Por
Marcelo Ferrando Castro, en 20 de febrero de 2010
...de poner colorado a un ballestero con oraciones devotas, historias de amores picarescos con leyendas de santos.
en las inmensas alforjas que colgaban de sus hombros se hallaban revueltos y confundidos mil objetos diferentes: cintas tocadas en el sepulcro de santiago, cedulas con palabras que el decia ser hebraicas, las mismas que dijo el rey salomon cuando fundaba el templo y las unicas para libertarse de toda clase de enfermedades contagiosas; balsamos maravillosos para pegar a hombres partidos por la mitad; evangelios cosidos en bolsitas de brocatel, secretos para hacerse amar de todas las mujeres, reliquias de los santos patrones de todos los lugares de espana, joyuelas, cadenillas, cinturones, medallas y otras muchas baratijas de alquimia, de vidrio y plomo.
cuando el conde llego cerca del grupo que formaban el romero y sus admiradores, comenzaba este a templar una especie de bandolina o guzla arabe con que se acompanaba en la relacion de sus romances. despues que hubo estirado bien las cuerdas unas tras otras y con mucha calma, mientras su acompanante daba la vuelta al corro sacando los ultimos cornados de la flaca escarcela de los oyentes, el romero comenzo a cantar con voz gangosa y con un aire monotono y planidero un romance que siempre terminaba con el mismo estribillo.
el conde se acerco al grupo y presto atencion. por una coincidencia, al parecer extrana, el titulo de aquella historia respondia en un todo a los lugubres pensamientos que embargaban su animo. segun habia enunciado el cantor antes de comenzar, el romance se titulaba el romance de la mano muerta.
al oir el escudero tan extrano anuncio, pugno por arrancar a su senor de aquel sitio; pero el conde, con los ojos fijos en el juglar permanecio inmovil escuchando esta cantiga:
la nina tiene un amante
que escudero se decia.
el escudero le anuncia
que a la guerra se partia.
te vas y acaso no tornes.
tornare por vida mia.
mientras el amante jura,
diz que el viento repetia:
mal haya quien en promesas de hombre fia!
ii
el conde, con la mesnada,
de su castillo salia.
ella, que le ha conocido,
con grande afliccion gemia:
¡ay de mi, que se va el conde
y se lleva la honra mia!
mientras la cuitada llora,
diz que el viento repetia:
¡mal haya quien en promesas de hombre fia!
iii
su hermano, que estaba alli,
estas palabras oia.
<>, dice.
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mientras la infelice muere,
diz que el viento repetia:
¡mal haya quien en promesas de hombre fia!
iv
muerta la llevan al soto;
la han enterrado en la umbria;
por mas tierra que le echaban,
la mano no le cubria:
la mano donde un anillo que le dio el conde tenia.
de noche, sobre la tumba,
diz que el viento repetia:
¡mal haya quien en promesas de hombre fia!
apenas el cantor habia terminado la ultima estrofa, cuando rompiendo el muro de curiosos, que se apartaban con respeto al reconocerle, el conde llego a donde se encontraba el romero y, cogiendole con fuerza del brazo, le pregunto en voz baja y convulsa:
-¿de que tierra eres?
-de tierra de soria -le respondio este sin alterarse.
-¿y donde has aprendido ese romance? ¿a quien se refiere la historia que cuentas? -volvio a exclamar su interlocutor, cada vez con muestras de emocion mas profunda.
-senor -dijo el romero, clavando sus ojos en los del conde con una fijeza imperturbable-, esta cantiga la repiten de unos en otros los aldeanos del campo de gomara, y se refiere a una desdichada cruelmente ofendida por un poderoso. altos juicios de dios han permitido que al enterrarla quedase siempre fuera de la sepultura la mano en que su amante le puso un anillo al hacerla una promesa. vos sabreis, quiza, a quien toca cumplirla. ven un lugarejo miserable y que se encuentra a un lado del camino que conduce a gomara he visto no hace mucho el sitio en donde se asegura tuvo lugar la extrana ceremonia del casamiento del conde.
despues que este, arrodillado sobre la humilde fosa, estrecho en la suya la mano de margarita y un sacerdote autorizado por el papa bendijo la lugubre union, es fama que ceso el prodigio y la mano muerta se hundio para siempre.
al pie de unos arboles anosos y corpulentos hay un pedacito de prado que al llegar la primavera se cubre espontaneamente de flores. la gente del pais dice que alli esta enterrada margarita....