Entrada categorizada en ‘Narrativa’

Narrativa, Relato

Relato: ”Espesura”

Por , en 14 de agosto de 2007

*Son RELATOS:

“Durante el viaje se canta y charlotea;
los islotes están frente a la costa,
más allá de la Isla, y el viaje es largo”.

Knut Hamsum.

ESPESURA

Aún no había amanecido y era muy probable que aquella mañana gris nunca lo haría. El temporal golpeó con saña durante toda la noche anterior y, con el alba, llegó la esperada calma para las zarandeadas copas del bosque. En el semblante húmedo de cada árbol se reflejaba el triste presagio de lo que ya sabían no iba a ser un día fácil. Al Hermano Grueso lo había alcanzado un rayo en su parte media y la agonía se precipitaba ya hacia su desgarrador final. El bosque entero lamentaba su pérdida y, agolpado en torno suyo, arropaban su último aliento con un cántico de hojas.

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Narrativa, Relato

Relato: ”Ventanas encendidas”

Por , en 13 de agosto de 2007

VENTANAS ENCENDIDAS

La carretera que atraviesa Corvel secciona al pueblo con su trazado recto y deja ocultos, a ambos lados, las calles frías de este remoto puerto de montaña donde sólo el humo de las chimeneas parece dar señales de vida.
Pero para nosotros era distinto, nacimos allí. Dimos los primeros pasos y los primeros gritos entre sus calles polvorientas, de espaldas al tumulto, en la plaza de piedra donde las madres y los niños, siempre escasos, se citaban en consolador centro de reunión. Crecimos al amparo del bosque de mata baja, duros y sórdidos, y entre las peñas abruptas de aquellos roquedos inventábamos juegos propios de una infancia como las demás. Era un juego como otro cualquiera, la vara de un avellano o la vieja cachava de fresno a modo de improvisado fusil servían para entablar controvertidas batallas en el paisaje aislado del páramo o en la vuelta de la esquina, junto a nuestras casas. Dan y yo crecimos así y fuimos los únicos que, desde las desvencijadas aulas de la antigua escuela llegamos también a compartir los barracones del campamento en el ejército.
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Narrativa, Relato

Relato: ”Una Cosa Anodina”

Por , en 12 de agosto de 2007

UNA COSA ANODINA

Me pareció vislumbrarlo en una de esas veces en que me volví, mientras esperaba. Sí, me estaba mirando…

Allí enfrente, erguida, con aquel porte tan distinguido, resultaba elegante, casi atractiva. Me miraba ahora atrevida y desafiante, pero envalentonada, como si su silencio quisiera provocarme… ¿A que no te atreves?
-Díos mío!-pensé-, voy a volverme loco! Justo lo que me hacía falta ahora, otro lío…
Pero ella insistía y por encima del hombro echaba reojos que me iban consiguiendo poner más y más inquieto. Cuando cambió al gesto de indiferencia me fijé en ella con detenimiento, era fina, de perfil recto y sobrio, estaba maciza…
-Díos mío, otra vez! -me asusté al descubrirme pensando en ella, justo cuando de nuevo volvía a girarse hacia mí, esta vez de frente.
De la sala contigua, por fin, salieron dos hombres trajeados. Uno era el Gerente que apenas diez minutos antes me había entrevistado, el otro un director de Recursos Humanos, según me explicó. Era la primera vez que nos presentaban, pero enseguida supe por el ademán que no habría otra. Sin embargo fue el Gerente larguirucho quien habló…
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Narrativa

Relato: ”Muchas vueltas”

Por , en 11 de agosto de 2007

“La ciudad me decía
que no quería morir sola,
que no la abandonara”.
José Hierro, 1994.

MUCHAS VUELTAS

Aquella mañana despertó con un viento impetuoso que golpeaba las contraventanas con furia, nunca antes lo había escuchado así.

Se acurrucó aún más entre las sábanas con las mantas hasta el mentón, al tiempo que hacía intención de semihundirse en el acogedor almohadón de pluma. Afuera el viento silbaba con fuerza y la pobre luz del día que se filtraba entre las rendijas inundaba la habitación de una tenue penumbra. Después de dar varias vueltas en busca de mejor acomodo, decidió seguir adelante con el plan iniciado la tarde anterior, se había acostado pronto, hastiada, casi deprimida por los seis meses largos que duraba ya su desempleo, así que ese día estaría dedicado a su disconformidad, lo había intentado todo y era su único modo de protesta… No haría nada en toda la jornada. Se sentía menospreciada e infravalorada, una mujer como ella, con su selecta formación académica y, tras los años de experiencia continuada, fiel siempre en la misma empresa, se encontraba ahora avocada a un futuro incierto del que no se consideraba merecedora, sobre todo cuando los modos empleados para su despido obedecían a causas injustamente provocadas. Estaba harta de repetirlo, pero de nuevo repasó en su mente los últimos acontecimientos desde la llegada de aquella directiva proveniente de la central, la fuente de sus desvelos. Ahora cobraban particular sentido cada una de sus palabras…
-A irónica puedo darte dieciséis vueltas!
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Cuentos, Narrativa

Gatin (cuento)

Por , en 1 de agosto de 2007

Se trata de un cuento acerca de un gatito sin hogar, realizado por jorge Herrera.

GATIN
-Si no encuentro pronto algo para comer creo que me va a dar un patatús, aunque sea un “x’laa chocán” para que yo aguante mientras cae algo mejor.
-Ya es hora de que salga el señor que me da comida pero ya no aguanto, no voy a esperar más, creo que me daré una vueltecita por el jardín a ver si encuentro un grillito o una cucarachita para calmar el hambre.-

Esto venía pensando nuestro amiguito Gatin que es como lo llamaremos, ya que no se le conocía nombre alguno, pues de un día para otro apareció por el jardín de la casa de al lado, era un gatito pequeño y delgado pero además estaba un poco enfermo por que se comió una tarántula que trajo su mamá, de esas que les llaman “chihuó” en lengua maya, creo que se empachó, por esa razón caminaba con trabajo y arrastrando las patitas, creo que le dolía la pancita.
pero veamos que pasa con Gatin.

Ya en el jardín se sentó a esperar que algo se apareciera por allí, mientras estaba atento al ruido de la puerta sus ojos recorrían los rincones en busca de movimiento.
-nada, no hay nada para el desayuno, creo que ya me estoy desmayando, me siento mareadito.-
-ni grillos, ni chocanes, ni iguanitos, ya me estoy fastidiando

En eso escuchó el ruido de la puerta.
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Fué actualidad, Narrativa

Conferencia de Umberto Eco sobre los libros y las tecnologías digitales.

Por , en 25 de julio de 2007

Fue noticia…

El 1º de noviembre, con motivo de la reapertura de la milenaria Biblioteca, la ciudad egipcia de Alejandría tuvo como anfitrión a Umberto Eco, que ofreció una conferencia sobre los cambios que pueden aportar las tecnologías digitales a los libros tradicionales. Dicha conferencia fue publicada en el semanario Al-Ahram.

POR UMBERTO ECO

Tenemos tres tipos de memoria. La primera es orgánica: es la memoria de carne y sangre que administra nuestro cerebro. La segunda es mineral, y la humanidad la conoció bajo dos formas: hace miles de años era la memoria encarnada en las tabletas de arcilla y los obeliscos –algo muy habitual en Egipto–, en los que se tallaban toda clase de escritos; sin embargo, este segundo tipo corresponde también a la memoria electrónica de las computadoras de hoy, que están hechas de silicio. Y hemos conocido otro tipo de memoria, la memoria vegetal, representada por los primeros papiros –también muy habituales en Egipto– y, después, por los libros, que se hacen con papel. Permítanme soslayar el hecho de que, en cierto momento, el pergamino de los primeros códices fuera de origen orgánico, y que el primer papel estuviera hecho de tela y no de celulosa. Para simplificar, permítanme designar al libro como memoria vegetal.

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Narrativa, Relato

La Sombra que me acompaña

Por , en 23 de julio de 2007

Cuando creas que en este mundo hay algo imposible, recuerda que aún existe el mundo de la imaginación.

La sombra que me acompaña
Enviado por José Antonio García Valdeón

Si alguien con antelación me hubiera hablado de esta historia la hubiera podido creer, por que no soy un escéptico de los milagros, pero jamás pensé que me sucediera a mi.
Siempre ame la libertad, y viví de ella como un parásito, las pocas cadenas que arrastré durante mi ausencia fueron las que durante el camino recogí y decidí llevar a cuestas, siempre con voluntad y con la frente en alto. No, la verdad es que estoy mintiendo, si me llegué a enamorar , no hace mucho, y como cualquier hombre vi dentro de mi el poder de sentirse unido a otra persona, de conjugar fuerzas y de multiplicar siempre por dos todo, hasta el hambre.
El destino que no quise creer propio, me llevó a separarme de aquella, de quien sus cadenas llevé siempre entre labios; odié mi vida y las circunstancias que me alejaron de lo que yo realmente quería, mi felicidad.

Ayer me acerqué a un amigo quien al verme me reconoció cambiado, y me pregunto por Elisa, el nombre de dios hecho mujer, cuando le confié su despedida, y nuestro caminar de espaldas, me miró con una compasión casi maternal y se rió. No lo entendí ni cuando me dijo… “Tu sombra siempre te acompañará, la esencia de tu vida es indesprendible, lo mejor de ti vive en ti”… Sin embargo hoy me desperté más optimista que nunca, casi creyendo que podría ser hoy el día en que la volviera a ver, me levanté de un golpe y me alisté pensando en un buen regalo para ella , me senté a escribirle en un trozo de papel, y ahora llevo varios volúmenes. Le he confiado mi vida, mis sueños, mis esperanzas, mi nostalgia, y el deseo de verla otra vez. Sinceramente he encontrado en la literatura la forma más casta y noble de cortar fronteras entre ella y yo, escribirle ha sido el remedio a nuestra distancia, el medio que no existe entre su cuerpo y el mío, la flor que le doy cada día y el beso con el que me despido por las noches.

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