La melodía de Gabriel

La melodía de Gabriel *(Fragmento)

Hacia una noche estupenda, había luna llena y millones de estrellas parpadeantes en el oscuro cielo. Por eso se había previsto hacer una fiesta para esa noche en la gran mansión del señor Charles Wachip, se había mandado invitar a todos sus amigos, compañeros de trabajo, vecinos, conocidos en concreto a todos los que alguna ves se habían cruzado en su vida de 69 años, claro que todos no podían entrar en casa por muy grande que fuera, por eso había una simple pero importante advertencia que había de cumplirse para poder asistir a la fiesta: ir disfrazado, no importaba de quien o de que, pero el disfraz tendría que estar bien trabajado y que fuera creíble.

La esperada fiesta en la mansión había comenzado, la música clásica tocada por los músicos por supuesto también disfrazados empezaba a sonar, algunos invitados empezaban a bailar otros a comer los deliciosos manjares que había servidos en las mesas, a contar chismes de otros, a reír, todos con disfraces magníficos, había animales, personajes famosos de la época, como algún que otro Napoleón Bonaparte o un Julio Cesar, también había personajes sacados de algún circo siniestro, títeres, ángeles, demonios, personajes sacados de cuentos de hadas o incluso algún monumento a alguna ciudad estos dificultaban el movimiento.

Charles se sentía orgulloso de su propia fiesta, la gente gustosa hacia lo que él quería una vez más, hasta que vio a Gabriel como no, la excepción de la regla, un diablo en persona, ese joven rebelde parecía arruinarle todo lo que hacía al menos eso le parecía a él, pero algún día Dios cambiaría eso pensaba Charles y si no él tendría que encargarse personalmente esperaba no tener que hacerlo, sabía que había echo mal en invitarle, pero es que si no lo hacia la gente creería en el rumor de que él sentía envidia hacía Gabriel.

Ese endiablado muchacho así es como suele llamar Charles a Gabriel cuando esta en casa lejos de que le pueda oír, se había atrevido a asistir vestido como siempre solía hacerlo, no era un disfraz ni si quiera se había molestado, tan solo llevaba un parche pirata que le cubría su ojo derecho, se paseaba tan alegre entre la gente, curioseando. Charles dejó de seguir sus movimientos ya se encargaría de él más tarde, ahora intentaría disfrutar de su fiesta.

*Esto es un pequeño fragmento y adelanto de mi novela “La melodía de Gabriel”