La Cicatriz

16 de Diciembre, 2007

“En ningún lugar la pasarán por alto. He de decidirme a borrarla. Dejar todo en orden. Pero ¿Puedo alcanzar un orden que apenas intuyo? ¿Un orden que jamás he conocido y que es sólo una hipótesis basada en estadísticas?
El caos. ¿Cuánto es infinito más uno? ¿O infinito más infinito? Si trata de borrarla podría pasar mucho tiempo sumando infinitos. Eso dijo.
Infinito e infinito: Infinito. Da lo mismo, pero es ese mismo el que me aterra. Toda la vida, vigilia y sueño, me aterra. Y la malparida ilusión que ya me incrustó sus malparidas garras de parásito intramuscular.
No, el infinito posterior será innegablemente mayor que el presente, será un infinito de ilusión extirpada y quemada en un ovillo de papel.
Sé que no me acostumbraré, hasta ahora no me he acostumbrado y después será peor. Pero existe la subatómica posibilidad de restar, tal vez borrarla por completo. He de decidirme.”
- Si, estoy seguro doctor –
“Escaleras amarillas, ex amarillas en realidad. Al parecer soy el único con uniforme y no me siento para nada ridículo (eso es nuevo).

El liceo es el mismo, es como si yo hubiese avanzado solitario y desnudo por el tiempo. Un amigo conversa con mis antiguos compañeros, evidentemente él también hizo el viaje temporal, tal vez sería más acertado afirmar que el tiempo viajó por nosotros.
Pero el liceo, la ciudad, yo liceo, yo ciudad; mi amigo otro liceo, mi amigo otra ciudad. Ha de ser porque amigo implica vínculo, conexión.
Es ella, ella otro liceo, ella otra ciudad, ella la misma ella, yo el mismo sentir. Quiero acercarme, lo hago ¡Pero algo cuelga de ella, de su mano! Sonrío, los saludo a ambos”.
- ¿Por qué no veo doctor? -
- Tiene vendado el rostro Jonás, mañana sacaremos las vendas. No se preocupe, el láser hace maravillas -
- ¿Se borró doctor? -
- No lo sé, mañana veremos -
“Veremos, ¿Él y el láser? No lo sé, si él no lo sabe entonces quién. Ineficiente, nunca debí arriesgarme, esto me huele mal.
¿Huele? Por más que inhalo no huelo, debe ser la venda. Tengo el rostro vendado, antes estaba vendido, vendido a algún ser inexistente. Espero haberlo comprado, pagué por treinta años, espero haberlo comprado.”
- Entonces mañana doctor -
- Exacto, buenas noches -
“Me urgen mis hermanos. La formación nunca había estado tan formada: compacta, impenetrable. Me urgen mis hermanos, no puedo encontrarlos.
Raro es que no se vean profesores, ellos podrían informarme, eso lo hacen muy bien. De hecho, más que un establecimiento educacional, esta escuela es (o era) un establecimiento ‘informacional’. Me informaron bastante, de educados tenían muy poco para educarme.
Ella, ella, ella. Quince veces ella. Debo buscarlos, no puedo quedarme, su mano sanó, no hay apéndices a la vista, debo buscarlos, no puedo quedarme.”
- Muy bien doctor, proceda -
- Tenemos un problema Jonás -
- ¡¿Qué?! -
- Ya procedí Jonás -
“Oscuro, muy oscuro. Inodoro, toneladas de aire inodoro. Cuántas veces creí respirar sin oler y cuan distinto es hacerlo en realidad. Oscuro, muy oscuro”.
- Le dije que el láser la borraría. La borró Jonás, la borró -
“Restó, restó y todo tiende a infinitos. Ahora estoy tras el cero en la recta. ¡Que lejos estoy del cero! Nunca me acostumbraré.”
- Jonás, no se preocupe, buscaremos una solución -
- Nunca alcanzaré el cero doctor -
- ¿Qué? -
- Que sigo alejándome doctor, creo que el láser profundizó demasiado -
- Será mejor que duerma Jonás. Esto lo ayudará -
“Mis amigos. Cómo se deslizan las horas de madrugada. Ella me abraza, sonríe, la beso, pero ahora no sé quien es ella”.

FIN

Autor: williams espejo

Artículos relacionados

Deje un comentario