Entrada categorizada en ‘Cuentos’

Cuentos, Relato

Inconcluso

Por MANUEL ANDRADE, en 27 de Febrero de 2010

Inconcluso

Angel Mompracem

El cuento, había pasado demasiado tiempo olvidado. La mesa sobre la que descansaba era de madera, muy desgastada por el tiempo y olvidada como él. Sabia que era un huésped temporal y disfrutaba de largas y amenas charlas con su compañera de olvido. La madera era vieja, desgastada y sabia. Sobre ella se habían escrito muchas cosas sublimes, poemas absurdos, cartas que no se enviaron jamás. Había sido testigo mudo y ciego de odios, pasiones, alegrías, tristezas, triunfos y fracasos.

Seguir leyendo »

This post was submitted by MANUEL ANDRADE.

Comentarios (0)
Cuentos, Relato

EL ULTIMO

Por MANUEL ANDRADE, en 8 de Febrero de 2010

El Ultimo

Angel Mompracem

La oscuridad lo cubría todo. Nada escapaba al abrazo de este manto de negrura impenetrable que oprimía y ahogaba la reducida celda; una oscuridad que invadía sus ojos y se metía en su alma, produciéndole un miedo indescriptible que nublaba su comprensión a todo aquello que le rodeaba.

Se encontraba en un rincón de la estancia, inmóvil, cabizbajo, avergonzado de este miedo que nunca había sentido, desesperado ante una situación que no comprendía, impotente ante esta injusticia que se cometía con el.

Seguir leyendo »

This post was submitted by MANUEL ANDRADE.

Comentarios (0)
Cuentos, Relato

El Acompañante

Por Gustavo Adrián Appignanesi, en 3 de Febrero de 2010

Para Cintia, Fran, Tommy y Manu.
Gracias por Acompañarme.

Nota del autor: Quisiera soltar al aire este cuento como al diente de león (el “panadero”), la plumosa semilla alada que aparece por allí en el texto. Si te llega a ti y te gusta, por favor no lo dejes tocar el suelo. Imprímele nuevos vientos, multiplica ese primer soplido (enviándolo a tus amigos). Y, si te parece, me gustaría saber qué aires ha surcado, por dónde ha volado e, incluso si quieres, quién ha permitido continuar su vuelo. Pues la metáfora no es caprichosa. Dentro de su inherente humildad, este cuento pretende ser una semilla literaria en busca de espíritus fértiles. Un humilde diente de león obstinado en danzar ingrávido en la belleza. Una humilde semilla alada que, al menos, no se resigna a estrellarse contra el helado suelo de la insensibilidad, de la apatía, del desdén.
(Dirección de Gustavo Appignanesi: appignan@criba.edu.ar ; si te ha gustado éste, puedo enviarte también otros escritos, otras semillas literarias).

El Acompañante
(cuento por Gustavo Appignanesi)
Intensos relámpagos iluminaban el perfilado contorno del pequeño avión motoplaneador mientras surcaba, cual rabiosa saeta, el tormentoso firmamento nocturno. En ese instante el piloto apagó el motor, el cual se retrajo e introdujo en el fuselaje. Así, el delgado pájaro blanco de alas interminables se convirtió en un ingrávido planeador apto para deslizarse sin ruido ni esfuerzo y capaz, por tanto, de proveer a su piloto una sensación de paz inenarrable. Pero hoy era justamente lo contrario a la placidez lo que caracterizaba al momento que vivía la pequeña aeronave, sometida a tan intensa furia elemental. Sin embargo, el hombre no sentía miedo alguno pues su tempestad interna, espiritual, era quizá superior a la de la naturaleza. Y si bien casi nunca volaba de noche ni lo hacía bajo condiciones meteorológicas adversas, esta noche había decidido despegar su sofisticado y pequeño avión en plena tormenta (bajo condiciones que, más que desaconsejables, eran prácticamente suicidas), con cabal conciencia del riesgo que ello entrañaba. Pero no sabía muy bien por qué volaba: dolor, enojo, un rapto de locura, una búsqueda de respuestas, un mero impulso suicida o una mezcla de todo ello.

Seguir leyendo »

This post was submitted by Gustavo Adrián Appignanesi.

Comentarios (0)
Clásicos, Cuentos

La Virgen costurera, de Fernán Caballero

Por Marcelo Ferrando Castro, en 30 de Enero de 2010

Un lego de convento, de corazón muy sencillo y sano, tenía un entrañable amor a la Virgen, y vivía con el pesar de no tener en su celda ninguna imagen de la Señora a la que dirigir sus oraciones, dar culto y cuidar. Encontrose un día en un zaquizamí del convento una efigie de la Señora; pero tan deteriorada y estropeada por el tiempo y el polvo, que daba pena verla. Fuera de sí de gozo, se la llevó a su celda, la limpió muy bien, y conoció que si un buen pintor la restauraba, quedaría hermosa y como nueva. Entonces cayó de rodillas y le dijo:

-¡Madre mía! Bien sabéis cuánto deseo que esta vuestra santa imagen sea restaurada, y que en ella se os rinda culto; pero soy tan pobre, que si vos no me ayudáis, no podré hacerlo. Así, os suplico que trabajéis conmigo para que esto pueda hacerse.

En seguida se fue en casa de una señora muy caritativa, y le pidió que le diese costura para que una pobrecita, con lo que ganase cosiendo, pudiese vestirse decentemente. La señora se la dio. Compró en seguida hilo, agujas, dedal y tijeras, lo llevó todo a su celda, lo presentó a la Señora, diciéndole:

Seguir leyendo »

Comentarios (0)
Clásicos, Cuentos

Cuento de embustes, de Fernán Caballero

Por Marcelo Ferrando Castro, en 29 de Enero de 2010

Había vez y vez una Princesa muy estrafalaria, que dijo a su padre, el cual deseaba que tomase estado, que no se casaría sino con aquel que supiese mentir más que ella, y ella lo hacía de manera que nadie podía sobrepujarla. Llegó esto a oídos de un pastorcillo que anidaba por el campo.

-Yo me presentaré -dijo para sus adentros-, que de seguro le gano en mentir la palma a la Princesa; que mentir me lo ha enseñado una culebra descendiente de la del Paraíso -y se fue a Palacio.

-¿Qué traes? -le preguntó al verle llegar la Princesa.

-Sepa V. A. R. -respondió el pastorcillo- que he viajado mucho y que le vengo a relatar mis viajes.

Seguir leyendo »

Comentarios (2)
Clásicos, Cuentos

“Pico, pico, a ver si me pongo rico”, de Fernán Caballero

Por Marcelo Ferrando Castro, en 28 de Enero de 2010

Había una vez un molinero que tenía mucho afán por ser rico; así era que cuando se ponía a picar la piedra de su molino, repetía sin cesar al dar los golpes:

Pico, pico,
a ver si me pongo rico.

Acertó a pasar por allí el Rey, y le preguntó Su Majestad qué era lo que estaba diciendo. A lo cual le contestó que con su afán de salir de pobre, decía:

Pico, pico,
a ver si me pongo rico.

Seguir leyendo »

Comentarios (0)
Clásicos, Cuentos

La zorra y la vejeta, de Fernán Caballero

Por Marcelo Ferrando Castro, en 27 de Enero de 2010

Habíase un a Zorra y una Vejeta, que eran muy amigas.

La Vejeta, que, como se sabe, es un pájaro muy honrado, y buscavida sin ser ladrón, le dijo a la Zorra:

-Comadre Zorra, ahí tengo una hacecilla de tierra, y si usted quisiera, la sembraríamos a parcería.

-Sí que me place -contestó la Zorra.

-Pues ya es preciso ararla, pues el tiempo se nos viene encima -dijo la Vejeta.

Seguir leyendo »

Comentarios (0)
Clásicos, Cuentos

El zurrón que cantaba, de Fernán Caballero

Por Marcelo Ferrando Castro, en 26 de Enero de 2010

Érase una madre que no tenía más que una niña, a la que quería muchísimo, porque la niña era muy buena; por lo que le había regalado una gargantilla de coral.

Un día le dijo que fuera por un cantarito de agua a la fuente, que estaba fuera del lugar. Fue la niña, y cuando llegó a la fuente, se quitó su gargantilla de coral para que no se le cayese en el pilón a tiempo de llenar el cántaro.

Junto a la fuente estaba sentado un pordiosero viejo, muy feo, que llevaba un zurrón, y que miraba a la niña con unos ojos… que le dieron miedo; y apenas llenó el cántaro, cuando echó a correr y dejó olvidada la gargantilla.

Al entrar en su casa, la echó de menos, y se volvió apresurada a la fuente para buscarla; y cuando llegó, estaba todavía allí el viejo, que cogió a la niña y la zampó en el zurrón. En seguida, se fue a pedir limosna a una casa, diciendo que traía una maravilla, y era un zurrón que cantaba. Ya se ve; las gentes quisieron oírlo, y el viejo dijo con una voz de trueno:

Seguir leyendo »

Comentarios (0)
Clásicos, Cuentos

El Cigarrón, de Fernán Caballero

Por Marcelo Ferrando Castro, en 25 de Enero de 2010

Había un hombre, que se llamaba Juan Cigarrón, que discurrió ganar dinero haciéndose pasar por zahorí. Hizo su papel a la perfección; se dio tal importancia, gastó tanta fantasía, que alucinó a todo el mundo; porque habéis de saber, niños míos, que los hombres tienen una desgraciada propensión a creer lo que no deben creer.

Así fue que Juan Cigarrón cobró por entonces una fama parecida a la que en nuestros días alcanzan otros engañabobos como él.

Sucedió que en el palacio del Rey, fue extraída una gran cantidad de plata labrada, y por más diligencias que se hicieron, no se pudo averiguar quiénes habían sido los perpetradores del robo.

Por último recurso, le aconsejaron al Rey que mandase venir al famoso zahorí, para el que nada había oculto; advirtiéndole que este portento no siempre contestaba, sino que sólo lo hacía cuando estaba de humor de hacerlo.

Seguir leyendo »

Comentarios (0)
Cuentos

El Carlanco, de Fernán Caballero

Por Marcelo Ferrando Castro, en 22 de Enero de 2010

Era vez y vez una cabra, muy mujer de bien, que tenía tres chivitas que había criado muy bien, y metiditas en su casa.

En una ocasión en que iban por los montes vio a una avispa que se estaba ahogando en un arroyo; le alargó una rama, y la avispa se subió en ella y se salvó:

-¡Dios te lo pague, que has hecho una buena obra de caridad! -le dijo la avispa a la cabra-. Si alguna vez me necesitas, ve a aquel paredón derrumbado, que allí está mi convento. Tiene este muchas celditas que no están enjalbegadas, porque la comunidad es muy pobre, y no tiene para comprar la cal. Pregunta por la madre abadesa, que esa soy yo, y al punto saldré y te servir de muy buen agrado en lo que me ocupes.

Dicho lo cual echó a volar cantando maitines.

Seguir leyendo »

Comentarios (0)

  

 

Secciones

Canales

Red de Blogs SmallSquid

Enlaces de Interés

© Copyright 2010, SmallSquid.com. Red de blogs, SEO y Webs 2.0

SmallSquid.com está gestionado con WordPress

Creative Commons - Some Rights Reserved
 
Un proyecto realizado por Blogestudio
Cerrar
Powered by ShareThis