Entrada categorizada en ‘Cuentos’

Cuentos, Relato

“Atrapado”

Por , en 24 de julio de 2011

“Atrapado”

Se palpo la frente con la mano izquierda, luego con la derecha se seco su viejo rostro arrugado y traspirado. Estaba pálido pero no lo notaria a menos que tuviera un espejo enfrente. Yacía tendido boca arriba, inmóvil y pensativo. Sentía un cansancio físico y mental muy grande, pensaba que eran los largos años de su vida que ya empezaban a pasarle boleta. Se logra poner de pie lentamente, mira una y otra vez a sus alrededores pero no puede ver nada, esta sobre un plano totalmente blanco. Su desconcierto crece a cada minuto. Camina con los brazos hacia delante como si en caso que existiera algo lo pueda tocar, pero nada. -Pareciera no haber un arriba, abajo, izquierda o derecha- pensó –esto increíblemente es la “nada” es ningún lugar-. No sabia como había llegado a esa nada absoluta ni mucho menos como podría escapar. ¿Que lugar podría ser este? ¿Quizás alguna dimensión del universo? O a lo mejor estaba en coma por algún accidente o peor aun muerto, ¿donde estaba dios? si era el cielo. Sorpresivamente se le dio por gritar, opto por pedir auxilio. Al no haber nada parecía ridículo, pero era lo único que se le ocurrió. Por momentos se sentaba, a veces caminaba intentando buscar una salida en caso que existiera, pero siempre terminaba exhausto recostado boca arriba, con su viejo cuerpo y ahora se sumaba un fuerte dolor de cabeza y estómago. –lo triste no es solo estar en la “nada”, si no también no saber que es, y como salir- se decía a si mismo. Pensaba en su esposa y en su duro y rutinario trabajo. Que pensarían ellos cuando no lo encontraran, que diría su esposa al trabajo “desapareció de la noche a la mañana, se lo trago la tierra” o capaz pensar en un secuestro era lo mas acertado. Se amargaba aun más al no poder hablar con su esposa y decirle que estaba bien que no se preocupara. Se puso de pie lentamente otra vez, casi lagrimeando y empezó a gritar nuevamente ¡auxilio!. Muy en el fondo de la nada le pareció escuchar algo. Pero cuanto podría ser, podría caminar horas y horas porque al parecer esto era infinito. ¡AUXILIO! ¡AUXILIO! Gritaba, ¡estoy en no se donde y no se porque! (sonaba un tanto cómico). Y luego ese pequeño sonido otra vez, muy distante pero que parecía ser la única respuesta. Parecía ser una especie de timbre femenino, retomo sus fuerzas empezó a correr en la dirección que creía haberlo escuchado.
Para un momento y algo muy raro empieza a sentir en el hombro, como una mano que lo toca, que lo intenta mover de un lado hacia otro, y logra reconocer la voz de su mujer.
El despertador estaba sonando y su mujer lo intenta despertar una y otra vez tomándolo del hombro. –Estuviste gritando “auxilio” como un loco- dice su esposa. Otra vez volviste a tus pesadillas. Con que estaba atrapado en una especie de “sueño en blanco” piensa. Se viste cansadamente y como todos los días se va a trabajar.

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Confesiones

Por , en 4 de junio de 2011

Ante el silencio de la noche, vuelvo como cada día a desenterrar sentimientos en el teclado de mi desesperación, una pregunta permanece aun sin respuesta, ¿debo rendirme?, me siento atrapada por mi propios deseos.

Es casi la una de la madrugada, muy tarde lo sé pero no pienso ir a dormir, aun sola, siempre el mismo reproche y me cuestionas, lo veo en tu mirada estoy sola sí, pero ¿Podrías amar como yo lo hago? en el silencio, ¿Podrías sentir como tiemblo entre sus palabras?, seguro que no, no te brillan los ojos, ¿Eres feliZ?, no hace falta que me respondas lo noto en tu silencio, no te culpo tampoco soy valiente, ni creo que lo seré, tendré que conformarme con los minutos, tendré que atrapar su imagen en mi corazón, me miras y te compadeces, no lo hagas no cambiaría nada de esta experiencia, es mas quiero vivirla cada día al despertar, al respirar, al sonreir, mi primer pensamiento será para los recuerdos, te hablo e imagino como serían su besos, como sería que me rodea por la cintura acercándome lentamente hacia su pecho, ya se que no debería contarte tantos detalles, pero son explosiones mis sentimientos. Es demasiado tarde y necesito un minuto de intimidad, voy a recrearme y bailar al compás de mis deseos, te dejo por hoy.
saludos

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El ritual

Por , en 31 de mayo de 2011

Eran aproximadamente las doce y media de la mañana, y sentí la necesidad de tomarme un buen café cargado. Por la pereza existencial que tanto me caracterizaba escogí la opción del café soluble ya que hacerlo en la máquina necesitaría de mucho más tiempo. Coger la cucharita que servía de depósito en la máquina, lavarla, y depositar de nuevo el café. Con el consiguiente peligro de que se me cayera sobre el mármol de la cocina y perder de nuevo tiempo limpiándolo. Además, provocado por la misma pereza de la que les hablo posiblemente tendría que rellenar el depósito de agua, que con seguridad estaría vacío. Mi opción favorita era calentar medio vaso de agua en el microondas durante un par de minutos, dedicarme a leer alguna web deportiva durante ese breve espacio de tiempo y volver cuando el cristal no estuviera tan caliente para echar dos cucharadas de ese café (si se le puede llamar así) y tres cucharadas de azúcar, o quizás cuatro, para hacer bebible aquel veneno. A continuación mi ritual me invitaba a irme a la terraza exterior a bebérmelo, acompañado siempre con el pitillo, que era una de las causas que me impulsaban a tomarme el café. Me bebo el café porque me da ganas de fumarme un pitillo, o me fumo un pitillo y para tener algo entre las manos me hago un café…Esa es la cuestión fundamental. Acto que todos hacemos cada día, pero que pocos hacen público en sus escritos. Es mucho más fresco, más moderno hacer micro relatos, o cuentos de pacotilla que terminan en la basura.
Esa mágica unión de café malo y pitillo siempre tenía el mismo final, el apretón repentino que me hacía cruzar las piernas para no defecarme allí mismo. Así, caminando con las piernas todavía cruzadas recorrí los escasos metros que me llevaron hasta el baño. Antes de sentarme en el frío trono, me miré al espejo. Los retortijones se habían hecho más y más fuertes y mi cara estaba completamente roja, con las venas del cuello hinchadas y en tensión. Pensé en actuar con rapidez y sentarme, pero la presión de mi intestino intentando expulsar aquel veneno era demasiado fuerte. Si me bajara los pantalones y separara las piernas puede que los excrementos salieran antes de que me diera tiempo a sentarme. Sin duda la mejor opción era esperar a que esa incómoda presión cesara. La presión cesó tras unos segundos, momentos que aproveché para sentarme, comprobar que el papel estaba en su sitio , y que el borde estuviera limpio de meadas anteriores. Unas ventosidades dieron la bienvenida al monstruo que estaba a punto de llegar. La explosión fue fortísima y me sentí complacido al ver que la hez no iba a ser uniforme, sino una explosión, que se pegó con fuerza en toda la extensión de la taza. Una explosión que requeriría a posteriori el trabajo de la escobilla. Tras la primera explosión, se abrió el grifo y un líquido nauseabundo cambio el color del agua, para terminar, hice un poco de esfuerzo y conseguí un resto orgánico relativamente uniforme, sin embargo me sentí incompleto, no lo había echado todo; la satisfacción no fue plena, ya que una parte rebelde se negó a salir, lo que provocó que tuviera que usar más papel de la cuenta para terminar el trabajo. El olor a metano, a muerte inundaba la estancia, ahora solo me quedaba salir de allí cuanto antes. Rocié con alegría el espacio con desodorante para dar la sensación de limpieza y salí de allí escopeteado, a fumarme el pitillo de después…

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ROBOT

Por Guillermo Jiménez Pavón, en 28 de mayo de 2011

La sociedad que se avecina año 2222

Prologo.

Las paredes estaban llenas de propaganda y la gente paseaba por las calles un poco más excitadas de lo normal, leyendo los mensajes que dichos carteles (construidos con mucha habilidad), transmitían.
Era la final del campeonato mundial, de maquinas inteligentes, o robots.
Las personas habían aprendido a vivir con un androide a su lado y prácticamente era el otro yo de cada uno. Cada día estaban más personalizados los androides y realizaban tareas esenciales de los humanos. El hombre se había acomodado y estaba perdiendo facultades vitales y en cambio los robots, las iban adquiriendo a una velocidad muy preocupante.
La maquina como herramienta al servicio de los humanos, estaba a punto de rebasar la línea y eso, estaba preocupando a muchos de los dirigentes del unificado planeta.
El mundo había conseguido erradicar todas las fronteras y las guerras, enfermedades y el hambre, que siglos atrás castigaban a los más desfavorecidos con tanta dureza, era pura historia. Ahora todo estaba dirigido por un gobierno mundial (amparado en una constitución, donde su articulo más importante decía, que todos los seres humanos de la tierra, tenían (y no debían, como se dice ahora), que tener cubiertas todas sus necesidades básicas, nacieran donde nacieran y tuvieran el color, o religión que tuvieran), que era el encargado, de que en todos los rincones del planeta, sus habitantes tuvieran los mismos derechos, las mismas oportunidades y el mismo bienestar social.
La cantidad de dinero en armamento que en siglos atrás solían gastarse, ahora no era necesario ese gasto y todos esos recursos se habían dirigido al bienestar de la humanidad.
Ahora el mundo no estaba contaminado, sus mares estaban limpios y su población disfrutaba de una buena salud física y mental.
Pero el hombre nunca puede estar tranquilo, siempre debe estar a la expectativa. Lo peor que le puede pasar a un pueblo, es lo que vulgarmente se dice, dormirse en los laureles.
Ahora que todos los problemas que durante tantos siglos habían preocupado a la humanidad, estaban resueltos. Se le avecinaba uno, que podía ser el final de la raza humana.

Capitulo 1º Al favor o en contra

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SUEÑO DE SANGRE

Por , en 20 de mayo de 2011

He vuelto a soñar con la muerte- susurró Rodolfo Fulham- algo malo va a sucederme.

Pues, entonces, será mejor hacer tu testamento, viejo-bromeó Bernardo.

No te burles de mí. Estoy nervioso. Hace días que no duermo tranquilo-respondió con amargura, Rodolfo.

Si de verdad, los sueños fueran profecías. Hace rato me hubiera ganado la lotería, viejo. No lo tomes tan en serio, relájate- aconsejó Bernardo.

Quizás tengas razón. Necesito distraerme. ¡Vamos a tomarnos unas chelitas! – dijo Rodolfo y, palmeando el hombro de su amigo, comenzó a caminar rumbo al “hueco” de siempre: un bar oculto tras una tienda de abarrotes. Entraron y se sentaron sobre dos cajas de cerveza. El joven que hacía las veces de mozo se les acercó y le pidieron seis pares, para empezar. Cuando se las trajeron, Bernardo, destapó una botella con la uña larga de su dedo. Algunos borrachos le aplaudieron y levantaron sus vasos, en homenaje a su maestría. A Rodolfo ni le llamó la atención, lo había visto hacerlo desde la época del colegio.

Después de transcurridas algunas horas, las botellas de cerveza se habían acumulado a su alrededor y Bernardo ya estaba tan bebido que balanceaba su cuerpo de un lado a otro y tomaba del pico como si fuera un sonámbulo. Rodolfo, aún se mantenía erguido, y observaba con ojos entreabiertos, una partida de dados. Bernardo, de pronto, se puso de pie y dirigiéndose al cubilete recién agitado y colocado sobre el suelo, le lanzó un furibundo puntapié.

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Enciclopedia

Por , en 18 de mayo de 2011

Después de una negociación difícil, que duró varios minutos, pude conseguir la enciclopedia aquella que tanto me gustaba, la había acariciado con los ojos varias veces, incluso me había atrevido a tener alguno de sus tomos entre las manos, trayendo siempre como resultado la siguiente conclusión: algún día será mía.
Pasaban los meses y como augurio mágico, en la librería de usados iban desapareciendo otros ejemplares menos la dichosa enciclopedia.
La llevé a casa.
Nunca me fije, no lo advertí antes, ni aún cuando aquellos ejemplares forrados en piel verdadera descansaron en mis manos varias veces, pero, la colección llega hasta la “Q”, de quiero, queso y querubín.
Falta la “R” de revolución, reforma, rebelde y rebelión.
Y que decir de la “S” de salvador del mundo.
Lo bueno es que hace falta la “T” de tirano, tirado y tiranía, la verdad es que viéndolo bien, ese tomo no es tan necesario.
Lo que es un hecho, y me llena de angustia es que falta la “V” de victoria y de Verónica, y sin ellas, mi enciclopedia no sirve de mucho (y no es que sea un triunfador nato, pero caray, hay palabras que sin proponérnoslo tenemos que buscar de pronto).
La enciclopedia, cuyo destino habría sido adornar con sus luces y apariencia mi modesto apartamento, ha sido sepultada en vida, dentro de una caja de cartón, a la espera del ejemplar mágico, que la rescate de las fauces del olvido.

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Germenes de Ross Collins.

Por , en 8 de mayo de 2011

Trata de un gérmen llamado Vari y de una niña llamada Mirta que son los personajes principales del cuento,enseña como los gérmenes entran en el cuerpo,su modo de transmisión,se describe al Sistema Inmunológico como el poder de defensa de Mirta gracias claro;a su buena alimentación,medidas de higiene,etc.También de como en opuesto a su naturalidad,Vari ayuda a que Mirta no sea invadida por otros gérmenes más poderosos y potencialmente invasivos.

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Bien y mal

Por , en 7 de mayo de 2011

BIEN Y MAL
Por Jason Tigreros

Siempre es sabido que Dios envió a su único hijo a la Tierra, algunos dicen para salvarnos del pecado y otros que para hacernos saber de la existencia de un Dios arriba en los cielos. Esta historia es conocida sin importar las transformaciones que han hecho de ella. Lo desconocido es de aquella guerra que hubo entre Dios y su ángel preferido en el Cielo, una guerra en la que el Bien ganó, pero causó la expulsión de la cuarta parte de los ángeles del Cielo junto con aquel rebelde quien deseaba ser Dios; Luzbel. A partir de ese momento surgió el arriba y el abajo o, mas bien, el Cielo y el Infierno. Durante siglos el mal, representado en el Dios de la oscuridad, el Diablo, ha tratado de ganar la revancha y de robar almas para bien propio, pero, al parecer, ha sido infructuoso, aunque algunas las ha ganado por poco tiempo. A Luzbel y sus ángeles, los demonios, le son permitidos ponernos a prueba, pero no el matarnos, pues eso se lo cobra con creces el Dios de la luz; nuestro Señor de los Cielos.

Cierto día los servidores y seguidores del mal, en la Tierra, fueron contactados por un ángel de la oscuridad, también conocido con el nombre de Demonio, quien quería abrir un vórtice a una dimensión para que entrase, en cuerpo y alma, un demonio encarnado. De esta forma quedaría fácil ganar la revancha que por todos los tiempos han intentado ganar en vano. Este ser, a su vez, tendría la llave para abrir la puerta al infierno y hacer de éste mundo un mismo averno que para ellos serían el mismo Paraíso, pero ellos no contaban con que aquí también había muchos seguidores del bien y muchos contactados por Dios. Eso era lo que a Luzbel le disgustaba.

Lizbeth era uno de los seguidores del Bien. El, junto con nueve sacerdotes más, quienes ya sabían qué sucedería, más no donde y cuando. Solo tenían que esperar la señal. Pero el Demonio hurgó en sus cabezas intentando confundirlos a todos, poniéndolos a prueba y tratando de que dudaran del verdadero Señor de la luz. Ellos peleaban una guerra silenciosa contra una secta que no era de este mundo, era una secta satánica dirigida por un Demonio quien había tomado un cuerpo. Lizbeth Mahecha era un sacerdote quien fue seducido por el mal a causa de promesas que al final no serían cumplidas. Fue confundido con dudas en su interior, como el por qué a veces, sino muchas, él oraba y suplicaba favores obteniendo silencio como respuesta. ¿Por qué Dios dejaba que pasaran cosas en el mundo si él se hacía llamar el Dios de los Cielos? Preguntas sin respuesta obtuvo este hombre quien decidió dejar hábitos por vestir la túnica negra del satanismo. En poco tiempo ya tenía algunos servidores quienes le ayudarían a abrir la puerta al infierno, lo malo de todo es que ni ellos sabían donde y cuando se abriría el vórtice del mal.

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Amor tragico

Por , en 7 de mayo de 2011

AMOR TRAGICO
(Por Jason Tigreros)

Ellos eran una pareja perfecta, con sus problemas como en toda relación, pero era tan fuerte su amor que hablaban de casarse y de tener hijos. Eran nueve años de quererse y de apoyarse mutuamente. Eso era tiempo suficiente para consolidar sus sentimientos. Ella era bacterióloga en un laboratorio, él era profesor de teatro.

Cierto día él entró a trabajar en un colegio de primaria donde conoció nuevos compañeros y niños. Se enamoró de su empleo casi igual que de su novia. Deseaba ayudar a los pequeños y que estos quisieran su materia. Su amor por ellos era correspondido y al poco tiempo pasó a ser el profe que más querían.

Era duro el trabajo, pues daba clase en todos los cursos, desde pre– escolar hasta quinto grado. El rector del colegio decidió buscar alguien para que lo ayudara, fue entonces cuando hizo entrevistas a posibles aspirantes hasta decidirse por una joven profesora quien lo ayudó con los cursos inferiores.

Tanto él como ella formaron un buen equipo de trabajo lo cual era reconocido por los superiores. Uno era el complemento del otro. Pero los niños malinterpretaban la situación y decían que eran novios porque los veían juntos, aunque no sabían que era por cuestiones de trabajo; planeando alguna actividad o simplemente conversando como amigos.

Su relación con su novia iba muy bien, planeaban tener un hijo sin casarse, pero en cierta mañana, cuando organizaban el material de arte en un salón, los dos profesores se miraron frente a frente muy cerca del otro, sus labios casi se tocan, quizás por la situación y desde ese momento, nació un sentimiento entre los dos. Ya no era la relación de trabajo sino más allá. El no sabía qué hacer, si irse con ella arriesgando a perder nueve años o seguir con su relación quizás perdiendo la posibilidad de perder a la profesora.

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Cómo Te Llamas…

Por , en 1 de mayo de 2011

Esa niña no paraba de llorar en el parque, su columpio parecía que ya jamás la volvería a mecer. Los demás chicos correteaban y jugaban a su alrededor. Ella los miraba, entrecerrando los ojos en cada lágrima. Los demás columpios subían y bajaban ayudados por sus compañeros de juegos, que se turnaban en la tarea.
Parecía no estar ahí, nadie se le acercaba, les era indiferente. Su visión borrosa a causa de la humedad en sus ojos le permitía ver un mundo de juegos que injustamente le era vedado. Un pequeño, se paro de repente frente a ella, y la miro durante largo tiempo. Así estuvo largo rato, hasta que el hablo. Como te llamas. Ella no le respondía. El volvió a preguntar su nombre. Pero la niña llorosa seguía sin responder. Yo me llamo Ariel, y vos? Tímidamente hablo y pareció decir unas palabras, pero el no llegó a interpretarlas. Quieres jugar con nosotros, nos montaremos en la calesita será divertido. Ella quería hablar, pero su mudez era casi total. Ven, ya todos están girando en ella, será divertido. La niña hablo, y dijo esta vez en voz muy clara. No puedo. Porque pregunto Ariel? Es que soy la adultez, me está prohibido divertirme. Eres la adultez, así te llamas, que extraño nombre, nunca lo había escuchado antes. Más acongojada aún, le respondió. Es el nombre que a todos no reserva el futuro.
Ariel se marcho y subió a la calesita con los demás niños.
La niña siguió en su mutismo y montado en el columpio que jamás volvería a usar.

Ariel L. Columbich

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