Hasta que la muerte nos separe…
Insisto en cabalgar entre tus venas,
Zurcando las entrañas de tu vida;
Llenando tu existir de grandes penas,
haciendo tu esperanza, ya perdida
Reincido nuevamente en el delito,
Pues robo un tierno beso de tu boca;
y aunque tu corazon se ha vuelto roca,
en tu pobre existir, siempre milito
Nunca supiste amar, ni ser amado,
brindaste tu existencia a la vagancia;
alimentando con tus obras, la ignorancia,
y asi la luz, de tu mirada se ha apagado
Es innegable el gozo ya pasado,
pues grandes zurcos se marcaron en tu faz;
tambien la muerte, en tu aposento se ha postrado,
pero tu alma no hayara nunca la paz
Pueden contarse, las centenas de los huesos,
que te sostienen, la ajada y clara piel;
donde quedaron aquellos tiernos besos ?
quien se ha robado, de tus labios la miel ?
fueron acaso las sombras de la noche,
o los fantasmas de una droga inmunda;
quienes cambiaron a tu vida en vagabunda ?
quienes convierten a este ser, en un fantoche ?
Se acaba de los dos, nula existencia,
repletos de dolor, emprendemos la partida;
fenece nuevamente ante la ciencia,
el maldito producto del cruel sida.
Merida Yuc.
Quiñones
Derechos Reservados…
Autor: Juan Carlos Quiñones Salazar

