Lean y comenten
La llamada Iracundasira merodeaba por los jardines del parque de nibos de junk cuando descubrió que el fin del mundo seria el día de su cumpleaños.
La sorpresa fue muy pronta y la alegría de un regalo de cumpleaños antes e tiempo no era lo suficiente para olvidar lo que descubrió por la tarde. Las pruebas eran indiscutibles.
La mirada de la niña, por la tarde, se perdía en el gran cosmos de un libro de Julio Verne, mas ni la imaginación pudo sacarla de lo que vendría el día siguiente. Intento dormir y la horrible carta seguía recorriendo sus letras en el sueño. Despertó y se dio cuenta que no existía nada, fue un segundo y luego su conciencia desapareció…

