Palabras de Olvido

La niebla lo cubría todo, y mi corazón estaba empañado por las lágrimas.
El aroma de los abedules impregnaba el aire, y una leve brisa rondaba por las calles de tierra de aquel pueblo.
La Luna estaba oculta tras las montañas, y la débil luz de una lámpara alumbraba la solitaria calle por la que caminaba, envuelta en abrigos.
El frío me helaba los huesos, pero en ese momento aquello no importaba.
Mi cuerpo estaba adormecido por el dolor que atormentaba a mi corazón.
Tenía su carta en mis temblorosas manos.
Me senté en la fuente mientras una lágrima me acariciaba el rostro.
Levanté mi cabeza mirando al cielo, buscando el porqué de esa carta, pero encontré la misma oscuridad de siempre, que nunca explica nada.
Todas las semanas enviaba una carta en la que me contaba lo duro que era vivir tan lejos de la persona que amaba. Pero no lograba entender porqué esta semana su carta tenía palabras de olvido, y un adiós, y porqué aquel papel era tan inexpresivo y sin ninguna explicación.
Mi corazón me pedía a gritos que acabe con el dolor, y decidí escucharlo. En fin, dicen que eso es lo que hay que hacer; escuchar y dejarse guiar.. ¿por qué se equivocaría esta vez?
Mientras la Luna se enciende, la luz de mis ojos se extingue.
Nada puede remediarse; mi cuerpo ya no aguanta el dolor, y mi alma da su último suspiro..