La Tierra de Hogam

Hace mucho tiempo, en un lugar muy diferente al que nuestra mente pueda imaginar, dos hermanos semidioses crearon un nuevo universo. Nasha, que era la diosa que controlaba los poderes del Orden y Shagru, que montado en su Ordhys, era el dios del Caos.
Nasha creó un mundo nuevo muy parecido al nuestro y lo llamó Tierra de Hogam. Allí puso la semilla de los bosques, la semilla de los animales y las semillas de las diferentes razas que cuidarían tanto de las tierras como de los bosques y animales. Dotó de sabiduría a algunos para que estudiasen las diferencias de la vida y redactaran sus experiencias para que otros aprendieran de ellas. Dio el don de la palabra a aquellos que difundían los escritos ancestrales de los dioses. Muchos tuvieron el don de diversas habilidades.
Así fue como maduraron los Hombres y construyeron tres grandes ciudades, con sus castillos para protegerlas, diversas aldeas, algunos templos para dar gracias a los dioses y monasterios para cobijar a sus sabios.
Los Litusianos, que median una mitad de un hombre,llegandole como mucho a la cintura, se adentraron en las entrañas de las montañas para trabajar en minas y galerías.
Sus parientes cercanos, los Colobars, se quedaron en los valles ricos en tierra fértil para trabajar en el campo.
Los Astags eran los más apreciados por la diosa Nasha, ya que desarrollaron una simbiosis muy especial con la naturaleza, siendo todos uno. Eran altos, de cuerpo atlético y se movían con gran agilidad en los bosques.
Todas y cada una de las naciones crecía por la Tierra de Hogam con respeto mutuo y aprendiendo cosas de todas y cada una de ellas.
Pero Shagru, montado en su Ordhys, observaba desde los cielos oscuros, con ojos llenos de rabia, como crecían las criaturas que su hermana avía creado. Su corazón se llenó de ira y la envidia llenó su mente. La oscuridad se apoderó de el. Entonces, con la ayuda del dios de las tinieblas Rodrom, abrió un portal en los infiernos de Savert y llamó a las criaturas del abismo ocupar las tierras libres de Hogam. Se esparcieron como una plaga por los confines de los reinos llevando la maldad y la destrucción por todas partes. Subukks, Tsoghs, incluso las Seipras se atrevieron a salir de sus cuevas y arrasaban todas las aldeas que encontraban a su paso.
Entonces fue cuando los reyes de cada nación se reunieron con el Concilio del Oráculo, formado por sacerdotes y filósofos, en la torre de vigilancia del norte para que les aconsejaran. El gran búho de la noche oscura ya avía convocado el Concilio ante el caos que se esparcía por toda la tierra. Después de largas asambleas decidieron unir fuerzas ante la gran amenaza de oscuridad que se aproximaba. Los únicos que se mantuvieron al margen fueron los Colobars, pero todos lo respetaron ya que ellos no conocen las artes de la lucha. Decidieron nombrar siete generales de entre todas las razas, los siete guerreros más vigorosos y astutos, para liderar las tropas de la alianza. Dos de los Litusianos, dos de los Astags y tres de los Hombres al ser los más dominantes. De todos ellos destacaba, por agudeza y sagacidad, el guerrero Sadrap, del reino de Nevah.
Shagru, al ver que sus criaturas no bastaban para llevar a cabo su plan de destrucción, decidió corromper las almas de las criaturas mas débiles de la Tierra de Hogam y así fue como creo los Culgarts, seres despreciables y caníbales que obedecían sus ordenes como perro que obedece a su amo y que en gran mayoría eran Hombres, la raza con las almas mas frágiles de la tierra. Su plan surgió efecto y enseguida empezaron a derrotar las tropas de la alianza. Poco a poco las aldeas, pueblos y ciudades caían bajo la fuerza destructora del ejercito oscuro. Shagru contemplaba con gran placer como su plan de derrotar a su hermana se iba cumpliendo, tal y como estaba escrito en los libros negros del abismo de Rodrom. Tal era su alegría que decidió tomar parte de ella encarnándose en su guerrero mas temido.
Finalmente la alianza se vio asediada en la ciudad de los Hombres Niketel, último reducto de libertad. La gran muralla la protegía de los ataques pero esta se debilitaba cada vez mas. Nasha comprendió entonces que sus criaturas necesitaban ayuda ante la crueldad de su hermano. Hizo forjar una espada y una armadura con una aleación singular al herrero, coincidiendo con el segundo eclipse Después la blandió tres veces dándole poder divino. Dijo que se la dieran al guerrero mas agudo y sagaz, siendo este uno de los siete generales, Sadrap. Tomó las armas de su diosa y gritando su nombre tan fuerte que las rocas de las montañas temblaron, salió al encuentro del enemigo seguido de sus caballeros con tal fuerza que los oscuros se atemorizaron, retirándose cada vez mas de la ciudad.
Sadrap y su ejercito llegaron a un valle donde les esperaba Shagru y sus mas fieles guerreros. La batalla fue dura, el valle se iba llenando de cuerpos sin vida, pero el énfasis de la alianza les hacia ganar. Sadrap y Shagru se encontraron cara a cara y se enfrentaron. Shagru era muy duro, era un dios, pero Sadrap consiguió herirlo de muerte gracias a las armas de su diosa. Derrotado, Shagru perdió la batalla y su sueño de destruir a su hermana. Se lo llevaron los pocos que quedaban de su ejercito y se retiraron mar adentro, desapareciendo sin dejar rastro y cayendo en el olvido.
Se celebró la victoria largas lunas y en honor del guerrero que derrotó la oscuridad se puso su nombre a la tierra que avía salvado, Tierra de Sadrap. Partiendo después cada raza a su reino para reconstruir los pueblos y ciudades destruidas y volver a sus vidas con normalidad. Con el paso del tiempo se fueron olvidando los acontecimientos que estuvieron apunto de destruir todo su mundo, quedando en una simple leyenda escrita en los libros de la luz de los filosofos. Solo unos pocos recordaban…