma será destruida. La de él y la de todos sus seguidores. Y antes de que preguntes la respuesta es si, esa leyenda de la rebelión de Lucifer es real, en cierta forma, existe alguien a quien ustedes conocen como Lucifer mitificándolo, sucedió hace varias decenas de miles de años, pero no como muchos de ustedes la conocen. Es más aterradora de lo que parece. Se llevó consigo a casi la cuarta parte de las almas de este universo local. Hubo una batalla más cruel de lo que imaginas porque estaba en juego la vida eterna. El alma. Así que se decidió poner en una especie de cuarentena a este universo local hasta que llegue el día del juicio final para él y los suyos. Por eso no es raro encontrar en cualquier parte de este universo local energías dañinas como fantasmas, posesiones satánicas y demás. En otros universos locales esto no existe. Y en otros universos locales también han existido rebeliones pero por otros motivos distintos. He aquí este mito- Concluyó.

Pareció sonreír, me miraba como si mis preguntas fuesen muy ingenuas, me miraba como si fuese una tierna criatura. Caminó hacia el hombre de cabellos dorados y parado a su lado siguió – No ganamos nada con traer conocimientos y experiencias de anteriores vivencias. ¿Qué se gana con saber que antes éramos desgraciados? ¿O que nuestro padre era nuestra pareja? ¿O nuestro mejor amigo aquel quien nos asesinó sin piedad? Es inteligente empezar de nuevo y no recordar esas vivencias que indudablemente afectaría nuestro proceso evolutivo y nuestra misión. Tu tienes una misión que desconoces y solo al final sabrás si la cumpliste o no. Tu eres como eres y eres lo que eres por tu experiencia espiritual de todas las puertas donde has estado. Eso te influye, nos influye a todas las criaturas del universo. Auque es cierto que también somos lo que somos y como somos por él, el padre creador. Tenemos lo que tenemos gracias a nosotros, gracias a nuestra experiencia espiritual, gracias a él y gracias a nuestra decisión. Aunque es cierto que hay un pasado y un futuro, de nosotros depende que ese futuro se haga, es nuestra decisión llegar al futuro. No es cosa del destino aunque cada criatura que nace ya tiene un camino, tu ya tienes escrito tu camino en esta puerta desde antes de nacer, pero es solo tu decisión el cómo llegar allá. No es brujería, ni esoterismo, ni mala suerte, es solo decisión nuestra. Puedes ir al futuro y ver lo que serás dentro de 30 años, puede que te veas en la calle y que así termine tu vida, enfermo, arruinado y solo. El destino no tiene nada que ver con ello. Puede que ya sepas lo que serás y decidas no esforzarte mucho en la vida porque hagas lo que hagas vas a llegar al mismo lugar. Es decisión tuya el llegar a ese punto, es decisión tuya el recorrer varios caminos para que termines en la calle; enfermo, hambriento y solo. Pueda que te veas lleno de riqueza, feliz y realizado, con una familia que te ama y unos hijos especiales. Y tu partida rodeada de amor por parte de los tuyos. Así que ahora decides no esforzarte porque sabes a donde llegarás. No es así. Es decisión tuya el llegar a esa meta, el recorrer varios caminos para terminar así. No se trata de saber cómo vamos a terminar sino de decidir cómo terminar y cómo llegar a ese final. Aunque vale saber el hecho de que el futuro que veas es siempre un futuro incierto, es un futuro que existe en algún lugar del espacio tiempo pero que puede cambiar, si te ves desgraciado y en la calle pueda que realmente termines con riqueza o no tan mal como te viste. El pasado esta seguro, no lo cambiarás y si logras hacerlo quedarás en otro mundo diferente del que has partido. – Dijo el ser blanco rojizo.
– Si yo me viera en la calle, enfermo y al final no termino así porque ha sido mi decisión, ¿Qué ha pasado entonces si me vi en un futuro desagradable? – Pregunté.
– Hay muchos universos, pero no me refiero a los universos locales medio o gran universo… – Responde el ser – …me refiero a universos en el espacio tiempo, en otras dimensiones que no tienen que ver con la tercera, cuarta, quinta, sexta y séptima. Sino a dimensiones paralelas, mundos alternos que se ven influenciados por los demás. Si te ves desgraciado, hambriento e indigente terminando tu vida en la calle y decides esforzarte más logrando que cambie tu futuro, pues en algún lugar de alguna dimensión paralela tu terminaste desgraciado y en la calle. Hay cientos de mundos paralelos que no comprenderías. Hay mundos en donde la Tierra ni siquiera ha iniciado la primera guerra mundial o donde la historia es un tanto diferente a la que conoces actualmente. Mundos en donde tu nunca naciste o donde tu eres una mujer. Un simple aleteo de una mariposa es un huracán en tu mundo paralelo. Lo que suceda aquí afectará sin duda alguna lo que pase en el mundo paralelo de este planeta y lo que esta pasando aquí se debe a la influencia que nos llega de algún hecho ocurrido en nuestro mundo alterno. – Concluyó ese ser dejándome más confuso que nunca.
– ¿Por qué me dicen todo esto? ¿Por qué me muestran todo lo que me han mostrado? ¿Tanto desplazamiento para entregarme un paquete que debo dar a alguien que desconozco? ¿Es que a todos con los que contactan les pasa lo mismo que a mí que les enseñan cosas, los traen aquí a la Luna y toda esta parafernalia increíble? – Pregunté inquieto y de verdad que deseaba preguntar esto hace rato, pero olvidaba hacerlo.
El hombre de cabellos dorados contesta saliendo al auxilio del ser – Tu no estas aquí por simple azar. Hubo un grupo de encargados que te estudiaron desde hace unos años. Has sido elegido de un grupo de más de 200 personas en el planeta y se decidió por mayoría escogerte. Eres el ideal para esta misión, como te habrá dicho… (dice el nombre de mi guía)… no podemos darte el paquete sin que sepas el por qué o lo que hay detrás de esta misión. Sabemos mucho antes cual será tu reacción porque podemos ver tus sensaciones antes de que actúen y si no ves lo que ves ahora tus creencias y sensaciones te confundirán y podrás estropear la entrega. –
Vaya, su respuesta fue contundente, pero no evitaba confundirme a ratos.
– Eres más especial de lo que te imaginas.- Agregó el ser – Solo que dudas mucho de tus capacidades por la experiencia familiar que has tenido. La rebeldía es buena, siempre y cuando se tenga un motivo para serlo. Dudarás incluso cuando veas las cosas, pero eres fuerte y piensas diferente a todos. Eso es bueno. –

Decía que podían ver mis reacciones mucho antes de que aparecieran, tomaba eso como el predecir la forma de ser de una persona, algo a lo cual yo llamaba en aquel entonces brujería o poderes clarividentes. Un tema vetado por la iglesia y que muchos dicen es cosa del demonio, así que pregunté:
– ¿Si pueden ver las reacciones de las personas también pueden predecir el futuro, destino o lo que sea de ellas? ¿Me refiero a que si leyendo la mano de alguien puedo ver su futuro o usando otras técnicas ver lo que le sucederá?-
– Hay muchas técnicas y maneras de predecir el mañana… – Dijo el ser rojizo -… algunas son malignas, por llamarlas así, por venir del mal, pero muchas otras son naturales. Nosotros vemos el áurea de los demás pudiendo determinar que tan confiable es la persona analizada, así como también se puede determinar la causa de la enfermedad de un paciente analizando su sangre o su orina existen innumerables de herramientas para ver lo que vendrá a alguien, sus líneas de las manos, su rostro o su mirada, su caminar, su voz, sus pies, su todo. Cada criatura tiene energía, estamos llenos de conductos energéticos y si alguno funciona mal todo el cuerpo funciona mal. La energía puede afectar, con solo poner un dedo encima, una lectura de cartas o de cualquier otra herramienta usada para estas predicciones. Y no solo en el caso de las personas sino en la naturaleza misma, los animales pueden percibir desastres horas antes de que estos sucedan debido a sus sentidos. Lo malo de estas prácticas esotéricas es el depender de ellas, esto solo traerá influencias equivocadas que pueden perjudicar tanto la mente y por consecuencia el cuerpo. Tu puedes saber cómo es el artista estudiando su obra, eso no significa que seas brujo o tengas dones especiales. El azar se puede usar para hallar caminos o dar luz a una situación y no para adivinar un mañana. Nosotros vemos eso y no somos brujos. Algunos como tu pueden ver eso, muchos no. Son cosas con las que ustedes nacen, pero hay que desarrollarlas, no es cuestión de fe, religión o clarividencia, es algo que está presente, pero debido a que hay una doble moral muchos toman estos temas como cosas del maligno, aunque también es cierto que hay técnicas y prácticas provenientes de lo que llamarían el mal.-

Poco rato después mi guía me llevaba junto con el hombre de cabellos dorados por un pasillo con ese suelo del cual se ve duro, pero era suave al tacto y no emitía sonido cuando se caminaba sobre él. Llegamos a un lugar que se abría ante mis ojos; era un salón grande similar a un auditorio. Al fondo vi un ser gris de los bajitos con varias personas, parecían estar en un extraño juego; un bola o bombillo encendido que levitaba a la altura de sus cabezas, daba unas cuantas volteretas y se divertían, sonreían. El ser gris parecía guiarlos, aunque aún no lo comprendía del todo. El bombillo levitaba y ellos parecían querer dominarlo pero sin tocarlo.
A simple vista se podía ver a un grupo de unos 10 hombres jugando fútbol en canchas improvisadas. Todos estaban entretenidos en alguna actividad. Un par de mujeres jugaban a una especie de ajedrez sin mesa, esta era reemplazada por una esfera de cristal con huecos en vez de cuadros.
– Todos ellos han sido rescatados por nosotros y otras razas, estaban perdidos en dimensiones dañinas sin terminar el traspaso, inmóviles. Ni allá ni acá. Aun continúan humanos de tu planeta extraviados… – Dijo mi guía – …una gran cantidad han sido hallados casi por casualidad. Desafortunadamente no pueden regresar a la Tierra. La atmósfera terrestre los mataría en cosa de horas. Aquí están a salvo con nosotros, conviviendo entre todos.-
– ¿Secuestran gente para experimentar con ellos?- Lo maté con esa pregunta.
Pero olvidaba que era más inteligente que yo al contestar – Nosotros estamos para proteger, no para experimentar aunque es cierto que hay razas estériles que usan cuerpos para experimentar fertilidad. ¿Ves aquel humano gris al fondo? – Se refería al grisáceo con el bombillo volando – Pues él y todos los extraterrestres, como tú nos llamarías, somos humanos. Ese ser gris, o mejor aún, su raza es estéril, se reproducen a través de la clonación porque no tiene aparato reproductor. Es una clonación que les lleva unos cientos de años de ventaja a la de ustedes. Tan avanzada es que no necesitan del Óvulo para la reproducción celular del embrión, solo una célula es suficiente. –
Había dicho humano al ser gris y que todos los extraterrestres eran humanos, eso daba pié para cuestionar – ¿Acaso todos los extraterrestres son humanos? ¿Entonces que es ser humano?- Su afirmación era interesante, así que su respuesta también la sería.
– Humano es todo aquel que tiene alma y espíritu… – Empezó su respuesta – …es aquel ser inteligente que tiene conciencia de la muerte y por ende de la existencia de un Dios. Es aquel que distingue la diferencia entre bien y mal. Un animal no tiene alma y en general solo hay una raza superior nativa en cada sistema solar con vida. Solo en algunos casos se hallan 2 planetas con vida nativa en un mismo sistema solar. Aunque en este sistema había dos planetas con vida solo el tuyo tenia vida creada aquí. Mardú no tenía vida nativa porque era una colonia libre. Humano es dar la mano a quien la necesite sin importar su raza, su ideología o creencia. Es saber convivir respetando a todo aquel cercano o lejano a nosotros. Humano es aceptar la existencia del otro por poco evolucionado que esté. Eso es ser humano. A los que llamas extraterrestres pertenecemos a la humanidad que no es más que ser humano y ser humano es toda criatura inteligente creada por la luz o como tu dirías, creada por Dios. Todo aquel que convive en esta base Lunar es humano. Pero como sucede en tu planeta hay humanos que solo les interesa esclavizar o sacar provecho egoísta de humanos menos evolucionados como ustedes. Así que no es de extrañar encontrar raptos de otros humanos contra ustedes o de ver casos en que matan y experimentan con ustedes. Suele suceder esto, pero en lo posible procuramos velar por la Tierra. No tienen ni idea del tesoro en el que viven y aun así ustedes mismos desaprovechan el don recibido para destruirlo por un beneficio pasajero.

Pasé un poco más de la hora jugando fútbol con el equipo rival de Marcos, el Chileno, notaba que no me cansaba tanto, podía percibir que podía jugar y correr todo el día sin sentir agotamiento físico alguno. Terminada la tarde o el día (no sabía que horas eran, ni siquiera sentía el paso del tiempo) todos se retiraron no sé a donde, a trabajar, según decía Marcos, pero no el típico trabajo bajo las órdenes de un jefe y que al final se reciben unos cuantos billetes que siempre es poco para quien los recibe y mucho para quien los da. Este era otra clase de trabajo; en la granja con el ganado, en las huertas y plantaciones, con los que llegaban por primera vez, preparando los alimentos para humanos, aseando nuestro sector y un sin fin de actividades en beneficio nuestro y de las otras razas. ¿Cuántos humanos había en la base Lunar? Algo así como 5 mil o un poco más. En Gaménides, otros satélites del sistema solar y algunas naves Nodriza también podía encontrarse humanos nuestros, pero en mucha menor escala. La base Lunar era una colonia para cualquier raza en general. Conversamos de las diversas actividades a las que se dedicaban y de su trabajo como médico de su misma gente.
Estábamos sentados en el suelo descansando del partido al lado de una puerta por la cual habían salido casi todos de esa especie de auditorio. Entra mi guía buscándonos y al vernos le dice a Marcos:
– Vamos a limpiar al nuevo-
Y acordándose de eso Marcos se levanta apresurado.

Rato después estábamos en un salón amplio en el que habían 3 ventanas grandes por el que mirábamos, mi guía y yo, una sala en el que se encontraba Marcos con bata blanca a un extremo frente a un pequeño panel al que no le quitaba la miraba. Al otro extremo, es decir, al derecho, estaban 2 seres grises a lado y lado de una puerta por la cual ingresó, en una silla de ruedas, una persona desnuda de la cual no supe en ese instante su sexo, pues era tan extremadamente gorda que no podían estar seguro si era hombre o mujer. Esta silla era empujada por un hombre con un traje especial blanco al igual que las botas y un gorrito sobre su cabeza.
En medio de este lugar, sobre el suelo, había una pared delgada que parecía de agua por las ondas que se apreciaban en la misma. Mediría unos 3 metros de alto. Debajo de esta pared, en el suelo, una alcantarilla del mismo largo de la pared. Al menos a mi me parecía una alcantarilla.

La silla con el gordo fue colocada frente a este muro. No se escuchaba nada, pero se veía que hablaban. Los 2 grises se paran a lado y lado de este y con dificultad se levanta solo. ¡Vaya! Era muy gordo, tanto que parecía Chino, pues sus ojos no estaban muy abiertos. Tenía las piernas deformes, sus muslos demasiados gruesos por la grasa y sus rodillas escondidas por la piel de los muslos que parecía colgar de su cuerpo. No sé cómo andaba, ya que no podía unir las piernas por la gordura de las mismas. Avanzaba con las piernas abiertas. Su barriga le llegaba casi hasta arriba de las escondidas rodillas, le colgaba como trapos. Sus brazos parecían imitando las alas de un ave, estaban a 45 grados de su cuerpo. Dudo que pudiera tocarse con las manos redondas igual a una pelota. La verdad era la persona más gorda que había visto en mi vida. No podía juntar sus pies al caminar, no le veía pene en caso de que fuera hombre porque su barriga lo escondía. Daba la impresión que temía al caminar y no era para más, no me explicaba cómo podía levantarse siendo tan gordo. ¿Cuanto pesaba? Se dirigió hacia la pared con dificultad. Con una mirada de lucha y esperanza. Cada paso que daba era un milagro y una lucha por vivir.
– 420 kilos sobre si… – Dijo mi guía después de ese silencio hasta el momento -… pero esos 2 lo ayudan un poco con telequinesia. De lo contrario no se movería y si lo hiciera sus rodillas y piernas se romperían como vidrio –
Y llegó a la pared bastante cansado, supongo que era sudor lo que cubría su cuerpo, ya que estaba totalmente mojado. Marcos animaba desde el panel al gordo y este empezó a entrar hacia el muro. Lo traspasaba. Pero segundo después caí en cuenta que en esta pared de agua aparecía una cosa gelatinosa y amarilla que caía hacia la alcantarilla. Primero introdujo su grasiento brazo derecho. Y al otro lado de la pared salía un brazo normal, delgado. Casi huesudo. Después introdujo el siguiente y poco a poco entró en él quedando en esta una masa amarilla que resbalaba hasta caer sobre el desagüe junto con una masa rojiza como si fuese sangre y algo similar a tela pero del color de su piel. Daba asco ver aquello caer sobre las rejillas. Por el otro lado del muro, salía un hombre delgado, de mirada confusa y caminando por si solo, mirando su cuerpo como si fuera extraño. Yo no entendía esa escena. Marcos llama a ese personaje que acababa de salir de esa pared y le pone su mano sobre el panel. Pasaron unos segundos y le señala un espejo grande que hasta el momento estaba desapercibido por mi. El extraño se mira asustándose mucho. Llora sin quitarse la mirada de este, se toca, mueve sus brazos comprobando que fuera él mismo y salta de alegría.
– Llegó hace 3 días… – Explica mi guía -… fue encontrado en el hiperespacio, es un piloto del ejército de los Estados Unidos, experimentaba con el tercer motor y se perdió. Según él eso sucedió en el año 2057. Así que en algún momento anduvo perdido en el espacio tiempo. Dice que no sabe cuanto tiempo estuvo perdido, pero supongo que pudo estarlo un año por el cuerpo que tenía. En ese lugar la masa aumenta hasta en 100 veces y ahora como ves, le hemos quitado lo que no necesitaba en su cuerpo. De 420 kilos ha quedado en 83-

Al entrar a esa sala había un olor nauseabundo, una mezcla de manteca podrida y excrementos. El hombre nuevo llevaba una bata blanca, se retiraba por el mismo lugar que había llegado llevado por Marcos no se a donde. Pude ver bien esa pared con forma de agua, tenía sus momentos en que aparecían ondas sobre esta como si fuese una pantalla. A lado y lado de esta se encontraba un poste metálico con huecos redondos a lo largo desde la mitad hacia arriba y anclado al suelo sin base alguna. Según mi guía ese lugar era algo así como una sala de cirugía donde quitaban lo dañino del cuerpo humano, según el humano, para dejarlo como nuevo. Salimos de esa sala por aquella puerta por donde había salido el Chileno encontrando un pasillo blanco y salas pequeñas como oficinas en donde habían objetos raros los cuales supongo serían instrumentos médicos. En algunas de estas salas vi a varios grises con pipetas e instrumentos que analizaban. Pasamos por el consultorio de Marcos quien estaba con el flaco, aquel ex gordo, hablaba con él en inglés.

Era fácil que me perdiera en ese sitio, no tenía ni idea de donde se encontraba mi habitación ni mucho menos el comedor. Estaba muy desorientado. Aunque aquel lugar podría parecerse a los escenarios de la películas; salas de blanco puertas que se abren al estar uno cerca de ellas. También carecían de ángulos rectos, estos desaparecían en curvas. Creo que vi casi 10 salas pequeñas con ventanas grandes, solo el consultorio de Marcos carecía de estas. Antes de salir vi una sala más grande con 3 ventanas anchas que cubría casi la pared. En una de estas ventanas pude reconocer a 2 mujeres, una mujer de Orión por su vestido y tamaño y un ser gris quienes estaban concentrados mirando a través de esta ventana, igual que aquella por donde vi al gordo enflaquecer. Y salimos de allí para cruzar un puente. ¡Santo cielo! Esta era mucho más grande de lo que aparentaba ser. El puente tendría unos 30 metros de largo comunicando con otro edificio blanco. Debajo nuestro había mucha gente (o seres de otras razas), mesas, aparatos como computadores, monitores, humanos con vestido blanco, mesas como de cirugía y un largo etcétera. A nuestros pies lo que parecía una sala con bastante afluencia humana, aunque puedo estar muy equivocado, quizás era algo más sencillo de lo que parece. El edificio al que nos dirigíamos tenía ventanas, pero al igual que todas las ventanas que vi en la Luna ninguna tenia marco.

Debo haber pasado por algún turista de esos que nunca han salido de su pueblo, pues todo lo que mis ojos captaban me parecía asombroso. Miraba a mi alrededor boqui abierto, quería memorizar todo, pero segundos después ya lo había olvidado. Una vez más maldije el no haber llevado una cámara de fotos o lápiz y papel para anotar todo lo que vi con dibujos o escribir todo lo que oí. Por primera vez lo que hablaba mi guía pasó desapercibido por mi. Hablaba y hablaba y yo solo me limitaba a dejarme asombrar por el escenario.

Y llegamos a un corredor que ya había visto antes, sin baldosas. Un camino destapado, en pleno suelo lunar. Esta húmedo y había un pequeño charco de agua. No vi la manguera sobre el suelo y tropecé cayendo, pero antes de estrellarme contra el piso quedé suspendido a escasos centímetros del suelo y poco a poco recuperé mi posición de pie. Frente a mi algo que me asustó, parecía un niño de 5 años, era rojo incandescente y con cuernos enroscados sobre sus orejas. Ojos verdes y una sonrisa que daba miedo. Pude ver que llevaba un traje o uniforme del mismo color de su piel con una especie de V que iba desde los hombros hasta el ombligo (supongo). Mi guía también estaba sorprendido, preguntó algo en una lengua extraña y como un maullido el enano rojo contestó. Se acercó un poco a mi, le llegaba por debajo de la rodillas a mi guía. Extendió su brazo hacia él e intenté tocarlo, pero un fuerte tirón me dejó pegado contra la pared. No supe que había pasado hasta que mi guía me dijo en un tono que me dio miedo, un tono de advertencia – Ni te atrevas a tocarlo-
No dije nada, con esa forma de decir las cosas creo que mejor sería enmudecer. Y esa fuerza que me pegaba contra la pared desapareció.
– Su sudor es mortal para ustedes- Dijo más calmado mi guía- Un solo dedo que le pongas encima y en menos de 24 horas mueres. Hay cura, pero… es mejor que no pases por eso- Me lo dijo en una forma que mejor era ni mirar al demonio rojo.
Y es que parecía un diablo, un ser satánico. Y entre ellos hubo una pequeña discusión. Especialmente del alto con el enano. Mi guía estaba molesto. Me dijo al rato que esa raza no debía estar allí, que según el enano rojo era la primera vez que llegaba a la estación espacial y se había perdido. Creí esa versión, ¿Si él se pierde que seria de mi? Y sin darme cuenta llegué a mi habitación, ahí me dejó mi guía quien se retiró con el rojo. Allí quedé solo, me acosté y me dormí.

Obviamente no tenía ni idea de cuanto había transcurrido, pero esas risas de mujer me despertaron. Quedé sobre la cama varios minutos más, pero la curiosidad me halaba a averiguar el motivo de tanta felicidad. Escuchaba, aún acostado, conversaciones de mujeres y carcajadas, su acento me parecía al pastuso. Como el de Marcos. Se oía muy cerca, de alguna de las habitaciones de al lado. Así que decidí ponerme de pie y salir a curiosear. En el corredor de tierra habían varias personas, casi todas mujeres con botas y overoles sucios llenos de tierra. Me ven y saludan.
– Buenas noches… – Saludó una de las mujeres con cara de curiosidad estudiándome de arriba abajo – … ¿Eres el nuevo?- Terminó por preguntar.
– Algo así- Le contesté.
Abandonaron su tema de charla para interrogarme; que cuando llegué, que de donde venía, si iba a regresar algún día. Y entablamos conversación, eran bastante amigables y trabajaban en el huerto plantando y recogiendo la cosecha, ese día había estado plantando uvas y una planta cuyas hojas hervidas en agua relajaban mucho. El motivo de su risa era el hecho de que una de las trabajadoras imitaba muy bien a uno de los hombres de Orión que dirigía las labores del huerto y la finca. De eso reían desde que terminaron hace unos 10 minutos.

Me invitaron a pasar a sus habitaciones, todas igual a la mía, pero con su toque personal y algo que las identificaba según su país. Muchas de ellas no podían regresar a la tierra, pero me sorprendió el hecho de saber que había gente que estaba temporalmente como yo, pero que voluntariamente trabajaban en las plantaciones o con el ganado. Y el motivo de su estadía temporal se debía a que estaban recibiendo preparación espiritual y mental para hacer lo mismo aquí en la Tierra. Es increíble que exista gente, mucha gente, que sepa de la existencia de estos humanos, razas o seres y de que reciban preparación directamente de ellos o de su misma gente para ese momento clave. Supe de hechos históricos desconocidos en el que han desempeñado un papel importantísimo estos contactados, pero que pasa desapercibido para el resto de los habitantes del planeta.
Y una vez más me pregunté ¿Por qué aquellos países u organizaciones que saben de la existencia de ellos no lo dicen de una vez por todas? ¿Qué ganan ocultando su existencia? Pero claro está que el hombre, o esos pocos poderosos sobre del planeta, perderían poder político y económico con la llegada de extraterrestres. Claro está que el caos que implicaría su aparición pública sería sin límites y toda la sociedad se vería afectada con su llegada. Toda la organización social, política y religiosa entraría en un caos sin precedentes, por eso, creo yo, que deben esperar a que ese algo el cual hará que el hombre se una llegue por fin para que estas civilizaciones aparezcan ante nuestros ojos y por fin aceptemos su existencia y su mensaje. Razón tiene mi guía cuando le pregunté el por qué no se aparecían de una vez por todas y es que aún no estamos preparados para ello.

Estaba sentado en una silla de madera dentro de la habitación de una de las mujeres. Era Boliviana. Compartía con una Peruana. Allí esta ella, una Colombiana (si mal no recuerdo) y un tipo Venezolano quien regresaría en cosa de una semana y yo. El ambiente era muy familiar, risas, compañerismo, mucha unión entre ellos. Sabían lo que era el valor de la amistad y del trabajar unidos. Ya quisiera yo ver estas cosas aquí abajo, pero… ya sabemos el pero. El Venezolano me dio un sándwich preguntando mi nombre. Y su reacción hoy día me deja pensando mucho:
– Jason… Jason Tigreros- Le dije ofreciendo mi mano.
Pero él encogió la suya rápidamente con mirada de susto o asombro.
-¿Jason Tigreros? – Interrogó el Venezolano.
Le confirmé mi nombre respondiendo un si, pero parecía sorprendido. Intentó disimular después, pero no me convenció. Fue muy extraña, para mi, su reacción al saber quien era yo. Y por más que le pregunté por qué se puso así me salía con otras cosas desviando mi interrogante. Rato después su comportamiento pareció pasar a asombro de conocerme. Tiempo después supe que el venía de 35 años en el futuro. No entendí el por qué ese viaje aparentemente tan largo. Pero ya era la segunda persona junto con el piloto del ejército gringo que venía del futuro. No podía asumirlo, alguien del futuro viene al pasado para ser preparado por extraterrestres cuando podían hacerlos los extraterrestres de ese tiempo. Habían muchas cosas que no comprendía en esta base Lunar. Y la reacción del Venezolano me hacia sospechar algo, pero mejor no me ilusionaba y dejaba que las cosas siguieran su curso. Aún así, a pesar del tiempo, este hecho y otro más me dejan inquieto hoy día, casi 11 años después de aquella experiencia.

Que sorpresa cuando vi sobre el plato una chuleta con arroz y papas fritas. Era chuleta Argentina según el que estaba sentado frente a mi, allí en el comedor general donde ya había estado al comienzo. Todos conversaban y reían, era todo muy familiar. No daba ganas de que se acabara ese instante. Y comí lo mío. Obviamente muy sabroso. La carne eran de una de las vacas clonadas que pastaban sobre un suelo artificial allí mismo en el satélite. Hablaban de sus cosas, que cómo les había ido durante el día, que cuando regresaban, que si no se aburrían viviendo siempre allí le preguntaban a la Boliviana que no podía volver.
Y ya cuando estaba a punto de terminar mi deliciosa carne llegaron unos seres de piel pálida, poco cabello sobre su cabeza y bajos de estatura. Ojos grandes pero con un iris negro y mas grande que el nuestro. Sus manos de 4 dedos con una pequeña abultación hacia el exterior de las manos lo cual supongo era la evolución haciendo de las suyas. Vestían ropa rara, pero podía pasar como la nuestra. Eran 5 los que llegaron sentándose en una mesa cerca de la nuestra. Pero la gente con la que yo me hallaba parecían tan acostumbrados a verlos que si entre estos seres hubiera una pelea los terrestres ni lo notarían.
Terminé de comer probando un líquido dulce en un vaso pequeño. Era poca comida para mi, pero estaba saciado.
Uno de los presentes estira su mano encogiendo sus dedos y dice, imitando una voz -No es el decir las cosas sino el hacerlas, cabrón-
Todos carcajean la espontaneidad del… no sé de donde sería.
La Boliviana, que no quería quedarse atrás sale ante la situación poniendo recta su espalda cerrando los ojos y diciendo – Imagina una luz sobre tu alimento, puras aspirinas, y mira como se transforma en una deliciosa chuleta Argentina-
Reían todos, aunque no entendía el chiste de aquel comentario.

Lo cierto de todo es que la mayoría volverían con instrucciones precisas para aplicar en el planeta, otros iban mentalmente preparados con técnicas mentales de telecomunicación (Telepatía), relajación y visualización de campos físicos sin necesidad de desplazamiento. No llevaban armas para combatir cuando bajaran, aunque esa preparación recibida les daba una ventaja ante los demás, ya que un gran porcentaje de ellos podían interferir, mentalmente, en decisiones sobre los humanos más débiles en caso de emergencia. Fue increíble para mi darme cuenta de que habían, entre los presentes, gente que ya había estado en la Luna en más de dos ocasiones.
Rato después llegaba mucha gente, se saludaban entre todos e incluso saludaban a los cinco seres que entraron antes. Habían de todos los países, pero abundaban más los latinos. Poco a poco llegaban los humanos al comedor dándole al lugar un ambiente como de punto de encuentro. La verdad los terrestres eran los únicos bullosos del recinto. Reían y hablaban en voz alta. Me preguntaba si eso no molestaría a los demás.

Aunque para nosotros era de esperar que el lugar de encuentro preferido era ese auditorio o sala grande que mediría casi 100 metros por 50 y de alto creo que 5 o más. Allí me encontraba con el resto de los humanos de la tierra; con los que regresarían en cualquier momento como de los que no podrían bajar nunca. Debo haber contado unas 100 personas. Vi a unos leyendo, otros jugando fútbol o ese juego parecido al ajedrez, algunos con el bombillo girando sobre sus cabezas, etc. Al fondo llegaba el ser alto rojizo, no se si sería el mismo, ya que todos se parecen. Y como sería de esperar yo era el único apartado, no porque quisiera, aunque aquí en la Tierra sería igual de solo, sino que era demasiado tanta información que tenía en mi cabecita; humanos y extraterrestres conviviendo juntos, nadie se sorprendía de ver si entraba un ser de Pléyades o del cinturón de Orión o de cualquier otro planeta. Era normal, pero para mi era algo tan… extraño y poco frecuente. ¿Qué le pasaría a esta gente si regresarán y los demás se dieran cuenta que habían estado con seres de otros mundos? ¿Por qué el ejército de los Estados Unidos tiende a matar a estos contactados? ¿Por qué se le oculta al mundo entero la existencia de ellos?
Si no son malos, solo quieren nuestro bien. Al menos eso estaba viendo mis ojos en ese momento. El ser rojizo rodeado de gente, varios de Orión sonriendo en plena conversación con otro grupo de terrestres y los pequeños grises con su comportamiento místico rodeados de otro tantos. Si ellos quisieran dominarnos lo lograrían en cosa de segundos, si quisieran matarnos lo hubieran hecho hace miles de años, si quisieran robar nuestros recursos naturales, maldita sea, la Tierra ya sería un desierto estéril sin vida.
¿Entonces por qué tanto comentario de abduciones y experimentos con humanos? Si, habían casos así de extraterrestres hostiles, pero si los nuestros, los que nos cuidan, lo supieran no permitirían estas cosas. Hay cosas y preguntas que pueden ir más allá del entendimiento del hombre y cosas tan sencillas que al ser sencilla no las vemos y si las vemos la ponemos a una distancia inalcanzable. Lo realmente hermoso de esta experiencia fue el mensaje de amor, de un Dios que nos ama, de la esperanza. No todo el planeta es malo ni feo, pero desgraciadamente solo vemos lo negativo.
Había cosas que había escuchado, pero no comprendía porque ahora los estaba viendo, viviendo un presente que al poco rato era pasado. En lo posible trataba de memorizar y grabar en mi despistada cabeza todo lo que veía y escuchaba. Había oído, en la Tierra, de experimentos basados en tecnología extraterrestre o de secuestros por parte de organizaciones del gobierno Norte Americano de científicos expertos en temas diversos para investigaciones y experimentos en beneficio propio de algunos gobiernos como los mismos Estados Unidos o incluso Rusia o Inglaterra. Aquel científico que no quisiera colaborar simplemente lo callaban matándolo para que no hablase. ¿Pero por que existía gente capaz de matar para no dejar testigos de la existencia de estos otros tipos de humanos? ¿Qué ganan estas organizaciones? Me es difícil pensar en que lo hacen porque el mundo aun no esta preparado para recibir a estos seres. De verdad que había en la atmósfera y en el ambiente cosas que iban mas allá de mi entendimiento, quizás porque era una simple criatura mortal con un pensamiento y una mentalidad retrograda y primitiva capaz de incomprender muchas cosas que vivía en ese presente.

Allí me encontraba aparentemente viendo a la gente que estaban sumidas en sus cosas o en sus actividades, pero mi cabeza estaba en un momento de introspección. De un momento a otro caí en cuenta de donde me hallaba, despertando repentinamente. Me disponía a sentarme, pero vi hacia la ventana hacia donde me dirigía a sentar sobre el suelo y atrás de esta estaba alguien quien parecía observarme desde hace rato. Sonreía, pero su sonrisa era familiar. A lo lejos e inmóvil me limité a verlo, me era bastante familiar. Su mirada era conocida, me daba a entender que me conocía, que sabia cómo actuaría, que sabía lo que pensaba en ese momento. Era un hombre mayor, tendría 50 años o un poco más. Con aspecto amable y bonachón. Con un parecido a mi papá, pero más delgado, más tranquilo.
Era difícil no fijarme en él y es que en el fondo conocía ese mirar. ¿Quien seria ese extraño, pero a la vez familiar sujeto? Había muchas cosas en sus ojos, porque me estaba viendo con ternura y añoranza, como si estuviese recordando una anécdota especial y yo la estuviera actuando frente a él. Era como si él viera en mi lo que alguna vez fue él en el pasado. Como si se mirase en un espejo y se viera joven y fuerte y a su vez, no sé por qué, sentía como si me estuviera viendo dentro de unos años. Me seguía mirando con esa sonrisa nostálgica hasta que a su espalda aparece mi guía poniendo su mano sobre el hombro de aquel hombre. Intercambian algunas palabras para después retirarse. Mi guía me ve y sonríe. La única vez que lo vi sonreír, pero esta sonrisa era diferente, lo había descubierto en algo y sonrió después de ser descubierto. Lo malo de esto es que hasta hoy día nunca supe en qué lo pillé.

Y de nuevo nos hallábamos caminando por esos pasillos de la base; Paredes sin ángulos rectos, a ratos con marcos en forma pentagonal, algunas puertas con salas oscuras que no dejaban ver su interior, el piso que no dejaba oír los pasos ni emitía sonido alguno, a veces el suelo era de tierra destapada, húmeda o mojada con cables parecidos a mangueras goteando. La penumbra típica de este lugar. Yo, como siempre, siguiendo al guía, ese hombre de casi 2 metros y medio de alto. Y por fin llegamos a un corredor más iluminado, atravesamos un puente estrecho en medio de una gran pared de vidrio que dejaba ver el exterior dentro del túnel por el cual llegamos días antes. Luces ir y venir: naves entrando y saliendo en el trajín diario de la base lunar.
Y sin darme cuenta entramos a una sala en forma de domo gigante. Era blanco, tanto el exterior como su interior. Ya había estado aquí, era el mismo lugar donde mi guía y la mujer me contaron lo que vendría en las próximas décadas. Era un blanco brillante, irradiaba mucha luz, pero no me molestaba la vista, no encandilaba mi visión.

En el medio me encontraba, maravillado por el paisaje de la base, aunque en ese instante no me percataba de cuan inmenso era ese sitio en el que ya había estado. No pude saber cuan profundo ni que alto era. Miré mi alrededor y solo me hallaba. Mi corazón se aceleraba, no por el nerviosismo sino por la expectación. De entre el blanco, frente a mi, aparecieron varias siluetas, saliendo de una espesa nube la mujer de cabellos dorados. Vale decir que estaba más bella que nunca. Varios pasos a su izquierda estaba un hombre un poco más alto que ella y a su derecha un ser rojizo un poco más bajo que la mujer. La niebla se disipó sin a penas notarse. Mi guía estaba al extremo, a un lado del rojizo. Y como un par de escoltas, casi a los pies de todos ellos, estaban 2 seres grises a lado y lado de todos los presentes.

– Este debe ser el momento que tanto estabas esperando- Dijo el ser rojizo sin mover los labios mientras que yo me limitaba a escuchar- Debes buscar a un contacto al que deberás entregar personalmente este presente. No debes abrirlo, ni intentarlo. Su nombre es José Londoño… – Es obvio que no puedo decir su nombre real, el vive aún aunque no sé si sigue con el gobierno o en la política -… es representante a la cámara. Asegurate de darle en sus manos lo que a ti te vamos a dar en tus propias manos-

Mi guía se acercó a mi, no me había fijado en el paquete que llevaba en sus manos. Me dio una sonrisa. Yo debería tener cara de bobo, estar boquiabierto o llevar una expresión graciosa en ese momento. Era una especie de caja casi plana de unos 10 cm. de grueso por 40 cm. de ancho y largo, envuelta en algo parecido a tela verde amarrada o rodeada de una cinta blanca a lo largo y ancho. Al lado de esta caja un papel doblado dando la sensación de ser una nota. No quise parecer curioso, así que no mostré interés en ese misterioso paquete.

– Los datos de nuestro contacto están allí – Señaló el papel doblado a un lado de la caja.
– Solo podemos decirte que en su interior hay algo que ayudara a muchas personas – Dijo la mujer.
Ahora se suponía que Colombia ayudaría a todo el planeta a salir de la crisis o a la salvación del mundo, pensaba yo.
– Busca a esta persona lo mas pronto posible, tenemos un poco de prisa- Terminó el ser rojizo.
-Por ahora debes callar todo en cuanto has visto u oído aquí…- Advirtió ella- …con el tiempo se te dará la señal para que puedas contar parte o completamente todo lo que has vivido con nosotros-

Esa señal vino años después cuando yo me vine a vivir a España, lugar mismo desde donde escribo estas líneas. Eran finales del año 2005, estaba viviendo en el barrio Villaverde Bajo de Madrid. Ya era tarde de noche y no podía dormir. Me llegó una extraña sensación como si algo quisiera sacarme al balcón para contemplar las estrellas. Así que lo hice, salí en esa noche de verano y me senté en el suelo para ver el cielo estrellado intentando encontrar algo en él, me paré tratando de divisar todo el firmamento. No sabia qué era lo que intentaba ver o hallar, pero por un momento vi hacia mi izquierda, hacia donde está el centro de la ciudad, y cayendo del cielo una luz grande descendía. No sé a qué distancia se encontraba, quizás cerca, quizás lejos, pero ahí estaba la luz bajando rápidamente, pasando desapercibida entre todos. Y antes de desaparecer detrás de los edificios la luz se apagó como si quisiera esconderse. Intenté encontrar una respuesta lógica a esa luz; si era los restos de algún fuego pirotécnico, si era algún avión, algún pájaro envuelto en llamas, etc., pero ninguna me dejo satisfecho. Por un momento tuve miedo, me entró preocupación, pero no paso nada mas. Recordé toda esa experiencia que viví en el año 95 y me entró cierta añoranza. Solo días después caí en cuenta que esa era la señal para poder contar todo lo que vi y oí en esos 3 días que estuve en la Luna.

– Recuerda bien estas palabras… – Advirtió el ser rojizo -… dudarás de todo aun cuando veas las cosas, pero ten siempre presente que todo lo que recuerdes de esta experiencia, que todo lo que has vivido con nosotros fue real, existió en tu espacio tiempo y lo viviste. Dudarás de las cosas, aunque estén frente a ti, aunque las veas. Confía en ti mismo. No sabes lo importante que eres y lo que serás. Ha sido muy valioso el que estés aquí y no es producto del azar lo que ves y oyes. Eres muy importante para que lleves este paquete a nuestro contacto. No tienes ni idea de la gran ayuda que nos has dado ni de lo que serás mañana –
– Tiempo al tiempo…- Dijo mi guía -…todo a su debido momento- Sonrió.
– Por ahora no comprendes estas palabras… – Dijo el rojizo -…pero las entenderás el día de mañana. Lo material pasa, cuando tu alma abandone tu cuerpo físico tus pertenencias se quedaran aquí, pero si cultivas el espíritu eso se queda contigo, te lo llevas. Se queda en la experiencia del espíritu, de tu alma. Comprende que todo es evolución, ahora eres así como te ves, pero llegará el momento en que no necesites cuerpo material y solo te preocupe cultivar tu espíritu para evolucionar y llegar al séptimo ciclo. Vete, asume lo que has aprendido, pero no te confundas. Te embargarán las dudas y preguntas cuando regreses, pero es normal hasta que digieras todo esto y haga digestión tu mente. Si te hemos escogido no es producto del azar, tu mente es mas abierta que la de muchos quienes te rodean, pero tu experiencia familiar te hace parar mas tiempo del que debes-

Y eso fue todo, solo eso. Habían 6 seres extraterrestres frente a mi, como si fueran a hablar por largo tiempo todos, pero no pasó más de 3 minutos para entregarme eso y fin del asunto. ¿Tanto desplazamiento para darme una caja verde? Había mucho misterio alrededor de ese objeto que solo me intrigaba y me llenaba de interrogantes que no pude o no quise preguntar a los presentes en su debido momento.
Gran parte de mi misión había pasado, pero eso era solo el comienzo, pues la verdadera misión no había iniciado su recorrido. Deje el objeto en cuestión sobre mi cama. Pasé el resto de día con el Chileno hablando cosas aparentemente sin importancia. Estuve con él en su especie de consultorio, en el salón principal e incluso en una sala que más parecía un laboratorio científico por la cantidad de aparatos raros para mi y de seres grises y hombres vestidos de blanco. Al final del día la pasé riendo con la Boliviana y su grupo. Muchos sabían que al día siguiente me iba, la verdad supe que me regresaría por ellos, no porque me lo comunicara mi guía.
No sé qué hora serían, pienso, aun hoy día, que el tiempo lo cuentan diferente que aquí abajo en la Tierra. Aun quedaban personas despiertas cuando me fui a acostar. Dormí como nunca sobre aquella cama parecida a la mía en Bogotá.

Marcos consiguió jabón y champú para mi, me bañé de pies a cabeza como si fuera a una cita importante, pero no iba, me iba.
Ya listo para mi viaje estuve un rato sentado en mi cama, con mis pies a lo ancho de la cama y sobre estos la caja, ese extraño paquete que no pesaría mas de 1 kilo. La curiosidad me preguntaba; ¿Qué hay en su interior? Mi interior me cuestionaba; ¿Qué hay en su interior? Mi inconsciente me interrogaba; ¿Qué hay en su interior? Eso me hacia un nudo en mi garganta, un malestar en el estomago, un nerviosismo desagradable que me agotaba mentalmente.

Rato después llegaba mi guía y me conducía hacia la pista o hangar principal en el cual había mucho movimiento y tránsito de naves y de seres o razas que ya había visto durante mi estadía. Yo llevaba mi paquete bajo el brazo. Principalmente se veían los de Orión. Cuando llegué días atrás, debido al mareo con que llegué, no pude apreciar lo grande que era ese sitio de llegada:
Pude contar casi 6 túneles por los que entraban y salían naves sin hacer el mínimo ruido. Túneles de un alto de… creo que tendrían 6 metros. Las naves eran de varias clases, pero predominaban las típicas con forma de disco (de unos 10 de diámetro por 3 de alto), otras eran parecidas, pero mucho más pequeñas. Daban aspecto de ser naves antiguas. Vi pocas de formas muy delgadas sin notarse puerta de entrada ni ventanas (casi 2 metros de alto y 6 de diámetro), estas parecían estar estacionadas al fondo de la pista.

La verdad es que me desilusioné un poco, ya que estaba acostumbrado a ver diseños espectaculares en las películas, pero estas naves parecían creadas por mi o por alguien con poca imaginación. Eran demasiado sencillas. Pero con siglos de ventaja en tecnología para nosotros. El diseño normal era de forma de sombrero o de disco. Solo la que me trajo allí era distinta con su forma de lágrima de la cual pude ver 2 al fondo.

Yo estaba al lado de mi guía observando el trajín de esa pista de naves. Estábamos desde una especie de balcón con sus barandas, detrás nuestro estaban las oficinas, por llamarlo de alguna forma. Salones con ventanas dando vista al ajetreado lugar. Pero analizando mejor las cosas, creo que yo no estaba en el lugar principal de esa pista, ya que pude ver que al fondo había una ventana enorme y que las naves se formaban allí, tomaban pista y salían en perfecto orden. Los túneles estaban retirados de donde me encontraba y antes de entrar a ellos había una pista de unos 200 metros.

Mi guía me llama la atención para que mirase una nave rara que acababa de entrar, era blanca y con forma de cubo. Igual a un cubo cuyos lados se conformaban por 9 cubos pequeños. Era el blanco más brillante que he visto. No emitía sonido alguno, levitaba a menos de 2 metros del suelo para al final detenerse frente a nosotros, en el mismo lugar donde llegamos. Allí quedo quieta. Segundos después entran corriendo 4 hombres grises situándose en cada ángulo de la nave. Vi como levantaron sus brazos, el vehículo empezó a iluminarse aumentando de intensidad. De esa luz vi salir un ser largo blanco como si emanara luz. Y rato después se apagó. La nave en forma de cubo no estaba, pero había en su lugar una especie de tarima formada por cubos del mismo tamaño con que estaban formadas las paredes de la nave. Como si bajaran del escenario, aparecieron 3 seres blancos de luz. Muy delgados y luminosos de ojos negros y grandes. En total eran 4 quienes se formaron en fila para saludar al guía con un movimiento del brazo derecho. Saludo que fue correspondido por él. Inmediatamente el ser principal, el mismo que salió de primero, estiró su brazo hacia el montón de cubos formándose de nuevo la nave cúbica, pero esta vez con una puerta abierta en forma de rampa. La nave desapareció en medio de un destello de luz fuerte. Acto seguido los seres luminosos siguieron a los pequeños grisáceos quienes lo condujeron hacia el interior del edificio por llamarlo así.

Me explicaba mi guía que ellos eran tan evolucionados que su tecnología nosotros no podríamos entenderla porque no era usada como la nuestra. Su nave tenia tanta tecnología que podría ser utilizada incluso para cosas cotidianas haciendo parte del espacio físico y material. No solo era un vehículo para desplazamientos en el espacio, sino que también formaba parte del espacio entre otras cosas, podría ser un arma, una habitación para descansar, podría ser una moderna nave de combate o científica. Podría tener esa forma de cubo o igual tomar forma de disco como las ya conocidas.
Su luminosidad daba a entender que pertenecían a una dimensión superior, tal vez una quinta o una tercera parte de la quinta. Y aunque no necesitaban de cuerpo material podrían optar formas materiales y tangibles. Eran muy evolucionados, tanto que no necesitaban de planetas para vivir, ni de alimentos como los conocemos nosotros los humanos de la Tierra. Se alimentaban del espíritu. Fácilmente podrían llevarnos unos cuantos millones de años tecnológicamente dicho.
No era raro verlos en ese sector de la estación Lunar, aunque si muy escaso el que llegasen precisamente allí habiendo sectores especialmente para ellos. Quizás irían con algún ser blanco rojizo, de esos flacos que casi se les ve su organismo interno. Es basto el universo y se viaja a distancias inimaginables, así que entre los muchos universos locales se podrían encontrar formas de vida inteligente con una estructura social muy distinta a la nuestra y con un pensamiento que no entenderíamos ni comprenderíamos. Con tecnología extraña y con un cuerpo material o un físico que no se parecería nada al humano normal.

Minutos después aparece una nave en forma de lágrima, pero esta vez no era gris sino como un espejo reflejando todo su alrededor. Al posarse sobre su vientre y quedar estacionada el reflejo desapareció y sin notarlo había tomado el color gris. Una vez inmóvil la compuerta a su derecha se abre en forma de rampa. Segundos después aparece el ser gris saludando a lo lejos con un levantamiento de su diestra. Lo note contento.
– Me alegra verte de nuevo – Me dijo el grisáceo telepáticamente. Y si que le noté alegre por verme.
Mi guía se dirige a la nave e intercambian algunas palabras o quizás pensamientos. Supongo que se estaban comunicando entre ellos al no quitarse la mirada entre los dos y por los movimientos de su cuerpo. Al poco rato llega apresurado el otro hombre alto, el piloto que conducía la nave cuando me trajeron al satélite. Intercambian algunas palabras en su idioma.

En cosa de unos minutos mas tomábamos pista y de nuevo por la cueva para salir a una caverna gigantesca donde se veían naves volando, entrando o saliendo de las cuevas, otras parecían estrelladas contra la roca lunar por estar empotradas en la pared. Cosas que se asemejaban ventanas y algunas siluetas en movimiento de humanos detrás de esas supuestas ventanas. Era oscuro, pero la luz proveniente de estas era suficiente para iluminar esa gran cueva de llegada. Desde la cabina del piloto vi de nuevo ese tubo parecido a un intestino que estaba en medio de ese hueco por el cual salíamos. Ahora si distinguí varias naves que pasaban cerca nuestro y fue aquí donde pude ver otras formas de vehículos espaciales; Arañas, tubos como de alcantarilla, luces que no dejaban ver la forma de la nave en si, la típica forma de disco o sombrero y un casi largo etc.

Luz al final del túnel iluminando el camino con lucecillas y por fin salimos al exterior. Un suelo gris sobre nosotros. Estábamos dentro de un cráter que contenía unas inmensas naves en forma de disco a lado y lado creando un camino por el cual transitábamos. Cada una podría tener mas de 300 metros. La nave se elevó no sé cuanto, pero podía apreciar los cráteres, el suelo gris, lo árido del satélite. Todo pasaba lentamente por la pantalla o ventanilla de la cabina de la nave. El movimiento fue mas rápido calculando que viajaríamos mucho mas rápido de lo que imaginaba. No sentía gravedad ni fuerzas G dentro de la nave y eso era lo curioso. Casi a 2 kilómetros del suelo Lunar estábamos. Los montes y cráteres, algunos altos como montañas, pasaban cerca nuestro. No sentía velocidad, todo pasaba en una aparente calma, pero al volar a esa altura suponía que la velocidad seria demasiado para una nave de la Tierra.

Mi guía sentado incómodamente al lado del piloto quien no quitaba la mano sobre el sencillo panel de control. En algunos momentos movía la mano como conduciendo el vehículo, pero no entendí lo que hacia ni cómo lo hacia. Giraba los cristales de colores y la nave giraba o qué sé yo. Todos estábamos pendientes de la pantalla o ventana de la cabina, el ser gris a mi lado y yo detrás de los de Orión.
Llamó mi atención un castillo al fondo sobre una colina, poco a poco nos fuimos acercando y pude ver claramente esa arquitectura. Era un edificio, no sé de qué altura, terminado en forma de punta con dos pequeñas puntas mas bajas y a los lados. Tenia luces pequeñas que dejaban verlo. Fuimos descendiendo desde lo alto casi sobre la torre de esta construcción y la bordeamos. 15 kilómetros de alto mide, según mi guía. Y no era de extrañar, ya que notaba la circunferencia de la luna desde esa altura. No supe de que material estaba hecho, si metal o de roca, aunque me encaminaba mas por este último por su forma. Parecía un castillo tranquilo, en silencio, como mudo y testigo de una verdad casi oculta para el humano de la Tierra. Su base estaba como enterrada sobre el suelo rocoso. Y cerca de su base, en la parte llana creí distinguir una pirámide. Al acercarnos más esa enorme torre imponía, intimidaba, infringía mucho respeto. Pequeñas cavidades (quizás entradas) salían de la estructura arquitectónica. ¿Cómo puede esa mole estar sobre la Luna? Mudo me hallaba, maravillado (o asombrado) por aquella construcción tan monstruosa, no por lo fea sino por lo monstruosa. ¿Y cuanto tiempo llevaba allí? En medio de un valle sobre una colina, fiel testigo de la historia. Casi más de 30 mil años llevaba en pié me informaron sin haber preguntado nada. Casi desde que el hombre empezó a evolucionar a lo que es hoy día, casi desde que el humano empezó a formar ciudades y por ende una estructura social.

Yo solo era una pobre criatura ignorante de todo y todos los habitantes de la Tierra eran solo una insignificante partícula en medio de la nada del espacio dentro del universo, pero aun así, a pesar de ser nada estaban estos seres que vinieron de millones de años luz de distancia para vernos y cuidarnos, habían seres a los que les importábamos mucho, que nos cuidaban y protegían. Aun así seguíamos siendo una insignificante minúscula y desapercibida partícula dentro de la galaxia y si lo éramos en algo nuestro como la Vía Láctea entonces piensen lo que somos en medio de todo el cosmos. ¿A quien le importamos? Quizás hallan quienes contesten a nadie, pero no estábamos a la deriva en ese mar llamado universo porque incluso el ser más poderoso de todos los 7 súper universos, el jefe de jefes, el manda más, ese ser que tiene pleno y total control sobre todo lo que habita dentro de sus 7 creaciones nos ama y con solo su presencia nos hace saber el hecho de no estar ni solos ni abandonados, simplemente nosotros no hemos querido conocerlo ni aceptarlo.

Y salimos de la Luna, al fondo el planeta azul, ese ruidoso mundo que va por mal camino en medio de un manto oscuro un poco roto por aquellos puntos claros detrás de este; las estrellas. Minutos después esa pequeña esfera azul estaba frente a nosotros, grande y silenciosa. ¿Quién imaginaria lo que era en realidad? A la derecha el continente Americano. Entramos siguiendo la izquierda. Que bella se ve la Tierra desde esa altura, a pesar de entrar en la noche terrestre se dejaban ver las nubes, las islas del pacifico, el océano, el verde de los árboles, el desierto Australiano, el blanco del hielo en los nevados. Podía reconocer, en la tiniebla, el océano Indico y gran parte de Asia nocturna a la vez iluminada por pequeños puntos luminosos. Nubes y lugares despejados, esa noche Asia tenia sus costas despejadas. Ocupaba toda la pantalla y a pesar de no sentirla, la velocidad era demasiada, aunque en la pantalla pasaba lentamente por el mar Muerto un poco mas iluminado, norte de Africa y el mar Mediterráneo de día. Que bello era el norte de Africa, de un color marrón y amarillo rojizo, Europa con sus verdes y algunas manchas blancas de los nevados y de los Pirineos. El marrón amarilloso parecía tocar parte del sur de Europa. Vi las lomas de los dos continentes a la vez. Que hermosa es la Tierra y que tan feos los que en ella habitan.
Ya el océano Atlántico cubría la pantalla e incluso se dejaban ver hilos blancos aparecer y desaparecer sobre el mar; las olas. Entramos por el Brasil verdoso, era el país mas verde que contemplaba desde esa altura. Manchas blancas de las nubes espesas en algunos lados y entre mas bajábamos el paisaje pasaba más rápido. Habían transcurrido unos pocos minutos desde que entramos hasta aquel instante. Ya las montañas se veían mucho más cerca y el cielo negro se vestía de azul. No me cansé de observar lo que mis ojos me regalaban. Que planeta tan lindo era este en el que vivíamos, pero eran esas criaturas que recién aparecían sobre él las que lo destruían. Nos ocultamos sobre nubes espesas. Todos estábamos en silencio, admirando el panorama y yo absolutamente maravillado. No hay palabras para expresarlo y si las hay no se logrará plasmar lo visto y lo sentido.

Sin darme cuenta de por donde íbamos mi guía advirtió que el camino estaba a punto de terminar. Ya las carreteras y sus vehículos se divisaban a lo lejos, la arquitectura del planeta se distinguía. Y al lado de una montaña, con carreteras cerca, descendimos. Desconocía ese sitio o aun no me ubicaba. Poco a poco bajamos y ya la montaña nos quedaba muy alta. Giró sobre si la nave dejando ver una ciudad al frente. Todo quedo inmóvil. Llegó la triste despedida. Un mudo silencio no deseaba ser roto.
-Bueno… creo que es hora de irme – Dije con cierto vacío en mi corazón.
El piloto extendió su mano hacia mí, no entendí su gesto y con mi mirada pregunté a mi guía quien con dificultad salía de la cabina.
– Se está despidiendo – Contestó.
No lo había captado, pero no esperaba que se despidiera dándome la mano como nosotros lo hacemos normalmente. Y se la di con el mayor de los gustos. Me sonrió y me lanzó un – Paz y energía para ti y los tuyos- con su típico acento.
A un lado de la cabina el ser gris levantó su mano derecha despidiéndose con la misma frase. Le correspondí y di una pequeña palmita en su hombro.

Después de pasar por la cámara de esterilización, que no vi al subir en la Luna, la rampa apareció y bajé por ella. No recordaba lo frío que era Bogotá. Pisé la hierba del campo con ese paquete bajo mi brazo. Y miré hacia la nave en forma de lágrima. Allí estaba ese hombre de Orión de 2 metros y medio de alto, con una mirada que decía mucho. Vestido con su traje verde casi brillante. Me miraba muy tierno pero seguro a la vez.
– Si llegas a ver algún cambio de aquellos sucesos que vendrán en el mañana, por mínimo que sea, entonces nuestra meta y la de los contactados ha dado resultado… – Dijo mi guía -… pero si ves que todo sucede al pie de la letra entonces nuestra misión y la de los contactados ha sido en vano. Ten siempre presente que el futuro que has visto será siempre un futuro incierto aunque viajes en el tiempo. El futuro puede cambiarse mas el pasado seguro y pasado es – Culminó.
No quería que se fuera, quería regresar con ellos. Solo pude lanzar mi última pregunta con un nudo en la garganta.
– ¿Volveremos a vernos?-
Sonriendo responde – No tienes ni idea de lo que serás en el mañana. Es muy posible que nos volvamos a ver algún día – Sonrió con cierta picardía o como si ocultara algo.

Levantó su mano en señal de adiós. La rampa se recogió sobre si lanzando su estornudo. Y se elevó a varios metros el vehículo espacial. La puerta se cerró mientras la nave subía a unos 15 metros. Su color ya no era gris, parecía un espejo reflejando su alrededor, pasaba desapercibida ante la rutinaria ciudad. Y mientras de mi salía una lágrima aquella lágrima espacial tomó velocidad perdiéndose de mi vista. Allí me quedé solo con el paquete bajo mi brazo. Tardé un momento en reaccionar y emprender mi partida. Encontré el camino y llegué a casa a pie.

Quedé acostado sobre el sofá de mi apartamento en Bogotá, el reloj marcaban las 12 del medio día, el paquete verde estaba en la mesa del comedor, descansé un poco. Me cambié de ropa y llamé al número que aparecía en el papel, pero nadie contestaba, insistí bastante tiempo y nada de nada. ¿Y ahora que? ¿Si ese número estaba equivocado que haría entonces? Me entró una preocupación desagradable. Dejé el objeto verde sobre mi cama y salí a la calle.
Caminé hasta el edificio de Avianca a ver mi apartado aéreo sin hallar carta alguna, me incomodaba no ver alguna misiva de mis amigos por correspondencia. Caminé por toda la Séptima de Bogotá hasta la 19. Tenia una extraña sensación. No parecía el típico y aburridor Lunes, de hecho percibí mucho movimiento en el ambiente.
La gente no sabia nada de ellos ni de nada, pero a mi me parecían niños a los que hay que educar. Ellos mismos caían en una rutina aburrida y sin sentido preocupándose solo por ganar dinero y vivir bien. Algunos peleándose por cosas con soluciones sencillas o preocupados en tener poder para dominar a una mayoría. ¿Realmente para que sirve el poder o todo el oro del mundo? Lo que uno cultiva dentro del espíritu eso queda con nosotros aun después de muerto, ayudando en parte a la evolución del alma, pero los palacios y toda la riqueza del mundo se queda aquí.

¡Que extraña sensación tenia mientras caminaba por la avenida Séptima y por la 19! El clima era agradable y había un sol confortable, pero esa sensación me abrazaba. Subiendo por esa calle empinada antes de llegar a la entrada del conjunto residencial donde vivía vi varios niños en la calle además de gente entrando y saliendo de las 2 panaderías y de las tiendas situadas en esa calle. Era Lunes y tanta gente no podría haber fuera, deberían estar trabajando. Y antes de llegar a la entrada, a la portería, estaba esa fea señora gorda que vende periódicos y dulces los fines de semana, pero al fijarme en los periódicos vi que estos eran del Sábado, al menos eso me pareció ver. Un hombre, que conocía de ese edificio, le compra uno de esos y entra al conjunto. Ella se había equivocado y él no lo noto ni se dio cuenta. Le eché un ojo a mi reloj y era un poco mas de la una de la tarde. Me acerqué un poco para ver la foto en primera plana y era muy parecida o igual a la que salió el Sábado, así que tome uno y vi la fecha, era del Sábado. Esa mujer era boba o algo así, vendía el Lunes la prensa de 2 días atrás.
-Este periódico es del Sábado – Le dije en todo regañón.
Me mira con su estúpido rostro (Que mal me caía ella, aunque nunca me hizo nada) y responde – Claro que es de hoy Sábado, ¿Qué esperaba encontrar? –
– Pues de hoy Lunes – Le dije.
– Pues espérese hasta el Lunes – Contestó así no mas.

No entendí su respuesta. Entré a comerme un pan con una gaseosa uva a una de las panaderías y pregunté el día. La misma respuesta me dieron. Pensativo subí hasta mi apartamento. Aceptaba el hecho de que era despistado, pero no tanto, recuerdo perfectamente que partí el Sábado casi a las 11:30 de la mañana, estuve en la Luna 3 días contando hoy, así que hoy tenia que ser Lunes.
Me puse a ver televisión haber si encontraba algo, especialmente algo que me dijera el día, pero solo vi la programación del Sábado. No pude moverme de la cama. Yo estaba totalmente convencido de haber pasado más de un día con ellos en el satélite, pero solo pasaron 30 minutos desde que salí hasta que llegue al apartamento. Era extraña esa sensación. ¿Lo habré soñado todo? No, no soñé nada, todo lo viví en la realidad. Dudaba, pero el solo ver ese misterioso paquete verde me aliviaba, todo fue real. Estuve en la Luna, conocí varias razas de extraterrestres y tenia una importante misión que cumplir.

Al día siguiente me desperté en mi habitación. El paquete se encontraba sobre mi mesa de dibujo. Mi hermano miraba la televisión y yo con deseos de contarle a todo el mundo lo que había visto, pero era mucho mas que obvio el hecho de que nadie me creería y me tomarían por loco. Salí de nuevo a caminar a la calle a mirar el mundo desde otro ángulo. Sobre la Avenida Séptima de Bogotá se hallaba la ciclo vía, era Domingo, no cabía duda. ¿Qué pasaría si me hubiese encontrado conmigo mismo?

La estructura social me parecía muy primitiva y equivocada. Todos como hormigas yendo para donde van las demás. Consumiendo sin tener la necesidad de hacerlo. Los pocos de siempre intentando quitar las pertenencias de sus dueños. Todo el mundo viviendo una mentira casi siempre creada por cada uno de ellos: de nosotros. La mayoría de las personas preocupándose por el físico, por el consumismo de la moda e incluso la iglesia propagando una verdad irreal. Atacando otras religiones y señalando al que peca en vez de ayudarlo o de perdonarlo. ¿Como podía poner en práctica todo lo aprendido allá arriba? ¿Cómo podía yo dar una luz de esperanza a todos? ¿E incluso como puedo prevenirlos de un futuro aterrador? La respuesta era fácil, no podía. Yo era un simple estudiante universitario dependiente aun de su familia, con sueños y aspiraciones. Imaginando un futuro en la televisión, dirigiendo y escribiendo, en el arte pintando o en la literatura con mis cuentos y mis canciones. Tenia mis metas y quería por sobre todo cumplirlas.
Pasaba desapercibido entre el mundo y quizás entre la facultad de artes de la Tadeo; mi universidad. Nunca fui popular, ¿Entonces como debía hacer para ayudar a todos? ¿O debía callar y llevarme a la tumba ese secreto? Incluso hoy día, mientras escribo estas líneas, me pregunto cómo hacerlo. Aun si estuviera trabajando en la radio o en la televisión me tomarían por loco. Y si predijera el tercer 11 doble nadie creería si les dijese la verdad, vendrían por mi acusándome de algo que nunca hice. No muevo masas ni soy importante para una mayoría. ¿A quien comunicar lo que vi?

Lo cierto de todo es que sentí que algo debía hacer, pero ni idea de cómo actuar. Toda la gente pensaba de manera materialista y egocéntricamente y era allí el problema. Si todos pensáramos por un momento en lo fácil que es cambiar para bien de todos. Si tan solo hiciéramos a los demás todo aquello que queremos nos hagan a nosotros. Si tan solo encontráramos en aquel desconocido a nuestro hermano, a un ser humano, si fuésemos concientes de que ese extraño tiene problemas, familia, ideas, sueños, preocupaciones, alegrías. Si fuésemos conscientes de que ese desconocido es un ser humano y existe seria probable que el mundo cambiase. Pero por lo visto nadie estaba preparado aun para el cambio.

No sé cuanto tiempo duré observando ese paquete. Me había encerrado horas y horas, durante todo el Domingo, en mi habitación. La curiosidad me mataba, me carcomía. ¿Que era su contenido y que ayudaría al todo el mundo? ¿Acaso un arma poderosa que no pesaba mas de 1 kilo? No tenia idea de qué cosa importantísima se escondía dentro de esa caja envuelta en una especie de tela verde clara la cual no tenia quiebres ni un hueco, para al menos, meter el dedo. No sé cómo hicieron esa envoltura, pues no tenia entradas ni salidas, así que pensaba en cómo lograrían introducir su interior. Era una tela, o parecido a eso, que podía tomar entre mis dedos, pero no tenia aberturas ni nada que se pareciese. Lo mismo sucedía con esa cinta blanca que rodeaba a lo largo y ancho el extraño objeto. Media casi 1 o 2 cm. de ancho y se asemejaba a esas cintas que ya había visto usadas para cerrar o amarrar cajas. Llegué a tomar un cortador en mis manos para romper la tela, pero no fui capaz. El extraño paquete no tenia olor ni un sonido especial que me hiciera sospechar de su contenido. Varias veces sacudí, cerca de mi oído, aquella caja, pero nada de nada.

No eran nervios lo que sentí en ese momento, mas bien era un malestar en mi estómago debido a la curiosidad. Fui muchas veces al baño. Se me secó la garganta y al final un poco molesto decidí acostarme a dormir, pero no podía conciliar el sueño, me levantaba para mirar la caja o para ir al baño. Creo que pude dormir menos de 2 horas, tiempo suficiente para reponer energía. Aunque me encontraba cansado supongo que de tanto pensar.

Por fin llego el Lunes. Desde muy temprano inicié mi persecución telefónica al contacto en la Tierra: ese representante a la cámara. Insistí con varias llamadas y ya cuando estaba de mal genio, al no tener respuesta, logré hablar con la secretaria. Era obvio que no iba a localizarlo, ya que supuestamente se encontraba en reunión o alguna cosa de esas. Ella sugirió sacar cita, pero el hombre este al parecer estaba tan atareado que la cita me la iba a dar, su secretaria, para dentro de 2 semanas. No podía esperar tanto, para ese entonces ya habría abierto, yo mismo, el paquete en cuestión. Le expliqué que debía entregarle una encomienda personalmente y que me habían dado instrucciones para no dársela a otra persona. Insistí en que él esperaba ese envío con urgencia, pero ella no podía hacer nada. Me pedía que le llevase aquello a la oficina, pero era mejor obedecer las ordenes que me dieron. Así que la solución mas cercana fue la de dejarle mis datos para que se lo comunicara a él lo más pronto posible y de esa forma me llamase a la casa.
Fue una larga espera. Pasó un largo tiempo y decidí llamarlo de nuevo, pero no estaba, seguía en reunión en la cámara. Le rogué a la secretaria que le diera mis datos a penas lo viera. Le dije que no tenia ni idea de lo importante que era el que supiera que lo buscaba. Creo haberle hecho unas 20 llamadas en ese día, aunque no me extrañaría que fuesen mas. Ni siquiera salí ese día, ni siquiera fui a la universidad. ¡Que stress! Cada vez que timbraba el teléfono corría pensando en que era él.
Y cuando ya daba todo en vano, el teléfono sonó como a las 8 de la noche.
– Buenas noches, ¿El señor Jason Tigreros se encuentra?- Preguntó un hombre con cierto tono desconfiado.
– Soy yo- Respondí.
– Soy José Londoño, mi secretaria me ha… –
Le interrumpí inmediatamente. Lancé un suspiro que me dejó libre de toda la tensión que llevaba acumulada durante todo el día. Por fin lo encontré.
– Don José, por fin lo localizo, soy Jason Tigreros… – Le repetí mi nombre, aunque él ya lo sabía. Era cosa del nerviosismo. – … tengo un paquete para usted. Uf, no sabe cuanto lo he buscado, ya creía que no lo iba a encontrar-
– ¿Eres Jason? ¿El del paquete?- Preguntó sorprendido.
– Si, señor, llevo todo el día tratando de encontrarlo- Le informe.

Una vez reconocidos y sabiendo quien era quien fue él quien me habló excitado, lleno de emoción y con voz temblorosa. Le comenté lo que viví ese día intentando hallarlo casi en vano, hasta de lo disgustado que me encontraba. Se disculpó, confesó haber recibido mi nota a eso de las 2 de la tarde, pero nunca imaginó que se tratara de quien esperaba hace semanas. Quiso verme inmediatamente, pero ya era mucho lo vivido ese Lunes, por eso lo dejé para el Martes. No sé cómo habrá dormido ese representante a la cámara, pero yo dormí muy bien, relajado después de un día fructífero y tenso para mí.

Me dirigí esa mañana del Martes al Senado, el lugar que hace las leyes y dirige todo mi país. Pasé mi maleta y el paquete por el detector de metales, me dieron una especie de carnet dejando mi cédula a la entrada. Alguien me esperaba, parece que era un escolta por su presencia. Me llevó ante un cuarto pequeño que tenia pinta de estar abandonado. Un cuarto que quedaba al otro extremo de no sé donde. Era una habitación estrecha de 2 metros por 4 y de alto como 4 metros. Una pequeña mesa de madera con 2 butacas y al fondo una puerta de madera que parecía nueva por el color.
Me dejó esperando solo allí. Que expectación tan enorme. Por fin cara a cara con mi objetivo. Sentado miraba, una vez mas, el extraño paquete sobre la mesa. Oí pasos apresurados que se acercaban, la puerta se abrió violentamente entrando un hombre visiblemente nervioso.
-¿Eres tu?- Pregunta él; José Londoño. Una persona muy conocida incluso por mi, aunque lo conocía por sus apariciones en las noticias.

Nos saludamos, pero parecía más interesado en otra cosa que por el objeto aquel. Intenté responder a todas sus preguntas: Qué como eran, que qué me contaron, que donde me dieron ese paquete, que mil preguntas razonables que cualquiera se haría. Hasta preguntó si eran verdes y con antenas. Pero a los pocos minutos de haber llegado apareció un hombre que me asustó, ya que no esperaba ver a nadie más en ese lugar tan solitario. Alvaro Gómez Hurtado me miraba con tremendos ojos. Me extendió la mano y José, al verlo, lo saluda como si supiese todo. Eran muy amigos, casi confidentes.
– ¿Es él? – Me da un apretón de mano preguntando a su compañero.
– Si, es él – Le dice José Londoño.
Una vez mas, como si estuvieran de acuerdo, el nuevo personaje me formulaba las mismas preguntas que José. Nada importaba, el misterioso objeto quedó a un segundo plano, solo era interesante responder y saciar a sus cuestionarios; que de donde venían, que si habían más contactados como yo, que si sabia algo del otro contactado, ese que debía haber hecho la entrega.

Pasé mucho tiempo con ellos. Casi toda la mañana. Era un ir y venir de interrogantes entre los tres. Yo también tuve mi momento de preguntar. ¿Qué había dentro de esa cosa que me carcomía la cabeza?
– Aquí hay algo que ayudará a mucha gente, no solo de este país sino de muchos otros- Contestó José.
Quedé en las mismas, no supe, y mejor así, si era un arma, o información, o un diskete o lo que fuera.

Al final me enteré que había mucha gente con poder en el planeta que eran contactados por ellos y eran usados, por llamarlo así, para bien de todos. Casi siempre se comunicaban con personas que movían masas de gente. José Londoño tenia poder, muchos lo seguían y tenia mucho que ver con decisiones que tomaban para el bien de Colombia.
Quiso abrir el paquete ahí mismo para saciar mi curiosidad, pero era mejor quedarme con esa inquietud y dejarlo hacer su trabajo. Yo ya hice el mío. Todo había salido bien.

José sentado frente a mi como si quisiera comerme o no dejarme escapar. Alvaro Gómez de pie a su lado. Dos personas importantes en mi país. Dos poderosos, pero uno con una misión proveniente de las estrellas. A ratos pensaban que me envidiaban sanamente por ver a los humanos de ese planeta que termina en Or. Aquel representante a la cámara sabia cosas que no podía decirme en cuanto a su misión. Muy por encima me contó como fue contactado, casi de la misma manera en que lo hicieron conmigo, con la diferencia que nunca los vio, pero si se había reunido algunas veces con ese otro a quien yo estaba reemplazando.

Días después salio una ley en el congreso que parecía beneficiar a muchos desfavorecidos en mi país, suponía que él tenia algo que ver. No lo supe. Yo seguí con mi vida normal, aunque ya no era tan normal, tenia otra mirada de la sociedad y de todo lo que perteneciera a ella. Miraba las noticias sin entender el por qué el mundo se destruye así mismo, todo era diferente y con soluciones muy sencillas a los problemas del mundo.

Casualmente antes de esta experiencia solía pintar una silueta humana con una varilla o palo, representando un arma, en posición defensiva. Posteriormente pinte en varias formas y versiones de un hombre de cabello largo, a su lado un pero o un robot, entre estos 2 se veía, al fondo, un paisaje destruido y una nave extraterrestre. Varias veces pinté esta escena; el hombre de gabán y al fondo un ovni con la ciudad destruida al fondo.

¿De qué sirve el poder si aquellos que lo alimentan sufren o no lo disfrutan? ¿De qué sirve el poder si con él se ganan enemigos y para sostenerlo hay que generar miedo? ¿De qué sirve el poder si hay pobreza, hambre, injusticia, odio y guerra? ¿De qué sirve el poder si no es para obtener cosas que otros no pueden tener? ¿Para qué sirve el poder si solo unos pocos lo gozan cuando ese poder lo han dado los menos afortunados? ¿Para qué sirve el poder si no se ayuda a los necesitados? ¿Para qué sirve el poder si abusaremos de él e imponemos nuestra ley no siempre justa? Yo solo formulo una pregunta fácil: ¿Realmente para qué sirve el poder?

Al caminar por la calle, al conversar con amigos, compañeros de la universidad e incluso con mi familia me sentía superior y más tranquilo. Todos me parecían niños a los que había que educar y enseñarles como comportarse. Si antes el dinero me era secundario, después de esta experiencia pasó a ser algo poco importante para mí, pero necesario en este mundo. Yo podía hacer cosas buenas para todos, acabaría con las guerras, con la pobreza, con toda la maldad en mi país, pero carecía de poder. Robos, homicidios, ataques de la guerrilla y abusos de autoridad por parte de la policía y del ejército. Peleas en la calle, sicarios a los que la vida no les significaba absolutamente nada. Era lastimoso ver cómo cualquier persona, supuestamente humana, podía matar en cualquier momento y no sentir nada en su corazón. No es que Dios nos abandonase, éramos nosotros los mismos culpables de esta situación social del mundo. Todos pensaban egocéntricamente y de forma materialista. El extraño por serlo era considerado enemigo.

Casi un mes después vi, en las noticias, el asesinato de Alvaro Gómez Hurtado. Tuve miedo porque pensé que se debía al extraño paquete. En aquel momento estaba seguro de que aquellos organismos gringos de seguridad nacional lo habían matado para que callara todo lo que sabia de los seres de otros mundos, aunque decían que los motivos eran del narcotráfico y de un militar que lo quería muerto. Su muerte se debe a lo que dicen mas no al tema de este escrito. Era de mañana, como a las 9:00, cuando salía de la universidad donde daba clase, cuando le dispararon hasta dejarlo sin vida. Eso fue el 2 de Noviembre de 1995.

Con los años empecé a ver como muchas cosas que me dijeron salían, la primera de ellas fue el descubrimiento de un nuevo planeta (Quaoar). Ellos me dieron fechas exactas, nombres de personajes y de países. Pero no recuerdo tanta información porque no las apunté en su momento. Las fechas claves son; 1999, 2001, 2007, 2012, 2028 y el 2030. Los países mencionados son; Estados Unidos, Irán, Irak, Pakistán, China, Rusia, Inglaterra y España entre otros. Siempre el medio oriente y USA.

No podré negar que me incomoda saber lo que viene sin poder hacer nada para evitarlo, aunque a veces llega a mi esa frase que me dijeron mas de una vez; Tu no tienes ni idea de lo que serás en el mañana. ¿A qué se refieren? Si me dijeran que seré un hombre poderoso no lo creeré, porque no soy un hombre con empuje. Reconozco lo perezoso que soy y que por ello he perdido cosas a mi favor. Paso desapercibido ante una absurda sociedad. Tiene que suceder algo en mi vida para que esa frase sea premonitoria, tiene que acontecer algo que cambie mi vida y mi forma de pensar. Claro esta que mi vida cambió con el hecho de tener ese encuentro con ellos, aun así, no me veo como líder de ningún grupo.

Debo reconocer que lo que viví al estar allá fue mucho más interesante de lo plasmado en estas líneas. Se ha perdido muchas cosas quizás importantes, pero al no tener papel y lápiz para anotarlas no puedo recordarlas. Estas páginas solo conservara un 60 % de lo que realmente sucedió. Una vez mas, y como ya lo he repetido, maldigo la hora de no haber llevado papel y lápiz para anotar todo lo vi y oí.

Pero a pesar de un futuro poco prometedor y tan pesimista surge una esperanza; el futuro que vi es un futuro incierto que puede cambiar. Personalmente soy pesimista y lo veo más que difícil. De todos nosotros depende que eso suceda o no. Mi misión termina con este relato en forma de cuento. No espero que me crea, solo espero que usted tome conciencia de que es un ser humano y de que no esta solo. Ese ser humano que mendiga en la calle también existe, aunque no con la suerte que usted posee. De usted depende que esas cosas que están sucediendo terminen como yo las vi. Es nuestra decisión llegar a ese final o cambiarlo.

Fin.

Para todo aquel que venga del mañana esta es la llave para abrir mi puerta, sabré de donde vienen y no preguntaré nada que no quieran contestar. Solo confiaré ciegamente y les ayudaré si me lo piden: VENGO DE PARTE DE William Tigreros Benavides.

Terminado de escribir el día 1 de Septiembre del año 2006 a las 6:11 de la tarde. Casi un año después de que inicié este escrito, casi un año antes del tercer 11 doble.