Es de noche y están ahí fuera
Es de noche y están ahí fuera. Los oigo, los siento. Me sienten, me huelen. Sin atreverme siquiera a mirar a través de mis ventanas, puedo imaginarlos moviéndose en la oscuridad, bultos deformes, vagando, sin prisa, sin rumbo, con un único y espantoso propósito: sobrevivir a costa de los que quedamos. ¿Quedamos muchos?, poco importa. El mundo ya no nos pertenece, nuestro tiempo pasó, ahora es de ellos, han venido a reclamarlo, y nosotros no somos quienes para negarles lo que por derecho les corresponde.
Mi mujer, mi hijo, mi trabajo, todo pertenece ya a un pasado que se desvanece en mi memoria de la misma manera que el agua se escurre entre los dedos. ¿Fue real?, ¿en algún momento de mi vida, fui esposo y padre?. Aquí, acurrucado en este oscuro rincón, en alguna de las habitaciones de la que una vez fue mi casa, me pregunto si estos recuerdos, no fueron sino delirios producidos por los anhelos de una mente deseosa de escapar de esta terrible pesadilla.
Los oigo, ¿están mas cerca?, no podría asegurarlo, ¿saben de mi paradero?, siempre me mantuve oculto, nunca me dejé ver.
Pero ahora son más, imposible esconderse, imposible esquivarlos. Hace tiempo que no salgo, apenas me queda comida, apenas me queda agua.
¿Cerré el portón tras mi última salida? No lo recuerdo. Espero que sí. Aunque en lo mas profundo de mi ser, aquella parte de mi yo cobarde y débil, hastiada ya de tanto correr, de tanto esconderse, ansía la posibilidad de que la puerta haya quedado abierta, para que puedan entrar, subir…, encontrarme.
(more…)

