Mi Memory Stick Peruana
MI MEMORY STICK PERUANA
Maria José se consideraba afortunada, le había llegado como caída del cielo una maquina fotográfica digital, y ahora su cuñado le trajo desde Tacna, Perú, una tarjeta de memoria para la misma, lo cual le permitiría almacenar una mayor cantidad de recuerdos en ella.
Su cámara es marca Sony, pensó en lo paradójico de la situación: una maquina Japonesa con una memoria peruana, le sonó como realismo mágico, ya que Perú tiempo atrás tuvo un presidente Japonés, ahora lo que pasaba con su cámara era a la inversa, se sonrió, sacó la memory stick de su estuche y lentamente la introdujo en la ranura dispuesta para ella en la cámara.
Revisó su pequeño bolso, estaban los folletos, revistas, tratados y por supuesto su pequeña Biblia de bolsillo. Su mente seguía atada a un sentimiento, sentimiento que en ese momento no podía entender, bajó al primer piso, pero solo bajó su cuerpo, su mente quedó rasguñando el aire, dividiendo los corpúsculos de luz, tratando de ver lo que en ese momento era imposible de observar. Su cuerpo se sentó en la silla junto a la pequeña mesa de la cocina, en el patio se escuchaba la voz de su hermana y la de su cuñado, estaban preparando el auto y las provisiones para subir a la cordillera de Nahuelbuta, como era su costumbre de todos los fines de semana, se sirvió una taza de café, sus ojos miraban pero no veían, sus oídos escuchaban pero no entendían, su mente llegó de golpe a su cuerpo al sentir llegar al resto de los hermanos que irían con ellos a la cordillera, su mano siguió revolviendo la taza sin inmutarse, su mano izquierda tomó el folleto examinado las escrituras diariamente, lo abrió por inercia y buscó la fecha del día que creía que estaba viviendo, pero su mano se detuvo en una página en especial, tomando un sorbo de café, leyó “Acuérdate ahora de tu Magnifico creador”, era una frase que había leído muchas veces, pero ahora resonó en su cabeza de una manera distinta, tan distinta que la tuvo cavilando por unos segundos, de improviso una melodía comenzó a acompañar en su recorrido por sus sinapsis a la frase que la tenia pensando y que la hacia tomarse el café sin saber que lo estaba haciendo. La melodía decía:
Cuando era joven,
La vida me parecía maravillosa,
Un milagro, era hermosa, mágica.
Y todos los pájaros en los árboles
Cantaban tan felizmente
Con alegría y juguetones, me miraban.
Pero luego, me mandaron fuera
Para aprender a ser sensato,
Lógico, responsable, práctico.
Me enseñaron un mundo
Donde podía mostrarme digno de confianza,
clínico, intelectual, cínico.
Hay momentos cuando todo el mundo duerme
En que las preguntas se vuelven demasiado profundas
Para un hombre tan sencillo como yo.
¿Quieres decirme, por favor, lo que hemos aprendido?
Se que suena absurdo
Pero, por favor, dime quién soy.
Ahora, cuidado con lo que dices
O te van a llamar radical,
Liberal, fanático, criminal.
¿No quieres apuntarte?
Nos gustaría sentir que fueras
Aceptable, respetable, presentable, un vegetal.
Hay momentos cuando todo el mundo duerme
En que las preguntas se vuelven demasiado profundas
Para un hombre tan sencillo como yo.
¿Quieres decirme, por favor, lo que hemos aprendido?
Se que suena absurdo
Pero, por favor, dime quién soy, quien soy, QUIEN SOY.
Cuando era joven
La vida era condenadamente maravillosa
¿Pero que canción era esta? No recordaba haberla escuchado, pero seguía aumentando de volumen en su cabeza, ahora que relación tenia con el texto que acababa de leer, el grito de ¡Ya coté nos vamos! La sacó por un momento de su trance.
El auto salió por el Cañón, y comenzó a subir la cuesta de las acequias, Maria José no se percató de nada, su mente seguía sentada en la pequeña mesa de la cocina, nuevamente la melodía que viajaba por sus sinapsis la trajo de vuelta a la realidad. ¡Tío Domingo! ¡Tío Domingo! Exclamó excitada.
Y sobre la misma preguntó ¿cómo se llama esa canción y de que trata?
Domingo pauso un momento, miro los verdes robles que tapizaban la cordillera de Nahuelbuta, el cielo estaba de un azul profundo y algunas nubes se movían lentamente hacia el valle central. Se acomodó en el asiento y comenzó a responder las preguntas de Coté: la canción se llama “Canción Lógica” y es del grupo Supertramp, la idea central de la canción es los cambios que experimenta un joven una vez que tiene que salir de su nido materno, ya sea a estudiar o trabajar.
Cuando uno es joven todo lo ve hermoso, sencillo, lógico; pero el mundo se rige por otros parámetros, para triunfar hay que ser cínico, frió, calculador, un vegetal. El mundo te quitará tu candor, tu frescor y pasaras a ser un número más en este calculador sistema de vida.
¿Qué harás tu?, ¿Cómo usaras tu juventud?, ¿A quien darás tu intelecto, tus energías y tu candor?
Su mente volvió raudamente a la pequeña mesa en la cocina, tomó el texto diario y agitadamente busco el pasaje que había leído mientras tomaba el café, lo leyó pausadamente:”Acuerdate ahora de tu magnifico hacedor”, las piezas encajaban, el texto, la melodía y la explicación del tío Domingo, pero…que tenía que ver con todo esto la memoria peruana, memoria que había desencadenado todo este efecto dominó, regresó al auto, por la ventana vio un pequeño bosque de coihues y al fondo ya se divisaban las araucarias, que era el punto a donde se dirigían..
Sentados sobre una gran piedra escuchó la explicación del Tío Domingo: Tu cuerpo es semejante a la maquina digital, tienes un cerebro en el cual puedes poner millones de datos, el mundo al cual iras es como la memory stick que te trajo tu cuñado, la podrás usar a tu antojo pero no permitirás que te afecte, la pones y la sacas, estas pero no estas, la cámara sigue con su memoria intacta. ¿Será así con tu mente? Hoy estas en una encrucijada, tu tienes que decidir, pero recuerda que tu vida espiritual, la mas importante, esta en juego.
En una parte de la canción que me preguntabas hace un rato dice: Pero por favor dime quien soy, quien soy, QUIEN SOY.
¿Quién eres?, ¿Qué quieres?, ¿Adonde vas?, ¿Qué haras con tu vida?, son preguntas que ahora debes responder, ahora que eres joven.
Siete días después estaban nuevamente subiendo por los cerros de la cordillera de Nahuelbuta, Maria José observaba con felicidad el verde paisaje, su cámara digital estaba lista para capturar algún hecho sobresaliente, hoy estaba feliz, en su bolso, cuidadosamente doblada estaba una solicitud para el precursorado regular.

