El Abogado
Después de un largo juicio en la corte, Javier García tomó su portafolio de piel y se dirigió al acusado, – Pronto podrás regresar a tu hogar y disfrutar de tu libertad- dijo Javier despidiéndose de Pedro, quien había sido acusado por asesinar a su ex suegra, pero gracias al buen trabajo de Javier y a la falta de pruebas había sido declarado como inocente.
Javier regresó a su departamento en el quinto piso del edificio llamado Las Perlas,-éste era grande y lujoso ubicado en la 2ª sección de Polanco en la calle Séneca, donde solía hacer grandes reuniones y festejar sus asesinatos con sus amigos los cuales no sabían exactamente que era lo que festejaba. Él solía decirles: “Por seguir viviendo, celebremos”- Llamó a Andrea, su novia desde hace ya casi un año, su confidente y la única que sabia lo que “celebraba”.
Andrea era alta, delgada y de tez bronceada, se dedicaba al modelaje; la había conocido gracias a su mejor amigo Andrés en uno de sus festejos llevados a cabo en el departamento número 13 del edificio Las Perlas.
Ya en la línea: -hoy tendré un día fenomenal, pues después de haber ganado un juicio como el excelente abogado que soy, celebraré contigo en un lindo bar, y, ¿por que no? Asesinar.
En la cena, Javier le pidió matrimonio a la gran modelo, – ¡Pero Dios mío! Claro que acepto corazón- sin pensarlo Andrea respondió dándole un beso en la mejilla. Javier era como el hombre que cualquier mujer soñaría, era de tez clara, pelo oscuro, alto, atlético, con un buen trabajo, un buen departamento y muy caballeroso, antes de mencionar lo que aparentaba ó su gran vacío interior.
De regreso, decidió celebrar de una manera muy especial. Lo planeó todo a la perfección, pues después de ser un buen abogado y haber conocido a varios agentes de la criminología, nada le podía salir tan mal.
Se dirigió a un departamento en la avenida Álvaro Obregón ubicada en la Colonia Roma y desde la acera logró ver en la ventana del departamento del cuarto piso a Nancy regando las plantas, la cual había sido su compañera en la facultad de leyes en la UNAM y la había estado observando por casi ya, un año.
Tocó el timbre, -Hola, ¿quien llama?-una voz muy aguda y desagradable contestó por la bocina,-soy Javier, ¿me recuerdas?, tu compañero de clase en la “uni”- dijo Javier con una adrenalina corriendo por sus venas. –¡Wow! Te recuerdo perfectamente, ¡sube!. Al llegar al cuarto piso, fue recibido por una mujer alta, gorda y de aspecto desagradable que le recordó a su tía Gina, la cual, siempre le apretaba los cachetes cuando tenia solo 7 años, pero esta vez no era Gina, sino Nancy. –¡Vaya, pero cuanto tiempo sin vernos!- dijo Nancy con un gran abrazo que casi lo asfixiaba entre sus enormes brazos. Javier se sentó en un sofá de piel de leopardo, -¿quieres algo de tomar?- preguntó Nancy, -Un vaso de agua esta bien, gracias- contestó Javier pensando en lo difícil que sería deshacerse de alguien como Nancy.
Al entrar Nancy a la cocina, Javier sintió gran adrenalina y a la vez melancolía, tomó su navaja y se dirigió cautelosamente hacia Nancy, que servía un vaso de agua mientras cantaba una canción de José José, la tomó rápidamente por los hombros y deslizo fuertemente la navaja contra el cuello de Nancy cortando la vena yugular, Nancy calló desangrándose y murió. Tiró el vaso de agua en su cuello haciendo más tardada la coagulación.
Javier se quitó la ropa para no mancharse de sangre y tomó a Nancy pensando en que valía la pena hacer pesas en el gym (¡pues la mujer pesaba de verdad!), le colocó la navaja en sus manos y la sentó junto al lavaplatos. Limpió cada rincón, conociendo la manera en que los forenses investigaban y no dejo rastro de su identidad, se vistió y salió satisfecho, sin que nadie lo notara, regresó a su casa en su Mustang GT500 rojo pensando en una buena historia que contar en caso de ser entrevistado, era abogado, así que eso era su especialidad.
Una semana después, asesinó a una secretaria del Ministerio Público Sofía Aguilar Cruz envenenándola y tirando su cuerpo en la carretera México- Querétaro. Le cortó las manos, la cabeza y los pies y los enterró a 3 Km. del dicho lugar, pues así el cuerpo no seria reconocido tan fácilmente. Dos días después a un edecán de cerveza Corona a quien le cortó la cabeza y se la envió a su novia como regalo de aniversario junto con una carta. Andrea, fascinada y enamorada de él por ser un gran asesino, se derritió con el presente y así Javier siguió disfrutando de sus audaces planes.
Total: tres personas muertas en un solo mes y nadie había si quiera sospechado de él.
Javier sentía un gran placer el asesinar a las personas, le llenaba el gran vacío que le había dejado la perdida de su padre que había muerto por cirrosis cuando Javier tenía 13 años. Su primer asesinato lo cometió cuando tenía 16 años a una anciana de un rancho en Puebla que le había hecho un comentario desagradable acerca de su padre, simplemente la ahorcó y descubrió que le “llenaba” su vacío. Nadie sospechó, su habilidad parecía un don natural.
Un año después se casó con Andrea en Mazatlán.
Eran las 5am del día quinto del mes de julio y Andrea estaba profundamente dormida, así que Javier decidió salir a caminar en la playa y después ir al spa mientras ella dormía. Tomó su bolígrafo, una libreta con el nombre del hotel en cada hoja y escribió:
“Amor, salí a caminar, no tardo, te espero a las 11am en el
Restaurante Angus donde te espera una sorpresita, ponte linda. Te ama:
Javier”
Javier se bañó, se arregló y salió a caminar.
En la habitación la mano del Sr. Aguilar Cruz logró abrir la cerradura de la habitación 213. Al parecer ya había tenido práctica en esto de las cerraduras pues lo hizo perfecto, -¿y si se trataba de un cerrajero? podrás pensar…- . Contempló a Andrea durmiendo como ángel en el cielo, leyó la nota de Javier que se encontraba en el tocador, tomo una almohada y asfixió a Andrea.
Después de caminar un rato y de ir al spa para recibir a Nancy relajado, fue al Restaurante Angus. Mientras esperaba a Nancy agradeció al director del restaurante que era su amigo desde la infancia y le había rentado el Angus para un lindo y romántico desayuno. Contento tomó asiento en la mesa con velas y platicó con el violinista que tocaría una bella melodía como acompañamiento, esperó a Andrea, esperó y esperó, esperó y esperó…

Añadir a Del.Icio.Us


Comentarios de “El abogado”
Aun no se han realizado comentarios.