Limbo

2 de Noviembre, 2007

Quiero que me mires porque quizás sea esto lo mas sincero que escuches en toda tu vida. Es este, uno de esos momentos en que la verdad se torna tan innegable que casi literalmente es arrancada del pecho (por alguien, no se bien por quien, que algunas noches, la mayoría, tiene tu cara) y el vacío que queda es hablado por la boca. Catarsis del alma, me dijeron. Momentos como este, amor, suceden pocas veces en la vida.

Hace un tiempo me dijiste que había una razón por la que no podíamos ser amigos. Un significado secreto tras nuestros nombres que lo impedía.
Hoy desperté, te decía ojos tristes, con la inesperada certeza de que estabas equivocada en ese entonces y ahora, en este embrollo kármico que estamos viviendo. La verdadera razón, y escucha bien esto porque no me gusta decir las cosas dos veces, la verdadera razón por la que no podemos ser amigos es que te amo y eso no es lo mismo a hacerte 1000 canciones o a leer un cuento infantil en una tarde lluviosa tampoco es igual a mentir tu nombre en un estribillo cansino de pocos acordes (porque eso es igual a disfrazar el hecho de que sos única), o a que me mires y te mire y en realidad no nos hayamos mirado por los últimos tres años.

Que ahora diga que te amo es en realidad mucho mas grave que eso que te describí. Resignarme a que te amo ahora, en este momento, hace que todos los demás cataclismos que haya vivido parezcan simples tortazos payasescos, es mas hace que el hecho de que yo ya no sea el idiota o el melancólico azul o incluso el apático que fui en este tiempo pierda importancia. Entonces podría decir que en 80 años recordaría seguramente recordaría tu cara o esa silla o esta habitación ( y me encantaría pensar que vos harías lo mismo) porque en realidad el hecho de que hoy te diga “te amo”, te susurre “te amo” o incluso, y sin que vos te des cuento, te suplique un suave e imperceptible “te amo” hace que en este instante estemos fuera de tiempo, los dos, perdidos.
Ya no importa nuestra edad, ni esta habitación, ni siquiera el cuento infantil. Estamos en ese limbo raro donde van las palabras cuando nadie las escucha. Estamos juntos, pero sin mirarnos, en este espacio que, como ya te dije nos deja fuera de tiempo, estamos en este agujero delicioso que alguna vez fue tu mirada y hoy es mi mas sincera declaración de amor…

Artículos relacionados

  • No hay articulos relacionados

Deje un comentario