Por
MANUEL ANDRADE, en 27 de Febrero de 2010
...cuentos que va escribir y nunca los comienza. he oido muchos de estos cuentos y siempre tengo la esperanza de que empiece alguno aqui sobre mi pecho. de ti escuche antes que fueras escrito, te conto mil veces antes de sentarse y tomar la determinacion de escribirte. a veces pienso que es mejor contando cuentos que escribiendolos. recuerdo el dia en que te comenzo. llego en la tarde, un poco bebido quizas, con su rostro melacolico. cuando su sensibilidad esta en su maxima expresion, que es cuando se abren las llaves de su mundo interior y drena algo que quiere decir o decirse a si mismo. pero cuando lo abruma la tristeza cierra la llave, se encierra en su mundo de fantasias y alli compensa lo que no tiene o ha perdido. necesita siempre perder algo para sentarse a escribir.
-¿sabes entonces como termino? -pregunto con ansiedad el cuento.
-¡claro! yo se como terminas. lo he sabido desde hace mucho tiempo, se cual fue tu principio y se cual va a ser tu final. lo he oido de sus propios labios y si de algo estoy segura, es que nunca cambia su final. tambien se amigo mio, que si comenzo a escribirte te terminara. bueno amigo, ya es tarde. creo que lo mejor es que durmamos un poco. en cualquier momento llegara y todos tendremos trabajo hasta altas horas de la noche.
muy tarde ese dia salio la luna y con ella, como si anduvieran juntos, llego el escritor dando traspies, un poco ebrio, como si viniese de juergas o de abrirle su alma a alguno de sus inexistentes amigos. todos en el cuarto se despertaron, aunque el cuento casi no habia dormido. el escritor entro. comenzo a buscar algo entre los libros que tenia sobre los estantes. saco unas cartas, las releyo una y cien veces. hizo el intento de botarlas y no pudo. se sento, se tomo la cara entre las manos y se quedo asi, entre su propia fantasia tan solo un minuto, para todos fue una hora.
bajo los ojos y vio el cuento, lo tomo entre sus manos y comenzo a leerlo, hoja tras hoja, muy lentamente. un aroma de alcohol llenaba la estancia.
el cuento se alegro. la pluma miro a su amante y se volvio a dormir, sabia que esa noche no escribiria. la mesa se dio cuenta que ya se aproximaba el esperado final del cuento.
-¿como pude escribir algo tan ingenuo?- penso el escritor y se rio de si mismo.
el cuento sintio como lo subian por los aires y despues se sintio caer en un abismo. sintio como las manos del escritor rasgaban sus hojas produciendole un dolor indescriptible. no era justo tanta espera en vano. las mudas letras de sus venas se agitaron de dolor, perdieron su unidad y con ellas todas las frases se desvanecieron. comprendio que no seria terminado, comprendio que estaba muriendo. se sintio arrojado a la papelera. se dio cuenta que habia vivido en vano. su esperanza se desvanecio en el ultimo estertor de su agonia. movio sus torcidas y rotas hojas, semejantes a las plumas de las alas de un angel caido. tan solo un instante de agonia y murio.
el escritor se sorprendio del extrano sonido que salia de la papelera. penso que seria algun grillo o un perdido raton. no le dio importancia y se fue a dormir.
al dia siguiente se desperto temprano. comenzo a pensar en lo acontecido la noche anterior, la farra, la discusion y el cuento.
el cuento no era malo ni ingenuo, hoy lo veia de otra manera. el alcohol se habia disipado y todo estaba mas claro. se levanto, lo busco en la papelera, pero solamente encontro hojas vacias de papel amarillento. al fondo de la papelera estaban las letras esparcidas. las tomo entre sus manos y estas, como el agua, se escurrieron entre sus dedos.
se sintio muy mal y creyo saber como se siente, una mujer que pierde a un hijo no deseado.
quiso pedir perdon… y comenzo a escribir este cuento....