DIÁLOGO DE DEPREDADORES
¡Los graves problemas ambientales de Cerro de Pasco- Perú se arreglan con polladas!
JR. CAPABLANCA
“De hecho, es difícil, y podría decirse que es imposible para el sector minero
señalar alguna localidad del Perú donde la expansión de la minería haya conducido
aun desarrollo humano significativo para la población local”.
Minería y Desarrollo en el Perú, Instituto de Estudios Peruanos
La hora si me acuerdo: tres de la tarde. En la barra del club de Bellavista un joven escribía: “somos muy ingenuos al pensar que la tierra es el centro del universo. Del mismo modo, que la minería no contamina y es saludable”. Su pluma se deslizaba lentamente sobre las hojas de una libreta de apuntes. El texto continúa:
“En el horizonte se percibe la mercantil, los estadios deportivos de la esperanza, el local del sindicato minero y la comisaria. Combis y autos circulan por la carretera que une la esperanza, Bellavista y el grifo “El sol”. Bellavista lugar donde se ubican las casitas estilo Norteamericano, frente a la estación del tren, junto a la casa piedra y vecinos del “burdel municipal”; Bellavista se encuentra a tres kilómetros del relleno sanitario que no funciona; Bellavista lugar próximo a Montecarlo, espacio para la práctica del golf, donde un alcalde ha practicado el deporte de adultos muriéndose en su hazaña; Bellavista lugar de mujeres “rubias al pomo” que bailan al son de las reinas del arpa. Señoras de cultura agraria que llegaron a estas tierras atraídas por el dinero, unas poquísimas atraídas por sus maridos; Bellavista lugar de hombres sumisos que trabajan al son de la lógica del saqueo y del despojo. Alfredo Bryce Echenique lo dijo alguna vez, refiriéndose a esos hombres: “probablemente odiaban su vida en Cerro de Pasco de ahí esas caras de pescado al horno o esos ojos de burro con sueño y esos andares de perro apaleado (…) Seguro que estaban ahí por los dólares que duda podía caber”.
En ese lugar y en ese día dos tipos conversaron: Cirilo Quispe Mamani y Alan Lettss Pariona. Momentos en que las lluvias ácidas se precipitan sobre las calaminas rojas de las casas.
_¿Qué te parece la Ciudad Real de Minas, Cerro de Pasco? _Abrió el diálogo Cirilo Quispe
_Es muy temprano para bromas pesadas, “please”. Yo, no veo ninguna ciudad. Lo que veo es un campamento con gente triste llena de recuerdos, lugar de trabajo. ¿Cómo puede ser ciudad un lugar de alta contaminación ambiental? Aquí no hay vida _.Dijo con convicción Alan Lettss.
_La Minería trae desarrollo _. Continúo Cirilo.
_¡Eso me gusta!, efectivamente, mí queridísimo Cirilo “gallito chusco y renegón”. Sin minería no habría el campamento de Cerro de Pasco, tampoco habría un estado centralista y parasitario. Ahora, los parásitos han crecido hablemos del gobierno regional, local, hasta de centros poblados. Nosotros somos los que mantenemos a esos parásitos con nuestros impuestos _. Agregó Lettss babeando de cólera.
_La minería que realizamos es una actividad limpia Señor Lettss _. Dijo entusiasmado Cirilo sacudiéndole el polvo mineralizado del hombro y encendiendo el cigarro que tenía en la boca Alan Lettss.
_¡¡Maravilloso!!, esa frase es muy inteligente Cirilo, muy ambientalista, debes dictar cátedra en la facultad de ingeniería ambiental de la universidad _. Contestó irónicamente Lettss peinándose la calva con las manos.
_La minería lo es todo aquí, trae progreso: dinamiza el mercado, hay empleo, educación, turismo, clubs nocturnos, con las ganancias se pagan cupos a autoridades y periodistas. _. Enfatiza Cirilo proporcionándole un pañuelo multicolor a Lettss que empezaba a toser.
_ ¡¡Cada día me sorprendes más Cirilo!! Así pensamos los mineros, ¡¡eso es lucidez!! _. Le animó Lettss limpiándose la baba que le cae de la boca después de haber escupido, se limpia con el pañuelo multicolor _¡Sangre! _¿Tendré silicosis ó neumoconiosis?, ¡ya que cagué!, debe ser contagioso tratar con este cholo de mierda _. Piensa Lettss, que sigue babeando y limpiándose con el pañuelo multicolor.
_ ¿Se encuentra bien Señor Lettss? _Se inquietó Cirilo _Aquí las enfermedades respiratorias solamente los agarra a los habitantes y a los trabajadores del subsuelo _. Aseguró Cirilo.
Cirilo Quispe Mamani abrazó a Alan Lettss Pariona y caminaron por entre las “casitas chalets”, propias de un campamento. “Todo es transitorio por ahí” e ingresaron al Club de Bellavista. Siguieron dialogando.
_El Perú es minero Señor Lettss _. Sentencia Quispe.
_ Así es Cirilo pero los ambientalistas afirman lo contario: “la minería es la industria más sucia”, hablan de graves problemas ambientales que ocasiona la minería _. Reflexionaba Alan Lettss en voz alta.
En la pared del club se impone un cuadro amarillo. Se observa “el tajo abierto” que es el orgullo de los asistentes. Unos lo llaman la plaza de la Ciudad, otros la zona turística más vistosa, otros más irónicos “anillo vial”, algunos, que los vieron de arriba hacia abajo lo llaman el estadio deportivo de los cerreños. Manuel Scorza lo llamó simplemente “el cerco”.
_ ¡No es más que cerco de alambres, cemento y desmontes, apestoso con aroma de sulfato, llena de desmontes, relaves! _ . Gritó Alan Lettss _ Me ocasiona náuseas, sacan ese cuadro de mierda prefiero el olor de huevos y pollos podridos porque emanan nitrógeno.
_ ¡¡Saquen ese cuadro, por favor!! _. Insistió Cirilo Quispe. Sacaba otro pañuelo para enfrentar las náuseas de Lettss.
_”¡Los graves problemas ambientales de Cerro de Pasco se arreglan con polladas, repito, los graves problemas ambientales de Cerro de Pasco se arreglan con polladas!” _. Afirmó rotundamente Alan Lettss Pariona, mientras pensaba en el cupo para el Alcalde.
_Por supuesto Señor Lettss _. Replicó Cirilo Quispe Mamani, mientras llevaba a los servicios higiénicos a Lettss, éste último ya vomitaba y seguía pensando en los cupos para las autoridades.
No hay duda Cerro de Pasco es una ciudad en ruinas, devastada por la ambición del hombre. Estaba convencido de eso mientras escuchaba las letras de una muliza llorona “…el placer va deprisa y el dolor va despacio…” y en la pared se leía: “pensar puede ser dañino para la salud del empresariado minero por eso sembremos cemento. ¡Viva el desarrollo sostenible!”. También empecé a sentir náuseas, mareos y vómitos.
Erase una vez a las tres de la tarde, hora de las explosiones en la ciudad de los desmontes mineros – Cerro de Pasco cuando escribí estas líneas en el club de Bellavista. En la otra mesa llegaban los jugadores del “unión minas” a interrumpir este diálogo de depredadores. Fue domingo”.
This post was submitted by Julio César CARHUARICRA MEZA.

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