mi linda niña bonita

7 de Noviembre, 2007

Te recuerdo mi linda niñita, y perdona que yo te lo diga, un hombre pobre, que tirado allá a lo lejos, no dejó que una moza se le atraviese sin antes decir ‘de nada’. Mas yo por eso no me amargo, sin duda que no, soy amable y sensible y bueno con todo, en especial con alguien como tú, mi linda niña. No ha pasado día alguno sin pensar en ti, día alguno sin dejarme al olvido de tu lindo rostro y pensarte como creación y algo mío, mi sangre. Todo esto es cierto como el agua más clara de un río. Lástima que ella no esté aquí, ella te lo podría haber aclarado todo con cierta lágrima, rencor, odio y mejor que no estuvo, pensándolo bien. O sea, créeme que no tengo otra opción, mi niña, que tu linda opinión me diga que sí, antes de que tu palma me deje aquí tirado, para siempre, todo rojo, y tú te vayas.

No, es la humilde compasión la que ha de confiar en ti, porque no me fallaras. Yo aquí y tú quién sabe dónde ¡no lo podría soportar! Mi dulce niña bonita, tan linda y finita como ella pues, que también confió y no lo repitas que así fue. Si tú la hubiese visto, mi linda niña bonita, en aquella tarde de verano atisbado, como en el sur se ha de estar, vestidita con todas sus facciones a la linda angelical, que ella no se daba cuenta, y con sus más inefables artilugios como siempre lo fueron sus ojos siempre y por siempre alegres, y su sonrisa de señorita de la alta clase, pero ya en descomposición o que van por abajo en la quiebra al igual que esos Echáurren con su pobre, ahora, hacienda y quién sabe quién más; pero yo por eso no me afligía y le hablé como dios manda y la conocí; ahora tú aquí, que lo pienso con miedo, me dejarías solo.


Recuerdo que a los cinco meses, quién sabe más, ella me amaba con tanta ternura imposible de encintar y yo con tanto amor, pasión, odio, también ternura, imposibilidad y todo lo demás, que el lindo y bonito bebé ya se venía. Agazapado se acercaba el porotito ese todo lindo, que no lo supimos sino, o por lo menos yo lo supe como noticia exclusiva nunca antes sabida por nadie ni por ella, a los tardíos seis meses de embarazo, o sea, seis después de los cinco dichos allá atrás, tú recuerdas. La fea, con las mil y una disculpas, cerrazón me fruncía toda su negrura y mala, supuesta, noticia, que los ánimos a mí me fallaron con chispa incluida, muy al estilo fin de año. No tuve otra que tomar mis pilchas, gorro en mano y se fue el muy testarudo y yo aquí sola con esta linda guagüita de apenas ocho meses. Maldito bastardo de las mil maldades, que esto no tiene el perdón de un dios, con todo su respeto, pero esta mierda me está matando.
Respiro a un ritmo de aliento maldito. Me falta una pieza que es la linda joya que eres tú, mariposa de los mil vientos, mas no vueles fuera de esta jaula, linda niñita, porque, aunque suene al mismísimo Augusto, Benito o Adolfo, sino es así, por facto me sentiría feliz. Mira mis ojos y veras en ellos un perdón de mendigo; eso fue lo que fui, ruin mendigo de un mundo de pobres, la puta soledad ¿no hay, acaso, más eco en una sala sin vida?…¡perdóname! que todo esto me está matando…
…Cuando entré, bendito almacén, vi yo, con personas, viejos y niños, a lo lejos una estrella, ¡estrella dulce y del demonio que me dejaste así: helado! Era ella y mira que es chico el mundo y mira que trágame tierra ahora mismo mi santo dios, porque sus ojos me lloraron hasta el mismísimo frío suelo. Nuevamente, ¡perdóname dios!, el muy maldito bastardo de las mil maldades, que esto no tiene perdón de dios, se fue…
…Se fue, se fue, allá a lo lejos se va, cantando los demonios de algo que se entiende más allá de una razón, más allá de un vil perdón. Aquí, la luz se mezcla con odio e ira a los riachuelos, estertores y volcanes de mi cara todo vieja de años perdidos, tiempos sin trascendencia, porque ella vive y vivió, sola con su madre y sin nadie a quien aferrarse, y yo muero, viejo del demonio de las mil maldades, como alguna vez me dijo ella, el amor de mi vida.
Y así termina un viejo, de esos frescos, de esos vivos, de esos que ven un yo como una joya de allá del viejo oriente, de esos que viven la vida es corta, de esos arrepentidos por vida eterna a una vida, de esos que al fin sólo buscan un perdón, de esos bastardos sin sentido, de esos como yo, que terminaron aquí, en una hedionda cama de hospital de tercera, esperando un tiempo único, esperando un perdón, un tiempo mortal, el segundo, nada más, en que tu corazón fallé y digas adiós, a Don nadie.
(juan pablo oyarzun ben-hour)

Artículos relacionados

1 comentario sobre “mi linda niña bonita”

  1. Monenge Says:

    bueno ps ami parecer ta bien chida mano pork yu estuy en el mismo caso yo tb amo a una niña y la amo tanto pero suus padres me prohiben verla pero ella tambien me ame pero su mamma y yo la entiendo pero le esta ponienda cosas en su cabezita para q ya no me vea pero yo la voy a luchar pork la amo y van ver lo q siento yo en verdad por ella asi k mano si tu amas auna persona luchala hasta el final bueno ps mano te dejo mi email para ser patas javelix72@hotmail.com

Deje un comentario