Por
andrea rivas, en 3 de Octubre de 2009
EN LA DISTANCIA
Nunca intente amarte mas la vida se torna mil veces sobre los destinos que queremos trazar. Llegaste como niño dormido que despierta en noche buena, alegre jubiloso disfrutando de su juguete. Me tomas y abrazas mi ser quemando mis sentidos.
Nunca intenté ser tu amante mas los sueños de princesa a veces se tornan crueles, caballo de plata y besos de fuego, ardiente pasión que lleno el vacío que reinaba en mi castillo desierto y seco, rosales mustios regaste con tus besos, levantaste jardines en mi piel mientras tus manos la despojaban de las prendas que la cubrían.
Llegó la noche y mezquina no me deja acariciar tus labios, tu cuerpo y tu mente no me pertenecen como las estrellas al firmamento lejanas brillantes invitando a tomarlas, así eres tú esquivo lucero de otra constelación, lejano y distante pero a la vez cercano, invitando a beber el néctar de tu cuerpo.
A través de la pantalla, en la distancia, veo llegar tus caricias y mi cuerpo te siente sin que llegues a tocarlo, el calor de tu voz susurra en mi oído y me abrazas sabiéndome tuya.
Te veo llegar y mi corazón se apresura al ir a tu encuentro, sabe que te tendrá por pocos minutos. Pierdo la razón, la timidez y me abandono a tus deseos que también son los propios y siento el calor de tu cuerpo junto al mío y el calor nos envuelve en pasión ciega y traicionera, cuestionada y culposa.
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