Por
Pedro, en 12 de febrero de 2010
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alguien le dibujo la cara y luego pasaria a la realidad, quien ha estirado hasta el infinito los numeros, quien ha jugado a ser invisible
un ciego podria presenciar, que era claramente un espacio vacio, contrastando con un largo viaje subterraneo de la multitud
era claramente una ilusion una ficcion, era la nada que no podias sentir presenciarla en cuerpo y alma
dentro de una chaqueta blanca se encontraba el nombre de la mujer invisible, se llamaba cleopatra pero nadie lo sabia era un secreto
las pelucas se encontraron en los interiores del templo de debod, era un Misterio como habrian llegado a ese escaparate, de la calle misteriosa e interminable con numero desconocido, solo existia una hipotesis, que seguiria siendo una leyenda, en el interior de las pelucas habia oro, pero el ponerse a investigarlo seria un paso largo que no tendria fin
en una mudanza de esos pisos de grandes avenidas, se la vio salir al exterior de la calle, reflejada en un espejo se le veia el incierto color del pelo rubio, los objetos de la mudanza, no se distinguia antiguedad con modernismo
una realidad de platos virtuales te hacen crear un submundo artificial de la multitud, la lejania de las distancias cortas no distinguian en la noche a la mujer invisible, la puerta de su casa ocultaban secretos y misterios ancestrales, su estilo de titulo nobiliario con aires aburguesados la convertian en un personaje historico
su voz se veia y se percibia, como en una opera, vista con monoculos, en tiempos ancestrales fue una princesa, que sonaba con su principe...