El Rey entrega el Premio Cervantes a Gonzalo Rojas

23 de Agosto, 2007

Fué ctualidad…

El Rey entregará el Premio Cervantes, máximo galardón de las letras hispanas, al poeta chileno Gonzalo Rojas, de 86 años, en un solemne acto que, como es tradición, se celebra en el Paraninfo de la Universidad de Alcalá de Henares.

Gonzalo Rojas ha recibido el Premio Cervantes con un discurso de 10 páginas, “corto, tal y como prometí”, comenzando con una referencia a los atentados de Madrid del pasado 11 de marzo. Parafraseando a Huidrobo, Rojas se ha definido como un ‘viejoven’ y tras un paseo por su niñez y su ‘reniñez’, ha homenajeando a sus fantasmas literarios.

“Discursos van y discursos vienen y no dicen nada” afirmó Rojas, precisamente en uno ameno, rítmico y bien entonado, pero es que los galardones, además de inmerecidos (“Pónganse en mi caso, y es que no lo merezco, ¡qué lo voy a merecer!), no parecen valer mucho para el poeta: “Lo que fascina a la gente es el renombre y el estruendo, pero nada más escaso que el ojo de leer”.

En un repaso por su niñez recordó que era hijo de minero, a su vez hijo de más mineros: “Ya lo dije cuando el Premio Reina Sofía. Sé que me repito pero qué le voy a hacer, soy la metamorfosis de uno mismo”. Y continuó con sus vivencias: “De niño aprendí solo, que hay que mirar hacia adelante y hacia atrás y no tenerle miedo al miedo. No es para tanto; nunca es para tanto.”

Poesía y silenio

Rojas también habló ampliamente de la poesía y del don poético: “La poesía encarna a uno como por azar, y es que uno no la merece, ¡qué la va a merecer!”. En nuevas muestras de humildad como creador y vejez envidiable, continuó: “Ese aprendiz interminable que soy yo mismo, escribo cada día al amanecer. Siempre me funcionó esa hora.””Y el silencio, que sigue siendo para mí la única voz”.

El poeta, de obra poco prolífica, criticó al ritmo acelerado, en estos tiempos acelerados, de algunos escritores y el sinsentido de la simple “vitrina publicitaria’: “Demórate demorándote todo lo que puedas. Prisa para qué.” “Este oficio es sagrado y no se llega nunca. Se escribe y se desescribe todo el tiempo.”

Parafraseando a Santa Teresa, hizo suyos algunos versos: “Tengo una y determinada determinación/ venga lo que viniese/ suceda lo que sucediese.”“Ya encima de los ochenta –leyó Rojas-, ya destemporalizado y desespacializado, sigo intacto. Nada me desengaña.”

Muchos han sido los autores, españoles y latinoamericanos, que el autor de ‘La reniñez’ ha querido homenajear en el acto. Lorca, Cortázar, Quevedo, Borges, Cervantes y una larga lista de “leyendas literarias” han tenido cabida a lo largo de su discurso. También ha tenido unas palabras de elogio para su compatriota Mata: “Lo incluyo porque es un poeta pura sangre, como Rulfo, aunque ninguno de los dos hayan escrito un verso. Es fino y rajado, como se dice allá.”

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