EL GUSANITO FILOSÓFICO
Había una vez, en esos tiempos en los que los animales hablaban y todos vivían de acuerdo a sus normas, un gusanito que se preguntaba a cada rato y en todo momento, el para qué de su existencia. Viendo que la respuesta no llegaba de su pequeño cerebrito, decidió salir a investigar el mundo y preguntarle a alguien para que le pudiera ayudar a dilucidar esta pregunta que ha preocupado a muchos filósofos desde la antigüedad.
Y bien, un buen día se decidió a salir por el mundo a descubrir su preocupación.
Reptando y reptando, después de un cierto tiempo, que para el gusano era una eternidad, se encontró con un conejito de ojos fiesteros y amables.
- ¡Oye, amigo conejito, escúchame!- clamó el gusano mirando hacia las alturas
- ¿Qué, quién llama?- Preguntó el conejo mirando para todos lados sin acertar ver a nadie.
- Soy yo, aquí abajo.
- Te veo, ¿qué es lo que deseas?
- Sólo hacerte una pregunta?
- Bien, ¿cuál es?
- ¿Cuál es el motivo de nuestra existencia?
- ¡Muy fácil, comer trébol!
- Pero yo no como eso que dices
- ¡Entonces tú no existes, chao!- Y se fue el conejillo saltando por el campo florido.
El gusano había quedado un poco preocupado por la no existencia, de la cual le
había enunciado el conejo, y pensaba que tendría que empezar a comer trébol para comenzar a vivir, pero eso iba más allá de sus principios.
Siguió avanzando por entre matorrales, hasta que se encontró con un ciervo que
afilaba en un árbol sus largas cornamentas ya que era la época de celo.
- ¡¡Señor, ciervo, perdone que le moleste!!, ¡¡señor, ciervooooo!!, ¡¡Fuiiiiiiiu!!
Hasta había aprendido a silbar este simpático gusanito preguntón, ya que casi estaba
Afónico de tanto gritarles a estas enormes moles de carne.
- ¿Quién, quién…?, ¡Ah, tú, bicharraco pequeño!, ¿Qué es lo que quieres?
preguntó el ciervo malas pulgas.
- ¿Quiero saber el significado de mi existencia? ¿Es mucho pedir?
- Las tonteras que te preocupan. ¿Y para eso ocupas mi precioso tiempo de peleas
y demostraciones, ante esas hermosas ciervitas que miran mi gran belleza? ¡Vamos!, ¡vete, vete, vete, antes que me enoje!- Bramó el enorme animal mientras daba vuelta su cabeza y seguía afilando su cornamenta.
El gusano, cada vez se sentía más extrañado y confundido por las respuestas y modos de los otros animales, que no le habían ayudado mucho hasta ese momento.
Continuó su camino y hasta se veía un poco triste, por no haber encontrado aún el significado que andaba buscando.
En su derrotero se encontró con otros animales qué, o no sabían que decirle, o que les importunaba el pensar tonteras, en que eso no servía de nada, idioteces para desocupados y etc, etc., en este tema tan profundo para el reptador.
De pronto en un recodo del camino se encontró con un animalito desconocido que venía rápidamente hacia él. El gusanito se puso contento porque sabía que con esta premura de este nuevo personaje, le podría ayudar a descubrir lo tan ansiado.
- ¡Gracias, amiga, tengo una pregun…
La gallina se retiró satisfecha de haber encontrado tan rico manjar, que no sabía por qué, sabía mejor que esos gusanos de los pantanos.
Mayo 2010
This post was submitted by Mario Valenzuela Rojas.

Añadir a Del.Icio.Us


Comentarios de “El gusanito filosófico”
Aun no se han realizado comentarios.