Por
Redacción, en 7 de octubre de 2007
...cortos, unos mas cortos y otros con forma de novela inacabada y de vez en cuando, como cualquier hombre normal y corriente, me gusta amar a una dama, cortejarla e intentar hacer que sea mia, aunque la mayoria de veces mi mision acabe en un estrepitoso fracaso pero lo supero gracias a mis cervezas y mis pensamientos nocturnos. bueno, si me permiten, les contare la razon, tipica razon se podria decir, de mi soledad y mi depresion cronica, todo se remonta a una oscura tarde de invierno (¿porque todas las tristezas se sucederan en invierno?) por aquel entonces vivia junto a la persona que mas amaba en esos momentos, una joven mujer de, bueno, no dire la edad, ya se sabe, nunca se revela la edad de una autentica dama, era la persona mas bella que mis debilitados ojos habian visto, era alta, ni gruesa ni delgada, una cara que podria pasar por alguien de 20 anos, unos ojos grandes, sin miedo de mirar al pasado para comprender el futuro, una melena larga de color negro azabache, unos senos tersos, alzados, parecian 2 montanas alzandose sin miedo de que el cielo las tirase, unas piernas largas, tan largas que podrias perderte en ellas y un culo prieto. la verdad es que la amaba y yo creia que ella a mi tambien hasta que un dia, sin previo aviso me dijo que lo nuestro se acabo, me dejo mis maletas en el rellano y me tiro a la calle como un vulgar perro. ¡que podria hacer yo ahora, un escritor sin talento que solo habia vendido 2 cuentos para publicacion...