El orgullo de ser Villarreal
Episodio:
“Cuernos”
¿Por qué se lo iba a dejar si después de todo ella era la novia? Ella lo había conocido primero, llevaba ya dos años con él y ahora ésta pelos oxigenados iba a llegar así nada más y ella debía cruzarse de brazos.
- Te lo digo en buena onda, amiga.- le había dicho Sonia.- Mándalo al cuerno ya. No vale la pena.
Pero si se lo dejaba a la otra estaba admitiendo su derrota. Admitiendo que no podía hacer nada para conservarlo.
- Otro de esos malditos mensajes.- bufó Lira frente a la computadora mientras checaba su correo.
- Debe ser una broma, Lira. Quieren hacerte enojar.- dijo Myrna acariciándole el hombro para tranquilizarla.
- ¡Pues no lo van a conseguir!- gritó Lira parándose y lanzando una almohada con furia contra la pared.
Myrna rió en sus narices al ver los berrinches de su prima y cuando ésta volteó a verla furiosa sólo se encogió de hombros.
- Ya veo que no lo están logrando.- se burló.
- ¿Cómo no voy a enojarme!- exclamó Lira indignada.- ¿Acaso crees que traer cuernos se siente chido!
- Yo no dije eso.- dijo Myrna tranquilamente sentándose frente al monitor para ver el mensaje que le mandó una tal Jackeline Dumas, bajo la cuenta sweety_honey@hotmail.com.
“Querida Lira:
¡Guau! Tienes el nombre de la moneda italiana. ¿Tanto así vales? Pues Brandito no parece valorarte tanto. Ayer pasó la noche conmigo y estuvo genial. Nunca conocí un hombre tan fogoso como él, pero supongo que ese es un detalle que tú ignoras porque nunca lo has tenido como yo lo tuve anoche.
Tú te lo buscas. Eres una chica cobarde, o más bien conservadora. Pretendes llegar virgen al altar y no sabes de lo que te estás perdiendo. Estás hartando a Brandito, él necesita algo que tú no le has podido dar y que yo sí. Cuídalo, aunque de todos modos te lo voy a quitar.
¡Chao!
Atte: Jackeline Dumas
P. D: ¡Viva la virginidad!”
- Amén.- dijo Myrna al leer la posdata.- ¿Pues qué se cree esa tipa?, ¿no le da vergüenza que todo mundo sepa que ya la agujeraron?
- Al parecer le enorgullece que alguien más le esté viendo la cola.- dijo Lira sin saber cómo hacerla menos.
- Fúchila. Yo primero muerta que agujerada por cualquiera.
- Brandon no es cualquier chico.
- Vamos, Lira, ¿vas a decirme que es un chico genial? Atrévete.
Lira mantuvo la boca cerrada mientras su prima la miraba con los brazos cruzados.
- No entiendo cómo volviste a caer si ya te habías librado de él.- le reprochó.
- Ni yo, créeme.- dijo Lira mientras rememoraba lo ocurrido en la graduación.
Habían vuelto de dejar a César en su casa y cuando Lira entró al salón, el grupo tocaba una música suave. Brandon bailaba con Myrna, y Dinora aún no soltaba a Jasiel. Lira no pudo descifrar qué es lo que su pareja pretendía hasta que ambas parejas se encontraron tan cerca una de la otra que Brandon con una mano sostenía la de Myrna, mientras con la otra la tomaba de la cintura y hábilmente con dos dedos rozaba el trasero de la güera despampanante, y ésta reía divertida. Debió admitirse que se enojó, pero no iba a hacer el oso de ir a reclamarle en plena pista lo que hacía, tal como lo haría Ariana.
Luis Mario vino sonriendo a ella y se sintió un héroe al salvarla de las miradas que todo mundo le dirigía con pena ajena. Lira agradeció su entrada espontánea y pensó que en otras circunstancias ella y Luis Mario podrían haber sido muy buenos amigos y cómplices en todo. Entraron a la pista y empezaron a bailar muy juntos, lo cual no pasó desapercibido a la vista de Brandon, quien buscó en todo momento acercarse a ella, y cuando lo consiguió, le dijo:
- Me alegra que hayas llegado, preciosa. ¿Te parece si cambiamos de pareja?
- Muy buena idea.- respondió Lira sonriendo malévola. Esperó un momento a estar cerca de Jasiel y Dinora, y cuando esto sucedió dijo en voz alta:
- Oye, querida, no lo has soltado desde que empezó el baile y habemos otras que queremos bailar con él.- se dirigió a Luis Mario.- ¿Te parece, compañero si bailas con ella?
- Claro.- respondió Luis Mario feliz de haber bailado con las dos chicas más guapas de toda la fiesta.
Y en un instante ya estaba Lira bailando con su exnovio, mientras a Brandon se le cocía el hígado del coraje.
- Quieres bailar con Lira, supongo, ahora que llegó.- dijo Myrna.
- Ah… no.- Brandon dudó por un momento pero luego agarró con más fuerza la cintura de Myrna.- Sigamos.
- ¡Brandon!- protestó Myrna.- Odio que se me peguen al bailar. O me sueltas o me sientas.
- Muy bien.- dijo Brandon, y esperando que Myrna se sintiera despreciada, la acompañó a su silla, pero ésta se sintió mejor y se entretuvo viendo cómo Paco movía las pompis mientras bailaba abrazado a Melisa, su eterno amor.
La música se detuvo un momento para darle un respiro al grupo y Lira, muy campante, fue a tomar asiento junto a Brandon, a sabiendas de que éste se levantaría molesto a sentarse a otro lado.
- ¿Cómo les fue con César?- preguntó tragándose lo que se moría de ganas por decirle.
- Ah, bien.- respondió Lira.- No fue nada del otro mundo. Mañana estará mucho mejor. Y no te apures, no vomitó en tu auto, mi vida.
Brandon se sintió mejor con el “mi vida” y volteó a verla sonriendo.
- Casi no has bailado conmigo, encanto.- le dijo con una sonrisa coqueta.
- Tienes razón.- respondió Lira.- Pero no has vuelto a invitarme. En otras circunstancias sólo bailaría contigo.
- Muy cierto.- dijo Brandon tronando los dedos y señalándola.- Y me preguntaba yo, por qué tenemos que presentar la parodia ésta si nos adoramos.
- Lo mismo me preguntaba yo.- dijo Lira mirando hacia los candiles del salón.
- ¿Crees que podamos olvidarnos de aquella absurda pelea, “darling”?
- Por supuesto.- dijo Lira.- Ya comenzabas a preocuparme.
Brandon soltó una carcajada muy profesional y la estrechó entre sus brazos.
- ¿Te preocupa la güerota ésta? Vamos, mi vida, ya quisiera ella parecerse un poco a ti. Mírate, estás hecha un cuero y aquella tiene ombligo de chupón.
- Tiene un trasero grande.- objetó Lira.
- ¿Y tú no, querida?
Lira se tragó sus palabras porque no quería instar a Brandon a que la tocase.
Parada junto a la ventana, mirando los pajarillos que picoteaban el pasto todavía le hacía eco la voz de su novio.
- No es que me esté muriendo por él.- se animó a decir.- Se trata de mi dignidad. Esa estúpida no va a quitarme algo que yo no quiera desechar todavía.
- Pues ya se metió con él, ¿qué más quieres?
- Brandon me sigue presentando como su señora.- dijo Lira mientras se acostaba para relajarse y pensar mejor.- No sé si se esté burlando de mí, o si de veras le da gusto que lo vean conmigo.
- Claro que le da gusto que lo vean contigo. Todo mundo sabe que te pone los cuernos. Al ver que todavía andas con él se siente en las nubes de que alguien lo quiera tanto que aguante que él tenga otra.
- No será por mucho tiempo. Al menos supuestamente yo no sé de sus aventuras.- se acomodó mejor.- Me dan ganas de pagarle con la misma moneda.
- Pues Jasielito está más puesto que un calcetín.
- No inventes, gorgojo. Si Brandon se entera me haría un pancho que no te la vas a acabar.
- Claro. Él sí puede andar con otra y tú no te puedes divertir igual. ¿De qué privilegios goza, eh?- dijo Myrna tumbándose junto a ella con los brazos cruzados y los labios apretados.
- Eso es lo que él quiere demostrarle a la prepa entera, pero creo que tengo una mejor idea.
- ¿Ah, sí?, ¿qué vas a hacer?
- Por lo pronto nada. Dejaré que él piense que soy una pobre niña ingenua que no se las huele de nada, pero como esa tipa ya se las dio, lógicamente Brandon ya consiguió lo que quiere con ella, y conmigo no. Por algo es que no me ha cortado para andar con ella, ¿entiendes?
- ¿Y tú piensas…?- dijo Myrna sin atreverse a imaginar a su prima entregándose a un pelado que nada más quería poseerla.
- Yo no.- interrumpió Lira adivinando las sospechas de su prima consentida.- Pero él pensará que voy a hacerlo, y tú me vas a ayudar.
- Ah, no. Eso sí que no.- dijo Myrna poniéndose de pie y alejándose lo más que pudo de la cama.- Paso.
- No es lo que piensas.- dijo Lira parándose y acercándose a ella, pero Myrna retrocedía cada vez más.- Tú vas a impedir que suceda lo que Brandon quiere hacer conmigo, ¿entiendes?
- No.
- Yo le haré creer a Brandon que me muero de ganas por estar con él, y cuando él crea que es el momento apropiado tú aparecerás como por arte de magia para interrumpirnos, ¿ahora sí?
- Ya veo.- dijo Myrna entusiasmada con la idea.- Y creo que puedo hacer algo más que eso.
- ¿Ah, sí, qué?
- Supongo que no creerás que realmente es Jackie Dumas quien trata de quitarte a Brandon.
- Pues…
- Jackie lleva Textos clásicos conmigo y hablé con ella desde el primer mensaje que te mandaron. Dice que Brandon ni por la coronilla le ha pasado, y yo le creo porque tú misma sabes quién es una “Sor Rita” y que se muere por tu novio.
- Dinora Esperón.- pronunció Lira como si fuese una sentencia de muerte.
- Exacto.- respondió Myrna.- Jackie se refirió también a ella, y me platicó que ella trabaja en una zapatería de San Agustín, y que los ve pasar muy seguido por ahí, tomados de la mano.
- No puedo creer el descaro con que esos dos se presentan ante la gente.
- Pero no se te olvide, querida, que Dinora me sigue considerando amiga íntima.
- Sí es cierto.- respondió Lira indignada.- ¿Y tú te sigues juntando con ella a pesar de lo que me hace?
- Mira.- se defendió Myrna alzando las palmas.- A mí me cayó gorda desde que le dijo a medio mundo que me gusta Gerardo, pero nunca hemos peleado. Así que la vez pasada me invitó a su casa a merendar con sus amigas y se la pasaron hablando de ella y Brandon. Creí que nos convenía que yo la siguiera tragando por un buen rato para ver qué conseguimos.
- Debo admitir que es buena idea.- dijo Lira tomando una libreta y una pluma para dárselos a Myrna.- Quiero saber qué es lo que hacen, a dónde van y lo más importante: qué es lo que tienen planeado para cada aventurilla.
Myrna la miró sin poder creer que estuviese accediendo a un juego como esos, pero después de todo, ¿por qué no si ella conseguiría un poco de venganza también?
Dinora Esperón, un nombre que les causaba dolor de estómago.
Autor: Ana Leza

