”la elfa” belleza fugaz

26 de Octubre, 2007

“LA ELFA”



Las 7 con 21 minutos marcaba mi reloj, me encontraba yo caminando por unas desérticas y frías avenidas en dirección a un ya destrozado paradero, con la vista perdida en el vacío, noctámbulo sin rumbo establecido, sólo caminaba por inercia, sólo caminaba por instinto, mis pies se movían sin mi consentimiento, mi mente indiferente a la conciencia se mantenía, victima del sueño, y de la ya degradante rutina plagada de sistemáticos momentos, y metodizados argumentos.

Sin ánimo, ya flojera me daba existir, pasaba por frente la iglesia, y un efímero repudio hacia la moral cristiana a mis sienes se establecían, pero que sólo unos milésimas de segundo duraban por no tener ya la capacidad de analizarlos. Burdo ser, víctima del agotamiento, alcé la vista, divisaba un objeto verde en el horizonte, solo en la periferia de mi degradada vista lo miraba porque ni siquiera lo enfocaba. Unos puntos azules y otros medios anaranjados mis pupilas adquirían, veía unas figuras abstractas que luego mi retina las absorbía y como resultado formaban cuerpos humanos, las azules eran del liceo de niñas las anaranjadas del industrial. “Nada nuevo, hasta mi recorrido es simplemente rutina” me decía, no acababa de terminar el pensamiento, cuando un femenina y estilizada silueta se entremezcla con la bruta masa, me dije a mi mismo irónicamente:

-¡ja ja ja, ya casi por el sueño estoy viendo espejismos. NO, debe ser solamente resultado del cansancio que produce leer hasta tarde. Sí claro, aquello debe ser, casi ya estoy viendo mujeres “idealizadas”, los libros me atestan el cráneo de basura ficticia, “me asusta” no quiero quedar como el Quijote!
Como inyección de adrenalina me resultó el ver esta figura, quería verificar por mis propios ojos si en realidad me estaba volviendo loco, me asustaba aquella idea, comenzaba a apurar el paso, la curiosidad me mataba.
Necesitaba saber qué era lo que verdaderamente me ocurría, si el sueño me había vuelto psicótico, o simplemente esa figura que de trasfondo divisé era real. Llegué rápidamente, una fría gota de sudor recorría mi protuberante frente, el ambiente frío sumado a la baja bruma daban como resultado un panorama espeluznante, busque perdidamente entre la multitud, no encontré nada, me dije.
-¡”definitivamente me estoy volviendo loco”!
Me posé desganadamente sobre las latas sueltas del paradero, esperando que pasara la colapsada micro, el frío y una suave llovizna que peñiscaba el alma simplemente a mi no me inmutaban. Veía las miradas sin rumbo de la gente, y divisaba un fuerte presagio de desagrado por el ambiente. A mi, ni siquiera me daban ganas de pensar en lo incomodo de la situación, con la vista pegada en el fondo, esperando que se asomara la micro me encontraba, cuando por arte de magia, se apareció una figura femenina que sólo se encontraban en los libros, o en la televisión. Súbitamente desperté, los engranajes de mi lento cerebro comenzaban a trabajar a toda maquina, rato antes, unos cuantos pensamientos ya colapsaban mis neuronas, ahora, una computadora de última generación parecía, procesando información a los mil rayos, auto preguntas y auto respuestas me hacía:
-¡”jueeee, ¿”y esta mina de donde salió”? “uuuuuu… las cago” menos mal que apareció ya me estaba asustando el pensar que estaba viendo espejismos!”
Nunca había visto en vivo y en directo una figura de tal envergadura, hasta me preguntaba si seria real, la nebulosa pegada en mis ojos al verla se establecía. Caminó unos cuantos pasos, me hacía suponer como presagio que ella simplemente no era de estos lados. ¿De donde vendrá esta forastera?” me preguntaba. Esos pasos, esa simple caminada era desde ya superior. Se posó frente de mí, a unos 3 o 4 metros de distancia. Ya me encontraba en catarsis, era placer el verla, una cabellera del Olimpo, que hasta la misma Afrodita la hubiese envidiado. Rubia, pero no una rubia cualquiera, algo me hacía suponer que ese cabello no pertenecía a este mundo terrenal, ni las escuetas ciencias podrían siquiera averiguar del porque de su belleza, la respuesta quizás la encontraría en la metafísica, si en la metafísica porque ese cabello trascendía en el tiempo y espacio, de diosas y musas era, mientras comenzaba a bajar la vista mas asombrado cada vez me sentía. Una espalda delicada y tentativa al tacto, fineza pura, una cintura ultra reducida con unas curvas peligrosamente provocativas, y para que hablar, aquellas, si aquellas caderas que nunca en mi perra vida había siquiera pensado en contemplar, caderas hermosas sumado a un trasero simplemente de otro mundo. Las matemáticas mostrando toda su exactitud y esplendor en ese trasero, las curvas desafiaban las dimensiones, y su forma estilizada con un perfil prácticamente perfecto, miraba hacia las nubes, así veía aquel trasero, ella era simplemente una guitarra. NO, más que una guitarra aquella mujer era una escultura, labrada por la perfecta mano de Dios, echa a su imagen y semejanza. ¿Dios? La vi y me dije DIOS no existe, ese dios que del que tanto vociferan los clérigos no EXISTE, me dije; “oigan clérigos, basta ya de presumir de tu dios, ese dios sólo está en vuestra imaginación, o si existe, no debe ser ese buen y justo señor de los ciervos, ¿Cómo comprobarlo? ¿Vosotros clérigos y eruditos con sus risas de engreídos te atrevéis a contradecirme? Pues frente a mis ojos tengo un argumento que deja absuelto toda aquella teoría suya de su dios. Si solo sus vírgenes pupilas divisaran de lo que en este momento yo me regocijo, “miren a esa mujer” y miren a esa “otras” ¿Dónde esta la justicia e igualdad de vuestro dios? Mirad sólo mirad, aquella bella mujer, con superioridad infinita e inigualable. Quizás Dios sí existe, pero sólo existió en el momento en que la hizo SOLO A ELLA. La trabajó, como artesano a su artesanía, le dedicó tiempo y sudor, fijándose hasta en el más mínimo detalle, corrigiendo y situando como rompecabezas cada célula en su cuerpo. Dios en ella existe, en las demás NO. Dios a ella sí la hizo a su imagen y semejanza, le dedicó milenios, la labró con pinceladas finas de plata, a las otras al buen estilo del chileno las hizo, a la rápida y mal echas, ¿eso es igualdad? Clérigos, dejo a sus torpes criterios aquel dilema. Mientras pensaba y pensaba, ella, con pureza infinita dio una media vuelta y una mirada perdida en el vacío otorgó, fue allí cuando vi su rostro, si aquel cuerpo revolucionó mis hormonas, aquel rostro las apaciguó de tal forma que casi llegué a sentir amor fugaz por aquella mujer. Una ternura infinita mostraban esos ojos, unos labios pequeños y femeninos decían que de aquel no salían palabras, sino mas bien melodías, una nariz que encajaba perfectamente y complementando sus bellas facciones, una cara que daban ganas de apretujarla como oso de peluche, mientras ella repentinamente al vacío miró. Me pilló desprevenido cuando yo la observaba, pero fui sólo un invisible fantasma ante sus ojos, ¿creen que una mujer que pertenece a la nobleza, se molestaría en mirar a un miserable mendigo? Obviamente que no, entonces seguí con mi ritual de observación. Eso sí, me lamentaba el sólo poder aprisionarme a mi capacidad de discernimiento, sólo podía pensar e imaginar, pero aun así me deleitaba. Utópico sería pensar incluso hablarle, una mujer “imposible” desde lejos ya lo sabia. Titilantemente a gotas bajaba de las nubes, y me sumergía en mi verdadera personalidad. SI, mi verdadera personalidad, porque en el transcurso de aquella aparición no había sido yo. Caí vorazmente en la retórica cursi y siútica, trasformando a una bella mujer de carne y hueso en un ángel. Ese no era yo, ese era otro yo, a momentos me daba cuenta lo que pensaba y me auto cuestionaba, me decía con frases duras:
-¡”que weas estay pensando weon, parecí un fleto poeta”!
Se asomaba de repente mi verdadera personalidad, una personalidad dura fría y pesimista, pero solo a momentos porque volvía mi antiguo estado de catarsis por aquel espejismo que no resulto ser tal, sino que fue real. Alzó sus finas manos, y un colectivo viejo se detuvo, se subió al carruaje de chatarra y se fue. Como estrella fugaz se marchó, sentí el fulgor de un astro que se esconde en las tinieblas, dentro de mi le dije hasta nunca, ¿hasta nunca? Quizás no seria tan así….

CONTINUARA…

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