...la radio del auto rojo). el tiempo pasa rapido, la musica es bastante decente, de hecho cuando llego a destino, suena “my name es luka”, de susane vega, siempre me ha gustado esa cancion, no se la razon, en realidad nunca me he detenido a pensarlo, solo me gusta, cada vez que suena la tarareo y trato, aunque a veces se convierta en titanica tarea, de seguir el ritmo. en medio de la mujer pidiendole silencio a su desconocida vecina, el viejo auto rojo se detiene, me despido de quien conduce y me bajo esperando que esta vez todo salga bien, en la cancion y en mi dia de estudio. me arreglo la pesada mochila (esta vez si que traigo libros), y empiezo a caminar los clasicos pasos que durante cinco anos di casi a diario y que pronto dejare de dar.
un par de tramites necesarios y estoy lista en uno de los puestos de la biblioteca para empezar el desagrado (alias estudio del grado), pongo las cosas en orden y me dedico a hojear el libro que acabo de adquirir en la biblioteca de al frente, le doy una leida, lo mas probable que solo por evitar el estudio, para empezar bien el dia, digamos.
al poco rato, en una de esas levantadas de cabeza, veo que el sujeto( no es un forma despectiva de nombrar es solo que no quiero dar nombres, no me parece apropiado, ni aun para un escrito que nadie nunca llegara a leer, quiza ni siquiera yo por una segunda vez) entra con su lento pero notorio caminar, del mismo que hace mas de un ano, me apasione perdidamente, como solo una vez me habia pasado, pero ahora ese caminar pertenece a otra, una a la que de todos modos pertenece mucho mas). pasa del lugar donde me encuentro yo, lo sigo con la mirada, hasta que se sienta y siento que puede verme, vuelvo de inmediato a la lectura. con la cabeza gacha, puedo notar que se para, quizas va a tomar un poco de aire antes de empezar, lo pierdo de vista, pasan no mas de tres segundos y su mano toca mi hombro, me hago la asustada, o me asusto, ya no se, me saluda amable, como siempre lo hace, el parado, yo sentada, nos preguntamos como estamos( soy capaz de anteceder a esa respuesta anos antes, siempre diremos que bien) y como va ese maldito pero necesario estudio, como la mierda, tambien diremos ambos, luego una sonrisa nerviosa y una mas que valida excusa diciendo que debemos ambos volver al estudio que el grado no se aprueba por bolitas de dulce; la situacion no hacia presagiar un distinto desenlace, pero de un segundo a otro, todo cambio. la risa nerviosa fue cambiada por un leve movimiento de muneca tirando la silla junto a mi hacia atras y la excusa barata por una sonrisa pausada, que sin decir nada, me dijo de una tirada, que ya estaba bueno, q...