La Súcubo II, o Meigas y Brujas.
MEIGAS Y BRUJAS.
¿Ustedes han visto alguna vez la Santa Compaña? ¿No? Pues yo sí. Ahora que me acuerdo, ustedes no pueden verla porque no son gallegos y la Santa Compaña es una procesión de ánimas del Purgatorio exclusivamente gallegas. Es una comitiva temible que causa espanto pero no es nacionalista. Se pasean entre los pinos ululantes en noches de vendaval, lóbregas y lluviosas; producen escalofríos de pánico con sus sábanas blancas que ni la lluvia se atreve a mojar; llevan candiles de aceite con llamas como los Fuegos de San Telmo a las que ni el mismo Eolo conseguiría apagar por mucho que soplara; chirrían sus cadenas de gruesos eslabones al arrastrarlas por la corredoiras como si estuvieran oxidadas, las cadenas, no las corredoiras. En verdad que es una visión dantesca. La Divina Comedia me hace pensar que algún afilador de Orense debió explicarle la pavorosa visión a Dante Alighieri.
Lo mejor cuando las ves es llevar un crucifijo, pero si no lo llevas debes hacer la cruz con dos dedos y besarlos mientras murmuras tres veces: Arrenégoche demo (Reniego de ti demonio) pero sin que te oigan porque te expones a que te den un golpe con los gruesos eslabones de las cadenas y pueden dejarte en el sitio tan muerto como a mi amigo Necho que le abrieron la cabeza hasta las cervicales. Los incrédulos dicen que se cayó de un pino y se dio contra una piedra. Yo no lo creo, Necho nunca iba a buscar nidos caída la noche para hacerse una tortilla porque no veía los huevitos. Era muy trabajador Necho, pero ganaba tan poquito como si trabajara limpiando las deposiciones de un reloj de cuco. De ahí su afición a los nidos.

