Las trece piedras.
Mis fuerzas se acaban, hace dos días que me persiguen, no he probado bocado y el agua sucia y negra de los charcos comienza a hacerme sentir mal. Pronto me atraparan sin lugar a dudas, por lo que al encontrar esta gruta en las rocas he decidido escribir en mi libreta el por que estoy aquí y como llegue. Tal vez algún día mis notas sean encontradas por seres humanos y se llegue a comprender mi pecado y sacrificio.
Para comenzar hay que tener claro que todo sigue un curso, tal y como los ríos se dirigen de manera inevitable al mar. De pequeño sufrí una dolencia física que me aparto de los juegos normales de la infancia, por lo que me refugie en los libros, pero sobre todo en aquellos de ciencias ocultas y prohibidas. El tiempo paso, fui a la universidad y me gradué de topógrafo, pero nunca deje de estudiar los oscuros conocimientos. ¡Cuantas veces pensé en quemar esos libros para detenerme en el último momento! Tenían el mismo poder hipnótico de las serpientes para con sus presas, que aun consiente de lo que les espera se dirigen por su propio paso a la perdición.
Un día me traslade al sur del país para realizar el catastro de una gran propiedad donde se llevaba a cabo un importante movimiento de tierras. A mi llegada pude ver en los alrededores varias esferas de piedra muy comunes en la zona, según me dijeron, y que por supuesto despertaron mi curiosidad, así que el fin de semana fui a medirlas, revisarlas y tomar nota de sus características. Don Juan, mi ayudante de la zona, me dijo temeroso que acercarse a ellas era de mala suerte y que cosas terribles les habían sucedido a las personas que osaron moverlas. Agrego que la noche de todos los muertos nadie se acercaba al lugar ya que eran famosas las luces que recorrían a gran velocidad toda el área, además de escucharse en los alrededores del río gritos roncos y guturales que no podían ser emitidos por un ser humano. Una vez-dijo en voz baja-un borrachito durmió la tanda en esta finca una noche de todos los muertos, al día siguiente llego al pueblo pálido, transformado, muerto en vida, se dirigió a la iglesia y le pidió al padre que lo confesara solo para caer muerto un momento después diciendo que había visto a los demonios llegar por el río.
Tome nota de la ubicación dispersa de las esferas alrededor de un gran montículo que desaparecería con el movimiento de tierras. Don Juan también me comento que las esferas originalmente formaban un círculo alrededor del montículo y que apenas unos quince años atrás llegaba un viejo chaman aborigen que pintaba extraños símbolos en las piedras y practicaba una ceremonia que se extendía toda la noche de los muertos. La gente del pueblo lo consideraba un loco ya que durante la ceremonia parecía hablar y discutir con varias personas o cosas a la vez a las cuales daba nombres muy extraños. Al salir el sol a pesar de verse visiblemte cansado y demacrado se adentraba de nuevo en la montaña. Según decían, desde su ausencia, año con año aumentaban las luces y gritos en la noche de todos los muertos. La historia me pareció fascinante y desde entonces pase cada momento libre recorriendo la finca e interrogando a los lugareños.
Pasaron los días y por fin le llego el turno al montículo de desaparecer y ¡sorpresa! dentro había un circulo de esferas mas pequeñas muy negras y con un símbolo tallado en cada una, estos se parecían en parte a la escritura maya y al mismo tiempo a los jeroglíficos egipcios pero no correspondía a ninguno de los dos. El ingeniero en jefe del proyecto no quería la intromisión de arqueólogos, pues si terminaba a tiempo recibiría una importante comisión, así que ordeno continuar los trabajos y hacer pedazos las nuevas esferas.
Por un momento pensé en protestar ya que se perdería un gran tesoro histórico sin tener siquiera la oportunidad de estudiarlo, pero, me quede callado pues mi reputación como topógrafo podía correr peligro.
Permanecí en el sitio mirando como la maquinaria hacia añicos las esferas negras, cuando un peón me llevo una piedra de basalto gris, casi informe pero con uno de sus lados pulido y allí tallado un símbolo que reconocí de inmediato. Ordene a toda la peonada traerme cualquier otra roca similar, y al terminar la jornada tenia 13 piedras, ¡no podía creerlo! Las lleve al cuarto de la vieja casa que me servia de estudio y dormitorio, las deje sobre la mesa y busque en mi maleta el mas negro de los libros, el eternamente maldito Necronomicon. No cabía la menor de las dudas, me encontraba ante las piedras utilizadas para abrir un portal por medio del cual comunicarse con una dimensión paralela a la que habían sido desterrados los llamados antiguos, seres malvados y poderosos, fundadores de este mundo y expulsados de el después de una guerra de mil años con la extinta raza atlante. Según afirma el odioso Necronomicon, para estas criaturas, los humanos somos una plaga que debe ser exterminada, la última y decadente expresión del pueblo atlante que impide su regreso. Ni por un momento pensé en formar el portal, pero si en conservarlas para su estudio, así que mande a hacer una caja de madera donde las coloque con todo cuidado.
Al día siguiente de la destrucción del circulo de esferas negras y de la aparición de las trece piedras, llegaron a pedir trabajo tres forasteros de apariencia extraña y un tanto repugnante: uno de ellos era del todo calvo y los otros dos tenían escaso cabello, los tres eran de piernas cortas, brazos largos, bocas y ojos grandes además de nariz y orejas muy pequeños, casi como orificios, decían ser primos. El ingeniero en jefe los contrato de inmediato pues eran fornidos y el día anterior seis trabajadores oriundos de la zona consideraron de mala suerte mover las esferas así que se fueron. Los trabajos continuaron como si nada hubiese pasado.
Por la tarde uno de los vagoneteros reporto que al pasar por el puente pudo ver como un gran cocodrilo de dos metros luchaba por escapar de algo en el agua que lo hundía, hasta que finalmente desapareció. Espero para verlo salir, pero solo emergieron unas cuantas burbujas sanguinolentas. Dos días después uno de los guardas me hizo notar que antes eran comunes en la zona de excavación los pájaros, pizotes y mapaches que se disputaban las sobras de comida, pero ahora habían desaparecido.
Pasaba el tiempo y las noticias de los alrededores eran cada vez mas alarmantes, se perdían vacas y caballos mientras que las bestias salvajes morían de sed antes que acercarse al río.Varias veces pude ver a los nuevos peones en actitud sospechosa rondando la casa que nos servia de base y en una ocasión sorprendí a los tres preguntando a un tractorista sobre el día en que se habían encontrado las 13 piedras.Al sexto día del descubrimiento, un trabajador renuncio pues dijo haber visto en la selva un ser que a pesar de caminar en dos piernas no era un hombre o por lo menos no lo era del todo.Por ultimo al sétimo día del hallazgo se reporto la perdida de toda la familia García, la misma que vivía cerca del rio.Ante esta noticia se le pidió a todos los oficiales que estuviesen alertas y el ingeniero, como medida de seguridad personal, comenzó a portar su nueve milímetros.
Ese día me fui a mi cuarto temprano preocupado por los acontecimientos y seguro de que al día siguiente estaría allí la prensa sensacionalista. Como todas las noches saque las piedras y comencé a estudiarlas, anotando cualquier peculiaridad e intentando descifrar en el nefasto Necronomicon cualquier doble significado con relación a ellas. No podía entender que hacían estas reliquias en un yacimiento indígena americano, pero dejaba volar mi imaginación con la idea de descifrar el misterio y así convertirme en una celebridad mundial por encontrar la relación entre los mayas, egipcios y atlantes. Sentado ante la mesa con las piedras se fueron pasando las horas y entre cavilaciones, análisis y sueños de grandeza, me quede profundamente dormido.
Desperté sobresaltado en medio de gritos de dolor, disparos y sonidos guturales que no había escuchado nunca antes. Me incorpore de inmediato y corrí a abrir la puerta, el espectáculo que se presento ante mi era de caos total, el campamento estaba siendo destrozado, los hombres corrían en todas direcciones pidiendo auxilio, algunos guardas disparaban sus armas y comenzaban a arder pequeños fuegos en diferentes partes. Pero lo mas impresionante de todo era la clara presencia de muchas fornidas figuras de dos metros de alto que eran quienes perseguían a los peones y se enfrentaban a los guardas, una vez que atrapaban a un hombre dos o tres le caían encimas y en segundos se dejaban de escuchar los gritos de auxilio.
Me quede petrificado en la puerta de mi cuarto, sin saber si estaba dormido y en medio de una pesadilla o esa era la realidad, cuando de pronto, de la oscuridad salio un ser que me empujo con fuerza, caí de espaldas y de inmediato me incorpore dispuesto a presentar pelea, pero no tuve que hacerlo. Quien entro era el ingeniero del proyecto que después de asegurar la puerta había caído al suelo en medio de un charco de sangre. Lo revise estaba en estado de shock, el rostro desencajado y los ojos muy abiertos. Algún tipo de animal le había mordido y arrancado parte del hombro y el cuello, intente detener la hemorragia con presión, pero esta era impresionante.
-¡AYUDEME, AYUDEME NO DEJE QUE ME TOQUEN!-
-¡SON MOUNSTRUOS!-
Dio un largo suspiro, luego una ligera convulsión sacudió todo su cuerpo y se quedo callado, inmóvil. Le quite su arma ya que de todas maneras no le haría falta nunca más. Al momento la puerta casi fue arrancada de cuajo, oculte la pistola entre mis ropas y el siguiente golpe hizo saltar en astillas la entrada, entraron los tres peones contratados el día después de la aparición de las piedras y además cuatro criaturas que por un momento me negué a aceptar que pudieran vivir fuera de las pesadillas de un demente, me rodearon, sentí un fuerte golpe y todo se oscureció.
Desperté mareado y con dolor de cabeza, a mí alrededor vi moverse altas figuras que producían los sonidos guturales que había escuchado y delante de mí estaban correctamente preparadas y alineadas las trece piedras para abrir un portal según como dictaba el despreciable Necronomicon. Miraba todo esto con asombro y sin comprender cuando dos seres se me acercaron, uno era uno de los tres peones nuevos (el calvo) y el otro una criatura que pasaba de los 2 metros, musculosa, algún tipo de mezcla de hombre y anfibio, si pelo, vello ni orejas, la piel era grisácea y una gran boca provista de enormes dientes. Ahora que tenia ante mí a una de las criaturas y a quien hasta hace pocas horas considere solo un peón mas, me di cuenta de que este ultimo era el estado intermedio entre hombre y criatura. El hombre-bestia me hablo:
-SALUDOS DEL PUEBLO DE LOS PROFUNDOS, LES ESTAMOS MUY AGRADECIDOS POR QUITAR LO SELLOS QUE IMPEDIAN QUE TOMARAMOS NUESTRA PROPIEDAD Y A USTED POR CONSERVARLAS EN UN SITIO SEGURO EVITANDO QUE LAS PIEDRAS FUERAN DAÑADAS. EN AGRADECIMENTO LO DEJAREMOS VER LA CEREMONIA Y AYUDARNOS A TRAER A UNO DE NUESTROS SEÑORES DESDE EL OTRO LADO.-
-YO NO SE QUIENES SON USTEDES NI LOS VOY A AYUDAR- Dije.
-POR SUPUESTO QUE SI NOS AYUDARA, PARA QUE EL PORTAL FUNCIONE DEBE DE PASAR NUESTRO SEÑOR Y UN SER HUMANO AL MISMO TIEMPO, EN CASO DE NO EQUILIBRARSE LAS FUERZAS EL PORTAL SERIA INUTILIZADO. USTED SOLO ES EL PRIMERO, TRAEREMOS TANTOS HUMANOS COMO HAGA FALTA PARA TRAER A TODOS NUESTROS SEÑORES.
La criatura que acompañaba al casi hombre me levanto sin ningún esfuerzo sujetándome por un brazo, el resto de engendros formo un circulo alrededor del portal y comenzaron a entonar lo que en su lengua debería de ser un canto, pero para mi sonaba como los lamentos de los condenados en el infierno. El semi-hombre dándome la espalda y levantando los brazos comenzó a hablar a las piedras.
-ARC NASO CRASNACAD.-
-RARCAR CRASNACAD- Respondieron en coro los monstruos.
El suelo retumbo, y un viento frío, extraño en la zona golpeo mi cara, las criaturas continuaron entonando con frenesí sus cantos, sentía que la cabeza me estallaría, cuando apareció claramente ante mi vista y en el centro de las piedras un pequeño punto de luz que comenzó a crecer hasta ser un circulo de dos metros de diámetros, dentro de el solo eran visibles nubes oscuras y sombras, pero, paulatinamente se fue aclarando y pude ver como desde toma aérea un mundo desolado comparable solo con la visión del infierno o purgatorio. Vi grandes zonas cubiertas de rocas afiladas como cuchillos, rios y mares tan negros como el petroleo, cañones tan profundos que era imposible ver el fondo y montañas altisimas coronadas por una nunca vista nieve gris.
La puerta parecia irse acercando cada vez mas a la superficie, como buscando algo, hasta que por fin lo encontró, claramente pude apreciar al señor que cruzaría en mi lugar.
No hay palabras para describir el asco y repulsión que experimente ante esa horrible visión de un ser que condensaba todos los atributos que consideramos despreciables, pero lo que realmente me horrorizo fueron sus 13 ojos en los cuales pude ver, inteligencia, ansiedad, apetito sin limites pero sobre todo la mas fría de las maldades. La criatura comenzó a avanzar en mi dirección y por cada centímetro que reptaba hacia la puerta yo era empujado lo mismo. En mi mente se agolparon las ideas de que pasaría con el mundo que yo conocía cuando cruzaron a este lado cientos, miles o millones de esas criaturas, ¿que harían con los humanos??? Su apariencia voraz me dio la respuesta.
Cerré los ojos deseando que todo fuera una pesadilla, cuando claramente resonaron en mi cerebro las palabras del semi hombre en caso de no equilibrarse las fuerzas el portal seria inutilizado. Con un rápido movimiento saque de debajo de mi camisa la nueve milímetros del ingeniero y le di un tiro al monstruo que me sujetaba justo debajo de la mandíbula. Cubierto de la repulsiva sangre de la cintura corrí hacia el portal, el semi hombre también intento detenerme y un solo disparo en la frente lo quito de mi camino, me detuve ante el portal, mire hacia atrás, eche una ultima mirada a mi mundo y salte dentro del portal a un viaje sin retorno.
De eso ya hace dos días de huir sin descanso, pero, a pesar de todo no me arrepiento ya que he visto en antiguas ciudades derruidas, cubiertas de huesos lo que hicieron a este mundo y se que por un tiempo el mío estará a salvo. Estoy cansado y realmente no hay por que alargar la agonía, así que he decidido esperarlos aquí, se que están cerca ya que su repulsivo olor es inconfundible en este árido lugar. ¡Es mas, puedo verlos en este momento! Vienen directamente para acá arrastrándose, son dos grandes masas informes, no voy a dejar que me atrapen como a un ratón en su agujero, aun tengo munición saldré a dar pelea, dejare lo que he escrito aquí y en caso de no continuar la historia ya sabrán cual fue mi destino.


9 de Septiembre, 2008 a las 1:36 pm
Muy original.Pero porque mencionar el necronomicon?