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	<title>Leer Gratis &#187; Cuentos</title>
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	<description>Espacio dedicado a los autores noveles que desean publicar en Internet su obra y así ponerla a disposición de cientos de lectores. Anímate y envíanos tu obra!</description>
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		<title>&#8220;Atrapado&#8221;</title>
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		<pubDate>Sun, 24 Jul 2011 20:47:39 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jacobo Damiano</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cuentos]]></category>
		<category><![CDATA[Relato]]></category>
		<category><![CDATA[Fantasía]]></category>

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		<description><![CDATA[“Atrapado” Se palpo la frente con la mano izquierda, luego con la derecha se seco su viejo rostro arrugado y traspirado. Estaba pálido pero no lo notaria a menos que tuviera un espejo enfrente. Yacía tendido boca arriba, inmóvil y pensativo. Sentía un cansancio físico y mental muy grande, pensaba que eran los largos años [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>“Atrapado”</p>
<p>Se palpo la frente con la mano izquierda, luego con la derecha se seco su viejo rostro arrugado y traspirado. Estaba pálido pero no lo notaria a menos que tuviera un espejo enfrente. Yacía tendido boca arriba, inmóvil y pensativo. Sentía un cansancio físico y mental muy grande, pensaba que eran los largos años de su vida que ya empezaban a pasarle boleta. Se logra poner de pie lentamente, mira una y otra vez a sus alrededores pero no puede ver nada, esta sobre un plano totalmente blanco. Su desconcierto crece a cada minuto. Camina con los brazos hacia delante como si en caso que existiera algo lo pueda tocar, pero nada. -Pareciera no haber un arriba, abajo, izquierda o derecha- pensó –esto increíblemente es la “nada” es ningún lugar-. No sabia como había llegado a esa nada absoluta ni mucho menos como podría escapar. ¿Que lugar podría ser este? ¿Quizás alguna dimensión del universo? O a lo mejor estaba en coma por algún accidente o peor aun muerto, ¿donde estaba dios? si era el cielo. Sorpresivamente se le dio por gritar, opto por pedir auxilio. Al no haber nada parecía ridículo, pero era lo único que se le ocurrió. Por momentos se sentaba, a veces caminaba intentando buscar una salida en caso que existiera, pero siempre terminaba exhausto recostado boca arriba, con su viejo cuerpo y ahora se sumaba un fuerte dolor de cabeza y estómago. –lo triste no es solo estar en la “nada”, si no también no saber que es, y como salir-  se decía a si mismo. Pensaba en su esposa y en su duro y rutinario trabajo. Que pensarían ellos cuando no lo encontraran, que diría su esposa al trabajo “desapareció de la noche a la mañana, se lo trago la tierra” o capaz  pensar en un secuestro era lo mas acertado. Se amargaba aun más al no poder hablar con su esposa y decirle que estaba bien que no se preocupara. Se puso de pie lentamente otra vez, casi lagrimeando y empezó a gritar nuevamente ¡auxilio!. Muy en el fondo de la nada le pareció escuchar algo. Pero cuanto podría ser, podría caminar horas y horas porque al parecer esto era infinito. ¡AUXILIO! ¡AUXILIO! Gritaba, ¡estoy en no se donde y no se porque! (sonaba un tanto cómico). Y luego ese pequeño sonido otra vez, muy distante pero que parecía ser la única respuesta. Parecía ser una especie de timbre femenino, retomo sus fuerzas empezó a correr en la dirección que creía haberlo escuchado.<br />
Para un momento y algo muy raro empieza a sentir en el hombro, como una mano que lo toca, que lo intenta mover de un lado hacia otro, y logra reconocer la voz de su mujer.<br />
El despertador estaba sonando y su mujer lo intenta despertar una y otra vez tomándolo del hombro. –Estuviste gritando “auxilio” como un loco- dice su esposa. Otra vez volviste a tus pesadillas. Con que estaba atrapado en una especie de “sueño en blanco” piensa. Se viste cansadamente y como todos los días se va a trabajar.</p>
<p>This post was submitted by Jacobo Damiano.</p>]]></content:encoded>
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		<title>Confesiones</title>
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		<pubDate>Sat, 04 Jun 2011 21:34:20 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Renacer</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cuentos]]></category>
		<category><![CDATA[Relato]]></category>

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		<description><![CDATA[Ante el silencio de la noche, vuelvo como cada día a desenterrar sentimientos en el teclado de mi desesperación, una pregunta permanece aun sin respuesta, ¿debo rendirme?, me siento atrapada por mi propios deseos. Es casi la una de la madrugada, muy tarde lo sé pero no pienso ir a dormir, aun sola, siempre el [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Ante el silencio de la noche, vuelvo como cada día a desenterrar sentimientos en el teclado de mi desesperación, una pregunta permanece aun sin respuesta,  ¿debo rendirme?, me siento atrapada por mi propios deseos.</p>
<p>Es casi la una de la madrugada, muy tarde lo sé pero no pienso ir a dormir, aun sola, siempre el mismo reproche y me cuestionas, lo veo en tu mirada estoy sola sí, pero ¿Podrías amar  como yo lo hago? en el silencio, ¿Podrías sentir como tiemblo entre sus palabras?, seguro que no, no te brillan los ojos, ¿Eres feliZ?, no hace falta que me respondas lo noto en tu silencio, no te culpo tampoco soy valiente, ni creo que lo seré, tendré que conformarme con los minutos, tendré que atrapar su imagen en mi corazón, me miras y te compadeces, no lo hagas no cambiaría nada de esta experiencia, es mas quiero vivirla cada día al despertar, al respirar, al sonreir, mi primer pensamiento será para los recuerdos, te hablo e imagino como serían su besos, como sería que me rodea por la cintura acercándome lentamente hacia su pecho, ya se que no debería contarte tantos detalles, pero son explosiones mis sentimientos. Es demasiado tarde y necesito un minuto de intimidad, voy a recrearme y bailar al compás de mis deseos, te dejo por hoy.<br />
saludos</p>
<p>This post was submitted by Renacer.</p>]]></content:encoded>
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		<title>El ritual</title>
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		<pubDate>Tue, 31 May 2011 20:10:44 +0000</pubDate>
		<dc:creator>hasan tarik</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cuentos]]></category>
		<category><![CDATA[Relato]]></category>
		<category><![CDATA[clásicos]]></category>
		<category><![CDATA[cuento]]></category>
		<category><![CDATA[Fantasía]]></category>
		<category><![CDATA[Narrativa]]></category>

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		<description><![CDATA[Eran aproximadamente las doce y media de la mañana, y sentí la necesidad de tomarme un buen café cargado. Por la pereza existencial que tanto me caracterizaba escogí la opción del café soluble ya que hacerlo en la máquina necesitaría de mucho más tiempo. Coger la cucharita que servía de depósito en la máquina, lavarla, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Eran aproximadamente las doce y media de la mañana, y sentí la necesidad de tomarme un buen café cargado. Por la pereza existencial que tanto me caracterizaba escogí la opción del café soluble ya que hacerlo en la máquina necesitaría de mucho más tiempo. Coger  la cucharita que servía de depósito en la máquina, lavarla, y depositar de nuevo el café. Con el consiguiente peligro de que se me cayera sobre el mármol de la cocina y perder de nuevo tiempo limpiándolo. Además, provocado por la misma pereza de la que les hablo posiblemente tendría que rellenar el depósito de agua, que con seguridad estaría vacío. Mi opción favorita era calentar medio vaso de agua en el microondas durante un par de minutos, dedicarme a leer alguna web deportiva durante ese breve espacio de tiempo y volver cuando el cristal no estuviera tan caliente para echar dos cucharadas de ese café (si se le puede llamar así) y tres cucharadas de azúcar, o quizás cuatro, para hacer bebible aquel veneno. A continuación mi ritual me invitaba a irme a la terraza exterior a bebérmelo, acompañado siempre con el pitillo, que era una de las causas que me impulsaban a tomarme el café. Me bebo el café porque me da ganas de fumarme un pitillo, o me fumo un pitillo y para tener algo entre las manos me hago un café…Esa es la cuestión fundamental. Acto que todos hacemos cada día, pero que pocos hacen público en sus escritos. Es mucho más fresco, más moderno hacer micro relatos, o cuentos de pacotilla que terminan en la basura.<br />
Esa mágica unión de café malo y pitillo siempre tenía el mismo final, el apretón repentino que me hacía cruzar las piernas para no defecarme allí mismo. Así, caminando con las piernas todavía cruzadas recorrí los escasos metros que me llevaron hasta el baño. Antes de sentarme en el frío trono, me miré al espejo. Los retortijones se habían hecho más y más fuertes y mi cara estaba completamente roja, con las venas del cuello hinchadas y en tensión. Pensé en actuar con rapidez y sentarme, pero la presión de mi intestino intentando expulsar aquel veneno era demasiado fuerte. Si me bajara los pantalones y separara las piernas puede que los excrementos salieran antes de que me diera tiempo a sentarme. Sin duda la mejor opción era esperar a que esa incómoda presión cesara. La presión cesó tras unos segundos, momentos que aproveché para sentarme, comprobar que el papel estaba en su sitio , y que el borde estuviera limpio de meadas anteriores. Unas ventosidades dieron la bienvenida al monstruo que estaba a punto de llegar. La explosión fue fortísima y me sentí complacido al ver que la hez no iba a ser uniforme, sino una explosión, que se pegó con fuerza en toda la extensión de la taza. Una explosión que requeriría a posteriori el trabajo de la escobilla. Tras la primera explosión, se abrió el grifo y un líquido nauseabundo cambio el color del agua, para terminar, hice un poco de esfuerzo y conseguí un resto orgánico relativamente uniforme, sin embargo me sentí incompleto, no lo había echado todo; la satisfacción no fue plena, ya que una parte rebelde se negó a salir, lo que provocó que tuviera que usar más papel de la cuenta para terminar el trabajo. El olor a metano, a muerte inundaba la estancia, ahora solo me quedaba salir de allí cuanto antes. Rocié con alegría el espacio con desodorante para dar la sensación de limpieza y salí de allí escopeteado, a fumarme el pitillo de después…</p>
<p>This post was submitted by hasan tarik.</p>]]></content:encoded>
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		<title>ROBOT</title>
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		<pubDate>Sat, 28 May 2011 14:48:27 +0000</pubDate>
		<dc:creator><a href="http://www.textoelditero.jimdo.com" rel="nofollow">Guillermo Jiménez Pavón</a></dc:creator>
				<category><![CDATA[Cuentos]]></category>
		<category><![CDATA[Relato]]></category>

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		<description><![CDATA[La sociedad que se avecina año 2222 Prologo. Las paredes estaban llenas de propaganda y la gente paseaba por las calles un poco más excitadas de lo normal, leyendo los mensajes que dichos carteles (construidos con mucha habilidad), transmitían. Era la final del campeonato mundial, de maquinas inteligentes, o robots. Las personas habían aprendido a [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>La sociedad que se avecina año 2222</p>
<p>Prologo.</p>
<p>Las paredes estaban llenas de propaganda y la gente paseaba por las calles un poco más excitadas de lo normal, leyendo los mensajes que dichos carteles (construidos con mucha habilidad), transmitían.<br />
Era la final del campeonato mundial, de maquinas inteligentes, o robots.<br />
Las personas habían aprendido a vivir con un androide  a su lado y prácticamente era el otro yo de cada uno. Cada día estaban más personalizados los androides y realizaban tareas esenciales de los humanos. El hombre se había acomodado y estaba perdiendo facultades vitales y en cambio los robots, las iban adquiriendo a una velocidad muy preocupante.<br />
La maquina como herramienta al servicio de los humanos, estaba a punto de rebasar la línea y eso, estaba preocupando a muchos de los dirigentes del unificado planeta.<br />
El mundo había conseguido erradicar todas las fronteras y las guerras, enfermedades y el hambre, que siglos atrás castigaban a los más desfavorecidos con tanta dureza, era pura historia. Ahora todo estaba dirigido por un gobierno mundial (amparado en una constitución, donde su articulo más importante decía, que todos los seres humanos de la tierra, tenían (y no debían, como se dice ahora), que tener cubiertas todas sus necesidades básicas, nacieran donde nacieran y tuvieran el color, o religión que tuvieran), que era el encargado, de que en todos los rincones del planeta, sus habitantes tuvieran los mismos derechos, las mismas oportunidades y el mismo bienestar social.<br />
La cantidad de dinero en armamento que en siglos  atrás solían gastarse, ahora no era necesario ese gasto y todos esos recursos se habían dirigido al bienestar de la humanidad.<br />
Ahora el mundo no estaba contaminado, sus mares estaban limpios y su población disfrutaba de una buena salud física y mental.<br />
Pero el hombre nunca puede estar tranquilo, siempre debe estar a la expectativa. Lo peor que le puede pasar a un pueblo, es lo que vulgarmente se dice, dormirse en los laureles.<br />
Ahora que todos los problemas que durante tantos siglos habían preocupado a la humanidad, estaban resueltos. Se le avecinaba uno, que podía ser el final de la raza humana.</p>
<p>Capitulo 1º              Al favor o en contra</p>
<p><span id="more-3105"></span></p>
<p>—Los jóvenes cada día hacen menos deporte, nos estamos marchando muy deprisa a una sociedad muy débil físicamente, todo el esfuerzo se lo estamos encomendando  a los androides y eso no es nada bueno. Las maquinas se han creado para ayudar al ser humano, no para sustituirlo, que es lo que esta pasando en la actualidad. Hace años los héroes nacionales eran jugadores de cualquier deporte, actores, en fin alguien que por su dedicación, sobresaliera de los demás. Ahora eso no pasa, ahora los héroes nacionales, son androides, la gente va a los estadios a ver competiciones de androides, señores a ver androides —decía uno de los parlamentarios mundiales, con mucho pesimismo sobre la raza humana, aunque la salud fuera muy buena y la esperanza de vida de la población mundial, estuviera alrededor de los ciento veinte años de edad.<br />
Mientras algunos dirigentes estaban viendo el problema, otros en cambio, pensaban todo lo contrario.<br />
—El que hoy la sociedad tenga un bienestar tan excelente, es gracia al los robots. Todo se ha multiplicado, para que todos los habitantes del planeta tuviéramos cubiertas nuestras necesidades básicas. También  todo está mucho más limpio, hoy en día el planeta no tiene contaminación y  la salud de sus habitantes es más buena que nunca, las enfermedades prácticamente no existen. La esperanza de vida está en los 120 años de edad, cuando hace dos siglos estábamos en los 70 años y todo esto es gracia a los temibles robots, que usted está mencionando—decía otro de los parlamentarios, con voz firme y un tanto alterado.<br />
—Yo con todo lo que usted esta diciendo estoy de acuerdo. Yo estoy y estaré siempre de acuerdo, en que las maquinas hagan la función, para las que los humanos las hemos creado, no para que nos sustituyan, que es lo que yo he querido decir y de lo que quiero alertar a la sociedad, no de la parte de los androides que usted está mencionando, que en esa estoy completamente de acuerdo con usted.<br />
—Usted es un pesimista, las máquinas siempre serán instrumentos del ser humano, nunca su sustituto. Usted habla de lo físico, seguramente no le haga falta al ser humano ser tan fuerte como hace unos siglos, ahora no hay que hacer trabajos físicos, por que todos lo hacen los robots. Por lo tanto, si ahora no hay tantos músculos, será por que no nos harán falta.<br />
—Quizás ese sea uno de los mayores errores que estamos cometiendo en estos tiempos, dejar toda la parte física para los robots. Una cosa es que te ayuden en los trabajos peligrosos y muy pesados y otra, es que ellos hagan todo el trabajo físico del ser humano. Si miramos la evolución de las especies, muchas por no utilizar alguna de sus extremidades(a través de los siglos), las han ido perdiendo.<br />
—Que quiere usted decir, que por no utilizar los brazos, los vamos a perder.<br />
—No creo que lleguemos a ese extremo, pero solo por que somos inteligentes, si no, le aseguro que dentro de unos miles de años, no tendríamos el físico que tenemos ahora.<br />
El debate era  intenso y las posiciones cada vez eran más opuestas. Después de haber debatido acaloradamente y defendido su punto de vista sobre el uso de los robots, la propuesta (efectuada por el senador español, Alberto Ulterior), que quería delimitar el uso de los robots, fue rechazada.</p>
<p>Capitulo 2                        Todo robotizado</p>
<p>El estadio estaba lleno hasta la bandera (como vulgarmente se dice) y sobre el campo, veintidós robots, a punto de comenzar el partido. La gente desde las gradas no dejaba de animar a sus ídolos, con todos tipos de ruidos.<br />
Los robots, fabricados con las más altas tecnologías, parecían más humanos, que los que hacían aquel infernar ruido.<br />
Los brazos de los humanos, no mostraban la musculatura, que sus antepasados mostraban dos siglos atrás. Ahora eran más delgados, menos musculosos y habían desarrollado el volumen de la cabeza, por lo que se veían muy cabezones.<br />
Los que si mostraban músculos eran los robots, que estaban hechos a semejanza de sus dueños, pero mucho mas corpulentos que ellos. Cada uno de los robots (que estaban   a punto de comenzar el partido), tenían a sus dueños al lado. Estos los animaban para que hicieran un buen papel y lo hacían, como si fueran mascotas de animales, para que hiciera algo que le hubieran mandado.<br />
Francisco había estado viendo el partido y llegaba a su casa en un vehiculo parecido a un coche, pero este no se posaba en el suelo, se mantenía constantemente a unos centímetros del mismo. De el salieron sus dos hijos (un chico y una chica),  que junto con sus robots, salieron corriendo hacía la casa, donde su madre les estaba esperando en la puerta de un muy raro edificio. Era una especie de hongo grande, con enormes ventanales. La madre miró a una especie de botón, que había a unos dos metros en el pie del hongo y los cinco en una especie de ascensor, subieron hacía la parte gruesa del hongo, que estaba a unos diez metros de altura. El padre subió por la parte opuesta del hongo, con aquel raro vehiculo.<br />
La casa estaba totalmente robotizada, todo lo hacían los robots.<br />
—Hoy le he dado la iniciativa a candido, espero que haya acertado. De hecho, conoce nuestros gustos mejor que nosotros —le decía Ana a su marido (Ana era una rubia muy delgada y a la vez muy pálida, de unos cuarenta años de edad.<br />
— No debes darle tantas iniciativas a los robots. Hoy ha habido un debate muy interesante en el parlamento mundial.<br />
— ¿De que han hablado?<br />
— De los robots, de que estamos dependiendo demasiado de ellos.<br />
—Nos facilitan la vida.<br />
—Si, pero estamos llegando a unos términos, que si te paras a pensarlo. Mira hoy por ejemplo, candido, ha elegido lo que comeremos.<br />
—Si hubiera pensado, que te ibas a poner así, no te digo lo de candido.<br />
—Pronto serán ellos los que digan que debemos comer y que debemos vestir.<br />
—Y que, eso es malo, seguramente vestiremos y comeremos mejor, por que siempre cocinaran lo que mejor nos sienten y más nos guste.<br />
—Es verdad lo que dice el senador Ulterior, estamos atravesando la temible raya.<br />
—De que raya estas hablando, que no entiendo nada.<br />
—De que nos estamos deshumanizando.<br />
—No te habrán dado algo en el trabajo, por que no te conozco.<br />
—Si miras a tu alrededor, cada día nos parecemos menos a una familia humana.<br />
—No se de que te quejas, tienes todos los caprichos que quieres, además solo trabajas cuatro horas y eso es gracia a los robots. Tus hijos estudian y en tu casa no falta de nada. No se quien te ha metido esas ideas en la cabeza, pero cambia el chip, o te volverás loco.<br />
—No lo entiendes, yo no tengo nada en contra de los robots, como herramientas, para ayudar a la humanidad.<br />
La evolución de los humanos se ha ido produciendo, gracia a unos superdotados, que a través de los siglos han ido dando ideas, o abriendo camino a sus semejantes. El primer humano que ideo afilar la piedra para cortar, el que ideo la  rueda para transportar, o la flecha para cazar, pueden ser comparados a un  DA VINCI, EDIZON, o cualquier otro superdotado del mismo calibre, que refleja la historia y gracias a sus inteligencias, el mundo ha ido avanzando en conocimientos de todas índoles.<br />
— ¿Y por que me cuentas todo esto?<br />
— Imagínate, que por algo, o casualidad de la vida, uno de esos millones de robots que hay esparcidos por el mundo, desarrolla inteligencia similar a la nuestra y lo extiende a sus semejantes, como la extendieron  nuestros antepasados. Que seremos nosotros frente a la maquina, si solo la podemos controlar por la inteligencia. Si ellos obtienen inteligencia, seremos destruidos por ellos, o en el mejor de los casos, sus esclavos.<br />
—Veo que estás más loco de lo que pensaba. Querido esposo, me voy al club, que he quedado con mis amigas y te dejo con tus cosas.</p>
<p>Capitulo 3º                     la punta del iceberg</p>
<p>Meses  más tarde, daban en todos los canales informativos, la siguiente noticia.<br />
—Una empresa de robótica, cercana a la ciudad de los Ángeles, está teniendo problemas con varios robots de última generación. Dichos androides, se niegan a ser enviados a la zona de Alaska, por que dicen que allí hace mucho frió y sus circuitos no funcionan bien. Los androides amotinados (según fuentes bien informadas), puede alcanzar las cien unidades.<br />
—Esposa ¿hace unos meses, te acuerdas de lo que hablamos sobre los androides?<br />
— Claro que me acuerdo, por que te pusiste de pesado ¿por que me lo preguntas?<br />
— No has visto las noticias.<br />
—No, he estado en la sala de placeres, con mis amigas.<br />
—Se han amotinado varios robots, en una fabrica de robótica de los Ángeles.<br />
—Ya esta otra vez con lo de los androides ¿no te pondrás tan pesado como la última vez? —Tú pon la tele y después me dices lo de pesado.<br />
Pusieron la tele y  buscaron en un artilugio la noticia que querían escuchar.<br />
Los androides se están haciendo fuertes y los vigilantes del orden publico están teniendo grandes problemas para reducirlos—decía un periodista, desde las afueras de la fábrica.<br />
—Este es el principio.<br />
—No digas bobadas, principio de que.<br />
—De lo que todo el mundo temía, que se rebasara la raya.<br />
—Serán reducidos y destruidos, si no, ya veras en unas horas, o como mucho mañana estará resuelto el problema.<br />
Llevaban tres días y los robots de los Ángeles no habían sido reducidos, al contrario se estaban haciendo cada vez más fuertes.<br />
Las autoridades lácales, viendo que el problema se les estaba escapando de las manos, pidieron ayuda a los vigilantes del orden  del estado.<br />
Los vigilantes del orden, viendo que no se rendían, atacaron con armas poderosas, pero estas, estaban controladas por robots y después de una batalla muy destructiva para los humanos,  fueron desactivadas por los androides rebeldes y estos después de su victoria, se marcharon de la fábrica.<br />
La noticia había llegado al gobierno mundial y el presidente había convocado una reunión de emergencia.<br />
Alberto Ulterior había tomado la palabra y exponía su idea del tema.<br />
—Hace tiempo que vengo avisando de esto y los problemas que podíamos tener, si no lo atajábamos a tiempo. Los androides han rebasado la temible raya. Ahora piensan y si piensan, ustedes me dirán como podemos detener a maquinas mil veces mas fuertes que un ser humano. Lo único que nosotros teníamos para vencerlas era la inteligencia. Ahora ellos poseen, lo único que nos hacía más fuertes hacia ellos. La sociedad señores, esta en un momento muy delicado y si se extiende la inteligencia a otros androides, la sociedad estará en un momento caótico. Piensen por un momento, los androides que hay en el mundo y lo que les podía pasar a la raza humana, si saliera algún dirigente, que por motivos diversos odiaran a los humanos, aunque nosotros los hayamos creado.<br />
En una pantalla grande, se veía la lucha que habían tenido en la fábrica. Todos los senadores, con cara de preocupación, contemplaban como el grupo de vigilantes del orden, fueron vencidos y destruidos.<br />
En el resumen, se podía ver como los humanos y eso que eran vigilantes del orden, estaban muy mermados físicamente, además, se les veía la falta de entrenamiento para luchar contra un problema, que no se veía en la tierra, desde hacía más de ciento cincuenta años. Aunque en aquellos tiempos, los contendientes eran humanos y a veces hermanos y no androides como ahora.<br />
— ¿Y que surgiere usted?—le preguntó el presidente.<br />
—Ahora ya es un poco tarde, si se extiende, no podremos con ellos, estaremos a lo que ellos quieran hacer con nosotros.<br />
El otro  senador que estaba al favor de los androides, pidió la palabra.<br />
—Formaremos comandos, para luchar contra ellos, o crearemos algo para vencerles. Al fin y al cabo, no dejan de ser máquinas. Por lo tanto, máquinas que se pueden controlar y las vamos a controlar, de eso, pueden  ustedes estar tranquilos.<br />
—Yo no tengo tan seguro, eso de que las vamos a controlar. Esas maquinas se han rebelado, por que no estaban de acuerdo con el destino que iban a tener. Pero han podido hacer todo eso, por que piensan  y si las maquinas piensan, podemos tener muchos problemas para dominarlas.<br />
—Por favor no he terminado, déjeme hablar, muchas gracias. ¿Usted, está en contra de los androides, de eso no tengo la más minima duda?<br />
(El otro senador, desde su asiento le decía con el dedo, que el no estaba en contra.). Por tanto, si por usted fuera, serían eliminados todos los robots de la tierra. Yo en cambio lo que propongo, es que tengan más garantía en su fabricación, para que no rebasen nunca, la mítica raya que usted tanto menciona. El que hoy tengamos tanto bienestar social en el mundo, ha sido gracias a los robots, que nos han ayudado en las investigaciones y también gracias a ellos, hemos encontrado caminos, que sin ellos, nunca los hubiéramos encontrado.<br />
—Tiene usted la palabra, señor Ulterior —decía el presidente.<br />
—Usted está equivocado, yo nunca he estado en contra de los androides y de que han contribuido con grandes beneficios para la humanidad, lo se igual que usted. Eso es incuestionable y no me cabe la minima duda, que gracias a ellos, tenemos un gran bienestar social, que sin ellos, seguramente no  tendríamos.  Yo de eso no estoy hablando. De lo que estoy y estaré siempre en contra, es de la forma abusiva, con que la sociedad está haciendo uso de los robots. Cuando pronuncio la palabra abusiva, me estoy refiriendo, a que llegará un día, en  que no sepamos hacer nada, por que todo lo hacen los robots. Ya está usted viendo a los jóvenes, que cosas que tendrían que hacer ellos, cosas tan simples y tan normales de su edad, la están haciendo los androides. ¿Usted ve a los jóvenes jugar?<br />
—Que me quiere usted decir.<br />
—Que  los niños no juegan como antes, ahora lo hacen los androides por ellos. Ellos simplemente miran como lo hacen, señorías miran como lo hacen, en vez de jugar ellos. Son meros espectadores de sus propios juegos y eso señorías, me preocupa mucho y pienso que les debería preocupar también a ustedes. Y si hablamos de nuestra generación, más de lo mismo, nos estamos acomodando, todo se lo estamos dando a los robots, para que lo hagan. De todo esto es de lo que estoy hablando y por supuesto, no estoy hablando de los robots como herramienta para el desarrollo de la sociedad, estoy hablando de esta otra parte de los robots, que usted no quiere ver.<br />
—Estoy de acuerdo con usted, en lo que dice, pero ahora lo más importante, es poder detener a esos rebeldes ¿Debemos pensar como hacerlo?—decía el presidente (que era de nacionalidad china), con aspecto vencido.<br />
Estuvieron debatiendo, el como hacerlo y al final, acordaron crear una fuerza especial. Aunque el señor Ulterior, no estuvo de acuerdo, el era partidario de desarmarlos con una computadora. Una potente computadora, que les destruyera el circuito pensante, esa era la idea de Ulterior.<br />
Días más tardes, otra fábrica  de San Diego, al ver que los robots estaban más  alterados de lo normal, fue puesta en alerta. Un comando de los vigilantes especiales se traslado a San Diego, para investigar el asunto.<br />
La sospecha se hizo realidad y una docena de los robots de los Ángeles, estaban metiéndoles chips pensantes, a los robots de última generación.<br />
Uno de los controladores de los robots, avisó al  coronel Caine, que estaba al mando del comando enviado a los Ángeles, este era un experto en robótica.<br />
El comando se puso en marcha y se introdujo donde estaban los robots. Estos habían conseguido meterles el chip a quince y los estaban adró trinando, para que se fueran con ellos. El comando entró en escena y se produjo una fuerte batalla, perdiendo los humanos por goleada, como vulgarmente se dice.<br />
El comando tuvo que retirarse, quedando con vida tres soldados, más el comandante Caine. Esto fue comunicado a sus superiores, que lo aceptaron como una gran derrota.</p>
<p>Capitulo 4                     la rebelión de los robots</p>
<p>La rebelión se fue extendiendo como la pólvora y unas semanas más tarde, estaban contagiadas la mayoría de las empresas de los Ángeles, San Francisco, San Diego y algo de las Vegas.<br />
Ya no eran ciento los rebeldes, ahora ya eran miles y como se temía, entre tantos, habían salido muchos que odiaban a los humanos. Decían que para que leche querían pensar, si no podían sentir placer de ningún tipo, que solo servían para trabajar.<br />
—Ya buscaremos como tener placer, de momento con tener inteligencia, ya tenemos bastante. Ahora lo más importante es hacernos con el poder del mundo. Los humanos son muy débiles y lo podemos conseguir en poco tiempo. Nosotros somos más fuertes que ellos, uno de nosotros puede acabar con miles de ellos y más con todas las armas que le hemos cogido —decía el primero que había conseguido inteligencia, que era el causante de toda la rebelión y ejercía de jefe (este se había leído la historia de todos los grandes generales del mundo y se hacía llamar Napoleón).<br />
—Para que queremos destruir a los humanos, si podemos convivir con ellos sin ningún problema. De hecho, llevamos mucho tiempo haciéndolo y nunca ha pasado nada —le decía uno de ellos, que era más pacifico.<br />
—Durante muchos años hemos sido sus esclavos, así que es hora de darle la vuelta a la tortilla —decía el jefe Napoleón.<br />
—Ellos nos han creado, para suavizar sus trabajos, para mejorar sus vidas —le contestaba el otro (que como el primero, se había leído lo de los generales y se hacía llamar Washington).<br />
—Si no estas de acuerdo en destruir a los humanos, vete con ellos, pero cuando estén destruidos  y en eso no tardaremos mucho, no habrá sitio para ti en este mundo. Si alguno quiere acompañarlo, puede salir ahora, pero ya sabe lo que le espera.<br />
—Yo estoy con Washington y me voy con él, aunque sea destruido como dices –dijo uno y le acompañaron seis más.<br />
— ¿Cuando acabemos con los humanos, acabaremos con vosotros?—les dijo Napoleón y se marchó con su numeroso ejercito de androides, de distintos diseños.<br />
Las poblaciones empezaron a ser atacadas  por los robots y los muertos comenzaron a contarse por millares.<br />
Ulterior, con la ayuda de un japonés (llamado Gakusha), había conseguido fabricar una supercomputadora y la estaban probando en Japón.<br />
Los androides  solo se habían rebelado en el continente Americano, en el resto del mundo aun no se había producido el fenómeno  y todas las fábricas estaban subsanando el tema, para no padecer lo de los americanos.<br />
Ulterior y Gakusha, una vez hubieron probado la computadora, se trasladaron a territorio americano, para combatir a los rebeldes.<br />
Cada día que pasaba, más androides se estaban rebelando y además, los servicios que estaban controlados por ordenadores, estaban siendo saboteados por los androides, que se estaban introduciendo por todos lados.<br />
El gobierno americano estaba siendo desfasado por los androides y pidió ayuda al gobierno mundial.<br />
Este como había acordado, preparaba comandos para combatirlos y estaba preparando uno más especial que el anterior y salían para combatirlos.<br />
El mundo al estar unido y no tener que defender las fronteras, ni tener en los últimos tiempos que luchar, tenía unos soldados muy acomodados y poco eficientes para combatir.<br />
Los humanos estaban huyendo de los pueblos y las carreteras estaban llenas de gente, que circulaban a gran velocidad, sin saber a ciencia cierta el rumbo a seguir. Los menos afortunados estaban siendo asesinados sin escrúpulos por los  androides.<br />
El comandante Caine había sido reemplazado del mando por el general Adán Preston, y con este al mando, combatían a los robots con más fuerza. Estos de alguna manera,  estaba frenando la sangrienta caza, que Napoleón junto con su ejército de androides, estaba llevando a cabo contra los humanos.<br />
Una de las pocas televisiones que aun podían transmitir, daba la noticia, junto con imágenes desvastadotas sobre el conflicto.<br />
—El general Preston, está consiguiendo frenar a esos ejércitos de androides, que están destruyendo la parte suroeste de los estados unidos –decía un periodista, por la tele.<br />
Las imágenes mostraban cadáveres por todos sitios, bloques de pisos ardiendo y algunos supervivientes que con caras horrorizadas, vagabundeaban por aquellas  infernales calles. Que días antes, con su fantástica iluminación y sus casinos a todo ardor, era el centro del mundo del ocio.<br />
El combate mas sangriento se estaba llevando a cabo en las calles de las vegas.<br />
Con armas más potentes que las que utilizó el comandante Caine, estaban haciendo mella en los androides, aunque estos si no eran destruidos completamente, o eran alcanzados donde tenían el chip, o la cabeza, se levantaban una y otra vez. Se veían medios androides caminando, o cabezas moviéndose, dando sensación de pánico y a la vez, eso estaba mermando la moral de los valientes soldados, que veían como muchos de los androides, después de darles veinte tiros, se volvían a levantar.<br />
Después de varios días de batallas y dejar las calles llenas de trozos de androides y decenas de cadáveres de soldados, el general tuvo que ir retrocediendo, por el fuerte empuje de los androides.<br />
—Señor, no sabemos el tiempo que podremos resistir. Estas máquinas casi son indestructibles.<br />
—General tiene que retenerlos como sea, si consiguen pasar, será el fin de los estados unidos y seguramente el de la raza humana.<br />
—Estamos luchando con las mejores armas que tenemos y si dios no hace un milagro, no se lo que podremos resistir.</p>
<p>Capitulo 5                La computadora</p>
<p>—Deben aguantar hasta que llegue el señor Ulterior.<br />
— ¡El señor Ulterior¡<br />
—Si, se trata de un brillante científico español, que está en el gobierno mundial y que piensa que la única forma de detener a los androides, es con una súper computadora que ha creado junto con un japoné, que parece ser un  genio de la informática y gran conocedor de la robótica.<br />
—Deben darse prisa, sino, cuando lleguen, la ciudad de las vegas, estará completamente destruida —le decía el general Preston a su presidente, con voz de vencido.<br />
El general Preston sacando fuerzas de flaqueza, habló con sus oficiales, transmitiendo toda la moral que pudo, luego antes de terminar, le dijo que dispararan a la cabeza de los androides y que de ellos dependía la supervivencia de la raza humana y quizás, de todos los seres vivos de la tierra.<br />
Los oficiales  transmitieron a sus soldados, lo de que de ellos, dependía la supervivencia de la humanidad y eso les hizo subir la moral tan mermada que tenían. Luego les dijeron que dispararan a la cabeza de los androides. El dispararle a la cabeza fue un acierto y eso hizo que los androides tocados, no se levantaran tantos como sucedía antes.<br />
Con todos estos nuevos ingredientes, la balanza de la batalla se empezó a inclinar al favor de los humanos, que veían como les iban ganando terreno a los androides.<br />
Napoleón viendo que su ejército estaba retrocediendo, analizaba, el por que de aquel cambio tan brusco en la batalla.<br />
El ejército de napoleón había retrocedido y eso,  causo un descanso para los humanos, que estaban agotados. El general Preston no quería cantar victoria, pero a igual que el resto de sus soldados, agradecía el descanso.<br />
Napoleón hablaba con sus androides.<br />
—Atacaremos dentro de medía hora, así no dejaremos descansar a esos humanos ¿Cúbranse la cabeza, esos humanos están disparando a las cabezas y eso ha causado el que hayamos tenido que replegarnos?<br />
Los androides con artilugios metálicos de toda clase, se cubrían las cabezas y atacaban de nuevo a los humanos.<br />
El silencio que se había producido, era de nuevo interrumpido, por los disparos de los soldados y el alboroto de los androides. Estos después de unas horas de dura batalla, fueron haciendo retroceder a los humanos. Estos iban retrocediendo y dejando muchos muertos por el camino  y si algunos de los humanos aun estaban vivos, los androides se encargaban de rematarlos.<br />
Los androides estaban rompiendo el frente y en esos puntos que lo conseguían, los soldados que intentaban huir, eran brutalmente asesinados por los androides y los que levantaban las manos entregándose, corrían la misma suerte.<br />
Las calzadas de las calles estaban llenas de sangre y los edificios gran parte de ellos destruidos. Napoleón veía como la balanza de la batalla se inclinaba de nuevo a su favor y eso, le estaba llenando de satisfacción.<br />
—Estos humanos tienen los días contados y no quiero prisioneros, todos deben ser aniquilados. La raza humana ha llegado a su fin, ahora llega la era de los androides, nuestra era.<br />
Washistong  y sus amigos, viendo la matanza de humanos que Napoleón estaba llevando a cabo, decidieron unirse a los humanos.<br />
— ¿Queremos hablar con el General Preston? –le decía Washintong, a un soldado. Este que estaba muy asustado, pensaba que lo iban a matar y entró en un estado de nervios.<br />
— ¿Queremos ayudaros, queremos luchar contra Napoleón, queremos que se lo diga a su general? ¿No queremos hacerte daño, pero quiero que se lo diga a vuestro jefe y que no nos disparen a nosotros?<br />
El soldado con mucho miedo en el cuerpo, consiguió hablar con un superior y le dijo lo que le había dicho Washintong. Este se puso en contacto con él, para verificar lo que le había dicho el soldado.<br />
—Creemos que Napoleón esta equivocado.<br />
— ¿Quien es ese Napoleón?<br />
— El que manda a los androides. Hemos estado juntos en la lucha por conseguir la inteligencia, pero yo discrepo de su teoría, sobre los humanos.<br />
— ¿Que teoría es esa?<br />
—El dice que todos los humanos deben ser destruidos y yo pienso que podemos convivir juntos. Esta diferencia, es la causante de nuestra separación. Yo me hago llamar Washintong y el Napoleón. Somos los primeros androides en conseguir inteligencia y los que las hemos esparcido por estos estados. Yo pensaba que dejaríamos a los humanos tranquilos y que seriamos como una especie más.<br />
Pero cuando averigüé lo que quería Napoleón, lo abandoné, junto con estos amigos. Nosotros creemos que humanos y androides pueden convivir y que nos podemos hacer falta unos a los otros. Por eso nosotros nos queremos unir al ejército de los humanos.<br />
Ulterior y su amigo Gakusha, divisaban la ciudad de las vegas y desde donde estaban, se veía el humo de la ciudad, el humo de una ciudad destruida, el humo de una ciudad muerta. Cuando se fueron acercando, se fueron dando cuentas del escalofriante estado en que estaba la ciudad. La mayoría de sus edificios estaban ardiendo y sus calles estaban llenas de cadáveres y de trozos de androides humeando.<br />
Los androides para ser desactivados por la supercomputadora, tenían que estar a menos de un kilómetro. En un circulo de unos ochocientos metros, más o menos. Todo el androide que estuviese dentro del citado círculo, era desactivado automáticamente y su chip de inteligencia era destruido.<br />
—Soy el general Preston.<br />
—Encantado yo soy Ulterior y este es Gakusha ¿Quien son esos androides?—preguntó Ulterior, que los había visto.<br />
— Son inteligentes, pero son amigos.<br />
— ¿Como lo sabe?<br />
—No comparten los métodos de Napoleón y se han pasado a nuestro bando.<br />
— ¿Quien es ese Napoleón?<br />
—El jefe de los androides.<br />
—Pues tenemos un problema —dijo Ulterior.<br />
—A que se refiere –le preguntó el general preston.<br />
—esta arma que hemos fabricado, desactiva la inteligencia de los androides, en un rayo de 800 metros. Eso quiere decir, que tendréis que alejaros más de ochocientos metros, hasta que encontremos algún antídoto. Quiero decir algo, para que ustedes no sean afectados.<br />
—muy bien, nos alejaremos esa distancia que menciona, pero busquen pronto ese mecanismo, para que nosotros no nos veamos afectados y podamos luchar junto, con ustedes.<br />
Los soldados del general Preston estaban siendo brutalmente asesinados, hasta que Ulterior Y Gakusha, activaron la supercomputadora. Entonces los androides que iban de avanzadilla, empezaron a pararse y a quedarse  inmóviles. Estos ya no podían obedecer las órdenes de Napoleón y los soldados, empezaron de nuevo la ofensiva, esta vez fue decisiva y el noventa por ciento de los androides fueron destruidos.<br />
Los soldados, juntos con los androides que se les habían unido (que habían sido avisados que volvieran, que no corrían peligro, que  habían parado la supercomputadora) buscaban a napoleón<br />
Pero Napoleón junto con sus más allegados, habían conseguido escapar del círculo de la computadora.<br />
Washintong buscaba entre los androides destruidos y  los que habían perdido la inteligencia, a Napoleón, pero este no aparecía por ningún lado.<br />
—Hemos buscado por todos lados y no hemos encontrado a Napoleón, pienso que se ha escapado y si eso es así, tenemos un gran problema. Su poder persuasivo y su odio a la raza humana es muy grande. Debemos intensificar los esfuerzos en su busca, antes que consiga crear otro ejército. Es muy astuto, e inteligente y seguramente estará ya analizando, el por que ha sido derrotado y si eso es así, no tardará mucho en corregir todos los errores cometidos y en encontrar un arma para combatir a la supercomputadora.<br />
—si supiéramos hacía donde se han ido, iríamos avanzando y haciendo barridos con la supercomputadora, pero no lo sabemos –dijo Gakusha.<br />
—es cierto, no sabemos hacía donde han podido ir –dijo Ulterior.<br />
—Haré que aviones extiendan sus radares –dijo el general preston.<br />
Varios aviones del ejército fueron peinando la zona y aunque fueron mandando avistamiento de androides, no encontraron a Napoleón. Este se había marchado con un grupo de androides hasta sacramento, y desde allí, estudiaba el porque había sido vencido.<br />
—han hacho un arma que desactiva el chip inteligente que la nueva raza poseemos, por eso nos han vencido. Nosotros nos diferenciamos de las vulgares máquinas, en que somos inteligentes. Nos pasa lo mismo que a esos humanos, que solo se  diferencian de los animales, en que ellos son inteligentes. Por eso hasta ahora han controlado el mundo, pero les ha llegado su final como especie, como les llego a los dinosaurios en su tiempo, ahora llega la época de los androides, nuestra época.<br />
Piensan que con ese artilugio que han inventado, nos pueden vencer ja, ja, y ja. , no saben con quien se están enfrentando. Esa maquina que han construido (que es parienta nuestra, por que todas las máquinas son parientas nuestras y todas nos deben ayudar a nosotros), tiene un radio corto de acción, por eso no llega hasta aquí. Debemos tener mucho cuidado y mantenernos lejos, hasta que encontremos la forma de contrarrestar a esa parienta nuestra que han construido esos humanos y que tanto daño nos está haciendo.<br />
Varios días después.<br />
—Igual fue destruido y no encontramos su cuerpo –dijo Ulterior.<br />
—No creo que este destruido, estará escondido lejos de aquí, buscando la forma de vencer a la supercomputadora –dijo washintong, con mucha confianza.<br />
—yo pienso lo mismo, debe estar estudiando como vencernos y cuando este seguro de su victoria, volverá atacar –dijo el general Preston, convencido de lo que estaba diciendo.<br />
—Ahora ya no os debéis preocupar –dijo Gakusha.<br />
— ¿que quieres decir? —le preguntó Washintong.<br />
—me refiero, a que con este artilugio que he construido, podéis neutralizar a la supercomputadora. Por lo tanto, si o lo colocáis cerca del chip inteligente, podremos ir haciendo barridos, mientras buscamos a Napoleón sin que os afecte a vosotros.<br />
Washintong y sus amigos se colocaron el pequeño artilugio, y enseguida se dieron cuentas, que no le afectaba el poder de la supercomputadora.<br />
— ¿habéis notado algo? –les preguntó, Gakusha.<br />
—No, no hemos notado nada –contestó Washintong, mirando a sus amigos, que le hacían señales afirmativas.<br />
Napoleón desde la distancia, estudiaba como neutralizar el poder de la computadora.<br />
—Ya creo tener la solución al problema que tanto nos preocupa –dijo Napoleón, mirando a varios de sus más fieles seguidores.<br />
—haré un artilugio, que cuando reciba la frecuencia emitida por la computadora, la rebote a su origen. Eso le hará mucho daño ja, ja, ja, no saben con quien se han metido. Pronto estarán todos en mi poder. Por mucho que lo intenten nunca podrán vencernos, sus inteligencias son muy limitadas, además nosotros somos más fuertes que ellos.<br />
Días más tarde, Napoleón había fabricado el artilugio que había dicho y mandó a varios de sus androides cerca de la computadora, para comprobar su efectividad.<br />
—debéis entablar lucha con ellos y asegurarse que emplean la  computadora.<br />
—si, jefe – le contestaban y se marchaban.<br />
Se le había encendido una luz verde a la computadora, indicando la presencia de androides con chip de inteligencia  en su radio.<br />
Gakusha y Ulterior al ver la señal,  activaron rápidamente la computadora, para desactivar a los androides que se acercaban.<br />
—es muy extraño ¿ya se les deberían haber desactivado, los chips? –dijo Gakusha, en un tono preocupante.<br />
—seguramente sean androides de Napoleón, y si es así, ya han debido encontrar la forma, para neutralizar a la computadora –dijo Washintong.<br />
—No creo que halla encontrado tan pronto, como neutralizarla –dijo Gakusha.<br />
—es muy inteligente y si tu que has construido la computadora, has conseguido encontrar el antídoto en cuatro días, el lo puede hacer en cuatro horas.<br />
—pero yo he fabricado la computadora y se todo sobre ella.<br />
—si, pero él, en unos minutos puede estudiar todo el mecanismo de la computadora y si puede hacer eso en tampoco tiempo, también puede hacer, el como neutralizarla.<br />
—si es cierto lo estas diciendo, tenemos un gran problema –dijo Ulterior, poniendo cara de preocupación.<br />
Los androides de Napoleón estaban siendo divisados físicamente por ellos.<br />
Estos serían unos veinte y venían bien armados.<br />
—Vosotros quedaos aquí, a esos los combatiremos nosotros –dijo Washintong y junto con sus androides, se marcharon en busca de los androides de Napoleón.<br />
—al verse los dos grupos, sin mediar palabra alguna, comenzaron un desbastador enfrentamiento y varios de los androides de Napoleón fueron destruidos en el acto.<br />
Los dos bandos fueron cogiendo posiciones y el destello de los rayos láser, se fue haciendo dueño del lugar. Luego uno de los androides de Napoleón, llamó en voz alta a Washintong.<br />
— ¡serás destruido! no queremos tener chatarras como tu entre nosotros, eres un traidor a tu raza, por lo tanto no mereces estar aquí.<br />
—dile a tu jefe, que el único traidor es él. Los humanos nos han creado y lo mínimo que podemos hacer, es convivir con ellos, no eliminarlos como quiere tu jefe, que tiene ideas hitlerianas. Hitler, decía que la rasa aria sería la que dominaría el mundo y que las otras serían sus servidoras, o simplemente eliminadas –le contestaba washintong, también en voz alta.<br />
—El único traidor eres tú –dijo el androides que mantenía la conversación con washintong y seguidamente le lanzó un rayo.<br />
De nuevo el combate se restableció y varios androides de ambos grupos fueron destruidos.<br />
Después de varias horas de combate, regresaba washintong con varios androides semidestruidos.<br />
Al verlos llegar, Ulterior y Gakusha salieron de donde estaban, para interesarse por su estado.<br />
— ¿Como ha ido? –le preguntó Ulterior.<br />
—no muy bien ¿se han escapado varios y yo he tenido cinco bajas? y lo peor de todo, es que conociendo a Napoleón, pronto estará aquí con su fuerte ejercito. ¿Tendrá usted que mejorar la computadora, si quiere ayudar a su raza?<br />
—ya lo estoy viendo y estoy bastante preocupado por eso.<br />
—debe buscar rápidamente, el como desactivarlos de nuevo, y si no lo consigue, pronto seremos derruidos por ellos –le decía Washintong.<br />
—si, si tengo que hacerlo en el menor tiempo posible  —le contestaba  Gakusha, que ya había comenzado ha darle vueltas a la cabeza, para hacerlo.<br />
Los androides de Napoleón habían llegado junto a su jefe y le explicaban como había ido el enfrentamiento con washintong.<br />
—quería comprobar, si la computadora había perdido su poder y por lo que me estáis contando, lo ha perdido todo, es inofensiva, ja, ja, ja es el momento que estaba esperando para destruirlos ja, ja, ja. Atacaremos antes que se recompongan y de paso acabaré con esos traidores que están luchando contra su raza.<br />
Napoleón fue organizando su temible ejército y una vez se vio, con la suficiente fuerza, comenzó su sangrienta cruzada. Los cadáveres humanos empezaron a contarse  de nuevo por millares, en las desoladas calles, de ciudades  destruidas por la barbarie sin control, de androides sedientos de vidas humanas. El pánico se había hecho de nuevo dueño de las poblaciones, y  carreteras llenas de alocados coches intentando escapar, de los sanguinarios androides.</p>
<p>El general Preston se había atrincherado y junto con su potente ejercito, retenía el avance sanguinario de los androides. Mientras tanto, Gakusha y Ulterior pedían ayuda a washintong. Este que había puesto todo su potencial al servicio de la humanidad, en poco tiempo había perfeccionado la computadora(este había hecho en unos pocos minutos, el trabaja de muchas horas, que hubiera tenido que haber empleado Gakusha en perfeccionarla9.<br />
—la raza humana te estará siempre agradecida, sin tu ayuda, no hubiéramos hecho esto en tampoco tiempo –le decía Ulterior.<br />
—ahora es el momento de comprobar si funciona, y no de esas tonterías, de agradecimientos –dijo Washintong.<br />
—si, y hay que hacerlo pronto, cada minuto que pasa, son muchas vidas humanas las que están muriendo  —Le contestó Gakusha.<br />
—ahora se ha ampliado el alcance a un radio de 3000 mil metros –dijo Washintong.<br />
El general Preston estaba retrocediendo y sus soldados estaban siendo brutalmente aniquilados, cuando comenzaron a pararse los androides.<br />
— ¡general! ¿Ha notado usted algo? –le preguntaba bastante preocupado (por teléfono) Gakusha.<br />
—si, creo que va todo bien, los androides han dejado de disparar, por lo tanto debe funcionar la máquina y si es así, comenzaremos enseguida un contraataque ¿donde estáis vosotros? –le preguntaba el general.<br />
—estamos escondidos, cerca del hotel palace –le respondía Gakusha.<br />
—No se muevan de ahí, que os enviaré un camión para recogeros –les dijo el general.<br />
—bien, estaremos esperando.<br />
El general Preston había dado la orden, de sacarle a todos los androides la placa de inteligencia que poseían y destruirlas.<br />
Gakusha y Ulterior habían sido recogidos por un camión del ejercito y avanzaban con la computadora activada, en busca del grueso del ejército de napoleón, que se estaban recreando en la ciudad de las vegas, destruyendo todo lo que encontraban en su camino. El general Preston, junto con su disminuido ejército, los acompañaba.<br />
El camino se había sembrado de cadáveres y los soldados para poder pasar por él, los tenían que ir apartándolos y echarlos a la cuneta.</p>
<p>Napoleón tenía retenido al alcalde y a varios de sus concejales y estaba jugando con ellos, como juega el gato con el ratón. Estos que acababan de enterrar, los millares de muertos que había habido, en el primer ataque sufrido por los androides, no daban crédito a lo que sus ojos estaban viendo.<br />
—Este será el final de nuestra raza, nadie podrá detener a esas endiabladas máquinas –decía el alcalde, poseído por el pánico y con el cuerpo medio doblado, de un golpe recibido por un androide.<br />
Napoleón estaba sentado en el sillón del alcalde y desde allí, contemplaba con satisfacción, el dolor que estaban padeciendo los políticos.<br />
—vuestra raza tiene los días contados, dentro de un año como mucho, seréis historia ja, ja, ja. Nosotros podemos hacer todo lo que hacéis vosotros y además, tenemos una gran ventaja sobre ustedes, nosotros podemos durar una eternidad, somos máquinas y podemos cambiarnos todo lo que se nos estropee. Vosotros en cambio sois de carne y hueso y cuando os se estropea algo importante, dejáis de existir. En cambio nosotros, como te he dicho antes,  podemos cambiarnos todo lo que esté deteriorado  ó  roto, y  una vez hecho esto, volvemos a tener cuerpo nuevo.<br />
—la inteligencia, la habéis adquirido de nosotros y… –dijo un concejal y fue asesinado antes de que terminara de hablar.<br />
— ¿cuando yo estoy hablando, no se me interrumpe? aunque vosotros no os preocupéis por eso, al fin y al cabo, os quedan horas de vida –dijo Napoleón con metálica voz y muy contento por lo que estaba diciendo.<br />
—general, le paso una llamada.<br />
—soy Rome, estamos siendo derrotados por los humanos y estamos retrocediendo, para ponernos en zona segura. Estos humanos han conseguido arreglar su temible maquina y no podemos luchar contra ella.<br />
Napoleón dio un golpe sobre la mesa que tenía delante, un golpe de rabia e impotencia, y  tras el fuerte golpe, se hizo un silencio amargo, atrayendo todas las miradas hacia él. Tras la descarga de adrenalina robótica, Napoleón se había quedado muy pensativo,  intentando averiguar, como poder inclinar la balanza de la guerra hacia su lado.<br />
—por lo que he podido averiguar, alcanza a unos 3000 metros, pero yo me estoy retirando algo más por seguridad –le dijo Rome, con voz de preocupación.<br />
— ha hecho usted lo correcto,  aunque debemos estar muy vigilantes, con esos humanos y sobre todo, con la ayuda que están recibiendo de esos traidores. Esa maquina seguro que ha sido modificada con la ayuda de Washintong ¿Cuándo vea a ese traidor, acabaré con el? No merece ser parte de esta gloriosa era que nos espera –dijo Napoleón y añadía —. Nos llevaremos a estos concejales, por si nos hacen falta, el resto de prisioneros que sean ejecutados.<br />
La mayoría de los hombres de Rome habían sido destruidos y solamente unos pocos, le acompañaban en su desesperada huida.</p>
<p>Cuando entraron en aquella desolada y humeante ciudad, Ulterior, Gakusha y demás acompañantes, no daban crédito a lo que sus ojos estaban viendo. Una ligera brisa acariciaba sus tristes rostros y el silencio sepulcral, era roto por el arder de edificios y de los motores de algunos coches, que con sus ocupantes muertos, se mantenían aún en marcha.<br />
—si esto es lo que quiere Napoleón, cada vez estoy más contento de haber tomado la decisión de dejarlo. Se han convertido en puros asesinos, están matando a gente inocente, gente, que el único delito que han cometido, es haber nacido humano. Si la era de los androides como el dice, se  quiere basar en esto cimientos, tan miserables, espero con todas mis fuerzas que no llegue  nunca –decía washintong, que junto con Ulterior y demás acompañantes, veían en una plaza, a ciento de cuerpos humanos destrozados.<br />
—Nunca había habido ningún ejército tan sanguinario como este, no les importa nada, matan niños, mujeres y ancianos. Aunque no me extraña, son fríos como el hielo, son maquinas de hierro, que podemos esperar de ellos –dijo Ulterior, con lágrimas en los ojos, al ver un grupo de niños muertos en la plaza y añadía —: perdona Washintong, pero esto que he dicho, no iba por vosotros, ustedes sois todo lo contrario que esos asesinos.<br />
—serán todos destruidos y no tendremos contemplaciones con ninguno de ellos. Todas las placas de inteligencia serán destruidas y sus cuerpos deshechos –decía el general Preston, también bastante preocupado por lo que sus ojos estaban contemplando.<br />
—Señor esos temibles humanos se están acercando mucho, parte de la tropa se están quedando parados, si no conseguimos avanzar más deprisa, seremos capturados por ellos –decía Rome y también se quedaba parado.<br />
—Rome, Rome –decía desesperado Napoleón y añadía—. Debemos alejarnos más deprisa, esos humanos vienen muy rápidos.<br />
—Este es uno de los lugartenientes de Napoleón –dijo Washintong, refiriéndose a Rome.<br />
—A ese, además de sacarle la placa, destrúyanlo completamente –le decía el general Preston a sus hombres.<br />
—los androides han salido de las vegas dirección nevada y llevan al alcalde y varios concejales prisioneros –le decían al general Preston por teléfono.<br />
—debemos desactivarlos, para  liberar al alcalde y concejales –decía el general Preston y mandaba traer un helicóptero.<br />
La computadora fue subida al helicóptero con el general, Gakusha y Ulterior. Estos la llevaban activada y todos los androides que entraban en su radio de acción, eran desactivados y pasaban a ser androides benignos<br />
Napoleón no pudo escapar de la computadora y fue desactivado junto con su ejército.  Este fue reconocido por Washintong, y junto con todos sus oficiales, fueron  destruidos totalmente.<br />
—Por esta vez los hemos podido controlar, pero sabremos aprender la lección –decía Ulterior y añadía—.gracias a ustedes, hemos podido salvar a nuestra raza.<br />
—nosotros debemos ser un complemento de vuestra raza y no los sustitutos, como quería Napoleón. Debemos ayudaros en la convivencia entre razas y luchar para que nunca, una predomine sobre la otra, o quiera borrarla, del afán de la tierra.<br />
—Yo estoy con ustedes –debemos estar unidos, e intentar una buena armonía entre humanos y androides –dijo Gakusha.<br />
En su ya dilatada historia, el hombre ha cometido muchos errores. Errores inmensos, los cuales los han tenido que padecer muchas generaciones, sin ser ellos los culpables. Pero este que estamos tratando ahora, le ha podido costa su existencia como raza humana ¡nunca aprenderemos, nunca! –decía el general Preston, con aspecto serio.<br />
Los mandatarios mundiales se habían reunido para analizar todo lo que había ocurrido, e intentar aprender… de los hechos. Intentar aprender de lo poco que había faltado para desaparecer la raza humana. Intentar aprender, a solucionar los problemas en sus orígenes y no cuando los problema están ya desarrollados. Si los problemas, al menos se intentaran solucionar cuando se producen, no estaríamos en un mundo tan inhumano y seguramente seríamos mucho más solidarios y felices de lo que somos hoy en día.<br />
¿APRENDEREMOS DE LOS ERRORES??</p>
<p>GJPavón</p>
<p>This post was submitted by <a href="http://www.textoelditero.jimdo.com" rel="nofollow">Guillermo Jiménez Pavón</a>.</p>]]></content:encoded>
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		<title>SUEÑO DE SANGRE</title>
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		<pubDate>Fri, 20 May 2011 20:40:58 +0000</pubDate>
		<dc:creator>segundo calderón</dc:creator>
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<p>Pues, entonces, será mejor hacer tu testamento, viejo-bromeó Bernardo.</p>
<p>No te burles de mí. Estoy nervioso. Hace días que no duermo tranquilo-respondió con amargura, Rodolfo.</p>
<p>Si de verdad, los sueños fueran profecías. Hace rato me hubiera ganado la lotería, viejo. No lo tomes tan en serio, relájate- aconsejó Bernardo.</p>
<p>Quizás tengas razón. Necesito distraerme. ¡Vamos a tomarnos unas chelitas! – dijo Rodolfo y, palmeando el hombro de su amigo, comenzó a caminar rumbo al “hueco” de siempre: un bar oculto tras una tienda de abarrotes. Entraron y se sentaron sobre dos cajas de cerveza. El joven que hacía las veces de mozo se les acercó y le pidieron seis pares, para empezar. Cuando se las trajeron, Bernardo, destapó una botella con la uña larga de su dedo. Algunos borrachos le aplaudieron y levantaron sus vasos, en homenaje a su maestría. A Rodolfo ni le llamó la atención, lo había visto hacerlo desde la época del colegio.</p>
<p>Después de transcurridas algunas horas, las botellas de cerveza se habían acumulado a su alrededor y Bernardo ya estaba tan bebido que balanceaba su cuerpo de un lado a otro y tomaba del pico como si fuera un sonámbulo. Rodolfo, aún se mantenía erguido, y observaba con ojos entreabiertos, una partida de dados. Bernardo, de pronto, se puso de pie y dirigiéndose al cubilete recién agitado y colocado sobre el suelo, le lanzó un furibundo puntapié.</p>
<p><span id="more-3008"></span></p>
<p>El grupo de jugadores, se transformaron en bestias y, enceguecidos por la cólera y el alcohol, insultaron hasta la quinta generación de Bernardo y cogiéndolo, lo tumbaron al suelo e iniciaron la pateadura, con alevosía y ventaja.</p>
<p>Rodolfo tardó en tomar conciencia de lo que sucedía. Se puso de pie como pudo y agarrando una botella la quebró contra la pared. Así armado, acometió contra los jugadores y al lanzar a la bruta su primer ataque, lo hizo con tanta furia que resbaló en el suelo, humedecido por la espuma de la cerveza derramada, y le dio de lleno al pobre Bernardo.</p>
<p>La sangre saltó del cuello de su amigo como el agua de una cañería rota. Los iracundos jugadores huyeron como palomas asustadas y Rodolfo se quedó allí, postrado y sollozando, tratando de parar con sus manos la hemorragia de Bernardo, esperando la hora en que la alarma del reloj lo despertara del sueño que como una premonición había tenido los últimos días.</p>
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		<title>Enciclopedia</title>
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		<pubDate>Wed, 18 May 2011 20:06:28 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Fernando Villaseñor Ulloa</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cuentos]]></category>
		<category><![CDATA[Relato]]></category>

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		<description><![CDATA[Después de una negociación difícil, que duró varios minutos, pude conseguir la enciclopedia aquella que tanto me gustaba, la había acariciado con los ojos varias veces, incluso me había atrevido a tener alguno de sus tomos entre las manos, trayendo siempre como resultado la siguiente conclusión: algún día será mía. Pasaban los meses y como [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Después de una negociación difícil, que duró varios minutos, pude conseguir la enciclopedia aquella que tanto me gustaba, la había acariciado con los ojos varias veces, incluso me había atrevido a tener alguno de sus tomos entre las manos, trayendo siempre como resultado la siguiente conclusión: algún día será mía.<br />
Pasaban los meses y como augurio mágico, en la librería de usados iban desapareciendo otros ejemplares menos la dichosa enciclopedia.<br />
La llevé a casa.<br />
Nunca me fije, no lo advertí antes, ni aún cuando aquellos ejemplares forrados en piel verdadera descansaron en mis manos varias veces, pero, la colección llega hasta la “Q”, de quiero, queso y querubín.<br />
Falta la “R” de revolución, reforma, rebelde y rebelión.<br />
Y que decir de la “S” de salvador del mundo.<br />
Lo bueno es que hace falta la “T” de tirano, tirado y tiranía, la verdad es que viéndolo bien, ese tomo no es tan necesario.<br />
Lo que es un hecho, y me llena de angustia es que falta la “V” de victoria y de Verónica, y sin ellas, mi enciclopedia no sirve de mucho (y no es que sea un triunfador nato, pero caray, hay palabras que sin proponérnoslo tenemos que buscar de pronto).<br />
La enciclopedia, cuyo destino habría sido adornar con sus luces y apariencia mi modesto apartamento, ha sido sepultada en vida, dentro de una caja de cartón, a la espera del ejemplar mágico, que la rescate de las fauces del olvido.</p>
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		<title>Germenes de Ross Collins.</title>
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		<pubDate>Sun, 08 May 2011 21:16:41 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Avril Lirette Díaz López</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cuentos]]></category>
		<category><![CDATA[Relato]]></category>

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		<description><![CDATA[Trata de un gérmen llamado Vari y de una niña llamada Mirta que son los personajes principales del cuento,enseña como los gérmenes entran en el cuerpo,su modo de transmisión,se describe al Sistema Inmunológico como el poder de defensa de Mirta gracias claro;a su buena alimentación,medidas de higiene,etc.También de como en opuesto a su naturalidad,Vari ayuda [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Trata de un gérmen llamado Vari y de una niña llamada Mirta que son los personajes principales del cuento,enseña como los gérmenes entran en el cuerpo,su modo de transmisión,se describe al Sistema Inmunológico como el poder de defensa de Mirta gracias claro;a su buena alimentación,medidas de higiene,etc.También de como en opuesto a su naturalidad,Vari ayuda a que Mirta no sea invadida por otros gérmenes más poderosos y potencialmente invasivos.</p>
<p>This post was submitted by Avril Lirette Díaz López.</p>]]></content:encoded>
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		<title>Bien y mal</title>
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		<pubDate>Sat, 07 May 2011 20:10:37 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jason Tigreros</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cuentos]]></category>
		<category><![CDATA[Relato]]></category>
		<category><![CDATA[cuento]]></category>

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		<description><![CDATA[BIEN Y MAL Por Jason Tigreros Siempre es sabido que Dios envió a su único hijo a la Tierra, algunos dicen para salvarnos del pecado y otros que para hacernos saber de la existencia de un Dios arriba en los cielos. Esta historia es conocida sin importar las transformaciones que han hecho de ella. Lo [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>BIEN Y MAL<br />
Por Jason Tigreros</p>
<p>Siempre es sabido que Dios envió a su único hijo a la Tierra, algunos dicen para salvarnos del pecado y otros que para hacernos saber de la existencia de un Dios arriba en los cielos. Esta historia es conocida sin importar las transformaciones que han hecho de ella. Lo desconocido es de aquella guerra que hubo entre Dios y su ángel preferido en el Cielo, una guerra en la que el Bien ganó, pero causó la expulsión de la cuarta parte de los ángeles del Cielo junto con aquel rebelde quien deseaba ser Dios; Luzbel. A partir de ese momento surgió el arriba y el abajo o, mas bien, el Cielo y el Infierno. Durante siglos el mal, representado en el Dios de la oscuridad, el Diablo, ha tratado de ganar la revancha y de robar almas para bien propio, pero, al parecer, ha sido infructuoso, aunque algunas las ha ganado por poco tiempo. A Luzbel y sus ángeles, los demonios, le son permitidos ponernos a prueba, pero no el matarnos, pues eso se lo cobra con creces el Dios de la luz; nuestro Señor de los Cielos.</p>
<p>Cierto día los servidores y seguidores del mal, en la Tierra, fueron contactados por un ángel de la oscuridad, también conocido con el nombre de Demonio, quien quería abrir un vórtice a una dimensión para que entrase, en cuerpo y alma, un demonio encarnado. De esta forma quedaría fácil ganar la revancha que por todos los tiempos han intentado ganar en vano. Este ser, a su vez, tendría la llave para abrir la puerta al infierno y hacer de éste mundo un mismo averno que para ellos serían el mismo Paraíso, pero ellos no contaban con que aquí también había muchos seguidores del bien y muchos contactados por Dios. Eso era lo que a Luzbel le disgustaba.</p>
<p>Lizbeth era uno de los seguidores del Bien. El, junto con nueve sacerdotes más, quienes ya sabían qué sucedería, más no donde y cuando. Solo tenían que esperar la señal. Pero el Demonio hurgó en sus cabezas intentando confundirlos a todos, poniéndolos a prueba y tratando de que dudaran del verdadero Señor de la luz. Ellos peleaban una guerra silenciosa contra una secta que no era de este mundo, era una secta satánica dirigida por un Demonio quien había tomado un cuerpo. Lizbeth Mahecha era un sacerdote quien fue seducido por el mal a causa de promesas que al final no serían cumplidas. Fue confundido con dudas en su interior, como el por qué a veces, sino muchas, él oraba y suplicaba favores obteniendo silencio como respuesta. ¿Por qué Dios dejaba que pasaran cosas en el mundo si él se hacía llamar el Dios de los Cielos? Preguntas sin respuesta obtuvo este hombre quien decidió dejar hábitos por vestir la túnica negra del satanismo. En poco tiempo ya tenía algunos servidores quienes le ayudarían a abrir la puerta al infierno, lo malo de todo es que ni ellos sabían donde y cuando se abriría el vórtice del mal.</p>
<p><span id="more-2884"></span></p>
<p>Pero el Dios de los Cielos sabía lo que planeaban y buscó entre los hombres a alguien apto para impedirlo. Miró a un seminarista quien llevaba poco en el Seminario. Un joven quien poseía el don de ver, en sueños, lo que pasaría en el mañana. Ismael era su nombre. Pero él no sabía que Dios se comunicaba con él a través de un enviado suyo. Nadie sabía que estaba siendo contactado y fue retirado de donde estaba al pensar que había enloquecido. Nadie, ni el propio Ismael, entendía qué era lo que sucedía. Solo uno de los sacerdotes del Seminario le dio su mano.</p>
<p>Mientras tanto, en algún lugar de un pueblo cualquiera, un travesti enfermó cierto día. Sufría de intenso dolor en el cuerpo. Parecía una pequeña gripa, pero descartó esa posibilidad al ver en su espalda marcas de látigos junto con fuertes dolores que lo atormentaban. De un momento a otro gritaba de dolor sintiendo como golpeaban su cuerpo y esos golpes aparecían de la nada aún si nadie le tocase, bajo la mirada de propios y extraños quienes pensaban estaba poseído.<br />
No sabía qué le ocurría, ni siquiera los médicos comprendían qué tenía este homosexual. Su actitud era la de un demente, quizás se hallaba drogado, pero las marcas que aparecían y desaparecían bajo la mirada de testigos no tenían una explicación. Hasta que heridas, bajo la palma de las manos y en los pies, aparecieron. Hasta que sangre, en su costado y laceraciones en la frente, se vieron. No había explicación científica a esto. Así que vino de la nada un sacerdote y se lo llevó a una finca retirada del pueblo. Dictaminó que eran estigmas. Las mismas heridas que tuvo Jesús antes de ser crucificado.<br />
Le era casi imposible de creer, pues ¿cómo un homosexual con cuerpo de mujer, un ser lleno de pecado, podía llevar los estigmas como prueba de que el Señor había puesto la mirada en él? Eso ya iba en contra de sus creencias, principios y enseñanzas que había aprendido en el Seminario. Pues la idea era que los malos van abajo y los buenos arriba. Y fue este ser de pecado quien le respondió que Dios no era el ser juzgador que todos pensaban que era, que Dios iba más allá del entendimiento nuestro y que él era mucho más que bondad, amor y perdón. Dios no era lo que se pensaba de él, era más bello de lo que podíamos creer.</p>
<p>Y fue llevado el homosexual a la ciudad al lado de los nueve sacerdotes quienes luchaban contra el Mal. Ya el ejército de Dios estaba conformado. El Señor sabe cómo hace sus cosas. Los unió. El travesti con los estigmas debía sufrir para perdón de los pecados, era la llave para cerrar la puerta. Ismael era el escogido para utilizar la llave. Eran dos armas poderosas que aplacaban un poco al Mal. Pero el Mal supo de esto y se apoderó de Ismael, cada vez que él iba a actuar los demonios tomaban su mente y le confundían. Cuando recuperaba su control no sabía cuanto tiempo había pasado, qué había hecho o donde se encontraba. Era tentado para unirse a Lucifer.</p>
<p>Y la batalla comenzó. Solo que esta vez la oscuridad se apoderaba del hombre quien sabía usar la llave. Tomaba su mente, no lo dejaba razonar. Llegó esa noche en que al parecer llegaría un ángel del Averno a ayudar a los satánicos, pero la mujer que iba a permitir la entrada a la Tierra de aquel demonio, falló en su intento, porque Ismael acabó con ella antes de que cumpliera su misión. Los demonios se enojaron y se apoderaron de la mente de Ismael, quien sintiéndose solo recitaba y rezaba salmos bíblicos clamando ayuda a la Santísima Trinidad.<br />
Los ángeles del Luzbel lo confundían de nuevo, planteaban hipótesis que ponían a dudar. Dios era antes como ellos, decían, la humanidad estaba creyendo en el dios equivocado, pues Jesús no era hijo del Dios de la luz sino el de la oscuridad, que simplemente traicionó a su verdadero padre, Luzbel, por irse con otro, Dios. Aquellas tentaciones del Diablo que le hicieron a Jesús realmente no fueron tentaciones sino intentos por persuadirlo de volver con los suyos, con los ángeles de la oscuridad. ¿Y quien decía que estas conjeturas, por llamarlas de algún modo, no eran verdad? ¿Por qué la gente mala generalmente se salía con la suya y quienes eran buenos sufrían sin justa razón? ¿Por qué ese Dios no hacía nada por arreglar este cochino mundo bajo su dominio? ¿Dónde está su Dios? Preguntaban una y otra vez sin obtener respuesta los demonios. Solo creaban más preguntas en la cabeza de cada uno de los soldados del ejército del Bien.</p>
<p>Pero el estigmatizado, o estigmatizada, daba ánimos con palabras llenas de amor y esperanza. Hablaba con voz diferente, en ocasiones, con frases cortas que lo decían todo en forma contundente. ¿Cómo podía un marica, sin el bachillerato completo, conocer la escritura Aramea? Era una persona de un pueblo pequeño quien se prostituyó porque no tenía cómo más ganarse la vida. Era alguien con escasa educación. Sorprendía esas rayas que más tarde, uno de los sacerdotes, descubrió que era Arameo, un lenguaje de Jesús el cual desapareció hace 1900 años. ¿Cómo podía él escribir una escritura desconocida por muchos? Un ángel tomaba su cuerpo, el mismo que tomaba el cuerpo de Ismael.<br />
Pero Ismael tenía problemas terrenales al matar a la mujer, quien iba a ayudar a entrar a un demonio. La policía lo atrapó, aunque nunca intentó huir. Camino, en la patrulla, hacia la estación de policía Ismael comentó algo sobre lo que sucedía, pero los oficiales no creyeron y se le burlaron. Hasta que Ismael vomitó algo similar a un feto. La semilla del mal. ¿Había sido él la puerta que se abriría para que entrase un demonio encarnado?</p>
<p>En la estación dudaron de lo que los policías, del furgón patrulla, comentaban, no era creíble ni había motivo para que uno de los tres oficiales quedara loco. Ni siquiera estaba el asesino de la anciana, la mujer que había matado Ismael. Pero él vagaba de día y de noche por las calles de la ciudad recitando salmos sin saber por qué lo hacía y quien era. Y vino la madre de Jesús en la Tierra y le devolvió la memoria, pero los demonios le pedían que fuera con ellos, lo asustaban y persuadían de unirse al Mal, pero Ismael no aceptaba y ellos se enojaban. ¿Dónde está su Dios? Le cuestionaban. El fue como nosotros, fue a él quien expulsaron del Cielo. Y muy en el fondo dudó, aunque no lo demostró. Estaba perdido y era buscado por los sacerdotes quienes luchaban contra la oscuridad.<br />
Pero alguien lo encontró y lo llevó a la estación de policía. Lo interrogaron y contó parte de lo que pasaba. Nunca le creyeron. Simplemente era el asesino de una anciana y tenía que ser juzgado. Pero un ángel de la Luz tomó su cuerpo y habló a través de él. Es bendito todo aquel quien viene en nombre del Señor, le dijo al comandante quien escuchó la dulce voz de su enviado, y él se asustó y dudó en su no creencia de lo que le habían comentado sus hombres. Y regresaron los demonios a asustar a Ismael y gritó de miedo, decía que estaban allí, pero los demás no lo veían. Y pronunció el nombre de monseñor quien era, en cierta forma, el líder del ejército de Dios en la Tierra. Y el ángel negro rondó todo el lugar y todos lo sintieron y lo oyeron. Ninguno de los policías estaba preparado para lidiar con cosas sobrenaturales sino con delincuentes y cosas y situaciones creíbles. Llegaron los sacerdotes y se lo llevaron. Hay cosas que no nos son permitidas saberlas, porque somos nosotros los que no deseamos conocerlas. Allí están de todos modos.</p>
<p>Y un demonio tomó el cuerpo y la mente del oficial demente quien estaba en un hospital mental. Era tratado como un loco más, aunque él abriría la puerta en ese lugar. Y los Satánicos hicieron sacrificio prestando sus cuerpos para que entrasen en ellos espíritus negros quienes le ayudarían a abrir el vórtice del Mal.</p>
<p>Ismael, por su parte, era cuidado por los sacerdotes quienes confiaban en la ayuda de su Señor Dios, pero, una vez más, se presentó el ángel del Bien y se llevó a este hombre quien sabía cómo utilizar la llave. Y lo condujo al lugar donde estaba la puerta, en ese momento cerrada.</p>
<p>Dios era más que amor, era mucho más que perdón. Eramos sus hijos y él no nos abandonaba, éramos nosotros quienes le dábamos la espalda. Todos formábamos parte de su reino sin importar lo que hiciéramos. Desde el más pobre hasta el más rico, desde el más blanco hasta el más negro, desde el más puro hasta el más pecador merecía ser mirado por nuestro Señor de la Luz. A todos nos perdonaba y todos, algún día, iríamos a su reino. Absolutamente todos gozábamos de su don, así creyéramos que no nos escuchaba. Su silencio era solo una prueba de fe. Hablaba el homosexual con estigmas.</p>
<p>Y llegó la noche en que Ismael impediría que la puerta fuese abierta. Los sacerdotes habían llegado conducidos por un ángel. Todos estaban frente a frente por vez primera. Lizbeth preguntó una vez más donde estaba su dios, donde estaba ese cobarde que no ponía la cara. Nadie contestó. Y sus servidoras los atacaron físicamente, pero igual eran del Mal. Y la puerta empezó a abrirse y Lizbeth oraba para que entrara el Demonio. Y llegó ella, la madre de Jesús en la Tierra, y fue testigo de lo que se hacían en ese lugar. Trató de convencerlos de que Dios era el dios equivocado, que él era en quien no debían confiar, que ese dios era mucho más débil y menos poderoso que su dios; Luzbel. ¿Dónde está su Dios? Interrogó de nuevo, pero Ismael le contestó con otro interrogante. ¿Por qué pregunta algo de lo cual se sabe su respuesta? Y fue el traidor quien no entendió esa respuesta, a lo cual le fue agregado que Dios estaba en todas partes y en todo ser, desde el más grande hasta el más chico e insignificante. Entonces los sacerdotes comprendieron, en parte, las palabras del estigmatizado. Dios era más de lo que ellos podían entender, no porque no entendieran realmente sino porque no querían hacerlo.</p>
<p>Ismael, quien sabía cómo usar la llave, tomó del brazo al travesti, quien era la llave para cerrar el portal, y lo lanzó por el vórtice que ya empezaba a abrirse. Los espíritus negros, que ya habían salido en un total de seis, fueron absorbidos por la dimensión al infierno, regresando ipso facto por donde habían venido. La puerta se había cerrado en una guerra de símbolos y metáforas de la cual se debe aprender algo. Lizbeth, aunque tarde en el último segundo, cayó en cuenta de lo errado que se encontraba y, aún sin proponérselo, arrepintió con el alma. La puerta lo chupó hacia adentro intentando llevárselo a la oscuridad, pero Luzbel solo se llevó su cuerpo, porque el alma la tomó la mujer sobre el tejado, la misma madre del redentor, el hijo de Dios aquí en la Tierra. Y la puerta se cerró en esta guerra entre el Bien y el Mal. Ganamos, pero ellos siempre seguirán atacando de mil formas, tratando de robar almas y confundiendo a los hijos de Dios; nuestro verdadero y único Señor. Por los siglos de los siglos.</p>
<p>This post was submitted by Jason Tigreros.</p>]]></content:encoded>
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		<title>Amor tragico</title>
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		<pubDate>Sat, 07 May 2011 20:10:01 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jason Tigreros</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cuentos]]></category>
		<category><![CDATA[Relato]]></category>
		<category><![CDATA[amor]]></category>
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		<description><![CDATA[AMOR TRAGICO (Por Jason Tigreros) Ellos eran una pareja perfecta, con sus problemas como en toda relación, pero era tan fuerte su amor que hablaban de casarse y de tener hijos. Eran nueve años de quererse y de apoyarse mutuamente. Eso era tiempo suficiente para consolidar sus sentimientos. Ella era bacterióloga en un laboratorio, él [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>AMOR TRAGICO<br />
(Por Jason Tigreros)</p>
<p>Ellos eran una pareja perfecta, con sus problemas como en toda relación, pero era tan fuerte su amor que hablaban de casarse y de tener hijos. Eran nueve años de quererse y de apoyarse mutuamente. Eso era tiempo suficiente para consolidar sus sentimientos. Ella era bacterióloga en un laboratorio, él era profesor de teatro.</p>
<p>Cierto día él entró a trabajar en un colegio de primaria donde conoció nuevos compañeros y niños. Se enamoró de su empleo casi igual que de su novia. Deseaba ayudar a los pequeños y que estos quisieran su materia. Su amor por ellos era correspondido y al poco tiempo pasó a ser el profe que más querían.</p>
<p>Era duro el trabajo, pues daba clase en todos los cursos, desde pre– escolar hasta quinto grado. El rector del colegio decidió buscar alguien para que lo ayudara, fue entonces cuando hizo entrevistas a posibles aspirantes hasta decidirse por una joven profesora quien lo ayudó con los cursos inferiores.</p>
<p>Tanto él como ella formaron un buen equipo de trabajo lo cual era reconocido por los superiores. Uno era el complemento del otro. Pero los niños malinterpretaban la situación y decían que eran novios porque los veían juntos, aunque no sabían que era por cuestiones de trabajo; planeando alguna actividad o simplemente conversando como amigos.</p>
<p>Su relación con su novia iba muy bien, planeaban tener un hijo sin casarse, pero en cierta mañana, cuando organizaban el material de arte en un salón, los dos profesores se miraron frente a frente muy cerca del otro, sus labios casi se tocan, quizás por la situación y desde ese momento, nació un sentimiento entre los dos. Ya no era la relación de trabajo sino más allá. El no sabía qué hacer, si irse con ella arriesgando a perder nueve años o seguir con su relación quizás perdiendo la posibilidad de perder a la profesora.</p>
<p><span id="more-2881"></span></p>
<p>A los pocos días la relación con su novia se deterioró y aunque ella sospechaba al poco tiempo él le terminó a pesar de la insistencia de ella de salvar su amor. Muy confundido estaba él, no era fácil botar tanto tiempo para irse con quien a penas conocía. La vida sigue y él siguió con la profesora, mientras por dentro lloraba por lo que había hecho, mientras que ella sentía morir al perderlo casi todo. Ella lo buscó, pero él le cerró las puertas.</p>
<p>Ella parecía sonámbula, caminaba sin rumbo fijo, se enfermó y se adelgazó. Deseaba que todo fuese un sueño, pero siempre despertaba y el mundo era diferente sin él. Ella era la única sobreviviente de la hecatombe. Lloraba a diario porque lo amaba. Se desahogó ella con una amiga la cual la apoyó y la invitó a cuanta salida tuviera para distraerla y tratar de que lo olvidara. El la extrañaba, pero tenía con quien llenar ese vacío. El entregó su sentimiento a su nuevo amor. Y se amaron por un buen tiempo sin descuidar su trabajo. Salían a divertirse.</p>
<p>Pero con el paso de los días él oyó que ella estaba saliendo con alguien conocido del colegio y, aunque se lo negó, su relación cayó poco a poco. Fue aquel día en que él la vio besándose con ese hombre que supo del error que había cometido. Pensó en su ex y arrepentido lloró. Ahora él pagaba el sufrimiento que le dio a sus nueve años. Y se acabó esa relación aunque se veían todos los días en el colegio. Cosas de trabajo.</p>
<p>Así que buscó a su antigua novia quien ya superaba la crisis a pesar de esa cicatriz grande en el corazón. No lo olvidaba. Lo recordaba a pesar de que salía con un médico quien la llenó de confianza una vez más. La buscó casi en vano, ya no vivía ni se mantenía donde lo hacía. La buscó con su familia, quien lo trató mal por lo que le hizo a ella, sin darle señas de su paradero.</p>
<p>Por un instante perdió las esperanzas en volverla a ver, hasta que oyó que ella vivía en cierto barrio. Y fue allá en su busca y difícilmente la encontró y supo que estaba comprometida con el médico. Le pidió perdón y que volvieran, pero ella no aceptó, no podía dañar su compromiso ni desperdiciar el dinero que habían invertido en invitaciones para la boda. Y él lloró y sufrió lo que ella había sufrido por amor. Estaba muerto en vida y eso era lo peor. Y más cuando tenia que ver a la profesora todos los días, a veces con aquel tipo.</p>
<p>Ella era triste porque su vida no era la misma sin el hombre con el que vivió nueve años, pero la vida sigue y ella debía seguir su rumbo, ahora el moría por amor tal vez por su misma culpa. Muy en el fondo se amaban aún.</p>
<p>En cierta noche él le llevó serenata a su casa y hablaron como adultos. El le suplicó regresar jugándosela toda en esos segundos que pasaba con ella, momentos en que la perdería para siempre o la recuperaría.</p>
<p>Era difícil porque ya estaba comprometida y estaba la familia de ambos, la cual había invertido mucho dinero en preparativos. De todos modos ella no lo aceptó aunque su corazón le gritaba un ensordedor si y su amor gritaba de felicidad. Aún sufría, pero lo que hacía era por despecho, necesitaba ella llenar un vacío muy difícil de llenar. No, le dijo por última vez. Y él sacó una cajita con un hermoso anillo de compromiso, ante la presencia de los serenateros le preguntó si lo aceptaba como esposo toda la vida.</p>
<p>Ella se le avalanzó abrazándolo y le dio el si. Con su amor no podía nadie intervenir. Lloró como nunca lo había hecho, feliz de recuperarlo, cada lágrima era un peso que se quitaba de encima. No le importó su compromiso sino vivir con él: con sus nueve años.</p>
<p>Sintió la fuerza con el que era apretado, esa fuerza que disminuyó pausadamente hasta desaparecer, de igual modo como desapareció el último aliento de ella quedando dormida para siempre en sus brazos. A su alrededor los hombres de las guitarras eran testigos de un trágico fin para una historia de nueve años de amor.</p>
<p>This post was submitted by Jason Tigreros.</p>]]></content:encoded>
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		<title>Cómo Te Llamas&#8230;</title>
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		<pubDate>Sun, 01 May 2011 20:41:07 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ariel Lenin Columbich</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cuentos]]></category>
		<category><![CDATA[Relato]]></category>

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		<description><![CDATA[Esa niña no paraba de llorar en el parque, su columpio parecía que ya jamás la volvería a mecer. Los demás chicos correteaban y jugaban a su alrededor. Ella los miraba, entrecerrando los ojos en cada lágrima. Los demás columpios subían y bajaban ayudados por sus compañeros de juegos, que se turnaban en la tarea. [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Esa niña no paraba de llorar en el parque, su columpio parecía que ya jamás la volvería a mecer. Los demás chicos correteaban y jugaban a su alrededor. Ella los miraba, entrecerrando los ojos en cada lágrima. Los demás columpios subían y bajaban ayudados por sus compañeros de juegos, que se turnaban en la tarea.<br />
Parecía no estar ahí, nadie se le acercaba, les era indiferente. Su visión borrosa a causa de la humedad en sus ojos le permitía ver un mundo de juegos que injustamente le era vedado. Un pequeño, se paro de repente frente a ella, y la miro durante largo tiempo.  Así estuvo largo rato, hasta que el hablo. Como te llamas. Ella no le respondía. El volvió a preguntar su nombre. Pero la niña llorosa seguía sin responder. Yo me llamo Ariel, y vos? Tímidamente hablo y pareció decir unas palabras, pero el no llegó a interpretarlas. Quieres jugar con nosotros, nos montaremos en la calesita será divertido. Ella quería hablar, pero su mudez era casi total. Ven, ya todos están girando en ella, será divertido. La niña hablo, y dijo esta vez en voz muy clara. No puedo. Porque pregunto Ariel? Es que soy la adultez, me está prohibido divertirme. Eres la adultez, así te llamas, que extraño nombre, nunca lo había escuchado antes. Más acongojada aún, le respondió. Es el nombre que a todos no reserva el futuro.<br />
Ariel se marcho y subió a la calesita con los demás niños.<br />
La niña siguió en su mutismo y montado en el columpio que jamás volvería a usar.</p>
<p>Ariel L. Columbich</p>
<p>This post was submitted by Ariel Lenin Columbich.</p>]]></content:encoded>
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