¿Me lleva por favor?
Le había tomado un par de años de duro trabajo como repartidor, pegándoles a los clientes un garrotazo de vez en cuando, pero por fin lo tenía, su sueño era una realidad. Le compro al mae de la esquina el chuzo por el cual se le caían las babas: un Honda Civic ranita con buenos aros de lujo, halógenos y el motor modificado para racing. El le agrego su toque personal, sobre el parabrisas mando a poner la palabra tigre pues el era uno, le gustaba vivir peligrosamente y al limite.
-Ahora si!!!-pensó-con esta nave voy a tener todas las nenas que quiera.-
Y así fue como comenzaron las salidas nocturnas yendo muy despacio por los residenciales y barrios para ver si habían buenas guilas.Una vez que se localizaba a alguna lo bastante linda y sola, el se acercaba y con la mayor amabilidad se ofrecía a llevarlas.
¡!!Que fácil caían las tontitas al ver un tipo bien parecido y con un buen carro!!!
De ahí en adelante todo era pan comido, bastaba con pisar el acelerador y llevarla a un lugar solitario ya anteriormente escogido. Por lo general la mayoría dejaba de patalear e insultarlo cuando el sacaba el cuchillo tipo rambo que les ponía en el cuello.Solo cerraban los ojos y el podía satisfacerse con tranquilidad. Un par todavía se habían resistido así que la culpa de lo que paso fue de ellas, en el lugar en donde quedaron guardadas nadie las encontraría.
Un viernes por la noche tomo la carretera a Guapiles con el fin de explotar nuevas zonas y despistar un poco a la policía que ya le seguía la pista. Un kilómetro después del Zurqui casi se le salen los ojos al ver una preciosidad que con un gesto de su delicada mano pedía que la llevaran. Freno en seco se asomo por la ventanilla del acompañante y antes de que pudiera abrir la boca la chica le dijo con voz muy tierna.
-¡Me lleva por favor!-
-Claro muñequita suba-
Sin lugar a dudas esa era su noche de suerte, nunca le había resultado tan fácil y nunca había enganchado algo tan bueno y lo mejor en un lugar solitario, nadie escucharía si se le ocurría gritar. Mientras conducía la miraba de reojo. Era una rubia vestida a la moda con pantaloncito de talle bajo y miniseta blanca.S iguio manejando por 5 minutos hasta que escogió un lugar adecuado a un lado de la pista, en la oscuridad nadie notaria al Civic negro. Disminuyo la velocidad y se parqueo en el lugar elegido. Espero la eterna preguntita de ¿Qué hace? Pero nada. La miro por un momento, lo curioso era que no se movía, parecía casi una muñeca inanimada, su mirada ya no era coqueta sino fría, que extraño
le recordó la mirada de su tío al que no le pudieron cerrar los ojos después de muerto.
Lo que hizo a continuación fue un movimiento rápido casi mecánico que había ensañado muchas veces. Se agacho y tomo de debajo de su asiento el puñal, luego la tomo del cabello y le puso el frió acero en la garganta.
-Ahora si mamita ya sabe lo que tiene que hacer-
-Es cierto yo se lo que tengo que hacer-
Pero la voz ya no era tierna y dulce como al principio, si no ronca y áspera, una voz llena de una maligna convicción. Por un momento no supo como reaccionar, fue sacado de ese estado por una mano que lo tomaba del cuello con fuerza sobrehumana, podía sentir con claridad como la mano cambiaba de forma para convertirse en una autentica garra de bestia, las uñas le crecían y se le metían en la carne, la sangre comenzaba a manchar su impecable camisa blanca de moda. En instantes fue desarmado ya que la otra garra le arrebato el puñal. Al sentirse totalmente indefenso se volvió hacia el ser que lo había atrapado para pedir clemencia, una clemencia que el nunca dio a sus propias victimas.
¡Horror de horrores¡ Se estaba transfigurando, los finos cabellos rubios ahora eran crines de caballo, los ojos inyectados en sangre, la piel correosa y oscura y la boca dejaba de serlo para convertirse en un gran hocico donde podían verse crecer y entrecruzarse grandes dientes de un repulsivo rojo sangre. El demonio abrió la boca para decir algo y la atmósfera se lleno de una pestilencia insoportable.
-Esto es lo que debo de hacer y para esto vine.
Y un grito largo, profundo casi inhumano se dejo escuchar en las inmensidades del Braulio Carrillo.
-Mae, vio que raro
-Si, en diez años trasladando cuerpos a la morgue nunca había visto nada parecido, aunque realmente no se puede decir mucho ya que los gusanos no dejaron mucho. Era difícil ver el carro.
-¿Que explicación se le puede dar a un cadáver todavía agarrado del volante y al que le arrancaron toda la piel y carne de la cabeza? Por cierto los pies y tobillos casi eran puros huesos, ¿usted arranco todos los pedazos de carne de los pedales?
-Solo los mas grandes el resto que lo laven en el plantel donde lo van a llevar, que lastima era un buen carro.
-Sinceramente ¿usted que piensa que paso?
-Lo ataco algún tipo de animal, tal vez un tigre o puma, pero según los forenses no lo mato de inmediato.
-¿No? ¿Entonces como?
-Mordisco a mordisco ..

