Por
Redacción, en 31 de Agosto de 2007
...gustavo. no me gusta jugar con los monstruos, son feos, hediondos y dan miedo.
- pero este monstruo es bueno, gustavo.
- ¡no!, ¡no!, ¡no!, yo tengo soldados y te mato ahora.
- ¡gustavo!, ¡mira!, este monstruo se moria y yo lo enterraba, ¿ya?.
- ¿yo lo mate?, pregunto gustavo.
- ¡si!, respondio el amigo.
- ¡gane!, ¡gane!, grito entonces gustavo, -mate al monstruo de los juguetes, ¡ja!, ¡ja!, ¡ja!,..
- oye, gustavo, el monstruo de los juguetes no muere, solamente estaba dormido y ahora desperto y se come todo.
- ¡no!, el monstruo de los juguetes no duerme de dia, tu lo viste en tu casa. el monstruo de los juguetes esta muerto, yo lo mate, - sentencio gustavo.
despues de este interesante dialogo, otro silencio se produjo pero esta vez no me interese por ver lo que hacian.
ya muy comodamente sentado en mi sillon viejo, algo de somnolencia me produjo ganas de dormir, mas, sin obedecer a esas extranas ganas, reinicie mi lectura.
no se si dormite o si realmente dormi profundamente. cuando reaccione senti en el comedor un cuchicheo, eran los dos pequenos individuos que algo tramaban en medio de mi siesta involuntaria.
de manera muy sigilosa me puse de pie y me asome por la puerta entre abierta. como nadie estaba a la vista, me incline lo suficiente para poder ver bajo la mesa y, entre las patas de las sillas y las sombras que ya comenzaban a dominar ciertos rincones, pude distinguir las siluetas de ambos. luego, silenciosamente, regrese al sillon y me quede mas tranquilo de saber que ellos estaban ahi.
debo reconocer que no tuve curiosidad por saber cuanto tiempo estuve desconectado del mundo y, en espacial, desconectado de estos dos super amigos. lo cierto es, que despues de este relato, mis habitos de controlar el tiempo transcurrido de un momento a otro, me ha transformado en una persona obsesionada por estar pendiente de la hora a cada instante.
mientras continuaba leyendo mi libro, escuche golpes en el patio. extranado por ese ruido me puse de pie enseguida y me asome por la ventana. imaginen ustedes cual fue mi sorpresa cuando vi a los dos ninos, gustavo y maxi, haciendo hoyos muy cerca del pequeno naranjo. mientras los observaba, escuche el cuchicheo de los dos pequenos que se encontraban bajo la mesa del comedor. ¿quienes estaban ahi? tal vez algunos otros ninos habian ingresado mientras yo dormia.
con gran curiosidad me dirigi hacia el comedor; una vez ahi me agache para mirar a quienes, bajo la mesa, se encontraban. las dos siluetas o las dos sombras que yo habia visto ya no estaban. mire a mi alrededor algo confundido y busque en cada rincon en donde ya las sombras comenzaban a a*****ularse. nada extrano llamo mi atencion, mientras que afuera, en el patio, el dialogo de los dos ninos daba vida a toda la casa.
¿imagine esas siluetas? para razonar bien toda esta confusion mire mi reloj, eran las seis de la tarde. dos horas desde que el pequeno amigo de mi hijo habia llegado. mi lectura se reducia a penas a un parrafo de unas diez lineas, por lo tanto mi pequena siesta se habia prolongado mas alla de una hora y media. ¿habria ingresado alguien en ese lapso?
decidi preguntarles y estos me dijeron que habian jugado a las escondidas todo el rato mientras yo dormia. sobre otras companias nada me dijeron, por lo tanto deduzco que aquellas dos siluetas las imagine y el cuchicheo habria sido el de los ninos y que yo crei proveniente desde el comedor.
estuve leyendo un buen rato. cuando me percate de la hora el sol ya no entraba por las ventanas y una brisa fresca movia las cortinas lentamente.
el amigo de mi hijo decidio retirarse y gustavo me pidio una taza de leche y pan. con mucho esmero y dedicacion respondi a los requerimientos de mi pequeno nino. mientras este disfrutaba su leche y su pan viendo la tele, decidi revisar la casa completa. despues de revisar las dos habitaciones, el bano y la cocina, volvi a mirar de bajo de la mesa.
gustavo, al verme mirar debajo de la mesa, me pregunto si buscaba al monstruo de los juguetes, mientras ponia atencion a su programa favorito. yo, algo extranado, le respondi negativamente.
-esta en el patio, papa, detras del tarro de la basura, -dijo, sin apartar los ojos del aparato.
frente a esa afirmacion tan segura por parte de el, me fui al patio, y, al momento de salir, un gato salio por detras del tarro d...