La Amistad

29 de Septiembre, 2007

Hacia Alta mar envío esta carta, estas líneas. Hacia un mar virtual en donde toda clase de gentes existe, vive y lee. Envío estas líneas a nombre de la Amistad; esa amistad que a veces se rompe, que a veces hiere y también Mata. ¡Sí! Es cierto. Hay Amistades que producen esas cosas y está en nosotros poder superar ese momento, ese instante trascendental.

Todos nosotros sabemos sobre intereses bancarios y lo que significa cuando éstos se aplican a una deuda en mora. En la amistad suele suceder algo parecido pero más complejo. Más que un problema de porcentajes y de números, la amistad se traduce en conveniencias o desaciertos graves. – “Me conviene saludar a tal o cual persona por tal o cual razón”; - “¡Oh! Pero, como éramos amigos yo, pensé que…..” – En fin, ejemplos tenemos para el mundo, mas, las razones no pueden justificar una mala amistad por muy interesada que ésta sea. La amistad se basa en una reciprocidad permanente y verdadera, de corazón. Hemos visto cómo muchas “amigas” muy conocidas, de pronto dejan de saludarse e incluso se sientan ahora distantes. Cuando vemos esos hechos solo nos basta pensar que lo que sucedía entre ellas no era amistad verdadera, era una simple conveniencia mutua de compañía, de acostumbramiento, de rutina. Alguien podrá esgrimir otra razón y dar también la razón a estas actitudes, pero en lo concreto, la Amistad es más que eso, es más que acostumbramiento, es más que una rutina, es más que la lógica de la Compañía por la mera compañía; la amistad se funda en la confianza, en el silencio, en el corazón alerta por estar con la otra persona, en la fidelidad y en la actitud alerta por cuidar esa amistad, y es ahí, en ese “cuidar la amistad” es en donde las “super amigas” fallan. Cuidar la amistad implica hacer un llamado de atención cuando el otro se desvía, dar un golpe de voz cuando el otro pierde su “Norte” o sale de su camino; Cuidar la amistad exige de parte de ambos, detenerse en el camino preguntándose siempre, ¿estamos juntos en esta vida? En los Evangelios se retrata la Amistad de Jesús con sus Discípulos como una escuela itinerante, como un caminar sin descanso aprendiendo cada día algo nuevo con el contacto del Maestro y todo el Mundo. El valor de esa Amistad se desgajó con los acontecimientos, pero quedó su esencia, su naturaleza, y después de lo ocurrido, esa Amistad rindió frutos, pues cada uno de ellos proclamó su Amistad, su Verdad a todo aquel que quiso escuchar. Hagamos de nuestras Amistad una bella exposición de nosotros mismos, pues de esa amistad hemos recogido lo más hermoso de la otra persona, hemos asimilado su pensamiento, sus alegrías y también dolores; Somos cada uno de nosotros un reflejo fiel de quien es nuestro Amigo o Amiga; Reflejemos pues, lo más hermoso que el otro nos ha cedido a nombre de la Amistad.

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