Hoy es la cuarta noche que hay ruidos en el dormitorio de Riquelme Contreras.Son ruidos graves, como el de una campana golpeada por un palo.
“Eduviges, María y Clotilde”, duermen en otro cuarto y alegan no oír ruidos. Riquelme no da importancia al comentario “como si ellas no existieran”. Nada parecía claro en este ambiente mustio.
Sábado ni domingo hubo ruidos. En esos días Riquelme decía ver que las tres mujeres oraban y encendían velas en la sombra de su cuarto.
El lunes, Riquelme se acostó pensando que esa noche no habría golpes. Puso en su dormitorio una escopeta, lista para disparar. Ya lo había decidido. “Debía haber un último ruido”
Sin embargo oyó golpear tres veces. El ruido tenia un tono más grave, como el de una pala cavando en el silencio. Riquelme disparó su escopeta, el ruido desapareció para siempre.
Alfredo Barrionuevo
Autor: Alfredo M Barrionuevo

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