El tratamiento de en lo que se está transformando nuestra sociedad de hoy en día deviene en un término humorístico que a mucha gente le podrá parecer absurdo, pero es que hoy en día en nuestra sociedad tanto hombres como mujeres nos dejamos llevar por todo lo aparente.
TONTERIAS OTRA VEZ
PERSONAJES
EL SABIO EL LISTO
JOSÉ MIGUEL EL FILÓSOFO
LUISA
La obra de teatro se desarrolla en medio de un local heavy, lugar en el que hay mucha gente en su mayoría adolescentes.
La acción comienza a las 8:00 de la tarde y termina dos días después a las 3:00 de la mañana.
EL FILÓSOFO. _(Cantando.) Jesucristo, Jesucristo, dónde estará nuestro fiel amigo…
EL SABIO. _He captado tu ironía mas la razón está en tu interior, pero quien no busca algo no encuentra nada y te diré para tu información que yo tuve una crisis de fe, hasta que descubrí que la fe católica, me daba amparo y cobijo en los momentos difíciles, como cuantos malos hijos de Dios se hayan cruzado en mi camino.
EL FILÓSOFO. _No era mi propósito venir a verte para que me hablases de religión y empezases a filosofear sin tener idea de ello, pues te diré no creas en lo que no veas.
EL SABIO. _El que tú no encuentres la luz de tu fe no significa que yo no vea, pues yo me tome la molestia de plantearme seriamente el tema de mi fe. Cuando llegue a unas determinadas conclusiones me di cuenta de que en Jesucristo podría encontrar el sentido mi existencia.
EL FILÓSOFO. _Si eres tan sabio supongo que no encontrarás dificultad alguna en exponerme como pudiste llegar a ciertas conclusiones.
EL SABIO. _Perdone usted señor filósofo, pero con las cuestiones del alma no se juega, respeta mis creencias profundas, por favor , que a buena razón de Dios te aseguro que existe.
EL FILÓSOFO. _(Gritando.) ¡Eres un farsante, quiero pruebas de lo que acecioras!
EL SABIO. _¡Pobre ignorante! Te dije que buscases en lo más profundo de tu alma aquella razón por la que tanto he luchado.
EL FILÓSOFO. _(Gritando.) ¡Te invoco Jesucristo para que vengas a darme motivos por lo cuales creer y quiero verte en cuerpo presente!
EL SABIO. _Tu manera de proceder es incorrecta, si te quedas aquí estancado no busques en la religión el consuelo de tu destino.
EL FILÓSOFO. _No que debas manejar conceptos tan amplios como el del destino humano.
EL SABIO. _Mi admirado Platón ¿sabría usted definirme el concepto de destino humano?
EL FILÓSOFO. _Tus actos determinarán cual será tu destino.
EL SABIO. _Cada día me sorprenden más tus definiciones, pero creo que eres tú el que debería de definirse a si mismo. Supongo que lo tuyo es un simple problema de inmadurez y que a medida que vayas evolucionando como persona irás definiendo mayormente tu propia personalidad.
EL FILÓSOFO. _Oír tu incesante voz y tus groserías me produce dolor de cabeza, del cual he de culparte a ti, sin disculpa alguna por mi parte.
Yo no soy objeto alguno expuesto a la influencia de los demás, o es que pretendes comparar a tu fiel amigo con un pelele.
EL SABIO. _No es mi intención hacerte daño y herir tus sentimientos, pero simplemente quiero que pienses con cierta profundidad y relajación, todas estas cuestiones religiosas que aun no te has planteado las resolverás, aunque sin el amparo de tu amiga la lógica.
EL FILOSÓFO. _¿Entonces si la religión no es lógica, por qué existe?
EL SABIO. _Porque es necesaria.
EL FILÓSOFO. _¿Por qué?
EL SABIO. _Siempre con los mismos interrogantes. Te diré que hay gente que piensa que por medio de la religión podrá alcanzar la felicidad, ya que piensan que la religión les ayuda a llevar una vida plena.
EL FILÓSOFO. _(Con cara de aseveración.) Entiendo
EL FILÓSOFO, EL SABIO.
EL SABIO. _Es una pesadilla, la mujer esta.
EL FILOSOFO. _En momentos como este siento que soy un afortunado hijo de Dios.
EL SABIO. _Por algo se empieza.
EL FILÓSOFO, EL SABIO Y LUISA.
De improviso llega Luisa, que se agarra a el sabio y empieza a tocarle. El sabio intenta esbozar una sonrisa forzada. La música deja de sonar.
LUISA. _¿Qué tal Juan?
EL SABIO. _Yo me encuentro perfectamente y tú deseas algo de mi.
LUISA. _Sólo deseo que compartas tu sabiduría conmigo, pues según mis fuentes de información no hay persona alguna que se haya atrevido a probar tus conocimientos.
EL SABIO. _Para tu información te diré que mi amigo Manuel acaba de probar mis conocimientos y no me ha hecho gracia alguna que lo hiciese.
LUISA. _Pero estoy segura sin duda alguna de que tus palabras habrán hecho a Manuel.
EL FILÓSOFO. _No deberías de hacer tantas afirmaciones Luisa, pues como intentaba decirle a Juan que no aseverase aquello que no ha visto, lo mismo te digo a ti.
LUISA. _¡Vaya, te pones en contra nuestra ahora!
EL FILÓSOFO. _No me estoy poniendo en vuestra contra, sólo digo que debéis tener cuidado con aquello que decís, pues no son unas palabras igual que otras.
EL SABIO. _Me recuerdas al profesor de sociales, que decía que no todas las palabras tenían el mismo valor.
EL FILÓSOFO. _Buena razón tiene ese buen hombre, así no intentemos dar a tus palabras tanta importancia como se le dan a las palabras de Platón, Sócrates, Eriximaco…
LUISA. _No he venido aquí para oírte hablar de filosofía, sino a pasar un buen rato junto a Juan, que paciencia en abundancia ha de tener para aguantar a ser tan impertinente como tú.
EL FILÓSOFO. _No la tomes ahora conmigo, pues como empiece a hablar acerca del amor puedes arrepentirte de lo que acabas de decir.
LUISA. (Gritando.) _¡Cállate!
EL FILÓSOFO. _El amor se basa en la relación que se establece entre un amante y un amado, el cual recibe todas aquellas que el amante pueda aportarle; pero si no hay un amado la relación no puede llevarse a cabo y por lo tanto es inútil que el amante insista en ello.
LUISA. (Gritando.)_¡Yo no estoy enamorada de nadie!
EL FILÓSOFO. _Por supuesto que no, ya que Juan no quiere ser tu amado.
LUISA. _A ti quién te manda meterte en camisa de once varas
EL FILÓSOFO. _Yo me meto en camisa de once varas como me meto en camisa de cuarenta varas.
LUISA. _Hombre de tan refinado hablar, me temo que te voy a mandar a la mierda.
EL FILÓSOFO. _Yo ya soy mierda, pues mis padres no tienen mucho dinero, estoy un poco gordo, en mala forma física…; pero soy capaz de pensar y la amplitud de pensamiento es tremendamente mayor que todo lo que hay en este mundo.
LUISA. _En resumen, creo que lo que me quieres decir es que no pienso en absoluto.
EL FILÓSOFO. _Por fin has empezado ya a pensar.
EL SABIO. _Creo que deberíamos de dejar de discutir, pues una amistad ha de tener sus bases firmes y lo único que hacemos al discutir es debilitarlas y si seguimos así va a llegar un momento en el cual los lazos de nuestra amistad van a ser tan vulnerables que acabaremos peleándonos.
EL FILÓSOFO. _Me parece que tienes razón, en el fondo Luisa es una buena persona, aunque haya momentos en los cuales no se lo demuestre.
LUISA. _Tu también eres una bellísima persona.
EL SABIO. _Hay muchas personas afables en este mundo, pero el problema es que ciertas circunstancias como las injusticias o las decepciones hacen que brote la malicia en algunas personas, que sólo son victimas de la maldad de otras personas.
EL FILÓSOFO. _Eso es lo que pasa con algunos profesores, que empiezan a ser malos cuando descubren el mundo en el que se mueven, con ciertos ejemplares que no se toman molestia alguna en estudiar y aparte de eso no les permiten a los demás atender en las clases y no se las dejan dar a los profesores, que son en la mayor parte de los casos gente que quiere ser competente.
EL SABIO. _Así de injustos somos los seres humanos unos con otros, tanto que el mundo se ha convertido en un lugar inhabitable.
LUISA. _Especialmente los americanos son los que no hacen posible que todos los seres humanos lleven una vida digna.
EL SABIO. _Y todos los dictadores, que residen por ejemplo en África o Sudamérica.
EL FILÓSOFO. _Sin olvidarnos de contar la tremenda cantidad de asesinos y ladrones que hay sueltos por este mundo o en las cárceles.
EL SABIO. _Pero podemos dar gracias a Dios de que a nosotros no nos haya tocado encontrarnos en situaciones como estas, ni con malas personas.
LUISA. _Actualmente nuestro gobierno en España es una monarquía parlamentaria, aunque aún no he encontrado presidente alguno que al menos sea decente.
EL SABIO. _Es muy difícil encontrarnos con presidentes como Mandela y de Klerk.
LUISA. _La vida es muy difícil.
EL FILÓSOFO. _A pesar de la cantidad de avances que hay en el mundo de la tecnología y la ciencia creo que aun debemos de dar el gran paso de humanizarnos.
EL SABIO. _¡Pero cuándo daremos ese paso!
LUISA. _Nunca.
EL FILÓSOFO. _Ambos veis las cosas desde un punto de vista muy negativo, si me permitís hacer esa observación.
EL SABIO. _Por lo menos Luisa y yo somos capaces de tener nuestro punto de vista acerca de todo, en cambio tú todavía no tienes clara cual es tu postura ante el tema de la religión.
EL FILÓSOFO. _Yo tengo mi postura perfectamente definida, pues pienso que Dios, no Jesucristo, dio a los seres humanos el mundo para que hiciesen lo que les viniese en gana con el, pues yo no veo que interfiera Dios para erradicar el hambre y la pobreza del mundo, cosas que habría que eliminar por completo para acabar con el subdesarrollo.
LUISA. _Y no me cuentes un rollo.
EL FILÓSOFO. _Lo que es un rollo es tener que aguantarte a ti.
LUISA. _(Llorando.) Has herido profundamente mis sentimientos.
EL FILÓSOFO. _Me trae al fresco.
EL LISTO Y LUISA.
EL LISTO. _Veo que ciertamente no puedes ocultar el amor que sientes por Juan.
LUISA._ Me parece que estás flipando.
EL LISTO._ A ti también te flipa Juan.
LUISA._ Con que con esas venimos.
EL LISTO._ En que plan más predispuesto acudes tú hoy a hablar conmigo.
LUISA._ Yo no he venido a hablar contigo, sino simplemente a pedirte los apuntes de física.
EL LISTO._ Es un concepto muy relativo el que tú pienses que vas a entender mis apuntes de física.
LUISA._ Bonito don de Dios es la inteligencia que me ha dado.
EL LISTO._ Efectivamente nunca he dudado de tus capacidades, pero la mayoría de las personas que cursamos esta asignatura no podemos prescindir de la ayuda de un profesor para entender conceptos tan complejos como por ejemplo la teoría de la relatividad de Albert Einstein.
LUISA._ Considero que llevas razón, aunque creo que podré comprender tus apuntes perfectamente.
EL LISTO._ No te arriesgues a decir perfectamente, pues la perfección es muy difícil de alcanzar, aunque todavía no está demostrado que sea imposible.
LUISA._ Dejemos de hablar física, pues es un tema que me produce mucha hambre.
EL LISTO._ Creo que debes ponerte a régimen si quieres parecer una mujer atractiva a los ojos de Juan.
LUISA._ ¡No me digas, apuesto a que se te han olvidado los apuntes de física y únicamente has venido a hablar de Juan!
EL LISTO. _(Entrega en mano los apuntes a Luisa.) Tienes algo que objetar.
LUISA._ Suéltalo ya.
EL LISTO._ ¿Qué tengo que soltar?
LUISA._ Lo que estabas pensado decirme.
EL LISTO._ Yo no he venido en especial a decirte nada.
LUISA._ No te hagas el tonto.
EL LISTO._ ¿Hay algo entre Juan y tú?
LUISA._ Depende
EL LISTO._¿De qué depende?
LUISA._ De lo receptivo que se muestre.
EL LISTO._ Pienso que has de proceder con tranquilidad, pues no te conviene agobiarle a Juan, debido a que empezará a huir de ti y a evitarte todo lo posible.
LUISA._ Y entonces ya no habrá marcha atrás.
EL LISTO._Ni marcha adelante.
LUISA._ Aunque todo tiene solución.
EL LISTO._ Si quiere darse solución a os problemas por supuesto que la hay, pero en el tema del amor los dos miembros de una pareja o de un matrimonio han de mostrar mutuo acuerdo para dar solución a sus problemas.
LUISA._Creo que eso ya me lo comentaron antes.
EL LISTO._ Y después y si es preciso quinientas veces hasta que te des cuenta de ello.
LUISA._ Pero estoy ciega de amor.
EL LISTO._ Pues ese es el problema.
LUISA._¿Qué hay de malo en ello?
EL LISTO._ Recuerdas cierta exposición de cuadros del renacimiento que describían cuales son las consecuencias del amor.
LUISA._ En esto del amor yo nunca me excedo, pero que conste que tampoco me quedo atrás.
EL LISTO._ De eso ya me di cuenta hace bastante tiempo.
LUISA._ ¡Mira tú que listo es el señor!
EL LISTO._ La clave está en la observación.
LUISA._ ¿Acaso tú has visto muchas cosas a lo largo de tu vida?
EL LISTO._ Algo he visto.
LUISA._ Y por eso ya te crees con derecho a decirme lo que he de hacer.
EL LISTO._ Tan sólo quiero ayudarte.
LUISA._ No sabes cuanto me ayudarías si te marchases a tu casa a incrustar tú cabeza dentro de tus libros.
EL LISTO._ Para gran decepción tuya creo que me quedaré un rato más a hablar contigo.
LUISA._ ¿Hablar qué?
EL LISTO._ Lo que a ti te plazca.
LUISA._ No tengo muchas de hablar.
EL LISTO._Cómo seas tan aburrida cansarás a Juan antes de que te des cuenta.
LUISA._ Por lo visto parece que quieres centrar la conversación en Juan.
EL LISTO._ Eres tú quien me obliga a hacerlo.
LUISA._ Yo no te he obligado a nada.
EL LISTO._ Pero eres tú quien está enamorada de Juan.
LUISA._ Y eres tú quien se ha obsesionado con ese tema.
EL LISTO._ Se te ocurre hablar de alguna otra cosa.
LUISA._ Podemos hablar de literatura; por ejemplo que te parece la filosofía.
EL LISTO._ Considero que es muy infusa.
LUISA._ Dada su complejidad, hay mucha gente que decide no tocar este tema.
EL LISTO._ Así vivirán felices y no atormentados como la mayoría de los filósofos que viven ahora y existieron en otros tiempos, no tan respetables como los de ahora.
LUISA._ Nuestro amigo Manuel llegará a ser uno de los grandes amargados de la historia.
EL LISTO._ No te quepa la menor duda, que se esta preparando para ello, pues gran parte de su tiempo libre lo invierte lo invierte en leer libros de filosofía metafísica, la ciencia más imprecisa que existe y que no conduce a ninguna parte.
LUISA._ El piensa que sí, pues está buscando sentido a su vida.
EL LISTO._ Lo único que esta buscando es tener dolores de cabeza y que quebrados mentales.
LUISA._ La única filosofía que veo correcta es aquella que se puede aplicar en la vida cotidiana.
EL LISTO._ Y precisamente andamos faltos de ella.
LUISA._ Como el depredador que no encuentra a sus presas.
EL LISTO._ O como el novio al que le ha dejado su novia.
LUISA._ O como la novia que ha dejado a su novio.
EL LISTO._ La vida es cruel.
LUISA._ Aunque desde el punto de vista de los cristianos la vida sea un regalo de Dios.
EL LISTO._ Ciertamente es un regalo de Dios mal aprovechado por el hombre.
LUISA._ Dios dio el don de la vida al hombre y la tierra para que la trabajase, según el libro del Génesis; pero no obstante el hombre aprovechó todo cuanto la tierra contenía para su beneficio propio, sin contar con los demás.
EL LISTO._ Caminamos hacia la deshumanización.
LUISA._ El ser humano ahora es lo de menos, lo importante es vivir según las doctrinas de los cínicos.
EL LISTO._ Hoy en día todos los jóvenes se preparan y muy bien y la mayoría estudia mucho sin gusto y siempre gracias a las recomendaciones de sus padres tutores o profesores, para alcanzar un alto puesto en la sociedad y poder mirar al mendigo con desprecio y malhumorarse cuando se le pide un poco de solidaridad con la gente que no cuenta con sus mismos recursos ¡Pareciera que les has dado el día!
LUISA._ Y no hay que olvidar el estrés y las prisas con las que siempre andan.
EL LISTO._ Vistas las cosas desde este punto de vista, no sé que sería más recomendable, si pasarme un montón de años estudiante para tener influencia en la sociedad, o dedicarme a llevar a cabo un patrón de vida sencilla.
LUISA._ Siempre que estudies recuerda que lo haces por formarte a ti mismo como persona.
EL SABIO Y LUISA.
EL SABIO._ Heme aquí presente ante tu espléndida mirada.
LUISA._ Heme aquí presente ante tu excelsa sabiduría.
EL SABIO._ Veo que has venido en busca de ella.
LUISA._ En realidad venía con otra intención.
EL SABIO._ ¿Cual?
LUISA._ He venido a declararte mi amor por ti.
EL SABIO._ No me sorprende nada, pues el listo se ha tomado personalmente las molestias de informarme.
LUISA._ Me reconforta oír estas palabras.
EL SABIO._ ¿Cuánto tiempo llevas enamorada de mi?
LUISA._ Desde el momento en te conocí, pero mi amor por ti se acentúa cada día más.
EL SABIO._ Realmente eres una romántica de cabo a rabo.
LUISA._ Sólo voy en busca de un amor imposible.
EL SABIO._ Te aseguro que yo soy un hombre posible.
LUISA._ En cualquier caso no he venido a discutir sobre la posibilidad, pues veo que las posibilidades de que cuaje mi amor con el tuyo son nulas.
EL SABIO._ Tienes que comprender que soy un chico tímido y me cuesta relacionarme. Entonces verás normal el que tarde en decidirme con respecto a tu amor.
LUISA._ Veo que pierdo el tiempo hablando contigo, ya que se te presenta una oportunidad y no eres capaz de aprovecharla.
EL SABIO._ Porque tengo miedo de darle un mal provecho.
LUISA._ ¿A qué te refieres con lo de mal provecho?
EL SABIO._ A tener que discutir porque mis sentimientos estén indefinidos y tener que dejar nuestro posible noviazgo de mala manera.
LUISA._ Eso no sucederá a no ser que haya alguna otra chica que te pretenda.
EL SABIO._ Verás tengo que confesarte que estoy colado por otra.
LUISA. _(Llorando.) ¡Como osaste de engañarme!
EL SABIO._ En primer lugar yo no te he engañado sino que te he dicho la verdad y en segundo lugar no quiero que te pongas celosa, pues más vale prevenir que curar.
LUISA._ Así es como previenes tú, vil y cruel sarmiento salido de tu voluntad.
EL SABIO._ No es para tanto.
LUISA. _(Gritando.) ¡Tan gran agravio!
EL SABIO._ Por estás cosas me daba miedo comenzar una relación contigo.
LUISA. _(Gritando.) ¡Como ibas a comenzar una relación conmigo si estabas por otra!
EL SABIO._ En realidad no estoy por ninguna otra, pero necesitaba tiempo para pensar y por eso te eche una mentira.
LUISA._ Te recuerdo que el amor no puede esperar porque se puede consumar en cualquier momento.
EL SABIO._ Amen de que el verdadero amor dura y perdura; además es mejor tener bien definidos los sentimientos, pues si sin comenzar nuestra relación te has puesto así.
no quiero imaginarme el alcance de tus palabras y tus actos si te hubiera dicho que no cuando comenzase nuestra relación.
LUISA._ Creo que me quieres porque intentas no hacerme daño.
ACTO II
JOSÉ MIGUEL, EL LISTO Y EL FILÓSOFO.
EL FILÓSOFO._ Llego a mis oídos la noticia de que por lo visto Luisa y Juan se empiezan a entender.
EL LISTO._ Aunque yo pienso que esto no tiene pinta de durar.
JOSÉ MIGUEL._ En cualquier caso hemos venido aquí a pasárnoslo bien y a fumar unos petas. (Muestra los petas al listo y al filósofo.)
EL FILÓSOFO._ Aparta eso de mi vista, porque los vicios matan.
JOSÉ MIGUEL._ Si está más barato que nunca, sólo a un euro.
EL LISTO._ Pienso que la muerte de un hombre ha de tener un precio mayor, pues la vida es el don más preciado.
JOSÉ MIGUEL._ Pero hay que experimentar nuevas emociones, no basta con remitirse a lo básico.
EL FILÓSOFO._ No sé quien te ha dado lecciones de filosofía, pero dile de mi parte que se meta su filosofía por donde le quepa.
JOSÉ MIGUEL._ No seas modesto Manolo, a fin de cuentas es filosofía.
EL FILÓSOFO._ No me gusta nada que me llamen Manolo y creo que desconoces por completo el concepto de filosofía.
JOSÉ MIGUEL._ Dime señor profesor cual es ese concepto que desconozco.
EL FILÓSOFO._ Pobre ignorante la filosofía es tener amor al saber y no creo que fumándonos maría vayamos a hacer alguna contribución en el mundo de la filosofía.
EL LISTO._ Bueno en cualquier caso deja tranquilo a nuestro amigo, el es libre de hacer lo que le de la gana; aunque yo que estés escogiendo el camino adecuado.
JOSÉ MIGUEL._ Hago mucho dinero vendiendo maría.
EL FILÓSOFO._ Pero no haces feliz a nadie, al contrario los entonteces y viven una vida de lo más insustancial.
JOSÉ MIGUEL._ Yo no creo que la cultura vaya a hacer feliz a uno. Sólo considero a la cultura una herramienta que ayuda a alcanzar la felicidad, nada más.
EL FILÓSOFO._ Mira creo que aunque no te confundes veo ilógico que la cultura desemboque en el vicio.
JOSÉ MIGUEL._ Tan sólo es una muestra de la cultura heavy.
EL FILÓSOFO._ Ni yo ni mi amigo Luis seguimos las directrices de vuestra cultura que es absolutamente inmoral.
JOSÉ MIGUEL._ ¿En qué te basas para decirlo?
EL FILÓSOFO._ En la tremenda cantidad de personas que sufren los irrevocables efectos que produce la droga.
EL LISTO._ Únicamente queremos convencerte de que sigas un camino mejor, pero tienes que ser tú quien decida el camino que te conviene seguir. Nosotros tratamos de ayudarte para que no caigas en la ruindad y la vileza, pero la última decisión la tienes que tomar tú.
EL LISTO._ Mira creo que eres un buen tío, pero falto de personalidad y eso te convierte en un pelele. Pienso que te han comido la cabeza con cierto tipo de chorradas que desconozco y que eso te está transformando en un individuo que se antepone a tu persona.
JOSÉ MIGUEL._ Os rogaría que os callaseis.
EL LISTO._ Nosotros callamos pero te pedimos también cambios.
JOSÉ MIGUEL._ Ahora necesito tiempo para reflexionar.
EL FILÓSOFO._ Nosotros te apoyamos.
JOSÉ MIGUEL._ Gracias chicos.
EL FILÓSOFO._ No hay de que sino para que están los amigos.
JOSÉ MIGUEL._ De verdad os lo agradezco, porque ser amigo para las risas está muy bien; pero a la hora de la verdad todos huyen del pobre desgraciado.
EL LISTO._ Y tanta razón que tienes. Siempre que tengo problemas, no suelo tener amigos.
EL FILÓSOFO._ No digas chorradas, nos tienes a Luisa, a Juan y a mi.
EL LISTO._ Supongo que he de sentirme afortunado.
JOSÉ MIGUEL._ Va a ser duro.
EL FILÓSOFO._ No pienses en que va a ser duro sino en superarlo.
JOSÉ MIGUEL._ Me alegro de tener a alguien como tú que me da fuerza y amparo.
EL FILÓSOFO._ No sigas loándome.
JOSÉ MIGUEL._ Todos los cumplidos son pocos para ti.
EL FILÓSOFO._ El único cumplido que me basta es que superes esto.
JOSÉ MIGUEL._ Eres muy humano.
EL FILÓSOFO._ No soy más que un idiota, pero agradezco que me sepas valorar como más de lo que soy.
EL LISTO._ No somos nadie.
EL FILÓSOFO._ Todos en esencia somos algo.
JOSÉ MIGUEL._ Para distraerme un poco de este tema tan delicado me gustaría preguntaros acerca de la existente relación que hay entre Juan y Luisa.
EL LISTO._ No ha habido más que unas palabras, un poco fuertes por parte de Luisa; aunque al final parece que han acabado entendiéndose.
EL FILÓSOFO._ Supongo que tarde o temprano acabarán dejándolo.
EL LISTO._ Pensé que defendías la filosofía positivista.
EL FILÓSOFO._ Trato de hacerlo, pero me resulta tan duro.
EL LISTO._ Eres muy desconfiado. Yo no creo que te viniese mal hacer algún sacrificio que otro.
JOSÉ MIGUEL._ Eso, eso.
EL FILÓSOFO._ Intentaré no ser tan desconfiado por ti.
JOSÉ MIGUEL._ No es necesario.
EL FILÓSOFO._ Claro que si, tengo que confiar en que superes tus problemas.
JOSÉ MIGUEL._ Sí es cierto.
EL FILÓSOFO._ No te preocupes, tengo fe en ti.
EL LISTO._ Hablando de fe, por cierto, me han dicho que tu no crees en Jesucristo.
EL FILÓSOFO._ Es cierto, pero yo no he ido persiguiendo cristianos para matarlos, como hizo el inmoral de San Pablo.
EL LISTO._ De San Pablo precisamente porque supo rectificar y morir por aquellos cristianos que el mato.
EL FILÓSOFO._ Pero aún así cometió un error gordo.
EL LISTO._ Todos podemos cometer errores.
EL FILÓSOFO._ Esa excusa se aplica para errores de un calibre menor.
EL LISTO._ Pero me reconocerás que hubiese cometido un gran error supo enmendarlo.
EL FILÓSOFO._ En eso tienes razón, aunque creo que has de aprender a defender mejor a tu religión, pues no se puede defender lo indefendible.
EL LISTO._ Lo que tu digas tío.
EL FILÓSOFO._ Yo no soy tu tío.
EL LISTO._ Es solo una manera de hablar tronco.
EL FILÓSOFO._ Te agradecería que me tratases con más respeto.
EL LISTO._ Tampoco adoptas tu ahora mismo más importancia que yo (Con voz burlona.) tío.
EL FILÓSOFO._ En fin, creo que eres un caso que no tiene solución.
EL LISTO._ Aunque me considero a ti superior en inteligencia.
EL FILÓSOFO._ No creo que llegues así a ser feliz, porque te vas a llevar muchos chascos.
EL LISTO._ Yo tengo asumido que soy más listo que tú.
EL FILÓSOFO._ Vamos a comprobarlo ¿Crees que una raíz cuadrada tiene que ser por narices exacta?
EL LISTO._ Creo que sí.
EL FILÓSOFO._ Pues haz la raíz cuadrada de cinco y para gran decepción tuya comprobarás que no es exacta.
EL LISTO._ Dime qué significa la palabra aséptica
EL FILÓSOFO._ Significa infestada.
EL LISTO._ No, significa limpia de bacterias.
EL FILÓSOFO._ Mira, pienso que si empiezas a compararte con los demás nunca llegarás a ser feliz.
EL FILÓSOFO, EL SABIO Y LUISA
LUISA._ Puede saberse porque estamos reunidos aquí.
EL FILÓSOFO._ Para hablar.
LUISA._ Pues si hemos venido sólo para parlar me marcho a mi casa.
EL SABIO._ Por cierto ¿Es posible que alguno tengáis hechos los resúmenes de lengua?
EL FILÓSOFO._ Ya te los pasaré, pero ahora vamos a lo que vamos ¿Luisa es cierto que tu estás enamorada de Juan hasta los tuétanos?
LUISA._ Perdona, no te oigo.
EL FILÓSOFO._ ¿Qué si estás enamorada de Juan?
LUISA._ No te metas por medio de mis asuntos amorosos.
EL FILÓSOFO._ O sea que yo hoy estoy más tonto que nunca o es que tú estás enamorada de Juan.
LUISA._ Es posible, todo depende de su voluntad.
EL FILÓSOFO._ Veo que todavía no estás muy decidido a aceptar este nuevo compromiso que se te ha planteado.
EL SABIO._ Precisamente porque es un compromiso y a la buena razón de dios que yo no soy de romper promesas.
EL FILÓSOFO._ Pues si quieres hacer feliz a está buena sal con ella durante una temporada.
EL SABIO. _(Ofendido.) Una buena mujer que me armo un pollo tremendo en la clase.
EL FILÓSOFO._ Lo de tremendo es normal, ella es una mujer tremenda.
EL SABIO._ Lo sería con algunos kilos de menos.
LUISA. _(Gritando.) ¡Grosero y maleducado!
EL SABIO._ Un buen amigo siempre ha de ser sincero.
EL FILÓSOFO._ Mi colega lleva razón.
LUISA._ No es cierto también que no se ha de ofender a un amigo y tratar de ayudarle.
EL FILÓSOFO, EL SABIO, LUISA Y JOSÉ MIGUEL.
JOSÉ MIGUEL._ Vosotros siempre dispuestos a ayudar.
EL FILÓSOFO._ Aquí nos tienes.
EL SABIO._ Al servicio de todos.
LUISA._ Para joder y molestar.
JOSÉ MIGUEL._ Y para ayudar.
EL SABIO._ Lo siento Luisa fue una grosería criticar tu sobrepeso.
LUISA._ Eso podrías haberlo pensado antes de hacerlo.
EL FILÓSOFO._ No seas tan dura con él.
LUISA._ Lo mío es dureza pura y dura.
EL SABIO._ Eso ya se ve, porque parece que me quieres conseguir a toda costa y yo no soy objeto alguno.
LUISA._ Lo que tu digas.
EL SABIO._ La verdad puede doler, pero es verdad.
EL FILÓSOFO._ Más el amor puede entontecerle a uno.
JOSÉ MIGUEL._ Cuando queda ciego de amor.
EL SABIO._ Lo malo es que luego vienen.
JOSÉ MIGUEL._ Y no se sabe con exactitud hasta donde es capaz de llegar una persona celosa.
LUISA._ Uno no puede prescindir del amor.
EL FILÓSOFO._ El amor es el mayor honor de un hombre.
LUISA._ Y de una mujer.
EL SABIO. _(Suspirando.) Mujeres.
EL FILÓSOFO._ Son imprevisibles.
LUISA._ Vete por ahí.
EL FILÓSOFO._ Es verdad, nunca se sabe por donde vais a salir.
LUISA._ Ni nunca lo sabréis.
EL FILÓSOFO._ Las mujeres son el fruto más selecto de la naturaleza.
EL SABIO._ En algunos casos difícil de conseguir y enredoso.
LUISA._ Las mujeres somos un mundo por descubrir.
EL SABIO._ Y conquistar.
EL FILÓSOFO._ Dejemos tranquila a esta buena mujer.
LUISA. _(Gritando.) Ha obrado un milagro Jesucristo.
EL FILÓSOFO._ No empieces a hablarme de Cristo.
LUISA._ Porque tú no creas en el no significa que los demás no podamos hablar de él.
EL FILÓSOFO._ Intento creer, pero me es imposible.
LUISA._ Sería posible creer en el si creyeses.
EL FILÓSOFO._ Pero no puedo creer en algo que no creo.
LUISA._ Pues creo que deberías creer.
EL FILÓSOFO._ Pues creo que deberíamos dejar de utilizar la palabra creo.
LUISA._ Pues creo que has de creer.
EL FILÓSOFO._ Pues creo que no creo.
EL SABIO. _(Gritando.) Callaros.
JOSÉ MIGUEL._ ¿Qué hay de nuevo?
EL FILÓSOFO._ No hay nada que te pueda interesar.
JOSÉ MIGUEL._ Creo que me voy.
EL FILÓSOFO._ Haces bien.
EL SABIO._ Somos muy aburridos.
JOSÉ MIGUEL._ Sois sensatos.
EL SABIO._ A punto de cometer locuras.
JOSÉ MIGUEL._ No sigáis mi mismo camino.
EL SABIO._ ¿Es qué hay mayor locura que el amor?
LUISA._ Acaso se puede llegar a conseguir la felicidad sin amor.
EL SABIO._ No está demostrado que nadie haya conseguido alcanzar la felicidad.
EL FILÓSOFO._ Pero la felicidad es una realidad existente en el ser humano.
EL SABIO._ Pero yo no pienso prescindir del amor, como elemento fundamental para alcanzar la felicidad.
LUISA._ Pues date prisa, porque en la vida nada más nacer te toca morir.
EL FILÓSOFO._ No veas la muerta como algo malo, sino como el paso a una vida espiritual.
LUISA._ ¿Cómo puedes afirmar tú eso?
EL FILÓSOFO._ ¿Cómo puedes tú soñar por las noches?
LUISA._ No lo sé
EL FILÓSOFO._ Porque tienes espíritu y aunque tu cuerpo tu cuerpo esté inactivo, como muerto, tú espíritu no lo está.
LUISA._ Interesantes deducciones, aunque no están demostradas.
EL SABIO._ Te voy a dar la satisfacción Luisa de quedar contigo mañana sobre las cinco de la tarde.
LUISA._ Por fin te decides.
EL SABIO._ Tampoco te hagas grandes ilusiones.
LUISA._ Vivimos de ilusiones.
EL SABIO._ Pero lo que no está bien es vivir con disgustos.
LUISA._ Me gustaría que me dieses esperanzas.
EL SABIO._ Puedes tener esperanzas en mi.
LUISA._ Es una respuesta muy simple.
EL SABIO._ No he de dar respuestas de gran envergadura.
LUISA._ Esmérate un poco más, hijo mío.
EL SABIO._ Tú problema es que eres exigente con los demás.
LUISA._ Y el tuyo que no sabes poner empeño en las cosas.
EL SABIO._ No sabes valorar a los demás.
LUISA._ Y tú no sabes valorarme.
EL SABIO._ Sino te valorase no te hubiera invitado a salir.
LUISA._ Pero dime una cosa, tu me invitas a salir porque me quieres o de lo contrario lo único que pretendes es que me calle.
EL SABIO._ Más bien lo que quiero es aclarar algunas cosas y he pensado que lo podríamos hacer de una manera más amena quedando.
LUISA._ Bueno supongo que entonces quieres darme una oportunidad.
EL SABIO._ Tal vez sea posible, pero necesito conocerte a fondo.
LUISA._ Yo también tengo que hacerte una serie de preguntas.
EL SABIO._ Miedo me das.
LUISA._ No tienes de que preocuparte, no pienso echarte la peta mañana.
EL SABIO._ ¡Qué alivio!
LUISA._ Parece que me tienes un poco de miedo.
EL SABIO._ Un poco no, mujer, sino mucho.
LUISA._ Yo no pretendo hacerte daño, tan sólo pretendo que te decidas.
EL SABIO._ Rara es en ti tal amabilidad.
LUISA._ Cuando estoy enamorada de verdad soy muy dulce.
EL SABIO._ Y esperemos que lo sigas siendo durante mucho tiempo.
José Miguel alardea entre medias de el sabio y Luisa.
LUISA._ Contigo no te quepa duda, pero con otros (refiriéndose a José Miguel.) nunca podré llegar a ser tan amable como quisiera.
JOSÉ MIGUEL._ Sino quieres ser amable conmigo como pretendes serlo.
EL SABIO._ Tú no conoces esa frase de que querer es poder.
LUISA._ Lo he oído por ahí en alguna ocasión.
JOSÉ MIGUEL._ Entonces supongo que tú querrás ser más amble conmigo.
LUISA._ Creo que no me dejas elección.
JOSÉ MIGUEL._ Ya lo ves como te hemos pillado.
LUISA._ Os creéis todos los tíos aquí demasiado listos ¿no?
EL SABIO._ Si nos creemos listos es porque lo somos.
LUISA._ Si os pensáis que sois muy listos es precisamente porque no lo sois y os gustaría serlo.
EL SABIO._ Yo no he dicho en ningún momento que sea muy listo.
LUISA._ Pero siempre te crees que lo sabes todo.
EL SABIO._ No siempre, nena.
LUISA._ No me gusta nada que me llamen nena. Vivimos en el siglo XXI, por lo que el término adecuado es tía.
EL SABIO._ Vale tía.
LUISA._ Okey
EL SABIO._ A mi no me gusta que me hablen en inglés.
LUISA._ No te quedará otro remedio que aprenderlo, estamos sometidos a la influencia de los americanos.
EL SABIO._ Tristemente dentro de unos años el inglés se impondrá sobre todas las lenguas y se le considerará un analfabeto a aquel que no sepa hablar inglés y manejar un ordenador.
LUISA._ Esperemos que no tengan que aprender todo esto nuestros abuelos.
EL SABIO._ Supongo que no les hará mucha falta, pero para nosotros si que es necesario.
LUISA._ Y nuestros hijos comenzarán a dar las clases en inglés y a hacer todos sus trabajos por el ordenador.
JOSÉ MIGUEL._ Pero hoy por hoy gracias a Dios podemos seguir hablando castellano tranquilamente.
EL SABIO._ Y yo nunca olvidaré el esplendor cultural de la lengua en la que me eduqué ni la propia lengua, pues yo seguiré hablando en castellano, amén del tiempo que viva.
JOSÉ MIGUEL._ Con tantos avances científicos que hay a lo mejor hasta podemos llegar a evitar al muerte, o al menos prologar la vida mayormente.
EL SABIO._ Pero vivir tanto puede llegar resultar aburrido.
JOSÉ MIGUEL._ Supongo que siempre existirá la posibilidad de poder morir.
EL SABIO._ Esperemos, aunque podría considerarse delito morir en la sociedad que nos toque vivir mañana.
JOSÉ MIGUEL._ Pero sé razonable, realmente tú piensas que es posible llegar a ciertos logros de un día para otro.
EL SABIO._ Cada vez se avanza más rápido.
JOSÉ MIGUEL._ Yo creo que la esperanza de vida se va a ir prolongando poco a poco cada vez más, pero no pienso que la vida vaya a ser eterna.
EL SABIO._ Pero seguramente los puestos de trabajo los ocuparán robots o monos.
JOSÉ MIGUEL._ Esa opción es muy probable.
EL SABIO._ Ni que lo digas, pero vamos a dejar de plantearnos que pasará en el futuro y a aprovechar el presente, o acaso tú no conoces ese tópico del carpe diem.
JOSÉ MIGUEL._Aprovecha el momento presente.
LUISA._ Pues es en eso en lo que estamos.
JOSÉ MIGUEL._ En esto estoy y estaré siempre puesto…
LUISA._ Eso lo escribió Garcilaso de la Vega dedicado a Isabel de Valois.
JOSÉ MIGUEL._ Veo que no eres tan ignorante como aparentabas.
LUISA._ Digamos que trato de ser precisa en cada momento, porque cada momento requiere una manera de actuar, pues ser persona no tan fácil como vosotros os creéis.
JOSÉ MIGUEL._ Ser persona ofrece la dificultad de saber vivir con humildad.
EL FILÓSOFO._ ¡Viva la humildad!
EL SABIO._ Y aquellos valores que hoy día se han perdido.
LUISA._ ¿Cómo cuales?
EL SABIO._ El valor del matrimonio es uno de ellos. Hoy en día en la pareja lo importante es no complicarse la vida y en cuanto hay el mínimo problema muchas parejas se suelen divorciar.
EL FILÓSOFO._ Las mujeres pretender tener como marido a un hombre perfecto y los hombres quieren poseer una mujer objeto con la que pueden hacer lo que les da la gana.
LUISA._ Hay que aspirar cada vez a más.
EL SABIO._ Pero conformándose con lo que a uno se le ofrece.
LUISA._ Pero así no se puede disfrutar de la vida.
EL SABIO._ Ni tampoco buscando un hombre perfecto vas a llegar a ser feliz, pues no existe hombre alguno que sea perfecto.
LUISA._ Lo mismo lo acabo encontrando.
EL SABIO._ Aunque has de contar con que yo no soy perfecto ni nunca lo seré, más pronto terminarás llevándote una tremenda decepción.
LUISA._ Si yo digo que tú eres un hombre perfecto tú lo serás.
EL SABIO._ No me someteré a tus órdenes.
LUISA._ Lo harás.
EL SABIO._ Haré lo que me venga en gana y si lo aceptas bien y sino no vengas mañana conmigo.
LUISA._ No me dejas elección. Tendré que aceptarte.
EL FILÓSOFO._ Veo que lo vuestro no va a durar.
EL SABIO._ Filosofía positivista, amigo Manuel, filosofía positivista.
EL FILÓSOFO._ Te crees que no intento ser positivo.
EL SABIO._ Tus respuestas tan rotundas indican que no lo intentas.
EL FILÓSOFO._ Ya te he dicho que estoy en ello, pesado.
Son las ocho de la tarde
EL SABIO Y AL LUISA
EL SABIO._ ¡Heme aquí presente ante tu excelsa presencia!
LUISA._ ¿Tienes moto?
EL SABIO._ ¡Menuda entrada, tía!
LUISA._ Me vas a responder a la pregunta o pierdo el tiempo hablando.
EL SABIO._ No tengo moto.
LUISA._ ¿Te gusta vestir al estilo moderno?
EL SABIO._ El corte clásico es formal y nunca pasa de moda.
LUISA._ ¿Y te gusta cambiar de estilo de peinado cada mes?
EL SABIO._ Para que tanta molestia, eso sólo sirve para malgastar el dinero.
LUISA._ Pero eso nos mola a las chicas.
EL SABIO._ Pues me temo que seguiré cortándome el pelo como siempre.
LUISA._ Lucho con un chabal imposible.
EL SABIO._ Es cierto soy imposible tratar de cambiarme, cada uno tenemos nuestra identidad y eso es algo que no se puede cambiar.
LUISA._ Una mujer pretenciosa puede cambiar todo lo que la de la gana.
EL SABIO._ Te llevaras muchos chascos.
LUISA._ A lo mejor tú también.
EL SABIO._ Si se que lo nuestro no va a durar. Tú sólo quieres presumir de tu novio.
LUISA._ No me creas tan mal intencionada.
EL SABIO._ Por muy joven que sea ya he vivido un tanto y sé que hoy en día las mujeres sois unas presumidas.
LUISA._ Y los hombres sois unos chulos.
EL SABIO._ Cierto.
LUISA._ Nadie es perfecto.
EL SABIO._ Pero prefiero que me digas ahora con buenas palabras que quieres concluir con lo nuestro, que me tenga que enterar por mis propios medios y me lleve un disgusto, pues a la buena razón de Dios que no los gusto.
LUISA._ No te preocupes por nada, nuestra relación será prevaleciente.
EL SABIO._ No me fío de ti.
LUISA._ Para que esto marche la clave es la confianza en el otro miembro de la pareja.
EL SABIO._ Pero me resulta tan difícil confiar en ti, pues como confiar en una persona que nada más tener su primera cita te empieza a preguntar acerca de la moto, la ropa, el corte de pelo. Realmente crees que eso es lo único bello que tiene un hombre, pues te equivocas, lo mejor hombre es aquel que sabe amar a una mujer como tal. Quizás tú no lo comprendas esto todavía, pero las relaciones que no se fundamentan en el amor son inestables y pueden llegar a ser peligrosas. Vivir en un matrimonio sin amor es ser un infeliz.
LUISA._ Por vida mía que no permitiré que se haga tan gran agravio a la virtud de vos.
EL SABIO._ No hace falta que te pongas clásica ante mi presencia.
LUISA._ Lo hago para conectar un poco contigo y con tus conocimientos.
EL SABIO._ Nuestra relación no tiene porque suponerte un sacrificio. No todos somos iguales ni tenemos porque serlo, simplemente lo único que tenemos que hacer es ser tolerantes con los demás y respetarles, aunque no podemos quedar como inocentes, pues la tolerancia tiene sus límites.
LUISA._ Y las personas también tienen los suyos, no he venido aquí para que andes haciendo desestimaciones a nuestra relación.
EL SABIO._ Yo sólo quiero que estés segura de lo que haces.
LUISA._ Yo siempre tomo decisiones firmes.
EL SABIO._ Bueno, yo sólo quiero que nuestra relación no sea un cachondeo.
LUISA._ No lo será.
EL SABIO._ Me gustaría hacerte una pregunta ¿Qué hay de bueno en mi?
LUISA._ Has accedido a salir conmigo.
EL SABIO._ Eso no me basta.
LUISA._ ¿Qué más necesitas?
EL SABIO._ Que hagas mención de algo más concreto y personal.
LUISA._ ¿Cómo qué?
EL SABIO._ Un aspecto personal
LUISA._ ¿Cómo cual?
EL SABIO._ Como si ves bondad en mi, a un tío comprensivo…
LUISA._ Me pareces un tío comprensivo.
EL SABIO._ Tras darle uno muchas vueltas en la cabeza acaba comprendiendo un poco a las mujeres.
LUISA._ O sea que tú me comprendes.
EL SABIO._ Más o menos, ero dejemos la cosa ahí.
LUISA._ Me parece siempre hay que hacerlo todo con calma.
EL SABIO._ Hay que tomarse las cosas con demasiada calma para que no te afecten.
LUISA._ Si tienes sentimientos es normal que te afecten las cosas.
EL SABIO._ Aunque hay gente que carece de sentimiento.
LUISA._ Eso es cierto, en mi clase convivo con algunos animales.
EL SABIO._ Todos tenemos nuestra esencia animal, lo que pasa es que algunos mediante la razón pueden reprimirla parcialmente, pero a otros la salta rápido, pero realmente yo pienso que en algunos momentos y con determinadas hay que dejar que actúen los instintos.
LUISA._ Cierto.
EL SABIO._ Yo tenía un amigo al que no le calaba bien. Un día al concluir un examen de latín me preguntó que cómo me había salido y dile un puñetazo, que gracias a Dios fue reprimido por la expectación y porque no quería hacerle mucho daño. A mi supuesto amigo en aquellos días le sentó mal, tanto que ya no me hablaba, pasados dos días de aquel desagradable incidente fui a pedirle perdón y me dijo que mi intento de agresión le pareció un poco perspicaz, pero que me perdonaba. Desde aquel momento descubrí que este hombre era una buena persona que merecía todo mi respeto y admiración. A veces las apariencias engañan y digo esto porque me parecía que este chico se iba siempre pasando de listo, pues recuerdo cierto comentario que hizo un día al salir del colegio con sus apuntes de literatura junto a un amigo, delante del cual dijo que eso se aprendía utilizando la lógica, aquello me hizo sentirme un poco idiota. Pero finalmente he llegado que su intención era buena, pues me incitaba a estudiar por un método más sencillo que el recurso de la memorización, el cual casi siempre solía emplear, aunque la verdad es que tenía buena memoria, por eso siempre que he querido ha rendido bien en las asignaturas de letras y lo seguiré haciendo.
LUISA._ Intuyo que ese amigo del que me hablas es Manuel.
EL SABIO._ Efectivamente. Puedo decir que es el mejor amigo que he tenido hasta ahora.
LUISA._ Se nota mucho.
EL SABIO._ Procuramos no extralimitar nuestra relación, mujer.
LUISA._ Tampoco digo que dude de vuestra virilidad.
EL SABIO._ Ahora no es el momento adecuado de pensarlo, ya que te has propuesto llevar a cabo nuestra relación.
LUISA._ Nos hemos propuesto llevar a cabo la relación.
EL SABIO._ Es verdad.
LUISA._ Bueno pues allá vamos.
EL SABIO._ Si en algún momento quieres que lo dejemos procuraré no tener ningún tipo de resentimiento o recelo.
LUISA._ Supongo que no lo dejaremos.
EL SABIO._ Nunca se sabe lo que puede pasar.
LUISA._ Siendo yo tu novia nada malo puede suceder.
EL SABIO._ Nunca se sabe lo que puede suceder. No has de confiar ni de tu propia sombra.
LUISA._ No es mi intención ofenderte, pero veo que no confías en mi.
EL SABIO._ Yo no confió en nadie salvo en mi madre, de mi padre me cuesta más fiarme, aunque también suelo confiar en él.
LUISA._ Pues si no confías en los demás no esperes que ellos confíen en ti.
EL SABIO._ Si la gente no me defraudase podría ser más confiado.
LUISA._ ¿Quién te ha defraudado?
EL SABIO._ Aquellos que siempre van de colegas y de tíos o tías majas; pero que luego ante la menor dificultad te dan la espalda. No quiero decir sus nombres puesto que por ahora es sensato no decirlos, mas has de saber que dentro de algunos años los nombres que sigan en mi memoria saldrán a la luz.
LUISA._ Miedo me das.
EL SABIO._ No me puedo privar de ese placer.
LUISA._ ¿Por qué?
EL SABIO._ Porque eso es lo que me da fuerzas par seguir aguantando a ciertas personas.
LUISA._ En la vida te encontrarás con muchas de ellas.
EL SABIO._ Es cuestión de saber a quien arrimarse.
LUISA._ Te van a seguir dando la lata hasta que desemboques en la tumba.
EL SABIO._ Todos tenemos nuestra cruz y aunque pensemos que la nuestra es la que más pesa solemos equivocarnos, ya que me gustaría referir el caso de los estudiantes. Nos encontramos primeramente con aquellos estudiantes a los que les cuestan dios y ayuda los cursos y que por lo tanto tienen que dedicar bastantes horas de trabajo si quieren conseguir buenos resultados. Luego nos encontramos con los estudiantes que algunos días se aburren y no saben que hacer y otros sin embargo están bastante agobiados, en ese grupo de estudiantes me encuentro yo. Aunque tengamos que estudiar algo menos que los otros también nos damos un poco de cuenta de cual es la penosa realidad en la que vivimos, porque tenemos un poco más de inteligencia que los anteriores. En el siguiente grupo se hayan los genios, aquellos a los que les para estar disgustados.
LUISA._ Interesantes teorías.
EL SABIO._ Sólo decía porque la conversación lo merecía.
LUISA._ Y tu mereces algo más de lo que tienes.
EL SABIO._ De eso no estoy muy seguro.
LUISA_ Por cierto ¿a ti te gusta ir al pueblo?
EL SABIO._ Me encanta, en lugar de tener que estar encerrado en este tugurio infernal de ciudad. Me gusta la tranquilidad, respirar el aire puro, ver lo que acontece en las ciudades como una realidad distante a mi, poder gozar de la sabiduría popular de los abuelos, poder andar y tener todavía más camino par andar, me gusta poder ver los robles las encinas, las enredaderas, ver al mirlo o a un vencejo y escuchar el canto de los tan excelsos pájaros, me oír cacarear a las gallinas y el modo tan gracioso de oír rebuznar a los borricos, me encanta ver como pacen las cabras por una ancha explanada…, son tantas cosas las que me gustan. Yo creo que en cierto momento de nuestra vida, cuando ya somos hombres independientes y tenemos trabajo, nos convendría pasar un año entero viviendo tranquilamente en el pueblo aislados del estrés que causa el trabajo en algunos seres humanos.
LUISA._ Tanta tranquilidad llega a resultar agobiante.
EL SABIO._ Por eso tenemos que relacionarnos los seres humanos.
LUISA._ Sin los demás no seríamos nadie.
EL SABIO._ Todos necesitamos compañía.
LUISA._ Por eso tu me necesitas a mi.
EL SABIO._ Todavía puedo prescindir de tu amor.
LUISA._ Pero antes o después lo necesitarás.
EL SABIO._ ¿Y quién te dice a ti que no pueda aparecer en mi vida otra persona que me de más amor?
LUISA._ Yo seré la persona que más amor te va a dar.
EL SABIO._ No afirmes aquello que desconoces.
LUISA._ Si lo afirmo es porque estoy segura.
EL SABIO._ Si tan segura estás no sigamos discutiendo estas cuestiones.
LUISA._ Es verdad, ahora no debemos de perder el tiempo con estas cuestiones tan inútiles.
Entra en escena José Miguel
LUISA._ Lo siento, ahora he caído en la cuenta de que nuestra relación no tiene sentido. ¡ Hala, adiós!