On Line
En medio de la sala de computación, justo en el centro de aquel espacio mágico de la informática escolar, ahí, justo en el centro, está silencioso el Servidor. Sí, un ordenador o computador que hizo las veces de Servidor.
En los primeros tiempos de él salían y entraban miles y miles de Kilobytes. El operador de entonces dio nombre a cada uno de ellos, a cada una de las estaciones de trabajo existentes. El Servidor, siendo la piedra angular de aquella pequeña y primera red, recibió un nombre especial, místico, glorioso. Entre todos los usuarios fue conocido como Pedro, la piedra.
Pedro fue codiciado por muchos de los usuarios. Era más rápido que el resto, tenía más capacidad en Ram, Disco duro, en fin, sobre salía por su rapidez de conexión y de navegación. Para esos tiempos fue algo muy preciado. El operador le daba un trato especial, una vez al año lo formateaba, las últimas versiones de antivirus primero eran instaladas en él e incluso se sintió muy orgulloso durante un tiempo, un Corta Fuego le permitía dar más control a todo el resto de sus iguales.
Pedro era feliz. Con el tiempo asimiló muchas maneras de actuar de su operador y muchas veces también sorprendió a éste por sus activaciones o desinstalaciones de variadas aplicaciones.
Ambos se complementaban muy bien.
El tiempo irremediable, hizo lo lógico en estos casos, hizo lo suyo en lo tecnológico, dejar obsoletos muchos equipos, programas y maneras de administrar redes.
Un día el operador partió lejos y eso significó una ausencia prolongada de su único amigo, de su único complemento.
El tiempo se encargó que el polvo lentamente se acoplara magnéticamente en sus endiduras y rendijas, y ya nadie se preocupó de él. Ahí estuvo siempre en línea, siempre “on line” con sus pares. Muchos de sus similares fueron desapareciendo, trasladados a otras dependencias, reemplazados por otros más nuevos, o, simplemente, desarmados para utilizar sus componentes usables aún, en otros equipos de similar generación; mas él, inmóvil e imperturbable, ahí se encontraba esperando ser utilizado, ser usado. Habría preferido ser “deshuesado” como tantos otros, habría preferido ser repartido en tantas partes posibles para así haber seguido sintiendo la Vida, esa vida que da un impulso eléctrico, esa vida que entrega el flujo constante de datos, de bytes, de impulsos eléctricos. En medio de esa sala fría y sola, Pedro esperaba entrar nuevamente a la red, sentir la red, oir a sus pares compartir datos, informes, ideas, “pensamientos”. En lo más profundo de su circuitería, Pedro deseaba “vivir”, deseaba ser útil como antaño, ser apreciado como antes, ser “alguien” a quien considerar. Pedro estaba en línea, Pedro estaba bien configurado, él estaba “operativo” aún.
Ahí, en una fría sala de computación está Pedro, nuestro amigo Pedro. ¿Cuántas personas no están así en la vida esperando ser considerados? Pedro y ellos están listos, están preparados, están “on line”.
Dicen que durante las noches lluviosas, Pedro ejercita sus “led”, esas lucecitas de colores que todos estos equipos tienen. De manera muy orgullosa las enciende y las hace titilar como pequeñas estrellitas. Pedro espera, muchos esperan.
Todos están en Línea y escuchan, todos esperan.
¿Cuándo se les incorporará? El operador no llega y dicen que llegará. ¿cuándo? La espera es larga pero no se desaniman, Pedro tiene fe y sabe que él pronto vendrá.
Él está en “línea” atento. está on line.

