La naturaleza humana es una mierda. No hay que ser un sabio para darse cuenta. Es por eso que el odio y la discriminación, que son comportamientos de nuestra especie, se mantienen inexorablemente a través del tiempo.
Y los antisemitas se reiteran en sus mentiras ya que su finalidad es infectar el Planeta.
Es una idea equivocada el creer que el HOLOCAUSTO pertenece al pasado. El antisemitismo seguirá siendo moneda de cambio para aquellos que necesitan tapar sus propias inmundicias.
La única inmunidad que le queda al pueblo hebreo, para no volver a Auschwitz o a Treblinka, es la existencia del Estado de Israel.
Muchos de los sirvientes de Dios son verdaderas lacras humanas.
El obispo británico Richard Williamson (n. 1940), cada vez que la prensa le proporciona un espacio, se reitera en la negación del Holocausto.
Este inmundo personaje nunca dijo nada del despiadado ataque inglés, durante las SGM, sobre la ciudad alemana de Dresden, reducida a escombros y matando a miles de inocentes, (más de diez mil niños.)
La Historia me enseñó que los españoles no solamente eran antisemitas sino también asesinos. La Inquisición fue tan bárbara como el nazismo.
En la Península nacieron intelectuales que abonaron todas aquellas falsedades como los rituales de sangre que nunca cometimos pero que costaron la vida de millones de inocentes.
En el libro La barraca, del intolerante escritor valenciano Vicente Blasco Ibáñez (n. 1867), hay una madre que está angustiada por la golpiza que recibieron sus hijos. Y a los que ella cree que son sus agresores les grita: “Son peores que los judíos…”
¿De quién aprendió a decir eso una mujer casi analfabeta? De sus padres no creo. Pero si de la Iglesia católica, la gran deicida de los dos últimos siglos.
Un personaje de La Horda, del mismo autor dice que sus primos comerciantes “eran unos judíos, sin alegría, sin afectos, cual sí tuvieran cegada el alma por el polvo del establecimiento”. “El antijudaísmo económico también queda reflejado en la obra.”
El director cine el argentino León Klimovsky (n. 1906), filmó en 1979 para la televisión española La Barraca. En la miniserie tampoco se soslayó aquello de “Son peores…”
La censura es indigna. Pero Klimovsky que no desconocía el antisemitismo de B.I., no debió filmar nada que tuviera que ver con este escritor. Y si le encontró algún valor cultural, debió disimular ese parlamento racista, que no nutre sino que alimenta el odio en el inconsciente colectivo.
LA VIDA ES UNA FOTOCOPIA.
Jacobo Saúl Rabín—Mar del Plata, Argentina.
saulrabin@gmail.com
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2 Comentarios en “EL ODIO NO TIENE FRONTERAS.”
Me gusta como piensas, parece como si todo el mundo usara a los judios como chivos expiatorios, cuando somos nosotros los culpables de nuestras propias desgracias, por que resulta muy facil culpar a los demas de nuestros errores.
En vez de esparcir la semilla del odio en el mundo, deberiamos buscar la forma de coexistir todos en armonia o de solucionar nuestros conflictos de forma civilizada, no de quemar a “los asesinos de cristo”
Sigue publicando, estare leyendote.
en primer lugar la naturaleza no es una mierda sin ella nos llabaria el diablo y ademas todos,todos los humanos somos unos malos agradecidos y no debieron quemar personas por sus errores el unico bengador en el mundo es dios no ninguno de nosotros :D :D