LA HISTORIA INTERMINABLE

Desconozco con la fe que escribo,y no se si lo que vivo es un sueño o lo que sueño una realidad,aquì escrito,dicho y sabido queda de la existencia de un lugar al que llaman Felix y que en sus màs remotos tiempos fue un pueblo nòmada que un dìa decidiose instalar en la falda de la sierra de Gador,a ochocientos metros de altitud.No son sierras altas,de verdes valles,espesa vegetaciòn o grandes cursos de agua donde animales de caza abrevan en los cursos de estos grandes rìos pero,tan orgullosos estàn los de estos lugares de sus lluvias y bosques,como los de aquì de su sol,moscas,mosquitos,serpientes,arañas,escorpiones y de sus matojos que encima son de pinchos y,aunque todo lo que hay en estas tierras pica,junto a un caño de agua que aflora de la tierra,instalaron sus casas para aprovechar el terreno de tal manera que unas estan encima de otra,otras encima de piedras y piedras encima de estas,formando calles estrechas y en pendiente que el pisar del tiempo a endurecido,quedando en el centro un surco por el que corre a su libre albedrìo las aguas residuales que las gentes arrojan por las puertas y ventanas,donde la pendiente hace desaparecer para perderse en la lejanìa,pero no consigo el olor repugnante y, en una incomunicaciòn no del todo intensa logran estar en este mundo,pasando desapercibidos.
Aquì vive Manuel,felisario como todos sus antepasados por haber nacido todos ellos en Felix,es persona de estatura