Archivo de la categoría "Clásicos"

Carta

10 de Noviembre, 2008

Hace ya mucho que saliste. Lo recuerdo como si fuera ayer. Muy guapo y afeitado me dijiste: -Mamá, estoy harto de mi entorno, tengo que salir más allá, tengo que descubrir muchas cosas, tengo que descubrirme a mí mismo-. Esas palabras se me grabaron a fuego en mi mente, nunca se me olvidarán, y eso que decían que aquí nosotros ya no recordamos nada…

Y mira que te lo dije Ernestito mío (porque para mí siempre serás Ernestito): -Ten cuidado, que es muy peligroso, no les lleves la contraria-. Pero claro, tu espíritu te lo impedía, te impedía darles la razón. A mi me costó mucho tiempo entenderlo, sobre todo después de eso hijo mío… Dios, todavía se me saltan las lágrimas. Y eso que hoy ya estarás aquí conmigo… Hijo… No quiero recordarlo… Y todo por llevarles la contraria.

Todo fue culpa de esa maldita bicicleta, esa a la que le añadiste motor y con la que saliste de tu país a hacerte ciudadano del mundo, y mírate ahora hijo, mírate, todos te aclaman, eres un gurú para muchas personas de buen corazón, como el tuyo Ernestito, que no te cabía en el pecho. Aunque ya sé que a ti no te gusta verte en camisetas, porque tú siempre fuiste muy humilde, sólo querías ayudar, y eso, hijo mío, estaba muy mal visto.

Aunque no todo fueron desastres, con tu esfuerzo y el de muchos otros se consiguió llevar la luz allí donde sólo había sombras, se tiñó de azul celeste el cielo, que hoy se pierde en la dulzura de la caña. También hubo fracasos, pero sus recuerdos estarán cubiertos por la sangre de tu esfuerzo. Porque tú Ernestito, te debiste a todo el mundo.
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Lean y comenten

22 de Octubre, 2007

La llamada Iracundasira merodeaba por los jardines del parque de nibos de junk cuando descubrió que el fin del mundo seria el día de su cumpleaños.
La sorpresa fue muy pronta y la alegría de un regalo de cumpleaños antes e tiempo no era lo suficiente para olvidar lo que descubrió por la tarde. Las pruebas eran indiscutibles.
La mirada de la niña, por la tarde, se perdía en el gran cosmos de un libro de Julio Verne, mas ni la imaginación pudo sacarla de lo que vendría el día siguiente. Intento dormir y la horrible carta seguía recorriendo sus letras en el sueño. Despertó y se dio cuenta que no existía nada, fue un segundo y luego su conciencia desapareció…

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”Anoche vi a Delmira”

16 de Octubre, 2007

Esto es un trabajo que me mandaron hacer sobre literatura y me pareció (personalmente) lo bastante bueno como para publicarlo y así recibir opiniones. Trata sobre la gran escritora Delmira Agustini… es un poquito largo, pero créanme que vale la pena leerlo.
Espero que les guste. Desde ya, muchas gracias.

Caminaba tranquila por la larga calle Dieciocho de Julio, luego me senté en un banco. Era un atardecer triste del mes de marzo, despacio caían las hojas de los árboles, las calles se veían marrones. El sol se ocultaba tras las ramas, casi desnudas, de los árboles. La calle estaba solitaria, no se veía a nadie en varias cuadras. Mientras miraba serena caer el sol y aparecer las estrellas en el cielo aún claro, dejaba volar mis sentimientos y desaparecía todo aquello en lo que no quería pensar.
Allí me quedé un rato como esperando algo, no sé que. Había salido de casa temprano y aún no encontraba lo que había ido a buscar.
Ya casi a oscuras decidí volver. La calle estaba en penumbras y daba una sensación de soledad, de nostalgia. Se sentía, en el viento suelto del otoño, un aroma a nada, a vacío. Las hojas armaban un coro de susurros mientras se levantaban livianas ante el suave soplo del viento. Entonces me detuve en la calle oscura, paralizada, con los ojos fijos. Unos metros más adelante una figura de sobretodo negro caminaba pacífica por la calle desierta. Sus tacones rojos resonaban sobre los adoquines grises y húmedos de aquel empedrado. Su mirada perdida, inexpresiva mostraba una mente profunda y un mar de pensamientos por el que navegaba la mujer.
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Los ‘Cuentos de Canterbury’, disponibles en Internet

19 de Julio, 2007

LONDRES.- El poeta inglés Geoffrey Chaucer y sus ‘Cuentos de Canterbury’ ya están en cuerpo y alma en Internet. La Biblioteca Británica ha publicado en su sitio web (www.bl.uk) las dos primeras ediciones de su obra, una de las más leídas de la literatura de aquel país.

La digitalización de la obra, una colección de 24 historias cortas escritas en inglés medieval y relatadas por los peregrinos de camino a la catedral de Canterbury, coincide con el aniversario de la muerte de su autor, ocurrida el 25 de octubre de 1400.

Los ‘Cuentos de Canterbury’ siempre han sido un éxito de ventas y es uno de los libros mas populares de la historia de la literatura británica desde que fuera impreso por primera vez por William Claxton alrededor de 1470.

“Con estas copias digitales, los usuarios podrán examinar las primeras ediciones en su totalidad y estudiar no sólo el texto, sino también la evolución de las técnicas de impresión e ilustración”, dijo la portavoz de la Biblioteca Británica, Kristian Jensen.

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