Todo comenzó con un áspero “Hasta Luego” y se fundió segundos después cruzando el umbral entre sueño y realidad…
Una tarde cualquiera,típica entre estaciones, un viernes azucarado y deseoso con el saber estar de dos personas, un retrato partido por dos, un extenso cielo deseoso de lucir sus mejores galas y un sinfín de tupidos velos recorriendo el ambiente.Así se presentaba la noche, sin sobresaltos, sin enfados ni sorpresas.Simplemente un intercambio corriente y normal, una lluvia de sensaciones vestidas de oraciones con o sin sentido dichas por él y por ella,por ella y por él.Unas fotocopias, un café, un bolígrafo color azul y una propina merecida para una tarde cotidianamente previsible, una tarde fácil de superar con ánimos y esperanzas. Agradecimientos y más agradecimientos, despedida, 2 besos y un hasta luego que duró toda una eternidad.
Porque floté, ese pequeño instante se convirtió en un sueño, cruzaba un puente, volvía de vuelta hacia algún lugar que no sabría explicar.Andaba al son del piano, la música revestía mis oídos con una suavidad tremendamente estremecedora, me dejaba llevar por el “SI Bemol”, un continuo abrir y cerrar de ojos, ver como mi entorno se detenía mientras volvía atravesando el horizonte, todo era distinto, invisible. Un pequeño peatón caminando por un lugar vacío, todo estaba en penumbra exceptuando la luz de los coches, la luna y el radiante brillo que brotaba de tus ojos,volaba, las notas pasaban, subían y bajaban sin “ton ni son” mientras seguía andando al frente. Paraba, miraba a mi alrededor, todo era oscuro, paso tras paso,metro tras metro me zarandeaba por la acera, el viento me hacía elevarme y sentirme más alto, mejor, más feliz y radiante. Sentía verdaderamente alegría, capacidad de contemplarme en la oscuridad provocando un estruendo de armoniosos truenos allá por donde pasaba.
Todo parecía llegar a su fin, el puente se acababa y con él, la canción más bonita jamás interpretada,cada nota poseía un significado.Me notaba más pesado, el sueño comenzaba a finalizar, el movimiento volvió a hacerse patente, el río volvió a su cauce y sólo en ese momento comprendí que todo era fruto de mi imaginación mientras contemplaba por un par de segundos tus ojos, mientras te decía un áspero “Hasta luego”.
Un par de segundos, simplemente un par de segundos causaron en mi, un sueño que pocas veces podré repetir y todo por un capricho, un mero capricho que una mirada recelosa ocasionó.

Añadir a Del.Icio.Us


1 Comentario en “El puente entre tus ojos”
Creo que somos muchos los que contemplamos un eterno adiós, pero cuando el recuerdo del mismo está tan vivo y latente como aquella vez, es mucho más más eterno y doloroso el saber que no es producto de un sueño más si de una realidad que no tiene pausa ni marcha atrás..
De una u otra forma me siento identificada con lo q escribiste, me gustó mucho