Lagrimas bajo la lluvia 1

El: Pero, te amo
Ella: te amo, pero… lo mejor es… decir adiós…

estas palabras marcaron mi corazón aquella noche en que tendida en la cama mirabas fijamente el techo, inmóvil, inexpresiva, con una seriedad agobiante, tan fría como aquella habitación de motel, tan fría como las ultimas veces que hicimos el “amor” al cual estoy seguro que tu llamarías sexo, – ¿como llegamos a esto?… – fue lo primero que tildaste a decir, mas entre un susurro interno que una pregunta como tal, – hay una luna hermosa… – fue lo único que pude decir, no tenia respuesta, no tenia ninguna respuesta convincente que decir, no tenia nada que decir, pues yo mismo no lo sabia, -¿porque cambiaste tanto? ¿que paso con el chico del que me enamore ?…- entre balbuceos, como si tuviera que arrastrar las palabras atiene a decir – soy yo, sigo siendo el mismo… – por primera vez en la noche me miraste y tus ojos se clavaron en mi con tanta fuerza que una lagrima amenazo con salir – no, ya no eres el, aquel luchaba por sus sueños, aquel era tierno y dulce, aquel me hacia sentir querida, me hacia sentir amada… tu me haces sentir ignorada, sola, fea y aturdida – se hizo un silencio, solo que este era diferente de los que había conocido, aquel decía mucho mas de lo que era capaz de expresar, dándome cuenta que las palabras no eran mas que limitantes, ella se sentó en el borde de la cama, permitiendo que su cuerpo quedara semi-expuesto a la luz de la luna, tan hermoso como siempre, tan lejos como siempre.

– te amo, me hubiera gustado nunca hacerte dudar sobre ello, pero, te amo – vi una gota caer de su mejilla que a la luz de la luna parecía la mas hermosas de las perlas – no,¿como podría creerte?, si amas a alguien, no le tratas así, te amo, pero… lo mejor es, decir adiós – aquellas palabras destrozaron por completo, mis pensamientos, mi alma y mi corazón, un dolor indescriptible se empezó a sentir en mi pecho y una especie de desesperación acompañada de impotencia se hizo dueña de mi, – no te vayas, por favor, aun podríamos cambiar las cosas, solo dame tiempo – dije con un tono desesperado, atropellando las palabras una contra otras, tu solo me miraste y te empezaste a vestir, después de eso las escenas empezaron a transcurrir con una velocidad abismal, te acercaste a mi y me diste un beso, tan lento y pasional como triste y desolador, luego te fuiste y trancaste la puerta detrás de ti, como señal de que no te siguiera, pero aun así lo hice, y llegue a la vieja calle empapada por la lluvia incesante que caía en frente del motel, te agarre de la mano y te abrace bajo la lluvia, tu solo me alejaste de un golpe y saliste corriendo mientras empezabas a llorar, te grite lo mucho que te amaba y tu solo corrías para no tener que arrepentirte de tu decisión, quizás por eso no vistes las luces, quizás por eso lo ultimo que susurraste fue mi nombre, quizás por eso… quizás… hoy fue tu entierro, estoy aquí, sentado en frente de tu tumba, sin ánimos de seguir con vida… sin ánimos de volver a casa, sin ánimos de seguir con vida, sin ánimos de caminar, sin ánimos de seguir con vida, sin ánimos de olvidar, si ánimos de seguir con vida, sin ánimos de pensar en mi futuro, sin ánimos de seguir con vida…

-espérame princesa de plata, voy a tu lado…. –