“Atrapado”
Se palpo la frente con la mano izquierda, luego con la derecha se seco su viejo rostro arrugado y traspirado. Estaba pálido pero no lo notaria a menos que tuviera un espejo enfrente. Yacía tendido boca arriba, inmóvil y pensativo. Sentía un cansancio físico y mental muy grande, pensaba que eran los largos años de su vida que ya empezaban a pasarle boleta. Se logra poner de pie lentamente, mira una y otra vez a sus alrededores pero no puede ver nada, esta sobre un plano totalmente blanco. Su desconcierto crece a cada minuto. Camina con los brazos hacia delante como si en caso que existiera algo lo pueda tocar, pero nada. -Pareciera no haber un arriba, abajo, izquierda o derecha- pensó –esto increíblemente es la “nada” es ningún lugar-. No sabia como había llegado a esa nada absoluta ni mucho menos como podría escapar. ¿Que lugar podría ser este? ¿Quizás alguna dimensión del universo? O a lo mejor estaba en coma por algún accidente o peor aun muerto, ¿donde estaba dios? si era el cielo. Sorpresivamente se le dio por gritar, opto por pedir auxilio. Al no haber nada parecía ridículo, pero era lo único que se le ocurrió. Por momentos se sentaba, a veces caminaba intentando buscar una salida en caso que existiera, pero siempre terminaba exhausto recostado boca arriba, con su viejo cuerpo y ahora se sumaba un fuerte dolor de cabeza y estómago. –lo triste no es solo estar en la “nada”, si no también no saber que es, y como salir- se decía a si mismo. Pensaba en su esposa y en su duro y rutinario trabajo. Que pensarían ellos cuando no lo encontraran, que diría su esposa al trabajo “desapareció de la noche a la mañana, se lo trago la tierra” o capaz pensar en un secuestro era lo mas acertado. Se amargaba aun más al no poder hablar con su esposa y decirle que estaba bien que no se preocupara. Se puso de pie lentamente otra vez, casi lagrimeando y empezó a gritar nuevamente ¡auxilio!. Muy en el fondo de la nada le pareció escuchar algo. Pero cuanto podría ser, podría caminar horas y horas porque al parecer esto era infinito. ¡AUXILIO! ¡AUXILIO! Gritaba, ¡estoy en no se donde y no se porque! (sonaba un tanto cómico). Y luego ese pequeño sonido otra vez, muy distante pero que parecía ser la única respuesta. Parecía ser una especie de timbre femenino, retomo sus fuerzas empezó a correr en la dirección que creía haberlo escuchado.
Para un momento y algo muy raro empieza a sentir en el hombro, como una mano que lo toca, que lo intenta mover de un lado hacia otro, y logra reconocer la voz de su mujer.
El despertador estaba sonando y su mujer lo intenta despertar una y otra vez tomándolo del hombro. –Estuviste gritando “auxilio” como un loco- dice su esposa. Otra vez volviste a tus pesadillas. Con que estaba atrapado en una especie de “sueño en blanco” piensa. Se viste cansadamente y como todos los días se va a trabajar.
This post was submitted by Jacobo Damiano.

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