Cuando yo era un niño de diez anos, soñaba que un enorme toro negro me perseguía por las calles Borrero y Maldonado, de la ciudad de Ibarra, Ecuador donde nací y crecí. Para poder escapar de las brutales embestidas de sus filudos cuernos, yo corría tan rápido como una gacela, volaba tan alto como un águila, saltaba largo como un canguro, esquivaba obstáculos en zigzag como un conejo, me arrastraba a ras de tierra como hoja de árbol llevada por el viento, trepaba postes y paredes como un ágil felino, me escondía en los más pequeños laberintos como un insecto, me volvía diminuto como una hormiga, pero el bravo y asesino toro negro siempre estaba atrás mío, haciéndome escupir la misma espuma que el botaba por su hocico, hasta que en desesperación, al último minuto lograba despertar de lo que parecía una perenne pesadilla.
This post was submitted by Wolfgang Amerik de Aragón....El Calijay Vidente.

Añadir a Del.Icio.Us


Comentarios de “Pesadilla”
Aun no se han realizado comentarios.