Hadas rojas

Vinieron de tiempos prehistóricos. No atienden hoy porque duermen en el néctar escondido , lejos de la luz solar y abrigada por los pétalos. Se alzan y vuelan sobre las nubes en las noches calmas y buscan el silencio en cada rincón del cielo.
A nada temen y hasta crean vitrales en el viento. Desde allí miran al mundo como un suspiro de mariposas revoloteando entre pesares de lágrimas que dejaron el deleite de aquellos encuentros furtivos de los amantes.
Unas plegarias brotadas del pan que amasaron con hojas de amarantos giran entorno a ellas. Estas hadas rojas afloradas en el mundo de bosques antiguos son tan etéreas como el aire libre sin plumerillos.
Desembarcan en viñedos de almendras y después envasan licores en campanas de cristal. Como atletas van desenredando cintas de arco iris y siembran continentes en el océano del cielo, mientras los pájaros prolongan su canto derrotando las neblinas.
En órbita sagrada, las hadas rojas portan farolas plenas de crepúsculos, hasta llegar al oráculo del infinito universo que relincha con su ondulante brillo.
Buscaban a una princesa noctámbula,vestida con estrellas doradas, que huía ante ellas escapando como flecha errante, dejando una cola de luces cósmica.
Un sortilegio de imanes sedientos de auroras vertieron las hadas, hasta alcanzar el horizonte de la noche donde habitaba la princesa.
Cruzaron grutas polares , aerolitos ecuatoriales y desde el fondo de la tierra una voz se proyectó como una extensa cabellera orientándolas hacia el noctámbulo mundo.
Sus manos derrumbadas de tanto palpar tinieblas y enceguecidas por correr en un río interminable, no desmayaron. Cabalgando en vertiginosos planetas, alcanzaron a la princesa , la envolvieron con algas y nenúfares hasta recibirla para siempre en los mares hipnóticos de las hadas rojas…