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Microrelatos, Relato

Un angel se fue

Por , en 25 de octubre de 2011

tres gotas de sangre
lloraba la luna menguante
porque ayer se fue su angel
cada vez que pienso
en ello me
enciendo en amargo recuerdo
cuando pienso en sus
ojos de color cielo
siento un cosquilleo
su pelo de color fuego
huele a incienso intenso
el sol ya no brilla con amor
porque ella se marcho
y toda su vida la destrozo
oh luna menguante
ven a ocultarme
en la luna oscura
para que mi corazon
no se parta en dos.

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Microrelatos, Relato

SE PASA LA VIDA

Por , en 16 de octubre de 2011

SE PASA LA VIDA
Al pecho de la calle se le ha sellado, justo en el centro, una linea de acero; es algo parecido a los rieles de la vía del tren.Esta vía no es ferroviaria, por ella no avanza a grandes velocidades un tren de carga o pasajeros.Por sus hendiduras se desliza un bastón, este bastón lleva un ojo en el extremo que se aplica a la vía, la mano que lo dirige debe de empujarlo con fuerza para evitar que este salga de su linea; de ser así, el ojo perderá el control. Solo algunas calles tienen esta linea y para encontrar otra que haya sido sellada y hendida de plata habrá que caminar a ciegas, en medio de titubeos, rodeando y de regreso sobre las mismas.En ocasiones estaremos al borde del abismo o en medio de un torbellino a causa de nuestra condición.

No todo es tan malo, en el ir y venir nos tropezamos con algun incauto como nosotros.Nos sonríe; creemos ver en él, el final de nuestra angustia, con la resulta de unir nuestra ceguera a otra: mal de todos consuelo de tontos.

En medio de toda esta trifulca, tampoco advertimos la brújula de los demás sentidos. Sumidos en el piso, estropeamos la evolución, al grado de terminar el ciclo vital encorvados de tal forma que nuestro aspecto demuestra una desmedida testarudez.

Dejamos de percibir los momentos fujaces de la tarde, el despilfarre de aromas universales, aún las intromisiones de leves o fuertes hedores que han provocado el desbalance en el ánimo de la citada armonía del aromatico cosmos.

Los perfumes de las horas, de cualquier hora, despejan sin darnos cuenta algunas turbulencias en nuestro doblegado andar.
¡Y qué decir del contraste celestial! trinar arriba, estruendo abajo.
Empinados buscamos el punto que absorbe y conduce al oscuro mundo.
LETICIA DÍAZ GAMA

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Microrelatos, Relato

Antología Microrelatos I

Por , en 16 de octubre de 2011

–Purgatory

Lo siento pero ya no puedo seguirte más estoy aquí perdida, también, entre almas iguales
Ya solo podré verte en mis sueños que serán los más hermosos.

Lo siento he salido huyendo hacia otro camino, será mejor así, ahora aunque mi cuerpo se encuentre en este laberinto mi mente siempre estará contigo, mi amor.

–You Are the One

Uno por uno voy venciendo les, uno por uno voy cayendo por un acantilado hacia el mar azul que hay en tus ojos me sumerjo y me hundo, peor me salva tu dulce boca y los dos nos convertimos en un sol invisible, que brilla sin parar en cada lado del universo.

–Cyber Love

Es algo automático, pero lo que siento no lo es, los seres que me rodean parece no haberse dado cuenta, siento una emoción que no había tenido nunca aparte de mis sonrisas, con está nueva emoción mis cables y electrones parecen revolucionarse, los humanos han intentado des programarme y programarme una y otra vez sin conseguir nada e investigando por mi mismo y ellos lo llaman amor.

–The Girl In The Street

Te vi por casualidad en una de mis noches en vela me pregunte que hacías tan tarde en la calle fría y oscura, me alumbraron tus ojos verdes y pronto estuvisteis en mi corazón, parecías estar disponible soló las noches y por el día te desentendías de todo, no tarde en darme cuenta de lo que ocurría, podre ayudarte, aunque, no tenga riquezas, ni siquiera puedo comprarte unas flores y el hambre es una constante en mis días pero tú me llenas y no podría soportar compartirte con otro chico.

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The Monster In My

Por , en 26 de agosto de 2011

No quiero creer lo que está empezandó a decir la gente, pero desde que esto empezó a irse de las manos, esa criatura parece seguir mis pasos y creo que se apoderado de mi mente, o tal vez sea al reves, yo soy quien le sigo, no lo sé, solo estoy asustado. Llevó varios días sin comer y no tengo hambre por que esa criatura se alimenta por mi, y nunca se agota de provocar tanto mal en la ciudad, no duerme, por que yo lo hago por ella, tengo sueños que nunca hubiera imaginado.

Estoy empezandó a creer lo que dice la gente, no se como pero se han enterado de que yo fui el culpable y ahora no soló quiere al monstruo, también me quieren a mí.
Aunque todo el mundo este en mi contra voy a ser fuerte, no puede permitir que le hagan daño, por que si terminan por destruirle, mi vida acabará en el instante en el que ese monstruo cierre sus ojos.

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Palabras

Por Rafael hernán Ureta Cañas, en 21 de julio de 2011

Frente al computador pienso en las palabras que puedan describir la vida en mi ciudad o mi vida en la ciudad. Pasan miles de rostros anónimos que, raudos y con la mirada perdida, ven su destino incierto; me da impotencia pensar que también soy uno de esos personajes, inmerso en millones de problemas, que sólo y solo avanzo mirando el cemento que guarda cada paso dado.
Hoy dije lo que sentía. Basta un paso para hacer historia.
Mil caras anónimas, un personaje, millones de problemas, decir lo que se siente, un paso. Creo que me excedí, eran sólo palabras.

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Aguas turbias

Por Rafael Hernán Ureta Cañas, en 20 de julio de 2011

Da verde el semáforo. Cruzo convencido que la vida en que he estado sumergido es la correcta. Aparece ante mí el puente y no veo palomas, sino gaviotas que desafiaron su verdad heredada para escribir una nueva historia, sumergida en aguas turbias, pero su propia historia. Y pienso: “No cuesta tanto que las utopías se transformen en sueños posibles de realizar, pero aún cuando no tengo la certeza de que son tangibles, está la sombra de la pérdida cubriéndome con su manto… ¿Es una ley de la vida o es la ley de mi vida?

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EL FUTURO SERÁ MEJOR MAÑANA

Por , en 21 de junio de 2011

Me sorprendió enormemente ver a Charlie tan enfadado y gritando a esa chica. Era la nueva secretaría, aún no había podido hablar con ella, mi miró de reojo mientras se iba entre confusa y asustada de la mesa de Charlie. Me acerqué a verlo y parecía nervioso, incluso derramó algo de café mientras acercaba la taza a sus labios. Me miró, su mirada parecía delatar arrepentimiento, o era lo que yo deseaba que delatara…Le di una palmada en la espalda, era mi amigo, y me fui. También quise hablar con la secretaría, me acerque y le dije que le disculpara, que había pasado una situación personal difícil y estaba pasándolo mal. Por cierto, me llamo Mario. De sus carnosos labios salió un susurro apenas audible que decía: Diana, gracias.
Una semana después del incidente aún no había conseguido hablar con Diana, parecía tímida, intentaba pasar desapercibida. En aquel momento no pudo, salió del baño corriendo, incluso rompiendo el tacón de su zapato, estuvo a punto de caer. No fui el único que gritó su nombre, pero no paró, únicamente me miró fijamente con una cara aterrorizada que empezaba a llenarse de lágrimas. Todos nos miramos extrañados, mientras Pablo nos dijo que él se encargaba. Yo volvía a mi mesa cuando oí una música desconocida que salía del móvil de Charlie, él no estaba en su mesa. No era su tono habitual, me acerque curioso y vi que lo llamaba un tal Rudo, no paraba de sonar. Bajo su móvil había una tarjeta de TattoS, no sabía que Charlie quería hacerse un tatuaje…me entristecí de pensar que desconocía cosas de él, quizás no estaba apoyándole lo necesario tras su ruptura con Verónica. Cogí su anillo, que estaba junto a esa tarjeta, dentro había una inscripción, apenas se podía leer: “El futuro será mejor mañana. AH”. Mi cara debió palidecer, noté que casi me desmayaba…deje el anillo y vi como Charlie me miraba saliendo del baño, me sonrió, yo no hice lo propio…mi corazón latía muy rápido, quizás demasiado. Intenté tranquilizarme en mi mesa, mientras recordaba la única discusión que tuve un día con Charlie, la inmigración…si, debí echarme las manos a la cabeza con la frase: los putos moros, pero desgraciadamente esa frase se oye tantas veces y en tanta gente…
Poco sabía de Diana, la chica que había salido despavorida hacía un rato, pero si sabía que era colombiana. Ahora ya sabía otra cosa, que había sido acosada por un nazi, que además fue mi amigo. No sólo maldije a Charlie por eso, también por haber descuidado a Ana por estar más tiempo con él. Cogí mi móvil con mi mano aún temblorosa y la llamé, fue la primera vez que le dije: Te quiero.

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PERFECTO

Por , en 18 de junio de 2011

CAPÍTULO UNO

Viernes 12 de noviembre en un lugar céntrico de Barcelona

Son las siete menos cinco de la mañana. Una luz tenue entra por la ventana y atraviesa un vaso de agua situado en la mesita, la habitación, pequeña y extremadamente ordenada, se encuentra en silencio, es blanca y con poco mobiliario, una cama junto a la mesita, un armario y un escritorio. Un segundo antes de las siete, una mano sale de entre las sábanas y apaga el despertador sin dejar que este suene.
-Te he vuelto a ganar- murmura una voz ronca.
El día ha comenzado para Carlos.

El chico se levanta y, como siempre, apoya el pie derecho en el suelo antes de que el izquierdo lo pise, a continuación, sentado en la cama, hace crujir todos sus dedos sin excepción como cada mañana. Carlos se pone sus zapatillas y avanza medio dormido hasta el cuarto de baño, exactamente en diecisiete pasos, toma una meticulosa ducha rápida y se examina en el espejo.

El joven analiza su figura, es un chico alto y en buena forma.
Tiene el pelo de color castaño cobrizo y muchas veces, cuando le da el sol, muestra un toque dorado, pero eso a él no le gusta. El verde intenso de sus ojos contrasta con su piel morena, se detiene, observa sus largas pestañas, lo que a mucha gente le parece un rasgo muy bonito a él le parecía que hacía su rostro un tanto femenino.
Después analiza su nariz, es recta y no demasiado grande, una nariz que no llama la atención, le gusta mucho.
Continúa bajando la mirada y se topa con su boca, no le agrada para nada, una boca con los labios semigruesos que le parece cuanto menos fuera de lugar en su seria cara.
Abre la boca y examina sus dientes, colocados en perfecto orden tras tres años de ortodoncia en el instituto, es hora de cepillarlos, coge su cepillo, lo humedece y lo golpea contra el lavabo dos veces, a continuación, lo introduce en su boca.

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Microrelatos, Relato

SERVIDO CON AMOR

Por , en 7 de junio de 2011

En una de las transitadas calles de Londres habitaba una mujer blanca muy hermosa, amante de la buena lectura, de pocos amigos y sin familia alguna, de nombre Elisa cooper

Elisa trabajaba en un banco muy cercano a su apartamento, siempre solía dedicarse un tiempo y todas las noches paseaba por 40 minutos, se acercaba hasta una taberna donde veía desde fuera a un chico muy apuesto que trabajaba dentro, lo observaba por unos cuantos minutos, daba media vuelta y retornaba hasta su hogar.

Una noche fue la excepción y Elisa no pudo salir ya que se encontraba enferma, a si que decidió quedarse sin su rutinario paseo, y se dispuso a dormir.

Nunca se percato de que el hombre a quien siempre observaba en aquella taberna, la había seguido y esa noche el se introdujo en su apartamento, sigilosamente entro a su habitación y sin reparo la tomo del cuello y trato de asfixiarla, la arrojo fuera de la cama y sin darse cuenta de que Elisa seguía con vida comenzó arrancarle la ropa tratando de despojarla de todo lo que llevaba puesto.

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Palabras de Olvido

Por , en 1 de junio de 2011

La niebla lo cubría todo, y mi corazón estaba empañado por las lágrimas.
El aroma de los abedules impregnaba el aire, y una leve brisa rondaba por las calles de tierra de aquel pueblo.
La Luna estaba oculta tras las montañas, y la débil luz de una lámpara alumbraba la solitaria calle por la que caminaba, envuelta en abrigos.
El frío me helaba los huesos, pero en ese momento aquello no importaba.
Mi cuerpo estaba adormecido por el dolor que atormentaba a mi corazón.
Tenía su carta en mis temblorosas manos.
Me senté en la fuente mientras una lágrima me acariciaba el rostro.
Levanté mi cabeza mirando al cielo, buscando el porqué de esa carta, pero encontré la misma oscuridad de siempre, que nunca explica nada.
Todas las semanas enviaba una carta en la que me contaba lo duro que era vivir tan lejos de la persona que amaba. Pero no lograba entender porqué esta semana su carta tenía palabras de olvido, y un adiós, y porqué aquel papel era tan inexpresivo y sin ninguna explicación.
Mi corazón me pedía a gritos que acabe con el dolor, y decidí escucharlo. En fin, dicen que eso es lo que hay que hacer; escuchar y dejarse guiar.. ¿por qué se equivocaría esta vez?
Mientras la Luna se enciende, la luz de mis ojos se extingue.
Nada puede remediarse; mi cuerpo ya no aguanta el dolor, y mi alma da su último suspiro..

This post was submitted by Cecilia Fernández Devoto.

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