Flaco

7 de Septiembre, 2007

¿Cuánto aire entra por tus pulmones hoy día?
¿Cuánta energía queda en tu frágil cuerpo?
¿De quien te agarras mientras caes?

Nacimos para sufrir
Nacimos para morir
¿Por qué?

Estas en mi mente cada día
Estas en mis lagrimas cada noche.
Mi mente recorre caminos polvorientos
Mis ojos forman borrosas imágenes del pasado
Mis oídos escuchan risas y clamores
Mi cuerpo de continuo padece de fuertes temblores.
Mis días se arrastran con dificultad
Mis noches parecen una eternidad
El sueño pelea con mi mente
El, molesto toma sus maletas y se va.

Mi cuerpo corre por entre las sabanas
tratando de encontrar tranquilidad.
Y así pasan los días, meses y años.
Anhelo dejar este sucio mundo
para poder por fin volver a reir.
Pero sigo aquí
viendo como este mundo se desmorona
por todos sus costados
y yo aquí sentado lloro angustiado
tratando de cambiar mi pasado
¿Porqué no fui abortado? Me pregunto cada día
Pero no hay respuestas
No hay sonido
Mis palabras vagan por el éter de este mundo
Mis penas deambulan por mi lado.

¿Cuántas noches llevas en vela?
¿Cuántas frustraciones corren por tus venas?
¿Puedes ver el sol ponerse cada tarde?
Tus ojos…tus cansados ojos
¿Pueden ver hoy día?
Pero…¿Dónde crestas estas?

Hoy Angol esta nublado, la lluvia a caído de manera intermitente, el viento sopla con tranquilidad; Angol está sereno, no hay ruidos molestos, todo aparece en paz, todo aparenta estar tranquilo, pero la realidad sigue siendo la misma: dolor, hambre, odios, engaños, pobreza y una eterna languidez que se observa en el rostro de la gente que, como sonámbulos deambulan por doquier.
El Angol que esta en tus neuronas ya no existe, la indolencia lo mató. Hoy hay basura desparramada por todos lados, hay una pobreza de espíritu que tú la puedes tocar con tus manos; y hay una indiferencia que te cala los sentidos. Angol se prostituyó con el progreso, entregó sus encantos al modernismo, tras unas matas regaló su castidad al consumismo. Y hoy está pagando las consecuencias de su inmoralidad, su rostro está cubierto de cicatrices, su cuerpo se ha desfigurado, su aliento apesta y su andar es cada día más lento y bamboleante.

¿Te acuerdas de los largos veranos bajo los frondosos sauces en la Peta Gorda?
¿Recuerdas las cristalinas aguas de la Arcadia?
¿Recuerdas el bullitzer del Oasis?
¿Recuerdas las largas funciones en el cine Rex?
¿Recuerdas…?

Nada de lo que recuerdas existe hoy, nada de lo que añoras esta aquí hoy, todo se derrumbó, todo se hizo trizas al chocar con el llamado progreso. Todo a caído, el pasado se a desmembrado, pulverizado, aniquilado y pisoteado. Y la gente mientras tanto sigue deambulando sin sentir, sin ver, y sin hacer nada ante esta extendida expoliación de la razón.

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