La Divina Comedia
Fue en un día cualquiera, cuando la ignorancia me condujo hacia aquellos parajes, ahora imborrables en mi memoria, cuando me llevo por el desértico sendero donde se encuentra el camino a los peores tormentos. Viaje hasta la cima de la montaña, y puesto allí me encontré con aquella escalofriante inscripción en la entrada de la cueva:
“En mi reina la desesperación, en mi gobierna la anarquía, en mi se vive en zozobra ¡Ay de todo aquel que entre en mi territorio, pues quien se arriesgue a vivir en estas honduras deberá renunciar a la esperanza!”
Entre en aquella bestia indomable, y pude ver que se trataba de un camino sin retorno, sino fuera por un guía que la divina providencia me ha enviado, vano hubiera sido cualquier esfuerzo por salir de ese laberinto de terror eterno.
Y entonces, el enviado de los cielos me advirtió que cruzaría por los nueve círculos infernales, uno mucho peor que el otro. Con aprensión, pero también con determinación emprendí el recorrido por este tenebroso territorio.
Comencé por una institución consular, la cual es el primer círculo, pero el embajador no se encontraba en ese momento, casi nunca en realidad, y mi pasaporte me costaría el doble de lo esperado, por aquello de los nuevos costos del papel, el cual ni siquiera estaba disponible en esos instantes. Poca seria esa mi desgracia, pues se tardaron muchas semanas en atenderme, y cuando lo hicieron, un subalterno, sacado de no se donde, me lanzo una mirada tan despectiva cual si viera a un insecto. En fin, con el pasaporte en mano, pude cruzar con mi guía al siguiente círculo del infierno.
Otra vez me sumergí en un triste escenario, donde el caos reina en su totalidad, vi a muchos hombres y mujeres, lamentándose, quejándose por el dolor sin que nadie saliera a prestarles auxilio, me contaron entonces que había llegado a uno de los hospitales públicos, donde si me llegaba a enfermar tendría que esperar mi consulta por lo menos unos diez meses, salvo si fuera de emergencia y estuviera mas muerto que vivo. Me marche antes de caer convaleciente y se aumentaran mis desgracias, mi querido e ilustre guía me contó acerca de algo aterrador, pues si el escenario era dantesco, mucho mas seria cuando los doctores y las enfermeras se fueran a la huelga nuevamente, ya que siempre pasan negociando con el gobierno, y este casi nunca les cumple.
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