Por
Redacción, en 13 de agosto de 2007
...contrar nada de particular en su cuadrado armazon, revocada de blanco, con sus dos enormes ventanas asomadas a la carretera infinita. pero para quienes hemos vivido alli, las dos ventanas iluminadas representan no solo la llegada de la media tarde sino la intima certeza de que estamos en casa, en corvel, nuestro hogar. mas adelante, algunas de las misiones militares a las que fuimos destinados sirvieron para estrechar mas aun nuestros lazos y, ademas, para perfeccionar aquella tecnica nuestra que empezo como un complice juego infantil. era una de nuestras estrategias preferidas... mano abierta en alto y cuenta atras, el pulgar dentro y el puno al pecho! era la senal convenida para que la patrulla saltase por sorpresa sobre la trinchera sin cesar de ametrallar al enemigo desprevenido. constituiamos una unidad de choque de primera linea, experta en abrir vias de avance a las tropas alla donde lo complicado de la situacion lo impedia y dan era todo un veterano en estas lides.
fue hace algunos anos en el oriente asiatico, formabamos parte de la avanzadilla y, parapetados a lomos del refugio enemigo, debiamos eliminar el fuego artillero que martilleaba el unico acceso a la pista de tierra, arteria principal que permitiria el aterrizaje de nuestras tropas. en el campamento enemigo los soldados se relajaron en el puesto al caer la tarde, se acercaba el momento idoneo para el ataque. un silencio tenso precedio la espera hasta que, como oficial responsable, alce el brazo en alto con los dedos extendidos... tres, dos, uno y el pulgar al pecho! como en otras ocasiones, dan salto con el arma en ristre sobre las cabezas de los distraidos soldados, pero su dedo no apreto el gatillo. fueron tan solo unas milesimas...