Medias de red
Según dicen los cronistas las estrellas de rock sólo tienen hambre para su ego y nunca nada les duele. Haciéndose eco de esas mismas habladurías por aquí cerca dicen que existe un club de fans de Elbi Olalla. Dicen que en realidad es un club de fans de sus medias de red. Aún así ella no lo sabe. Ese es el secreto de la logia.
También dicen que en su ciudad ninguna luz se apaga hasta que no se cierran sus ojos, y que aún a sabiendas ella los sigue abriendo en los momentos menos esperados. A pesar de tan inmensurable consideración los maestros positivistas no la incluyen en sus lecciones sobre el sol, el cielo y los planetas. Por estos lugares se le reniega el arte a la ciencia. Otra castración del placer. Barbaridades del sur de occidente.
Sin saber bien porqué he caído en la sospecha de que si Elbi fuera mi musa inspiradora el mundo sería perfecto para los dos. Ella sólo se dignaría a vivir, mientras que yo escribiría y editaría libros sobre la extravagancia de sus actos. En pocos años nos haríamos millonarios. Viviríamos cada uno en un palacio en algún lugar del paraíso y jamás bajaríamos a la ciudad. Sería una vida horrible.
Autor: Claudio Fernández

