La felicidad del niño

25 de Noviembre, 2007

En una fría mañana de diciembre, cuando tenia seis años de edad me levante de la cama ansioso por tomar una taza de chocolate caliente, con mi cachorón azul cielo gastado de las rodillas, para al mismo tiempo escuchar la platica de mis padres y hermanos mayores, ya que en las mañanas todos estaban de buen humor y mas por ser vísperas de navidad por lo que las platica se convertía en alegres anécdotas, en esa ocasión estaba mi abuela sentada en su lugar favorito, para mi todo eso me hacia feliz, la humeante taza de chocolate, las anécdotas familiares, la abuela en su lugar y la duda de lo que me traería santa el día de navidad. Créanme que de solo recordarlo puedo percibir el olor del chocolate o sentir la mirada de mi abuela que murió hace casi once años. ¿Cuántos de nosotros nos gustaría regresar a esos tiempos? pero en fin eso ya paso y no hay forma de regresarse por mas que uno quiera, pero lo que si se podemos hacer es que nuestros hijos vivan su infancia lo mas feliz que sea posible, porque cuantas veces se nos ha olvidado que también fuimos niños y posponemos el día para poner el arbolito de navidad o nos negamos a comprarles el cereal con la caja mas colorida. Debemos de acordarnos que esas y muchas otras cosas nos hacían felices y creo que no hay privar a nuestros hijos de ellas sino disfrutarlas con ellos.

Javier Durazo

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