La emoción dorada
Es cierto, aquel tipo parecía estar jodido.
Aún era temprano, pero ya llevaba un “pedo” considerable, estaba cantando canciones de putas y escupiendo no se que sarta de mentiras. Aquella noche se lo propuso… y lo consiguio, acabaría con todo el alcohol del mundo. Así que se inmolo etilicamente, y que nos jodan a todos. Yo contemplaba impasible tal hazaña, sin poder hacer otra cosa que narrar la estupidez de sus actos. Pero ya se sabe, los borrachos son personas impredecibles, que viven en una dimensión paralela a la del resto de los ebrios mortales. Mientras sonaba de fondo acordes de guitarras electricas y baterias destempladas, pense: “He de empatizar con él”. Entonces decidí agarrar una botella verdosa que contenía un liquido dorado y de sabor asqueroso y empatice con mi amigo, trago tras trago.
Como poder escapar al influjo de la luna si todo lo cubre con su manto e influencia.

